Un día perdido en el tiempo.
Hola diario hoy yo solo quiero escribir… mi letra creo que no sé entenderá pero quiero escribir lo más rápido que pueda porque después se me va la inspiración y las palabras, trataré de explicarlo y expresarlo de la manera más precisa para perpetuar en este diario una de las escenas que más ha marcado mi vida.
Bien… el día de ayer por la tarde me encontraba yo, como ya es costumbre, en el taller de nuevos proyectos. Trabajaba no con mucho ánimo pero al menos intentaba esforzarme, estaba haciendo algunos ajustes a una nueva máquina intentando pensar como es que debía modificarla para que marchara perfectamente bien pero mi intento de razonamiento se vio interrumpido por una voz que yo conocía perfectamente. Era Korra, me pregunto curiosa y un poco nerviosa desde la puerta ¿Puedo pasar? Me quede inmóvil, deje caer el tornillo que estaba a punto a de poner, sentí una presión en el pecho y un pequeño nudo en la garganta, tosí un poco para aclarar mi voz y sin voltearla a ver le respondí ¿Qué necesitas? Si bien una parte de mi anhelaba verla de nuevo, otra parte sabía muy bien que no era muy conveniente aun porque tal vez podría volver a llorar o gritarle o algo peor. Ella entró de todos modos, cerró la puerta y alcancé a percibir de reojo que traía una bolsa en la mano me gustaría comer contigo y conversar un poco, he traído unas piezas de pan al vapor y vegetales salteados Me dijo como si nada hubiera pasado. A decir verdad todos esos días no había estado comiendo bien y justo para su suerte yo tenía hambre, sin embargo eso no iba a ser fácil, no iba a dejar que se diera el derecho de estar ahí de una manera tan fácil Yo no sé si quiera hacer eso le respondí aun sin voltearla a ver.
Ella se sentó en el suelo a un lado de un montón de artefactos inservibles que tenía por ajustar, curioso lugar que escogió para sentarse, a un lado de las cosas que no sirven. Esperaré lo que sea necesario le oí decir. Y yo sin responderle una sola palabra seguí con mi trabajo o al menos fingí que lo estaba haciendo porque en realidad estaba pensando en muchísimas cosas que no tenían nada que ver con lo que se supone debería estar haciendo.
No sé escucharon palabras durante las 2 horas y treintaicinco minutos siguientes, podía ver que ella solo me miraba, observaba lo que hacía y las cosas que había en el taller, como si nunca antes hubiera estado ahí, volvió a recorrer con la misma mirada curiosa todas las cosas de la habitación, cuando la vi haciendo eso no pude evitar dejar escapar una leve sonrisa con un poco de melancolía. Ella estaba tan igual que antes, creo que la confesión de mis sentimientos no le había afectado en lo más mínimo a su persona, en cambio yo había tenido que pasar por mucho esos últimos días, el salir de mi habitación fue uno de mis grandes logros y el comenzar a trabajar de nuevo yo lo consideraba un éxito y ella aun parecía una pequeña niña curiosa, sentada pacientemente esperando para comer.
¿De verdad vas a esperar tanto? Le dije viéndola directamente a los ojos. Lo que sea necesario ella respondió segura. Bajé de la tarima donde estaba sentada, caminé hacia ella me le puse en frente Por favor siéntate a comer conmigo Me lo dijo tan suplicante que terminé accediendo, me senté frente a ella, agarré la comida y escogí lo que me comería, sin dirigirle la mirada le dije Habla para que puedas irte pronto tomé un brócoli y lo dirigía hacia mi boca, el olor de la comida era bastante bueno y los ruidos de mi estómago delataron el hambre que tenía. Se escucharon tan fuerte que Korra terminó riendo un poco y yo me sonrojé un poco sin dejar de ver mi plato de comida y allí empezó a hablar ella...
