Hola, pues soy Shani, espero disfruten de esta alocada historia, aquí les traigo el segundo capítulo y agradezco a mi amiga Akira por haberme tenido tanta paciencia...
Mezclado las piezas de nuestro rompecabezas
-Cre… creo que eso es todo Mady –dijo Nathaniel una vez hubo revisado todo el papeleo correspondiente a su ingreso a Sweet Amoris. Habían estado juntos cerca de una media hora y el delegado no pudo alejar su mirada de la muchacha. Nunca antes experimentó algo semejante y de momento era incapaz de explicarlo. Lo único que sabía con certeza es que quería permanecer al lado de Mady. ¿Acaso era esto lo que llamaban amor a primera vista?
-Gracias. Nos vemos.
La muchacha caminó hacia la puerta sin agregar nada más. Siempre había sido algo tímida y el hecho de que el delegado Nathaniel la estuviera mirando con tanta atención la incomodaba. Además deseaba ir a su salón de clases y, si había suerte, encontrarse con Lysandro. No había dejado de pensar en él desde que se alejó de su lado. Era extraño, tan similar a las historias románticas que había leído. ¡Y cómo no! Si el chico de ojos bicolor actuaba y hasta vestía como un auténtico príncipe.
-Espera por favor –Nathaniel dejó la silla que había ocupado y detuvo a la muchacha haciendo acopio de todo el valor que pudo reunir–. ¿Te…te gustaría almorzar conmigo en la cafetería? Qui…quiero decir…ya que eres nueva y no conoces a nadie –le propuso completamente rojo.
-No estoy segura si iré a la cafetería, prefiero pasar mis descansos en la biblioteca –Mady contestó con sinceridad esperando que fuera suficiente para alejar al delegado. No era que le cayera mal, simplemente le costaba entablar nuevas amistades y muchas veces prefería la compañía de los libros.
-Entiendo. Tal vez en otra ocasión –dijo el delegado sonriendo amablemente, si bien se sentía decepcionado por la negativa de Mady. Le hubiera encantado ofrecerse a acompañarla a la biblioteca, pero temía parecer un pesado y se despidió de ella esperando hallar una nueva oportunidad para charlar.
-Claro, seguro. Te veo después –dijo la joven antes de retirarse,
"Así que te gustan los libros", pensó Natnaniel esbozando una sonrisa melancólica una vez se quedó solo en la sala de delegados.
Durante la hora del almuerzo
Mady se dirigía a la biblioteca del instituto caminando por el patio cuando vio a Lysandro buscando algo entre unos arbustos.
-Hola. ¿Buscas algo? –lo saludó con una sonrisa inclinando la cabeza para que el chico de ojos bicolor notara su presencia.
-¿Cómo estás Mady? Temo que volví a perder la libreta donde suelo escribir –Lysandro se incorporó sonando algo preocupado.
-¿Escribes? –le preguntó la joven bastante impresionada.
-Sólo poemas y una que otra canción sin importancia –explicó con modestia el chico de ojos bicolores–. Te aseguro que no es nada del otro mundo.
Está aclaración llegó demasiado tarde pues es bien sabido que a las personas que gustan leer, les cautivan aquellas que escriben. Mady no era la excepción y se vio irremediablemente atraída por Lysandro.
-Déjame ayudarte a encontrarla. ¿Dónde la viste por última vez? –la muchacha ofreció su ayuda sin dudar.
-Muchas gracias. La verdad no estoy muy seguro de dónde la dejé. Tal vez fue aquí, o en el gimnasio –dijo viéndose algo confuso al tratar de recordar los movimientos que hizo las pasadas horas.
Al parecer Lysandro era un príncipe despistado.
-Descuida. Ya mismo voy al gimnasio. No te muevas de aquí. Enseguida regreso –le pidió Mady con una sonrisa.
-No te molestes, por favor. No quiero causar molestias.
Lysandro la tomó delicadamente del brazo evitando que se moviera y Mady sintió que una corriente eléctrica le recorría todo el cuerpo. Hizo todo lo posible para disimularlo, aunque no pudo evitar que su cabello ondeara con la brisa que acababa de empezar y que también agitaba la larga chaqueta del chico de ojos bicolor. Las siluetas de ambos se recortaban en el patio y quien quiera que los hubiera visto habría jurado que eran una pareja salida de un cuento de hadas. O al menos eso pensó Mady.
-Tranquilo. Te debo una. Esta mañana me salvaste de Castiel y Akira, ¿recuerdas? –dijo separándose del que ya consideraba su príncipe–. Espérame, ¿sí?
-Eres muy amable.
-No, el amable eres tú.
La muchacha se alejó del chico de ojos bicolor sintiendo cómo el amor crecía en su interior. Nunca, ni en sus sueños más locos, hubiera esperado que algo así le sucediera en su primer día de clases. Por primera vez en su vida se consideraba a sí misma la protagonista de una comedia romántica, no drama ni tragedia porque no le gustaban, y eso la emocionaba. Sea como sea tenía que hallar la forma de acercarse a Lysandro. Seguro compartirían lindos momentos: se sentarían uno al lado del otro en clases, harían la tarea juntos, él le escribiría poemas que ella leería muerta de la emoción y con seguridad tendrían un romántico primer beso a la luz de la luna…
-¡Ten cuidado tonta!
Las palabras de Castiel interrumpieron los pensamientos de Mady, que vio con espanto como una pelota de basquetbol se le acercaba a toda velocidad. Afortunadamente Akira la empujó antes de que impactara de lleno en su rostro.
-¿Estás bien Nueva? ¿No ves que Castiel y yo estamos practicando algunos tiros? –la regañó levantándose al tiempo que se sacudía la ropa.
Ambas muchachas acabaron en el suelo y, de seguro, con uno que otro moretón a causa del impacto.
"Nota mental. Intenta no soñar despierta. Al parecer este instituto es más peligroso que el anterior", pensó Mady mientras intentaba ponerse en pie con una mueca de dolor. Parecía que las cosas no saldrían como esperaba.
-¿Esa no es la libreta de Lysandro?
El objeto en cuestión se encontraba debajo de las graderías del gimnasio. Akira intentó tomarlo apenas lo vio, pero Mady se le adelantó esbozando una enorme sonrisa de triunfo una vez tuvo en las manos la libreta con cubierta de cuero y hojas de tono plateado. Tal vez la suerte si estaba de su lado después de todo.
-¿Y a ti qué mosca te pico Nueva? –le preguntó Akira frunciendo el seño–. Esa libreta pertenece a Lysandro.
-Lo sé. Estaba ayudándolo a buscarla. Por cierto, soy Mady. Y gracias por salvarme de tu amigo –dijo la joven de ojos violeta.
-¡Pues no te acostumbres! Llevas aquí sólo un día y ya me has causado más problemas que está tabla de planchar en meses.
Castiel se aproximó a las muchachas. Llevaba una bandita en la sien derecha, seguramente a consecuencia del golpe que se dio contra el tronco del árbol, y a juzgar por la expresión de su rostro, no se encontraba nada feliz.
-¡Tabla de planchar tus narices cabello de menstruación! –le contestó Akira.
-Tú y yo arreglaremos cuentas después –aseguró el pelirrojo haciendo a un lado a su amiga para enfrentarse a Mady– ¡¿Y tú dónde tienes la cabeza?! ¡¿En las nubes?! ¡Empieza a prestar atención a lo que te rodea de una buena vez! ¡Y dame eso, pertenece a mi mejor amigo!
Castiel intentó arrebatarle la libreta a Mady, pero si de algo esta última estaba segura, era de que el camino al amor verdadero no era fácil y que a veces se presentaban obstáculos a superar si se quería llegar al ser amado. En este caso, pensó la muchacha, el escollo y/o villano a vencer era un troll con cabeza de tomate.
-¡No te doy nada! –aseguró aferrando la libreta como si su vida dependiera de ello– ¡Seré yo la que se la devuelva a Lysandro!
Lo que empezaba a sentir por el chico de ojos bicolor debía ser realmente fuerte como para que su timidez se esfumara. Era la primera vez que Mady levantaba la voz de esa manera.
-Mira quien intenta no parecer un ratón asustado –se burló el pelirrojo–. Ya basta de tonterías, entrégame la libreta y vete, no eres más que un accidente ambulante Nueva.
-¡El único accidente eres tú! ¡Y mi nombre es Mady Bernat!
Dicho esto, la muchacha le dio un pisotón a Castiel felicitándose por haber decidido llevar puestos un par de zapatos de tacón, nada más y nada menos que el mejor reemplazo para una espada anti trolls.
-¡Auch! –dijo el afectado levantando su ahora magullado pie derecho–. ¡Estás loca o qué!
-Para que sepas con quien te metes –afirmó la muchacha sacándole la lengua al tiempo que abandonaba el gimnasio llevándose el que creía era su primer trofeo en la batalla por su príncipe.
Un minuto después
-Aquí tienes. Cuida de no perderla de nuevo.
-Te lo agradezco mucho.
La sonrisa de Lysandro al momento de recibir su libreta de manos de Mady hizo que está última experimentara una calidez que no había conocido hasta ese momento. Estaba enamorada, no cabía la menor duda.
-¿Me acompañarías a la bibli…
-¡Aguarda un mi minuto! ¡No creas que te vas a escapar de mí tan fácilmente!
"Hay no, el troll de nuevo", se dijo Mady poniendo los ojos en blanco. Pensaba pedirle a su príncipe que la acompañara a la biblioteca, pero la presencia de Castiel alteraba sus planes.
-Ya déjala. Nada más te piso un poco. No seas llorica –se burló Akira que venía con él.
-¡Cómo sea! ¡Esa plana desorientada y yo tenemos asuntos pendientes! ¡No te interpongas Lysandro!
Mady se había ocultado detrás del chico de ojos bicolor esperando que un milagro la sacase del embrollo en que se había metido. Quién diría que el troll pelirrojo era tan rencoroso.
-Basta Castiel. ¿Por qué estás tan enfadado con Mady? –lo interrogó Lysandro intentando calmar los ánimos de su amigo.
-Le dio un pisotón cuando trató de quitarle tu libreta –explicó Akira sin poder contener la risa–. Fue épico, debiste ver a Castiel saltando en un solo pie.
-¡Suficiente! ¡Tengo un par de cosas que decirte Nueva!
El pelirrojo intentó llegar a Mady, pero el chico de ojos bicolor se lo impidió haciendo de barrera.
-Detente por favor. Seguro hay una buena explicación para eso, ¿no es así?
Lysandro se dirigió a la joven detrás suyo.
-Pa…pasa que quería devolverte tu libreta y él me la quería arrebatar –dijo la aludida preocupada porque su príncipe se fuera a enojar con ella por haber molestado a su camarada troll.
-¿Viste? Fue solo una confusión. Ahora tranquilízate Castiel. Te pido que por favor disculpes a mi amigo, a veces es demasiado temperamental.
Lysandro excusó al pelirrojo ante Mady.
-No… no te preocupes, comprendo la situación. Lo disculpo –dijo está última sonriendo tímidamente.
-¿Tú disculparme a mí? No sabes cuánta gracia me hace eso. ¡Ambos sabemos que me atacaste a traición! –aseguró Castiel todavía molesto.
-¿Tanto le temes a los ataques de una niñita? –le preguntó Akira con una sonrisa burlona.
-¡Yo no le temo a nada! ¡Y menos a las tablas de planchar!
-¿Así? ¡Pues demuéstralo!
Castiel y Akira empezaron a pelear por enésima vez en lo que iba del día, olvidándose de Mady y Lysandro que se limitaron a contemplarlos.
A la salida
Las clases terminaron y los alumnos de Sweet Amoris retornaban a sus hogares y Mady no era la excepción. Estaba deseosa de anotar todo lo que le había ocurrido hasta el momento en su diario antes de ir a su trabajo de medio tiempo. Comenzaba a sentirse como la heroína de una especie de mundo medieval fantástico habitado por humanos normales, hadas, duendes y trolls…por desgracia. ¿Su misión en este universo paralelo? Nada más arriesgado y heroico que conquistar el corazón del príncipe de ojos bicolores.
-Planeta Tierra llamando a la Nueva.
-¿Qué? Ah, hola de nuevo.
Akira interrumpió sus meditaciones acerca de la emocionante aventura que estaba a punto emprender.
-Ya era hora –dijo la chica de pelo corto algo molesta– E intentado que me prestaras atención varias veces. De verdad andas en las nubes.
-Lo…lo siento –se disculpó Mady.
-Como sea. Iré directo al grano. ¿Te gusta Lysandro verdad?
-No…no sé de qué hablas…
La pregunta de Akira hizo que Mady se sonrojara y se pusiera inevitablemente nerviosa.
-Eso lo dice todo. Te gusta –sentenció la primera de manera triunfal.
-¿Y… y eso qué? –dijo la segunda a la defensiva. Temía haberse encontrado con un inesperado adversario.
-No me interesan los chicos, si es que estás pensando que puedo ser tu rival –se apresuró a aclarar Akira–. En realidad quiero decirte un par cosas –continuó– Una, que te ayudaré a conquistar a Lysandro.
-¿En serio? ¿Por qué?
A Mady le extrañaba, y mucho, que una chica que no conocía muy bien que digamos estuviera dispuesta a ser su aliada en la cruzada por el amor.
-Realmente eres una total y absoluta despistada –dijo Akira frustrada–. ¿Acaso no me reconoces?
-Bueno, creo que te vi en algún lugar antes –contestó Mady observando con más detenimiento a la chica que tenía en frente.
-Mejor te digo de una vez la segunda cosa que tengo que tratar contigo…
Hasta aquí el segundo capítulo, espero les haya gustado. Por lo visto Mady gusta de fantasear más de la cuenta ;), ¿me pregunto que le dirá Akira?. Cualquier comentario o sugerencia es bien recibido.
