.
.
Tomó con firmeza la puerta entreabierta, bufó cansado ¿Qué diablos estaba haciendo? No había ninguna posibilidad que dos personas le gustaran, él estaba completamente seguro que no eran dos personas, sino una, pero ¿Por qué?
Chiaki recordaba que su relación con Hattori nunca fue concretamente estable, discutían día y noche sin dar a su brazo torcer, no era como si las discusiones fueran de su relación sentimental, en lo absoluto. Hattori como trabajador implacable e imparable que era no dejaba a un lado sus responsabilidades, eso hacia también que Chiaki sufriera las consecuencias de no terminar su trabajo a tiempo.
Ser un mangaka no era simple, y ni siquiera saludable; las tensiones, estrés y desmayos que le daba la editorial siempre se hacían constante, igual al sermón de Hattori. Deseaba que toda esa pelea absurda terminara, podía ser un ingenuo total pero él también llegaba al límite.
«Entonces debería aclarar todo y despejar mi mente.»Pensó.
Aun se mantenía erguido con las manos estiradas.
—Chiaki ¿Te sientes mejor?
—Ah, lo siento Yuu—salió del baño con una mueca nerviosa—no pensé que me sucedería algo así, soy algo torpe.
—Enserio tu…
— ¡Estoy bien! —, en modo de salir de aquella incómoda situación sacó su móvil con la intensión de que Yuu lo observara también, —Ya es tarde—susurró con una sonrisa, en realidad su móvil tenía la hora mala, sucedida una vez al tiempo pero agradecía que fuera en ese preciso momento.
— ¿Seguro?
—Ah, claro, incluso me demoré en salir de este lugar, seguro la han pasado muy aburridos—giró el rostro, quería decir alguna estupidez para desviar la conversación. — Te lo aseguro nunca pensé que llegaría ser tan torpe incluso cuando me doy una ducha.
—Es extraño, en el mío tiene otra hora…
— ¡AHH! Yuu ¡Me duele!
El repentino grito de Chiaki sobresaltó al otro, este sospechó que fuera una actuación-y claro que lo era-, pero el simple hecho de ver aquel chico con la mano sosteniendo su ojo derecho hizo que su corazón palpitara y se estrujara en preocupación, haciendo uso de que Hattori se encontraba en la cocina, tomó por los hombros a Chiaki.
— ¿Sucede algo? ¿Tienes el ojo irritado? ¿Quieres que vayamos a un hospital?
—Eh, no…—se río un poco—por un momento sentí que algo me hería el ojo, ¡fue doloroso! Ah, pero no es de preocuparse.
Verlo así hace que quiera sonreír un poco. Está realmente preocupado por mí, pero bueno, situaciones desesperadas requieren acciones desesperadas. Chiaki detuvo sus pensamientos al ver a Yuu con las cejas alzadas en reproche.
— ¿No estarás mintiendo?
— ¡Claro que no! Además, ya mencioné que es noche ¿No? ¿Por qué no le dices a Tori que es hora de irse? La verdad, tengo que limpiar este lugar.
— ¿Por qué tan apurado, Yoshino?
Hattori hizo su entrada con los brazos recostados al lado en su nuca, lo miraba desde los pies a la cabeza, realmente Hattori no era ningún estúpido, claro que no, y la convivencia de Chiaki con él era muy estrecha.
Hattori no tardaría en deducir que los quería fuera de su casa, de hecho, para Chiaki aquellos dos hombres eran una molestia; en toda su vida despreocupada las peleas de ellos dos eran tan comunes y enserio quería patearles el rasero y echarlos. Reflexionó. Mejor iría al gimnasio.
— ¿Tori, qué haces mirando a Chiaki con esa mirada lujuriosa?
—Oh, cierra la boca Yanase.
Era un hecho.
¡Que se largaran de su vida!
—Por favor, dejen de discutir por algo tan tonto—desvió la mirada con las cejas arqueadas—seré lo más sincero que pueda… ustedes dos me llevaron a mi limite.
— ¿Qué significa eso? —ahora era el turno de Yuu para demostrar molestia.
—Significa que me dejen solo, tengo muchas cosas que hacer y de verdad, escucharlos discutir es tan irritador. Soy un mangaka, me gusta mi tiempo libre y deseo pasarlo a solas ¿Entienden?
—No—exclamaron ambos.
A este punto Chiaki quería tirarse de la ventana.
— ¡Bien! —Alzó la voz resignándose — pueden dormir aquí si lo desea, como sea, no les prestaré atención.
Así Chiaki tomó el primer manga, que tenía a su disposición y lo comenzó a leer.
Tanto Yuu y Hattori se miraron con el ceño fruncido. Para aquellos dos dormir en el apartamento de su persona amada y cerca de ella era… tener un autocontrol nivel Dios.
.
.
Su cabello café verdoso se movía a cada aire que entraba por lo ventana, no podía cerrar un poco los ojos, estaba en un momento crítico, sintiendo una suave respiración por su cuello y exactamente Hattori abrazó más al mangaka.
Cuando Chiaki les dijo que durmieran con él por sus escases de futōn en su casa, pensó algo diferente, de verdad pensó algo completamente diferente a lo que estaba pasando. Actualmente los tres estaban durmiendo en el mismo futōn; Hattori en el lado izquierdo, Chiaki en el medio y él, en el lado derecho.
En cualquier segundo vomitaría. Hattori tenía todo su cuerpo pegado al del joven mangaka en una clara señal de alejarlo de Chiaki, entonces, cambió de posición y así era inevitable para él rozar con la nariz de Chiaki y sentir su respiración muy cerca.
Para el colmo, Chiaki acababa de mandar a la mierda todo su autocontrol. Ahora no sólo podía rozar su nariz sino también sus labios y, es que las manos de Chiaki estaban apretando sus mejillas para más acercamiento.
—Chiaki…
Alzó su mano acariciando los cabellos del mencionado en un intento de que pudiera soltarlo, su instinto hizo que acariciara sus carnosos labios, que lo observara como si quisiera retratarlo. Chiaki tiene una piel perfecta, las pestañas espesas que resaltaban sus ojos azulinos, su ingenuidad característica. Y eso le recordaba que por más despistado que fuera él, ya era algo que comprendía, Yuu por a veces lo vigilaba cuando trataba de cocinar en cualquier segundo se cortaría el dedo, razón por la cual también lo mantenía alejado de cada cosa filuda.
Tal vez ya era hora de acostumbrarse pero esa era el único motivo por el cual Yuu podía estar como amigos con Chiaki, dejando a un lado sus gustos mutuos, él nunca dejaba de mirar al chico por más mirada mortal le mandara Hattori.
—¡¿…?!
Las mejillas se le coloraron un poco y es que Chiaki tenía sus brazos dentro de su camisa.
—Urhg…
Escuchó el gruñido exigiéndole que se dejara de mover, y eso no lo podía evitar; un acercamiento más y estaría rodeado de los brazos de Chiaki y de Hattori. No quería discutir con Hattori, no le vendría bien.
—Oye, Chiaki—lo sacude sin mucho éxito. Lo vuelve a sacudir sin parar.
Abrió sus ojos paralizado.
«Vendo mi colección de The Kan. Lo juro, la vendo sólo aleja a Chiaki de mí. »
Sus suplicas no fueron escuchadas.
En pocos segundos Chiaki dormía encima de él.
Yuu miró la ventana con una sonrisa débil y melancólica en el rostro.
—La persona que amo es cruel.
.
.
.
En la mañana de ese mismo día Chiaki se despertó temprano, con el corazón agitado, giró varias veces en el futōn creyendo encontrar a su amigo. No fue así. Recordó aquella grabación de voz.
— ¡Tori! —volteó hacia el hombre dormido a la par suya. — ¡Tori, Tori!
— ¿Q-Qué? ¿Yoshino? ¿Qué sucede?
Hattori miró a Chiaki, su rostro estaba bañado en lágrimas calientes que bajan por su rostro.
— ¡Yuu no está!
Hattori se aseguró de inspeccionar el apartamento.
— ¿Cuál es tu preocupación? Tal vez regresó a su casa temprano.
— ¡Estoy diciendo que no está! ¡No está! —Su garganta se secó y su voz salió grave — ¡Tori quiero ver a Yuu! ¡Quiero verlo!
El castaño menor se llevó las manos a la cara ocultándose en un intento de calmarse. Sollozaba. Sollozos que destrozaron el corazón de Hattori.
Hattori observó una pequeña nota que Chiaki tenía entre sus dedos. Su cuerpo se congeló. Con el poco valor que le quedaba abrazó a ese hombre que le había robado el corazón, por el cual daría su vida y haría hasta lo imposible por hacerlo feliz.
«Estúpido ¿Qué no te quedarías con Yoshino? Yanase… ¡Por una mierda! Yanase… no le hagas esto a Yoshino» Hattori apretó los dientes.
Aunque no lo mencionaran, aunque no lo pensarán, ellos tres se necesitaban unos a otros. Ellos aman a Chiaki, y Chiaki los ama a ellos. Yuu simpre fue una persona solitaria, no sabian nada de él, sólo pocos datos; por eso, nunca pensaron en aquel vacio que les quedaría, nunca pensaron que algo así sucederia. Fue así como experimentaron lo cruel que es la vida.
Desde aquel día sin duda alguna Yuu había desaparecido de la vida de ambos, dejando una simple nota. Un pedazo de papel con su letra. Destrozando a la persona que más ama, y a su eterno rival.
.
.
.
A/N: Pues si… pueden lanzar la piedra, no hay duda que me tardé mucho, muchísimo. Aun así ¡Actualicé el mismo mes del capítulo anterior! Sabía que había poder maligno (?) Sé que este capítulo es de lo más intrigante, o por lo menos dejará dudas, por lo tanto intentaré inspirarme rápido para escribir el próximo capítulo.
Supongo que más de alguien leerá este capítulo así que ¡dejen un review! Quiero saber si les gustó el capítulo o no.
Gracias por leer.
Nos leemos pronto.
Inochan-Uchiha.
09/06/15.
