Sekaiichi Hatsukoi no es de mi propiedad.
—esta es mi casa, mi amada casa que casi nadie conoce. Primero no quiero una pelea entre ustedes dos, aunque eso será inevitable, segundo, nada de licor, cometeremos una tontería si nos embriagamos y tercero la más importante; todos somos buenos amigos—Terminó de decir sonriendo el dueño del lugar, los dos que se encontraban atrás de él, asintieron.
—Bienvenidos a mi casa—Balbuceó nervioso.
Chiaki suspiró con gravedad sintiendo un extraño calambre pasar por su columna vertebral, se hizo a un lado y dejó paso para que sus dos amigos de la infancia entraran.
Hattori y Yuu abrieron la boca un poco sorprendido ya que, se esperaban algo más desordenado el departamento, siendo Chiaki el dueño, esperaban un lugar sucio, con ropas tiradas, y, con mal olor, mas, sin embargo el lugar se encontraba en perfectas condiciones, claro con unas cuantas cosas tiradas pero, no era para tanto.
Yuu fue el primero en entrar y con sus manos tomó a Chiaki del brazo y lo jaló para adentro, con una sonrisa victoriosa estrelló la puerta en la cara de Hattori, sin ningún remordimiento.
Al instante Hattori comenzó a mover el cerrojo pero, este no se abría, a Yuu no se le escapaba nada tan rápido le había estrellado la puerta en la cara; también le había echado pasador a la puerta. Perfecto plan para que pudiera estar con su amor.
—…
— ¿Qué? —Preguntó por el silencio de Chiaki.
—A Tori no le agradara esto—Dijo, negando con la cabeza.
—Eso no es algo que importe ¿Verdad, Chiaki? Ahorita solo estamos los dos, sin nadie, libres…—decía invadiendo el espacio personal de Chiaki.
—E-emmm… E-eee—Tartamudeó—Yuu esto no es…
¡PLOM!
Los dos se giraron hacia la ventana y para su sorpresa, Hattori se encontraba afuera de ella, con una cara nada alegre, Yuu, sonrió mientras la ventana estuviera cerrada no había problema, empujó con delicadeza a su amor y, este cayó acostado en el sofá.
Yuu se subió encima de Chiaki observando de soslayo a Hattori, no perdió tiempo y acaricio la parte baja del muchachito, Chiaki gimió tan fuerte que se podía escuchar en todo el edificio. Sonrió con superioridad borrando enseguida su sonrisa al no notar a su enemigo.
Le restó importancia ya vería como solucionar ese problema.
Tironeó el pantalón del muchacho bajándolo lo suficiente para ver la delicada piel blanquecina, apropósito bajo su mano y después la levantó rosando su parte intima, sacándole un grave gemido ahogado a Chiaki.
Chiaki se retorcijó en el sofá por la gran sensación de excitación que poseía. Yuu comprendió.
Automáticamente Yuu se reprendió estaba siendo muy rudo, con sumo cuidado se mordió la lengua para evitar decir alguna estupidez. Muy tarde su lengua hablaba sin consentimiento suyo.
—Si quieres más, no hay pena, yo puedo hacerte muchas cosa…—Le susurró en el oído con un tono de voz muy seductor.
Sus ojos brillaban como su fueran estrellas, Yuu no deseaba nada más que poseer ese pequeño -pero apetecible- cuerpo.
—Yuu… yo…
Gimió soltando una leve lágrima, sentía que explotaba.
Pero fue cuando:
— ¡AARGG! —Gritó de dolor el de ojos marrones, Chiaki se espantó y miró fijamente al causante del dolor de Yuu.
—T-T-T-Tori—balbuceó asombrado, Hattori lo miraba serio.
Hattori se encontraba delante de él sosteniendo con una mano a Yuu del cuello, Chiaki asombrado miró con rapidez la ventana, frunció el ceño y una fuerza demoniaca invadió su cuerpo.
—Hattori, ¿Ya me podrías bajar? —Exclamó Yuu, con molestia pero, Hattori no lo soltaría, claro que no lo soltaría.
—¡TORII! —Gritó con la cara roja de enfado— ¡¿Por qué…!?
— ¿Qué? —Inquirió ofendido el castaño, el uke rojo del coraje le señaló la ventana rota en mil pedazos—Oh, eso fue porque no hallaba como entrar y, si no hubiera sido por el ladrillo que estaba allí, no hubiera podido entrar.
— ¡Tú…!—murmuró apretando los dientes. — ¿¡Sabes cuánto vale una ventada!? —preguntó Chiaki.
—No sé, — Dijo con aire simple— bastante.
— ¡Exacto! —Bramó—Sera mejor que dejes a Yuu en paz y me des dinero para reparar la ventana.
— ¿Por qué debería?
—Porque tú lo causaste.
—NO, ¿por qué debería bajar a Yanase? ¿A caso le hago daño a tu cielito? —El de ojos azulinos se quedó callado—Ahora, ¿Quieres acostarte con él? Como lo estaban haciendo hace un momento.
— ¿De qué diablos hablas? No le estaba haciendo nada, simplemente cuando cerré la puerta se engrapó y ya no se pudo abrir, Chiaki se cayó, gracias a Dios que fue en el sofá, después de eso solo le tendí la mano y fue a donde no me equilibre bien y caímos los dos acostados, por ultimo llegaste de mono celoso agarrándome del cuello. No hicimos nada, ¿Hattori te falla el cerebro? Porque fuera lo que vistes, es imaginario, nada pasó—Terminó de hablar Yuu, y con molestia se liberó de la mano de Hattori, se arregló el cuello de la camisa y frunció el ceño cuando aquellos dos lo miraban— ¿¡Qué, tengo monos en la cara!? — Gruñó— Eso es lo que pasó, ¿Verdad, Chiaki?
—Eh, ¡Ah, sí! Yuu me ayudó, no fue lo que piensas—Se trató de calmar, estaba sorprendido, ¿Yuu mintió por él? No, lo que más le sorprendió fue como mintió, tan natural sin ninguna culpabilidad. —Tori…
Hattori se cruzó de brazos y miró de reojo a Yuu, sabía que mentía, pues, claro él los había visto, como había tocado esa parte que sólo era para él, SÓLO para él, esa sonrisa que le dirigió al lograr conseguir lo que quería; ponerlo celoso. Como odiaba a Yanase, siempre lograba lo que quería, pero esta vez, no solo era su Chiaki y de nadie más, no importaba si llegaba a extremarse, sin embargo era su Chiaki.
No respondió al llamado de su amor, estaba algo gravemente herido, pero, ¿Por qué ponía esa mirada confusa? Esa que le hacía perder su autocontrol, esa que hacía varias veces que lo hiciera suyo.
—Chicos, iré a traer algo de tomar, no se peleen—Dijo al darse por vencido, ya que, sabía que Hattori no le iba a contestar, Yuu asintió y Hattori ni lo miró, confuso se adentró en el departamento.
Ya solo los dos rivales, se tiraban indirectas, miradas matadoras, palabritas que encendía a cada uno, en fin, ellos dos, olvidaron por un momento que no estaban solos.
—Habla claro—Ordenó, ya que, no entendía cuando alguien movía los labios—Yanase, ¿Qué tratas de decir?
—Mío—Susurró con una sonrisa lesiva, con una ceja le indicó al muchacho que estaba sacando el jugo del refrigerador. Las uñas del mayor se clavaban en la pálida y delicada piel que poseía, Hattori no sabía qué hacer.
—No jodas, Yanase, ÉL es mío. —Rugió bajando los brazos.
El de cabello café verdoso, se carcajeó— Oh— exclamó con sorpresa—Tanto que él se siente atraído a mí, ¿Eres ciego? Chiaki me mira con amor y deseo, lo que no muestra contigo, ¿Has pensado que el sería más feliz conmigo? Yo si lo trataría como se merece.
Hattori lo miró con rabia.
— Chicos˜— Musitó una voz alegre, los dos rivales parpadearon y voltearon a ver al castaño que traía una bandeja plateada— Tengo buenas y mala noticia.
— ¿Mala noticia? — interrogó Yuu, curioso por la alegría que poseía su amor secreto.
— Si, bueno, mientras ustedes discutían, estaba escuchando la radio; al parecer hubo una explosión al norte de Japón y está prohibido pasar por allí, esa es la mala noticia, la buena es que ¡Se quedaran a dormir conmigo! Donde fue la explosión fueron cerradas las calles, y no hay otro camino para poder llegar a sus casas. — Informaba con júbilo el joven, dejó de sonreír con tanta alegría por las auras oscuras de esos dos hombres. —Y por… eso digo, que no estaría mal—murmuraba nervioso.
Yuu suspiró.
—No es mala idea—dijo con cara de aburrimiento ya que, no quería pasar todo el día con Hattori pero, también pasaría todo el día con Chiaki. Considerando que pasar tiempo con Chiaki podría hacer que se acercara más a él, era una oportunidad única—Bien. Chiaki pasare la noche en tu departamento.
—Yo igual. —Dijo Hattori.
De nuevo los dos voltearon la mirada queriendo matarse. Chiaki se sobó la sien dejando en la mesa la bandeja, sería un larguísimo día.
Las frías gotas de agua bajaron por su lacio y largo cabello marrón, las gotas siguieron bajando hasta llegar a la punta de sus dedos desapareciendo inmediatamente.
Alzó la cabeza disfrutando la frescura que le proporcionaba el agua, con su mano izquierda limpia abrió un poco más el grifo y de este el agua cayó con más presión hacia su cara; se enjuagó el cabello con su mano espumosa.
Chiaki no podía creer lo bien que se sentía tomar una ducha, estaban en pleno verano y el calor lo irritaba esta por los poros, por eso antes sin ninguna duda corrió acalorado hacia el baño y se encerró en el para tomar una ducha porque le molestaba sudar y más que todo porque tenía visitas en su "casa" no quería que lo vieran en esas condiciones.
Chiaki Yoshino no era ningún maleducado, su madre siempre le había enseñado actuar y vestir lo mejor posible enfrente de personas importantes como lo eran sus mejores amigos.
«Me pregunto cómo estarán ellos, sé que fue mala idea dejarlos solos, pero no creo que se estén matado a lo mejor solo están conversando animadamente, ellos no me decepcionaran en ese aspecto. Tori y Yuu nunca estarían peleándose en estos momentos ¿v-verdad?» Pensó.
Tenía los parpados cerrados para evitar que el champú con esencia de chocolate le entrara a los ojos, por momentos entreabría los ojos viendo desde la ventana a sus dos amigos; mejor dicho, a su novio y su amigo de la infancia.
Curioso abrió el otro ojo con cuidado ¿Qué hacían esos dos parados en SU sofá nuevo con un cuchillo en la mano? Sin poder evitar abrió los ojos espantado dándole paso a las gotitas de agua mezcladas con champú que entraran a sus ojos grises.
Gritó con furia, desesperación y enojo, se tapó los ojos sintiendo que estos se quemaban, y lo único que sintió después eso fue una gran sacudida y un gran dolor en el trasero.
—Hey, Chiaki, ¡Hey! —Lo sacudió de los brazos queriendo que sus manos soltara su cara— ¡Hey, mírame! —Alzó la voz cabreado— ¡Maldición, Chiaki suelta tu cara! —Jaló su brazo con potencia haciendo que por fin sus manos dejaran libre su cara—Bien—Bramó un poco tranquilo Yuu— Hattori pásame una toalla húmeda—Ordenó sin mirarlo.
Este lo miró con recelo y salió caminando del baño directo hacia la cocina.
— ¿Cómo sientes tus ojos, Chiaki? —Volvió a hablar Yuu. Chiaki-aun con los ojos cerrados- negó con la cabeza. —Arhg demonios, ¡Hattori tráelo rápido!
—Ya. Ya. Ya. Toma—Dijo Tori irritado entregándole la Toalla húmeda, no le hallaba gracia que SU novio se encontrara desnudo enfrente de otro hombre, pero, sabía que Chiaki estaba sufriendo y eso no evitaba ponerlo celoso— ¿Cómo está? —Preguntó hincándose en el suelo.
— ¡Bien, sabes, Chiaki grita de alegría! —Exclamó con falso entusiasmo— ¿Cómo crees que esta? —Ironizó— Muy mal, tiene completamente rojo los ojos, yo creería mejor llevarlo a un hospital temo que se pueda infectar—Habló con calma.
—No… yo estoy bien, chicos—Chiaki meneó la cabeza, abrió poco a poco sus hermosos ojos azulinos y pocos segundos después gruñó enojado; las gotas aún se mantenían en su parpado, amenazando entrar en sus ojos.
Hattori y Yuu intercambiaron miradas, estaba claro que Chiaki necesitaba ir con urgencias al hospital, se miraron fijamente con preocupación, su chico los necesitaba y no querían que le pasara algo grave.
Los dos hombres desviaron la mirada con una sonrisa leve.
—Sabes, creo que sí, no te pasa nada—dijo energético Yuu y detrás de él la cabeza de Hattori asintió.
— ¿Por qué tan rápido cambio de humos en ustedes dos, chicos? ¿Me están ocultando algo?
—No, claro que no. Te esperamos afuera Chiaki ya sabes tú estás… desnudos—dijo con picardía levantando una caja, Yuu salió del baño acompañado de Hattori.
Sin poder contenerse Chiaki se sonrojó.
—Esto es ridículo—Puntualizó con una sonrisa aburrida.
—Lo mismo digo, Yanase. —Bufó para después proseguir—Tomas cada oportunidad que tienes para lograr poseer a Chiaki y sabes muy bien que sigue siendo mío—Hattori se sentó en un sofá café que se encontraba delante de otro donde Yuu igual que Hattori se sentó.
Pasaron unos largos minutos en silencio donde solo podían escuchar los gritos histéricos de Chiaki, mas, no fueron a ver que le pasaba solo atinaron a mirarse a los orbes queriendo encontrar alguna solución.
Moviendo los dedos al ritmo a los zapatazos de Yuu, se recostó con una sonrisa indignada.
—No lo vistes desnudo ¿O sí? —Frunció el ceño al escuchar la maliciosa risa de Yuu—Lo vistes—Dijo mirándolo minuciosamente lleno de celos.
Pronto la risa maliciosa se convirtió en gruñidos molestos.
Yuu contestó:
—El problema no es que lo haya visto, es lo de menos. —Tomó aire y siguió— Somos dos enamorados, quien solo uno tiene el privilegio de tocar ese cuerpo, solo uno tiene la suerte de poseer esos labios carnosos, tocarlo con delicadeza o rudeza, escucharlo gemir su nombre, y correrse adentro de él—Hattori Gruñó amenazándolo con la mirada—Pero después voy yo: el enamorado quien solo puede besarlo y tocarlo, después siendo atacado por el gorila de su novio, vaya que tengo todo en contra.
—Para mí no encuentro el problema—sonrió autosuficiente.
—Tu problema, Tori, soy yo y Chiaki; te pones celoso al saber que alguien más ha podido tocar algo de tu pertenencia ¿No? Pero te enfurece el saber que Chiaki le gusta y piensa en mí ¿Verdad? —Hattori miró con desdén—Sabes que al final Chiaki me puede elegir y eso te mata.
— ¡Qué tontería!
—No lo es—endureció el rostro.
— ¿Qué pretendes hacer? ¿Una guerra? —Dijo sonriendo con burla.
Yuu frunció el ceño, dejando confundido a Hattori.
— ¡¿Enserio?! ¡¿Enserio, me declararas la guerra?! —Dijo con seriedad.
Él de ojos marrón asintió lentamente y se limitó a no hablar.
Hattori comprendió y dibujó una malvada sonrisa de superioridad.
—Esto es interesante ¡Que inicie la Guerra!
Sus exclamaciones de alegría fueron escuchadas en el baño donde un joven los había escuchado completamente la conversación.
El joven quedó con el corazón latiendo rápido y se desplomó hasta el suelo, con los ojos muy abiertos…
A/N: Gracias por leer; espero que dejen review para inspirarme y sobre todo espero que no les haya aburrido el capitulo.
Nos leemos Pronto.
Inochan-Uchiha.
21/06/14
