Pasaron los días desde que llegó el profesor Ackerman al instituto. Cada clase suya, para ti, era una auténtica lucha y a pesar de ser solo una hora, se hacía interminable, él no paraba de mandar trabajos y ejercicios complicados, y tú seguías sin saber cómo mejorar tu técnica de dibujo. Él no paraba de presionarte con su fría mirada, y tú no sabías donde meterte, llegaste a proponerte dejar de ir a sus clases, pero pensaste que no merecía la pena.

Un día, a la hora del recreo, tú estabas hablando con tu mejor amiga, que iba a otra clase, y que por suerte para ella, no tenía al profesor Ackerman dándole Arte. Además intentabas seguir con tu trabajo de Volúmenes que mandó para el día siguiente, estabas completamente concentrada por una vez en un trabajo de esta horrible asignatura, hasta que tu amiga te dijo:

- Oye, pues te voy a confesar una cosa, el profesor Ackerman me resulta un hombre jodidamente sexy y guapo, me encantaría tenerle como profesor, me das mazo de envidia…

Te dejó perpleja, ¿iba en serio? Está claro que ella no sabe de quién está hablando...Entonces la respondiste:

- Se nota que no estás en su clase…no sabes lo que dices.

- ¿Qué? Tiene pinta de ser un profesor enrrollado, y super majo, y amable, siendo así de joven y guapo…

- Te digo yo que no sabes lo que dices, hazme caso que yo si estoy en su clase, y sufro lo que nadie sufre en ninguna clase.

Esta conversación te estaba empezando a poner nerviosa, tu amiga no paraba de alabar al profesor Ackerman sin conocerle, tú, que si le conoces, sabías lo que había, él mismo os dijo que no os fiarais de su apariencia, puede que sea mono, pero de buen profesor no tiene nada, lo único a lo que se dedica es a mandar trabajos difíciles diariamente, apenas da explicaciones, intimida, no para de observarte, llega dando portazos y se va dando portazos, no cuenta nada, ni siquiera un mísero chiste… Le despreciabas a más no poder… Y no pudiste aguantar las ganas de explotar…

- ¿Sabes lo que pienso de tu alabado profesor Ackerman? Que es un maldito borde, es un mal profesor, no se molesta en explicar un temario completo, apenas responde a las dudas que tenemos, solo dice "esto ya lo expliqué el otro día", no para de presionarnos con trabajos y más trabajos, ni se molesta en hacer una maldita clase medio agradable. Es una persona fría que no tiene sentimientos, no tiene corazón, y así le irá en lo que le queda de vida, seguirá sólo y amargado…ni siquiera tendrá un gato, porque no le aguantará, preferirá escaparse antes de…

De pronto un escalofrío recorrió tu espalda, y notaste una mirada fija en ti, tu amiga te miraba con cara de terror, te diste la vuelta, y ahí estaba él, el profesor Ackerman, con su fría mirada, observándote, como siempre hace…Tú no sabías donde meterte…¿habrá escuchado todo lo que le has dicho a tu amiga sobre él?

- Vaya, vaya, señorita [tu apellido]. Hoy se te ve muy…animada. A la hora de la salida de clase te espero en mi despacho.

Te quedaste sin palabras, quería verte en su despacho, a la salida, tú y el a solas…Pensaste que ya no había esperanza, esa asignatura ya la dabas por perdida, ya que más daba ir o no a sus clases, hacer sus estúpidos trabajos, que mas dará todo. ¿Por qué no me habré callado? Callada estaba mejor, pero no, [nombre de tu mejor amiga] tenía que alabarle, ponerle en un pedestal, ¿y ella que sabía de él si nunca le ha tenido ni como profesor sustituto? Pasaron las horas restantes de la mañana, hasta que terminó la última clase. Recogías tu libro, tu cuaderno y tu estuche, y empezaste a andar hacia la salida, entonces llegó [nombre de tu mejor amiga] y te recordó que tenías que ir al despacho del profesor Ackerman, cierto, a pesar de que las ganas eran mínimas.

Subías las escaleras pensando en qué iba a suceder, tenías miedo de él, está claro. No levantabas la mirada, andabas y andabas por el pasillo mientras que todos los alumnos sonrientes y felices se dirigían a la salida hablando de qué iban a hacer por la tarde…Levantaste la mirada y ahí estaba la puerta de su despacho…

- "Profesor Levi Ackerman. Departamento de Artes Plásticas"

Leíste el rótulo que había colgado en su puerta, y sin ganas y temblando a la vez, levantaste tu mano y llamaste a la puerta.

- Adelante.

El profesor te dio permiso para entrar, entonces apoyaste tu mano en el pomo de la puerta y abriste, y ahí estaba el profesor, sentado en su silla mirando por la ventana, con un cigarro encendido en un cenicero que había sobre la mesa junto con trabajos tuyos, tanto de este año como de anteriores. Tú te sentaste en la silla que había delante de su mesa, tosiste porque te molestaba el humo del cigarrillo, entonces el profesor se volvió, cogió el cigarro, dio una calada profunda y lo apagó mientras te observaba de forma más intensa que incluso en clase. Tú le devolviste la mirada, llena de furia, no querías seguir siendo intimidada por esta persona, entonces el profesor esbozó una sonrisa y empezó a hablar:

- Indudablemente, me sorprendes, señorita [tu apellido]. Eres una caja llena de sorpresas. Me he tomado la libertad de revisar tus trabajos de años anteriores para saber qué sucede contigo. Creo recordar que cuando pasé lista y te nombré, te pregunté cómo se te daba esta asignatura, y tú me respondiste con un… ¿Cómo era? Ah! "Normal tirando a bien" me dijiste, je, te valoras muchísimo, se nota, solo una pregunta, ¿qué tienen estos trabajos de normal tirando a bien? Si tienes algún problema con esta asignatura, era más fácil haber sido sincera y habría podido seguir otro camino contigo, y si te daba vergüenza decir la verdad delante de tus compañeros, podrías habérmelo dicho en privado, ¿no crees?. No haberte quedado callada como una mocosa que eres y haberme provocado varios dolores de cabeza al ver esas porquerías que me has entregado…

Tú escuchabas pacientemente todo el discurso del profesor mientras tus ganas de explotar te invadían, no aguantabas más, decidiste cortarle y hablar tú…

- Con permiso profesor, no es culpa mía que yo no me sienta con la confianza suficiente con usted para poder ser sincera, usted intimida muchísimo, ¿no se da cuenta?

Genial, tuviste que meter el tema de su forma de ser…El profesor no se cortó:

- ¿Ya está otra vez opinando sobre mi forma de ser, mocosa? Mucho le dices a tu amiga que no hable cuando no sabe, pues aplícate el cuento tú también.

Entonces el profesor se levantó, anduvo por el despacho y se dirigió a ti, se inclinó, y te susurró al oído:

- Podría hacer que te expulsen por falta de respeto a tu profesor, tú solo recapacita en qué te conviene, además de que de mí depende si puedes aprobar o no, yo que tu no me la jugaría, me quedaría calladita, y seguiría otro camino para mejorar.

Dios, esto te dejo congelada, te susurró al oído de forma amenazadora mientras sentías sus frios ojos sobre ti y el aroma a tabaco que tanto te disgustaba, estaba claro, no se puede razonar de ninguna manera con él.

- Ahora lárgate y piensa en todo lo que te he dicho y en sobre si quieres aprobar o que mierda quieres hacer en este curso.

Te levantaste de la silla, le volviste a mirar de forma odiosa, cogiste tu mochila y tu chaqueta de forma brusca y te fuiste, dando un portazo, como hacía él, a ver si le gustaba. Estabas llena de rabia, encima, cotilleando cosas que no son de su incumbencia, y amenazándote, ¿de qué iba? Cada vez le odiabas mas…

Cuando llegaste a tu casa te encerraste en el cuarto y te dejaste caer sobre la cama, donde te quedaste por un largo rato, necesitabas descansar de todo ese estrés que habías acumulado hoy. Decidiste darte una ducha, terminar lo que te quedaba del trabajo, preparar la cena y dar el día por terminado.