El despertar de Ayano y Sakurako:
—¡Mou, siempre lo mismo contigo Sakurako! Termino atrasada por tu culpa, ¿qué no puedes levantarte más temprano como una persona responsable? — Le reclamó. — Siempre tan irresponsable, ¿es que no...?
Sakurako le cerró la boca cuando le dirigió una mirada llena de ira.
—Sí ya sé que soy una boba que no puede hacer nada bien. Tengo bastante con Nadeshiko-Onee-chan y Hanako para que me traten de tonta. ¿Por una vez me podrías dejar en paz monstruo de tetas grandes?
Himawari parpadeó sorprendida, no era nada común ver a Sakurako de mal humor.
—¿Pasó algo y te peleaste otra vez con ellas? — Preguntó algo preocupada.
—Tienes suerte que Kaede-chan te adore — dijo Sakurako todavía molesta. ¿Por qué tanto alboroto? Simplemente porque por error tomó un yogur que era de Nadeshiko le gritan de todo y para colmo Hanako le diera la razón a Nadeshiko tratándola de idiota a ella. Ya había tenido bastante por un día.
Himawari se sintió mal por su amiga, pero no pudo decir nada pues Akari las había visto y se acercó corriendo a ellas.
—¡Himawari-chan, Sakurako-chan, Ohayo!
—Ohayo Akaza-san — la saludó Himawari. — ¿Hoy no vienes con Yoshikawa-san y las senpai?
Akari hizo una risita tonta.
—Ehehe... me quedé dormida y me dejaron. Que bueno que Onee-chan me pudo llevar en su auto.
Himawari asintió mientras que Sakurako suspiró.
—Tú tienes suerte, ni aunque Nadeshiko-Onee-chan pasara por aquí cerca se ofrecería a llevarme nunca. ¿Por qué no tengo suerte y me tocaron dos hermanas que me odian?
—Ya, ya Sakurako; sólo tuviste un mal inicio. No tienes por qué deprimirte todo el día — le dijo Himawari en tono tranquilizador.
Sakurako no dijo nada, sólo siguió caminando con sus dos amigas. No notó que Akari la veía fijamente con una sonrisa siniestra. "Tal vez, sólo tal vez ella..."
Por suerte para todas ,el humor de Sakurako mejoró bastante durante el día; pues era realmente insoportable cuando estaba de malas. Pero se iba desmejorando a medida que era hora de ir a casa, conociendo a su hermana mayor todavía estaría muy molesta por la mañana así que sólo quería una excusa para retrasarse un poco. Podría quedarse un tiempo en casa de Himawari pero antes ella tenía que ir de compras y no estaba de humor para ir a la tienda en esos momentos.
—¡Sakurako-chan, Sakurako-chan! — La llamó Akari a la salida con su alegre tono de siempre. — ¿Tienes un minuto? Tengo algo que discutir contigo. Eto... Akari te invitará a una crepe sólo...
—¡Voy! — Dijo muy entusiasmada Sakurako. — Akari-chan, me salvaste. Ahora puedo hacer algo divertido mientras el monstruo de senos grandes hace sus aburridas compras.
—Perdón por tener algo de responsabilidades que atender — dijo Himawari ligeramente irritada.
Ignorándola Sakurako tomó del brazo a Akari y juntas se alejaron de la escuela.
—¡Arigatou Himawari! Te ayudaré con las bolsas cuando salgas, no te preocupes — dijo Sakurako alegremente haciendo que su amiga de cabello azul suspirara exasperada; pero al poco tiempo sonrió.
—En fin, conociendo a Sakurako podría ser peor...
Y mientras, ambas amigas llegaron al parque en donde Akari cumplió su promesa y le compró una crepe a Sakurako de un puesto móvil que había ahí. Tras dos mordidas, Sakurako miró a Akari.
—¿Y de qué querías hablar, Akari-chan?
La Gran Maestra se levantó despacio y tras comprobar que nadie veía ni estaba cerca, hizo un pase mágico abriendo el portal a su propio mundo.
—¿Qué está pasando? — Gritó asustada Sakurako.
Su propia sombra se separó de ella y le tapó la boca mientras que del portal salió una joven igual a ella, con la excepción que ésta tenía los ojos del mismo marrón claro de su cabello en vez de su castaño oscuro. La doble le dirigió una mirada evaluativa y miró a la Gran Maestra. Al no ver reacción de su líder, levantó su mano y cambió sus ojos al mismo color que su otro yo con un pase mágico. Iba a ordenarle a la sombra que arrastrara a Sakurako al otro mundo pero en vez de eso, la Gran Maestra la detuvo.
—Espera sólo un minuto, Sakuragi. Tengo una idea mucho mejor.
Club de entretenimiento, dos semanas después:
—¿Le pasa algo, Kyoko-senpai? — Preguntó Chinatsu.
Kyoko hizo una pequeña pataleta y mordió con frustración su cojín.
—¡Chinatsu-chan! ¡Es terrible! ¡Mirakurun no ha ganado ni una pelea desde que comenzó a pelear con estos malos! Tiene suerte que sepa huir pero a este paso perderá su grandeza. ¡Ni siquiera porque ahora tiene el apoyo de Rivalun y Ganbo puede ganar!
Chinatsu tenía una gotita en la sien.
—Senpai, creo que se toma demasiado en serio el anime.
Kyoko hizo un puchero.
—¡Buu! Al menos Yui sí me apoya. ¿En dónde está, por cierto? Hace tiempo que Akari y ella debieron haber llegado.
Chinatsu se puso a pensar.
—Vi a Akari-chan charlando con Sakurako-chan antes de venir y me dijo que me adelantara, que ella vendría pronto. Pero no he visto a Yui-senpai.
—Me dijo que tenía que hacer algo rápido, que me adelantara; pero ya se tardó.
Fue entonces cuando Himawari entró.
—Disculpen, ¿no está Sakurako por aquí? La vi hablando con Akaza-san pero ya se tardó demasiado.
Ambas negaron con la cabeza mientras que Himawari sólo suspiró y se dejó caer sobre uno de los cojines.
—Todos están actuando tan raro últimamente. Akaza-san, Sakurako también... y creo que he visto a Funami-senpai actuar raro también. Es como si no fueran ellas mismas.
Kyoko torció el gesto y se levantó abruptamente.
—¡Es cierto! Parece que la presencia de Akari ha aumentado mucho estos últimos días, yo no lo permitiré. — Entonces levantó el puño. — ¡La presencia de Akari se fortalece pero la mía se debilita! ¡No puedo dejar que se haga más notoria o yo perderé el título como la verdadera protagonista!
Chinatsu puso una expresión seria.
—Senpai, que Akari-chan no la escuche, seguramente llorará.
Kyoko se rio ligeramente avergonzada.
—Este... es verdad, ¿tú crees que...?
Se escucharon pasos. Kyoko reaccionó rápidamente y tomó a Himawari y a Chinatsu de las manos y las arrastró hacia el armario, en donde se encerró con ambas.
—¿Pero por qué nos escondemos? — Preguntó Chinatsu susurrando.
—Sí, no entiendo — susurró también Himawari.
Kyoko se quedó de piedra un tiempo pero se encogió de hombros.
—Pues... no pensé, sólo creo que lo hice y...
—¡Mou, senpai! — Protestó Chinatsu.
La puerta del club se abrió dejando pasar a Yui y a Akari.
—No ha llegado nadie parece — dijo Akari con indiferencia mientras recorría despacio el salón del club. — En fin, ¿te parece si actuamos Yuri?
Para la sorpresa de las que estaban en el armario, Yui se inclinó ante Akari.
—¿Qué hacemos entonces con Yoshikawa en caso vengan juntas ¡oh! Gran Maestra?
—Su corazón es pura oscuridad, de los más fáciles de manipular para quien conoce a las sombras. No dirá nada pues tendrá a tres Caballeros a su alrededor, siendo una de ellos yo y su alma es tan oscura que no podrá resistir nuestro poder. Incluso la novicia podrá hacer lo que quiera con Yoshikawa. En fin...
La Gran Maestra levantó el brazo y con su gran poder creó el portal en donde la doble de Kyoko salió, para horror de todas vestida con su túnica de Caballera del Silencio pero su máscara descansaba en su mano.
—Bienvenida, Keiko.
Keiko se inclinó y besó la mano de su líder.
—Gracias, Gran Maestra.
La Gran Maestra entonces miró al armario y con su sombra lo abrió revelando al trío escondido.
—¿Cuánto tiempo piensan quedarse ahí, imbéciles? Las sombras son nuestras amigas nos contaron que ustedes se quedaron ahí como unas bobas. Lamento mucho que hayas tenido que ver esto Furutani, pues no tengo soldados iguales a ti. Sin embargo tu alma no es manipulable y necesito quitarme de encima a todos los estorbos; y si te encierro como a Yui Funami y Akari Akaza la policía reaccionará. Mejor sólo te amenazo y te dejo con un guardián.
Dicho esto, la sombra de Himawari actuó por su cuenta y se cuadró ante la Gran Maestra causando un grito de horror de ella.
Kyoko iba a decir algo cuando su doble (Keiko) la miró y cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir, éstos pasaron de amarillos a azules como los de ella. Kyoko no retrocedió.
—¡Ustedes existen en verdad! — Dijo Kyoko de improviso saltando de emoción y tomando de las manos a Keiko. — ¡Los malos de Mirakurun en verdad existen, eso es grandioso! ¡Y si ustedes existen, eso quiere decir que Mirakurun es verdadera también! ¡No puedo creerlo, es emocionante!
Keiko tenía una gotita en la sien.
—Eres como lo describió Funami. Increíble, y se supone que debo actuar como tú por un tiempo. Es increíble, tengo que hacer como que soy Yuri.
Yuri (la doble de Yui) hizo un puchero como lo haría Kyoko ocasionando que tanto Himawari como Chinatsu sintieran escalofríos.
—¡Buuu! Como si me emocionara tanto fingir ser la aburrida de la presidenta de la clase, Toshiri Keiko. Aburrida, estudiando siempre y regañándome por todo lo que hago. Kyoko-chan me cae mejor que tú, Keiko.
Keiko suspiró con paciencia, como lo haría Yui; y esta vez fue Kyoko la que sintió escalofríos.
—Créeme: la compañía de Yui Funami es más tolerable que la tuya, Yuri. Pero no estamos aquí para discutir sobre amistades sino para cumplir con la misión de la Gran Maestra.
Fue cuando Himawari reaccionó y salió corriendo del lugar, haciendo reaccionar también a Kyoko y a Chinatsu quienes igual salieron huyendo como podían. La sombra de Himawari iba a traicionarlas, pero cuando reaccionaron las Caballeras ya estaban más lejos del rango de sus poderes y ésta volvió a la normalidad. Las soldados miraron a su Gran Maestra, quien sólo asintió y ambas usaron sus poderes para fundirse con las sombras y seguir a sus oponentes a más velocidad. La Gran Maestra sólo se dejó caer en un cojín y comenzó a beber un poco de té preparado por Chinatsu. Le gustaba, era sabroso. Ahora sólo debía esperar a que los estorbos fueran neutralizados y pensar en mejores métodos de persuasión contra Himawari. Podría usar a Sakurako para obligarla a mantenerse lejos de sus planes. Sí, eso podría funcionar.
Y mientras las chicas corrieron a buscar refugio al Consejo Estudiantil. Ayano se encontraba organizando documentos sola cuando la puerta se abrió violentamente y las tres chicas se precipitaron dentro cerrando con llave.
—¿Se puede saber qué pasa con ustedes, Toushino Kyoko? — Gritó Ayano al ver que la entrada desordenó los papeles que se pasó ordenando por media hora.
Kyoko sólo la miró muy asustada.
—Ayano... sálvanos por favor... no entiendes lo que hay allá afuera...
Ayano ladeó la cabeza y notó que tanto Chinatsu como Himawari estaban de lo más alteradas por la carrera. Iba a preguntar, ahora ya preocupada, de qué era lo que había pasado cuando una poderosa sombra hizo volar la puerta. Ayano gritó al tiempo que las sombras se materializaron en Funami Yui y otra Toushino Kyoko.
—Es inevitable. Tú eres una mortal, nosotras somos las Caballeras del Silencio, Toushino Kyoko.
—Conoces el anime, conoces nuestros poderes — dijo Yuri. — Terminemos con esto.
Sin saber qué hacía Ayano se puso frente a Kyoko en actitud protectora haciendo reír a las Caballeras.
—Que tierno, la doble de Ayaka cree que tiene una oportunidad.
—Te pondremos fuera del camino y te reemplazaremos aunque la pobre niña todavía no sepa hacer de Tsundere.
—A diferencia tuya esa niña vive sus sentimientos a flor de piel y no los niega. Es algo insoportable.
Ayano no entendía qué sucedía, sólo sabía que ellas iban a lastimar a Kyoko. Así pues no se movió a pesar que se moría de miedo. Pero entonces algo despertó en ella. Sintió cómo los deseos de proteger a quien amaba la llenaban de una forma tal, que se manifestó como una poderosa luz blanca que irradiaba de ella.
...
La Gran Maestra seguía bebiendo su té cuando sintió una gran cantidad de poder puro viniendo del edificio de la escuela.
—¿Mahou Shoujo? — Gritó levantándose. — Es imposible. No es ni Rivalun ni Mirakurun, es alguien más. ¿UN DESPERTAR DE MAHOU SHOUJO? ¿QUÉ DEMONIOS PASA AQUÍ?
...
La ropa de Ayano cambió, de su uniforme escolar pasó a una blusa de seda lavanda claro con adornos azules y su falda azul y corta con medias a juegos y botines con un diseño de flor. Finalmente un báculo con forma de luna apareció en su mano. No sabía lo que hacía, ni mucho menos por qué estaba sucediendo todo aquello. Sólo sentía que ahora que estaba capacitada para luchar estaba lista para vencer a esos extraños.
Con un poder inimaginable, llenó su báculo de poder de luz y lo lanzó contra las Caballeras del Silencio. El poder de la luz, por naturaleza mayor que el de las sombras, lanzó lejos a las Caballeras del Silencio.
Se levantaron listas para seguir combatiendo cuando Ayano una vez más sintió cómo los Elementos de la Naturaleza la llenaban, sobre todo el Elemento Agua. Todavía sin entender lanzó una ola que creó a partir del chorro de un bebedero contra sus temible enemigas. Ambas Caballeras fueron arrastradas por la corriente hasta la casa del club de entretenimiento.
La Gran Maestra caminó hacia ellas y tras reflexionar la situación, salió del lugar por las sombras arrastrando a las otras. Ayano las vio desaparecer... y fue justo a tiempo pues en esos instantes sintió cómo se quedaba sin energías y se desmayó inconsciente ante las desconcertadas Himawari, Chinatsu y Kyoko. Todavía no entendía qué sucedía, pero Kyoko entonces levantó a su amiga y la abrazó con ternura.
—Ayano, gracias...
—Te protegeré Toushino Kyoko.
Y mientras, las sombras iban de un lado a otro buscando refugio. La otra era una novata actuando por instinto ante los nuevos poderes que la llenaban; por eso sabía que podía vencerla con facilidad mas no podía en esos instantes pues el crear los portales le drenaba demasiado poder y la única razón por la que los hacía tantas veces al día era porque en ese mundo no existía amenaza contra su secta de oscuros... hasta aquel momento.
—Estos mundos están conectados, pero para ganar es necesario entender la naturaleza de esta conexión — dijo la Gran Maestra una vez estuvieron a salvo, en el apartamento de Yui. — Esta niña es una descendiente de Mahou Shoujo, por eso pudo despertar cuando sintió la amenaza de las sombras.
—Pero Gran Maestra, eso es imposible.
—No hay otra explicación. Y todavía pude sentir a otra descendiente de Mahou Shoujo esperando a ser despertada; y estoy hablando de Toushino Kyoko. Parece que nuestros antecesores no fueron los únicos que sabían de la conexión entre nuestros mundos, también las Mahou Shoujos lo sabían y se aseguraron de dejar descendencia en este mundo en caso la descubriéramos también.
Se hizo un gran silencio, ¿qué hacer entonces? La Gran Maestra creó un portal nuevamente.
—Keiko, avisa a los otros de este descubrimiento y prepáralos para la batalla. Por suerte siempre tengo varios ases bajo la manga.
La Caballera asintió y tras ponerse su máscara desapareció por el portal.
...
Sakurako iba alegremente de regreso a casa cuando un portal apareció y de ahí salió una joven que lucía exactamente igual a ella; a excepción de los ojos. Sakurako sonrió.
—¡Sakuragi-chan! ¿Cómo estás? ¡Mira, mira, he practicado como me lo aconsejaron!
Dicho esto, Sakurako ordenó a su sombra traerle algo.
—¡Estudiar esto sí es divertido! ¿Ya puedo contarle a Himawari de mis nuevos poderes?
Sakuragi torció el gesto pero al final sonrió.
—Adelante, pero asegúrate que no sea en la escuela. Acaba de pasar algo malo así pues si vas a enseñarle aléjate de Sugiura Ayano.
Sin entender nada, Sakurako asintió. Le alegraba que le mostraran un camino en donde nadie jamás la trataría de tonta y en donde sería respetada y temida por todos; incluidas sus hermanas. Obedecería sin pensarlo dos veces.
Tal vez este cap esté confuso y demasiado pasa en muy poco tiempo pero les aseguro que pronto quedará todo claro. Además bueno, tenía que pintar vulnerable a Sakurako para que fuera aprovechada por los Caballeros del Silencio. Espero les haya gustado y me dejen sus opiniones, es bueno saber que encuentren emocionante el fic.
Chao; nos leemos!
