Al día siguiente de la charla con el profesor, intentabas controlar tu ira, intentabas no saltar en contra suya, pues no sabias por donde podía aparecer.

Fuiste a clase, con la intención de darle los últimos retoques al trabajo de volúmenes e intentar que no fuera una porquería, como dijo el profesor que eran tus trabajos. Entonces llego la hora.

Todos tus compañeros ya estaban sentados en sus asientos, pues ya sabían como era el profesor Ackerman, el quería orden, disciplina y silencio desde antes de entrar el por la puerta. Entonces fue en ese momento donde un portazo rompió el silencio de la clase, el profesor Ackerman llegaba a clase y se dirigía a su mesa con su chaqueta perfectamente doblada sobre su brazo y su maletín. Llego a la mesa, dejo las cosas sobre ella, se remango, y dijo:

- Alguno de vosotros, abrir las ventanas, aquí huele a muerto, ¿no conocéis la limpieza?

La delegada se levanto sonriendo al profesor, pero él lo único que la devolvió fue una mirada de desaprobación. Desvió su mirada de ella y te empezó a mirar a ti, como si estuviera vigilando todo lo que haces.

- Recordad que hoy tenéis que entregar el trabajo sobre volúmenes, voy a dejar esta hora para que lo acabéis o lo retoquéis si no os ha dado tiempo, no quiero ver CHAPUZAS.

Dijo el profesor Ackerman, haciendo énfasis sobre esta última palabra, sin apartar la fría mirada que tenia puesta sobre ti, como siempre.

Tu sabias que lo que decía iba por ti, el sabia perfectamente que eras a la que peor se le daba esta asignatura, habías hablado mal de el, y encima te había escuchado, tenias todas las papeletas para que el te tuviese manía.

A pesar de que tu ya habías acabado tu trabajo, decidiste concentrarte y darle unos últimos detalles, para que quedara lo mas perfecto posible, no querías quedar en ridículo otra vez.

La clase siguió casi en absoluto silencio mientras todos estaban concentrados en sus cosas y añadiendo los últimos detalles a sus trabajos. Cinco minutos antes de que sonara el timbre, el profesor Ackerman se levanto y se paseo por toda la clase recogiendo los trabajos uno a uno, hasta que rápidamente, sin que apenas te dieras cuenta, ya estaba en tu mesa, mirándote.

- Señorita [tu apellido], ¿va a entregarme el trabajo o se lo quiere quedar de recuerdo?

Tu se lo entregaste con desgana, sabiendo que lo iba a despreciar o a decir algo negativo sobre ti o sobre tu trabajo mientras decías - lo he hecho lo mejor que podido profesor - sin mirarlo directamente a los ojos, no te atrevías.

El profesor se quedo ahí de pie parado durante un rato, observando con concentración tu trabajo.

Comenzaste a ponerte nerviosa, - se ha pasado por todas las mesas recogiendo los trabajos sin decir nada ¿y se tiene que parar aquí? Por favor que se vaya ya... - pensaste

Después de unos pocos segundos, se dirigió a su mesa sin decir nada, llevándose consigo los trabajos de toda la clase, a lo que soltaste un soplido de alivio. Te dispusiste a recoger tus cosas, ya todo el mundo se había marchado, fuiste la ultima en entregar trabajo y eso hizo que te quedaras en el aula sola con él, de modo que recogiste lo mas rápido que pudiste para escapar de allí lo antes posible. Pero no tuviste tanta suerte.

- Oye, [tu apellido], no tan rápido, ven aquí.

Dijo con voz autoritaria mientras abría su maletín. Tú no te lo podías creer, solo querías salir de aquel infierno. Como ya quedaba menos para llegar a casa decidiste no hacer o decir ninguna estupidez y morderte la lengua para no meterte en más líos y que la relación con el profesor empeorara.

- Toma

Dijo el profesor mientras sostenía una carpeta negra algo vieja en su mano.

- Disculpe, pero ¿eso qué es?

Preguntaste sorprendida.

- Solo son apuntes, échales un ojo, puede que te sean de ayuda, a ver si mejoras un poco.

Nerviosa, agarraste la carpeta, e inconscientemente se te escapo una leve sonrisa. Pero rezaste para que el profesor no te hubiese visto, tu no querías mostrar ni el mas mínimo aprecio hacia él.

- Necesito que me lo devuelvas mañana, puedes hacer fotocopias si quieres. Y ni se te ocurra perderlo o dañarlo, o estas suspensa este trimestre.

Dijo el profesor mientras se acomodaba su chaqueta y se preparaba para salir. Tú saliste de inmediato andando rápidamente hacia la salida, no querías recorrer ese largo pasillo con el profesor Ackerman al lado.