Disclaimer:Los personajes en esta historia pertenecen a Warner y J.K solo la trama me pertenece.
Capítulo 1
Horas antes.
Hermione Granger corría por su vida, esquivaba algunos hechizos, lanzaba algunos otros, pero siempre buscando a sus amigos, rogando interiormente encontrarlos con vida, paro en seco cuando vio los cuerpos de la familia Weasley, se tragó el nudo que se había formado en su garganta. Recordando que solo faltaban dos de ellos.
Ron y Ginny Weasley.
Retomo el paso, tenía que encontrarlos, tenía que verlos con vida, tal y como los había dejado.
— ¡Granger!— Tal vez en años anteriores habría maldecido en voz baja al reconocer esa voz, tal vez habría tomado la varita con fuerza, volteado y apuntarlo, lista para atacarlo, sin embargo, las cosas habían cambiado.
—Oh por Merlín, Draco te encuentras bien— Corrió a sus brazos, había encontrado a uno, faltaban tres. Se separó lo justo para no romper el abrazo y poder mirarlo a los ojos. — ¿Dónde están los demás? ¿Los has visto? ¿Están bien?
—Los convencí de que se quedaran a donde estuvieran a salvo. — Sonrió agradecida con el rubio—Vamos, no tenemos tiempo que perder. — Ambos muchachos salieron corriendo sin percatarse de la persona que los había estado espiando desde que se encontraron, sus labios se fueron curvando hasta convertirse en una sonrisa.
Oh si, Bellatrix, sí que se iba a divertir.
—La Weasley me dijo algo sobre un refugio.
—Sí, sí, lo descubrimos el año pasado. Draco, el refugio se encuentra al otro lado del castillo.
Los labios del rubio estaban fuertemente apretados convirtiéndolos en una sola línea, debido a lo que le había dicho Hermione— ¿Sabes lo peligroso que sería eso, no? Maldición, ustedes los Gryffindor deben ser conocidos por suicidas, no por valientes.
Aquello le hubiera hecho gracia a Hermione, si tan solo no estuvieran en un campo de batallas donde ellos eran la presa. —Es el único lugar donde podemos estar seguros mientras planeamos salir con vida de este lugar.
— ¡Hermione!—Tres voces sonaron a la vez. Cortando la réplica del rubio. La Gryffindor volteo su cabeza de forma brusca, haciendo que alguno de sus huevos tronaran, pero lo único que importaba en ese momento era abrazarlos y escapar de aquel lugar que tiempo atrás fue su segundo hogar.
— ¡Chicos!— Corrió a donde estaban, el rubio maldijo para sus adentros al ver a su leona amiga correr, como si no recordara donde se encontraban parados; con varita en mano camino pendiente de su alrededor.
—Dejen el sentimentalismo Gryffindor para luego, es hora de irnos.
— ¿Ya se van? Pero si la diversión solo acaba de empezar—Bellatrix Lastrange hizo aparición delante de los chicos, a escasos centímetros de ellos.
— ¡Desmaio!—La voz de Hermione hizo eco por todo el lugar, siendo la primera en reaccionar a la cercanía de la desquiciada mujer.
La carcajada de la bruja no se hizo esperar cuando repelió el hechizo, aquello solo ayudo a poner más tenso el ambiente.
— ¡¿Quieres jugar mugrosa sangre sucia?! ¡Entonces juguemos! ¡Avada…!
— ¡Sectumsempra!— Bellatrix esquivo el hechizo por poco, le mando una mirada de odio a la castaña, Malfoy maldijo por lo bajo al ver como Theodoro, Blaise, Pansy y Rodolphus Lestrange hacían acto de presencia.
-¡Avada Kedavra!
-¡Crucio!
-¡Expelliarmus!
Los hechizos iban y venian, a medida que esquivaban los hechizos los cuatro amigos se estaban separando y sus cuerpos estaban pasándole factura debido al cansancio. Draco trato de buscar a Hermione, pero no se encontraba por todo el lugar… Y su tía tampoco.
— ¡Crucio!— El hechizo lo golpeo directo al pecho, el joven mago trato de no emitir un solo quejido, pero su cuerpo estaba lo bastante dañado y no aguanto; grito desgarradoramente, grito y se retorció del dolor que le propinaba aquel imperdonable — Regla numero 1: Nunca te distraigas de tus batallas, Malfoy. — La voz de Nott fue lo último que oyó antes de caer en la inconciencia.
— ¿Crees que puedes dar la talla peleando contra mí, Sangre sucia? ¿Crees que puedes vencerme?—Hermione no dijo nada, se mantuvo impasible, hace mucho que los comentarios denigrantes le venian valiendo un verdadero pepino— ¡Avada Kedavra!— grito la mujer comenzando con la batalla que cobraría otra vida.
Ron Weasley había aturdido y paralizado a Parkinson, sin dejar de estar alerta, corrió en busca de sus amigos. Cuando vio a Nott apuntando con la varita a Draco, corrió hacia donde ellos estaban y si alguien le preguntara a él cómo lo había hecho el seguramente diría que su cuerpo se movió solo, un instinto. Pero muy en el fondo, él sabía que después de todo, le había tomado una especie de cariño a Malfoy.
— ¡Avada Kedavra!— El hechizo dio con el Slytherin, cayendo inmediatamente cuando el imperdonable hubo impactado con su cuerpo.
—Maldición, Malfoy. Linda hora en la que decides tomar una siesta—Con la poca fuerza que tenía su cuerpo resentido, el pelirrojo tomo a Draco que no daba señales de despertar, buscaba desesperado un lugar donde poner a salvo a su amigo mientras este decidía volver a la realidad.
Y después… Todo paso muy rápido.
Harry Potter venía con una Ginny que estaba en iguales condiciones muy parecidas que las del rubio, solo que la pelirroja no había caído inconsciente. Se habían salvado por poco de Zabini y Lastrange quienes se encontraban desangrándose en algún lugar. Detuvieron su andar cuando presenciaron aquel acto de sacrificio.
Draco Malfoy pestañeo varias veces tratando de recobrar su vista, lo único que recordaba era haber recibido un Cruciatus, la voz de Nott y luego… Nada. Con ayuda de sus manos se impulsó para recostarse a una pedazo de pared y quedar semi-sentado, cuando vio a Weasley corriendo como si su vida dependiera de ello… ¿Qué mierda estaba pasando? En su mente vino la imagen de Hermione y su tía Bella, empalideció de manera enfermiza, sentía como todo a su alrededor daba vuelta… No, todo menos eso. Él estaba pensando lo peor.
Hermione y Bellatrix estaban en una ardua batalla, la castaña estaba exhausta, y la seguidora más fiel de Voldemort lo sabía; usando aquello a su favor, desarmo a la Gryffindor y como si aquello fuera posible, la bruja sonrió dándole un aire más demente. Hermione trago saliva, eso era todo… Iba a morir.
De todos, tenía que morir en tus manos eh, Bellatrix.
Cerró los ojos esperando que el hechizo impactara con ella dándole fin a su vida, lo único que la trajo de vuelta fue la fuerte carcajada de la mujer. ¿Aun muerta su risa la perseguiría? Pensó, lo desecho rápidamente al verse pensando.
Definitivamente no estaba muerta.
Abrió poco a poco los ojos encontrándose con el cuerpo sin vida de quien había sido su mejor amigo… Ronald Weasley murió salvando a su mejor amiga quien también era el amor de su vida.
Bellatrix estaba tan concentrada mirando regocijante el cuerpo de aquel traidor a la sangre que no supo cuando aquel hechizo la golpeo, sintió como heridas se abrían en su piel, miles de ella. Lo más seguro era que moriría desangrada. Pero a pesar de eso, sonrió. Sonrió por servirle al mago más poderoso de todos los tiempos, sonrío porque la limpieza del mundo mágico ya estaba en progreso. Cayó en la oscuridad con el llanto de alguien,
Y esa era la mejor música que podía escuchar.
"La vida no es un pasillo recto y fácil que recorremos libres y sin obstáculos, sino un laberinto lleno de pasadizos."Pensó Draco mientras veía a Hermione mientras pronunciar el hechizo que los llevaría a casa, los llevaría al lugar donde crecieron y que conocían como la palma de su mano… Pero al mismo tiempo él sabía, que no sería el mismo.
Los cinco amigos se vieron rodeados por un vórtice, sentía como cada uno era absorbido por él, siendo la castaña la que había comenzado con aquello ella sería la última, cuando pronuncio la última palabra, sintió como una especie de fuerza magnética la arrastraba, cuando fue completamente absorbida, aquel flujo turbulento desapareció sin dejar rastro de lo que había pasado, sellando así; el futuro de Hermione Granger y Tom Riddle.
