Encuentros y despertares:

Era bastante de madrugada cuando Ayano llegó a donde las había citado Kyoko: una cafetería de veinticuatro horas en donde aprovechó para desayunar.

—¡Ayano! Qué bueno que llegaste — dijo Kyoko abrazando sinceramente a su amiga. Luego de enterarse que ella era una Mahou Shoujo y que estaban siendo perseguidas por Caballeros del Silencio, el verla con vida era todo un alivio. — Ayano, estás aquí...

Ayano se sonrojó bastante pero aceptó el abrazo de Kyoko y lo devolvió con fuerza muy contenta, por mucho que intentara de ocultarlo.

—Sí, estoy aquí Toushino Kyoko. ¿Ya están las demás?

Kyoko iba a decir algo cuando escucharon un fuerte PATAPLOF. Ambas se volvieron sólo para ver a Chitose inerte en el suelo mientras una poza de sangre se iba formando debajo de ella... y acompañándolas estaban la presidenta Rise Matsumoto y Nishigaki-sensei. Tras ayudar a Chitose a levantarse, Kyoko cerró su manga de Mirakurun y se puso muy seria:

—Bien, primero lo primero: asegurarnos que nadie haya sido reemplazado por los tales Caballeros del Silencio... Nishigaki-chan, ¿qué le dijo el director después de la última de sus explosiones cuando destrozó la mitad del salón de ciencias?

La sensei se arregló el cabello con una sonrisa despreocupada.

—Nada de nada, porque destrocé el consejo estudiantil no el salón de ciencias...

Una venita apareció en la frente de Ayano. Sí, de hecho eso pasó y tuvieron que suspender actividades por lo menos por tres semanas. Entonces la sensei miró a Rise y como si nada preguntó:

—Dime Matsumoto, ¿por qué cuando dormimos juntas prefieres que lo hagamos en un hotel que en mi casa?

Todas menos la sensei se sonrojaron en el instante, de hecho ella sólo rio fuertemente mientras la más roja de todas, Rise, le "gritaba" pero igualmente no se escuchó nada.

—¡...!

—Gomen, gomen, pero no se me ocurrió nada más — dijo la sensei. — Matsumoto está confir...

—BLAM— Chitose volvió a desmayarse debido a la pérdida de sangre. Todas tenían una gotita en la sien. Ayano suspiró.

—Sí, Chitose también es nuestra Chitose. En cuanto a mí...

Tras asegurarse que nadie las veía, hizo aparecer un orbe de luz con su poder de Mahou Shoujo, por lo que todas se dieron por satisfechas.

—Es mi turno de preguntar Toushino Kyoko. ¿Por qué siempre hueles mis zapatos cuando los dejo en el casillero de la escuela?

Kyoko se rio como boba.

—Porque huelen a té por el desodorante de zapatos que usas...

Y otra vez Chitose se desmayó por la anemia pero esta vez fue atrapada a tiempo por la presidenta y Nishigaki-sensei. Todas se sentaron y mientras desayunaban algo rápido, comenzaron los planes de qué harían a partir de aquel momento. Kyoko abrió el manga de Mirakurun que traía, el volumen uno, y leyó claramente el diálogo de Ganbo:

¡Bo! Acepta el poder que te ofrezco ¡BO! Y la imaginación será el límite. ¿Quieres un arma? ¡Es tuya, BO! ¿Modificar tu entorno? Lo harás, ¡BO! Esto es lo que tenemos. Ayano: tus poderes son activados con el amor, el pensar en la persona que amas será suficiente para que a partir de ahí hagas lo que quieras con el poder de la imaginación. ¿Tienes alguien que te guste Ayano? Bueno, tienes qué porque si no no te hubieras convertido en Mahou Shoujo.

Ayano se sonrojó pero asintió ligeramente evitando hacer contacto visual con Kyoko. Chitose tuvo que sostenerse la nariz para no perder más sangre y por suerte lo logró. Un pequeño signo de interrogación apareció sobre la cabeza de Kyoko pero no dijo nada mientras la presidenta y la sensei analizaban el manga.

—Entonces lo que sugieren ustedes es abrir una puerta a este mundo del manga y buscar ayuda de la bola, ¿no? — Dijo la sensei. — ¿Pero no hay más de esos supuestos enemigos allá? No sé ustedes pero yo creo que a estas alturas ya estarán enteradas que hay más de estas Mahou Shoujo. Es demasiado arriesgado.

Kyoko entonces sacó de su mochila el más reciente tomo de la revista Mangirl y lo abrió en una batalla entre Rivalun y Mirakurun.

—Según esto, tanto Rivalun como Mirakurun están haciendo lo que pueden, apareciendo ante cada ataque de Caballero del Silencio y están aprendiendo cada vez más cómo quitárselos de encima, por mucho que se rehúsen a matarlos... wow, Nanamori-sensei no mentía diciendo que esta nueva saga sería mucho más oscura. Ya no existe el mismo toque de comedia de antes.

—¡Concéntrate Toushino Kyoko! — Regañó Ayano. — ¿Entonces crees que estaremos seguras?

—Sí, pero no debemos perder ni un minuto. En cuanto salgamos de aquí hay que buscar un sitio con poca gente y Ayano, luego será tu turno. Recuerda: piensa en la persona que te gusta y abre la puerta al otro mundo... y si tenemos que combatir tienes que ayudar a Rivalun y Mirakurun. Cómo me gustaría ser de más utilidad...

—No te preocupes Toushino Kyoko, ya has hecho bastante. Y si algo malo pasa, yo te protegeré.

Kyoko se sonrojó ligeramente y asintió mientras las demás se preparaban y Chitose hacía lo posible por no explotar de felicidad y hacer que su vida corriera peligro. Tras pagar fueron rápidamente en busca de un sitio en donde pudieran realizar el viaje pero sin llamar demasiado la atención. Por suerte Kyoko conocía muy bien un puesto de revistas (en donde compraba la publicación semanal con los capítulos de Mirakurun) que casi siempre estaba vacío, y había que despertar al dueño si quería comprar algo.

—¡Adelante Ayano-chan! — Gritó Chitose.

Ayano suspiró e hizo aparecer de la nada el cetro con la luna en la punta con el cual luchó la última vez.

—¡Ayano Beauty Change! — Gritó concentrando su poder, cambiando su ropa por el uniforme de Mahou Shoujo en el acto.

Kyoko estaba fascinada, cómo le gustaría ser ella misma una Mahou Shoujo, pero estaba feliz con que su amiga lo fuera y que estuviera a punto de ayudar a la verdadera Mirakurun en una misión que salvaría a los dos mundos, pero igual sabía que debía mantener la calma. Pasara lo que pasara, cualquier error sería fatal.

—Por cierto — murmuró Chitose. — He estado tratando de comunicarme con Ohmuro-san y Furutani-san pero no he logrado nada. ¿Creen que?

Todas sintieron un ligero escalofrío pero no dijeron nada... a pesar que todas pensaban lo mismo. Fue entonces que Ayano, armándose de valor y viendo fijamente a la otaku que tenía enfrente, concentró su poder y apuntó a la mochila de Kyoko. El tomo del manga salió flotando y Ayano lo tocó con la punta de su báculo mágico. El libro brilló con toda su fuerza transformándose en una puerta al otro mundo. Ayano la abrió y tras unos segundos de duda, cruzó, seguida alegremente por Kyoko. El cambio estaba hecho, pronto el juego de dobles daría paso a la batalla... lo presentía.

...

—¿Juras solemnemente renunciar a la luz y caminar sólo por el sendero de la oscuridad? — Preguntó la Gran Maestra sosteniendo el Libro de las Sombras frente a su nueva Caballera del Silencio.

Himawari dudó. No podía ver a su interlocutora pero sintió cómo su mano derecha era guiada para posarse sobre el libro y la izquierda era alzada como para demostrar que juraba pero con el corazón.

—Sí, juro.

—¿Juras solemnemente escuchar a tu corazón y solamente a tu corazón en momentos de duda? — Volvió a preguntar la Gran Maestra?

—Sí, juro.

—Por último, ¿juras solemnemente defender la causa y luchar contra la luz sin importar qué pase?
Himawari se mordió los labios de nuevo dudando, pero luego recordó por qué había venido a aquel horrible sitio: Sakurako.
—Sí, juro.

—Todos y cada uno de nosotros ha venido hasta este lugar ya sea siguiendo el primer principio: el renunciar a la luz; pues la vida se ha portado cruel con ellos y sólo encuentran consuelo en las tinieblas. O bien, siguiendo el segundo: seguir al corazón. Tú has seguido a tu corazón Furutani Himawari... al ver que la persona que amas se ha fundido en las tinieblas te has arrojado de lleno para tratar de rescatarla. Un acto noble y admirable, por ello te doy la bienvenida a la Real Orden de los Caballeros del Silencio.

Himawari iba a protestar. ¿Enamorada ella de Sakurako? Claro que no... tan sólo no quería que nada malo le ocurriera a su amiga y por ello se separara de ella para siempre y...

Se dio cuenta entonces. Claro, por qué siempre se peleaban pero a pesar de todo siempre estaban juntas. Por qué siempre era amable con Sakurako y le ayudaba con la tarea a pesar que le desesperaba... porque no quería que se quedara atrás y tenían que separarse de clase. Incluso recordó cómo ayudó a Sakurako con los exámenes de admisión para su escuela a pesar que se requería un alto punteo. Sí, eso era la causa de todo; de por qué siempre soportaba a Sakurako y por qué se encontraba jurando frente a esa chica que le daba tanto miedo.

Levantó la vista, sólo para darse cuenta que ahora podía ver a la perfección a pesar que estaba completamente a oscuras. Incluso se atrevería a decir que veía mejor que si fuera pleno día. Adivinando su pensamiento, la Gran Maestra le acarició la cabeza como una madre a su hija.

—Bienvenida, diez veces bienvenida.

—¡BIENVENIDA! — Gritaron los Caballeros que contemplaban la escena.

Pronto uno de ellos corrió muy feliz a abrazar a Himawari, que recién se daba cuenta que la habían vestido con el mismo atuendo de todos: túnica negra y una máscara sonriente. Claro, no podía nadie saber su identidad de entre sus compañeros...

—¡Qué bueno Himawari! Por fin se ha acabado. Recuerdo que en mi iniciación hace dos semanas estaba muy nerviosa. Realmente quería hacer una buena impresión a la Gran Maestra y...

—Y lo has hecho muy bien Sakurako-chan. Tus habilidades latentes son grandes, sólo debes ponerle más ganas al estudio.

Sakurako sonrió a través de su máscara. Esto sí daba gusto estudiarlo; a diferencia de lo que le enseñaban en la escuela regular que no sabía de qué diablos le serviría en la vida. Entonces se acercó una cuarta figura encapuchada al pequeño grupo.

—Sakuragi — dijo la Gran Maestra. — Así como has estado entrenando a Sakurako-chan, quiero que hagas entrenes también a Furutani-san. Sólo se llevan dos semanas de diferencia así que la nivelación será fácil.

Sakuragi se inclinó.

—Como usted ordene, Gran Maestra.

La Gran Maestra asintió silenciosamente y caminó hacia una puerta que conducía a los calabozos. Sakurako entonces fue a atacar la mesa de bocadillos mientras Sakuragi la miraba con una gotita en la sien.

—Te corresponde Furutani. Estaba muy feliz que te unieras también así que veo una luz de esperanza para ti en el futuro inmediato.

Himawari agradeció estar enmascarada para ocultar su sonrojo, aunque no le gustaba nada la situación en la que se dio cuenta de lo que estaba sucediendo en su corazón adolescente.

Mientras tanto, la Gran Maestra caminaba por los pasillos pensando en las reclutas. Sabía que valdría la pena reclutar a algunas de ese otro mundo en lugar de reemplazarlas, pero no sabía que le convendría tanto. El que una nueva Mahou Shojo haya despertado (Ayano) y que hubiera una que despertaría al momento de encontrar su primer amor (Kyoko) era algo preocupante; pero por eso mandaría a sus propias amigas a luchar contra ellas. Si había algo que conocía bien era la naturaleza del amor y la amistad (que contra la creencia popular, también eran elementos muy importantes en el mundo de las tinieblas) y esas Mahou Shojo serían incapaces de hacerles frente a sus propias amigas... más si su misión como guardianas de la luz era asesinar a aquellos que dominaban las sombras.

Llegó a su destino.

—Akari-chan, ¿retomamos la partida de Smash? Me debes la revancha — Preguntó de buen humor.

Akari le sonrió alegremente y conectó el segundo control. Ya no le temía tanto a la Gran Maestra. Ella siempre se preocupaba por ella y trataba que estuviera lo más cómoda posible, incluso se tomó la molestia de traerle de su casa las notas que tomaba en clases para que Akari no se atrasara en la escuela.

—¿Sabes, Akari-chan? — Dijo la Gran Maestra luego de ganar un juego por Sudden Death. — He estado pensando y pronto podrás verte con tus amigas Sakurako-chan y Furutani-san. Incluso he pensado en liberarlas a las tres, después de todo no tienen nada que temer de nosotros y nosotros de ustedes mucho menos.

—¿De verdad? — Se emocionó la pequeña pelirroja, aunque se molestó por el último comentario.

—Sí que sí — dijo con sinceridad Gran Maestra. — Pero dale tiempo, ¿sí? Primero tengo que avanzar un poco en mi plan.

Akari asintió alegremente muy a su pesar. Le agradaba la Gran Maestra a pesar que fuera uno de los malos y que planeara apoderarse de los dos mundos. Pero de que le agradaba, le agradaba. Era bonito que alguien se fijara en ella ya que no era ningún secreto que tenía poca presencia.

...

—¡Hela aquí! — Gritó Kyoko muy emocionada. — La escuela secundari Ninamori. ¿Saben que escogí la secundaria Nanamori no porque estuviera cerca sino porque me recordaba a la escuela en donde estudiaba la genial y maravillosa Mirakurun?

Ayano tenía una gotita en la sien pero la dejó pasar. Tenían cosas más importantes de qué preocuparse, como esperar a que acabaran las clases para poder hablar con Mirakurun o con Rivalun. Por suerte, gracias al acoso involuntario de Kyoko al leer manga, conocían todos sus posibles movimientos.

—...

—Tú lo has dicho Matsumoto — dijo la sensei de acuerdo.

Igualmente Ayano las ignoró cuando una potentísima voz llamó la atención de todas.

—¿YA TE FIJASTE AYAKA? ¡SON IGUALITAS A TI Y A MÍ!

—Parece increíble, ¿no Risa-senpai?

Se volvieron. Ante ellas se encontraban dos chicas: una alta de cabello morado atado en una larga cola de caballo con los ojos azules. A diferencia de las demás chicas del mundo de Kyoko, Ayano era la única cuyos ojos coincidían con su cabello.

La otra era bajita y tenía los ojos negros con el cabello igualmente negro.

—Este... hola — saludó Kyoko de buen humor. — Estábamos esperando a que una amiga nuestra saliera de la escuela. ¿Y de casualidad no son parientes de Ayano y Matsumoto-senpai?

La doble de Rise, Risa, sólo sacó un manga de su bolsa. El manga de Mirakurun.

—NO HAY NECESIDAD DE FINGIR. LAS ESCUCHAMOS Y DE HECHO, NOSOTRAS TUVIMOS LA MISMA IDEA. QUÉ COINCIDENCIA.

—Lo que no nos esperábamos era que nos encontraríamos por aquí — dijo la otra Ayano, Ayaka, mientras su sombra se separaba de ella y la vestía con la túnica que tenía cuidadosamente doblada dentro de su mochila. — Ah, esto me inspira para hacer una nueva novelita de amor... sí que sí. ¿No aman el amor? Es tan bello, lleno de sentimientos. ¡Ah! Mi mayor deseo es encontrar a alguien a quién amar y demostrarle con cada una de mis acciones y palabras mi adoración...

—LUEGO NOS PREOCUPAMOS DE ESO AYAKA. AHORA TENEMOS QUE LUCHAR, TENEMOS A UNA MAHOU SHOJO ANTE NOSOTRAS.

Ayaka asintió malvadamente y se colocó su máscara mientras que Risa era vestida por su sombra. Finalmente las dos Caballeras del Silencio estiraron sus manos haciendo que las sombras de cada una se separaran de sus dueñas.

Dentro de la escuela:

—¿Sientes eso Kurumi-chan? — Dijo Raika.

—Sí Raika-chan.

Y ambas se pararon a media clase y corrieron fuera del edificio ignorando las furiosas llamadas de su profesor. La presidenta de la clase, la siempre responsable Toshiri Keiko levantó una ceja... pero entonces sintió el poder de una Mahou Shojo activarse y no era la firma energética de Rivalun o Mirakurun sino de...

—Tiene que ser un chiste — dijo muy alterada levantándose y saliendo tras las dos compañeras.

El profesor no sabía qué decir pero al final siguió dando la clase como si nada, ya reportaría a esas tres.

De regreso a la entrada de la escuela:

Ayano reaccionó rápido y gritó:

—¡Ayano Beauty Change!

Es fastidioso describir la transformación, así que pasemos a la lucha: con la ayuda de su báculo llamó a la luz para deshacer las sombras rebeldes que atacaban a sus amigas.

Las Caballeras del Silencio esperaban a que Ayano creara un arma o algo para robar su sombra, pero Ayano ya preparada por Kyoko sólo apuntó su báculo hacia ellas y les lanzó un poderoso arcoíris cuyos siete colores impactaron de lleno sobre las sorprendidas Caballeras causándoles un terrible dolor.

Ellas habían dado la espalda a la luz, por lo que apenas si podían tolerarla. Su visión de día había disminuido... y sentir el poder de la luz y los buenos sentimientos en estado puro era demasiado para alguien como ellas. De todas formas no dejarían que algo tan normal las venciera, ya que había una razón por la que las Mahou Shojo pelearan convocando armas y esta era porque los ataques de luz pura pronto las dejaban sin energía. Y efectivamente eso le estaba ocurriendo a Ayano.

—Bueno, es nuestro turno — dijo Ayaka levantándose al sentir que el arcoíris se debilitaba.

—TRÁGATE ESTO — Gritó Risa extendiendo sus pequeñas manos hacia la escuela.

Sombras, decenas de sombras salieron de la escuela atendiendo el llamado de aquellos que conocían su lenguaje. Una pequeña parte de estas sombras pertenecían al alumnado; pero la mayoría era de los profesores, pues la gente al envejecer tiende dejarse a dominar más por las sombras sin darse cuenta.

Ayaka también extendió sus manos, absorbiendo dentro de sí la mitad de las sombras convocadas por Risa. Ambas entonces avanzaron amenazadoramente hacia a Ayano y fue la pequeña Risa la que la levantó sin dificultad alguna y la arrojó con una gran fuerza contra el suelo. Una gran grieta se formó debido a la fuerza del impacto.

—SUGIURA — Gritó Nishigaki-sensei.

—AYANO-CHAANN!

—¡AYANOOO! Es la técnica que usaron en el último capítulo — informó Kyoko aterrada. — ¡Cuando guardan las sombras en ellas tienen como resultado una fuerza sobrehumana!

—De nada te sirve conocer nuestros poderes si eres una simple mortal — se burló Ayaka empuñando su mano lista para darle un golpe a Kyoko, que siendo una simple humana, acabaría con ella en ese mismo instante.

Nishigaki-sensei reaccionó rápidamente y sacó de su bata un reloj despertador que arrojó contra Ayaka. El despertador, que era un despertador marca Nana Nishiaki, estalló en el acto, irritando más a Ayaka. De todos modos la sensei no había terminado y sacó todos sus inventos del día, esperando que alguna de las explosiones quitara de en medio a Ayaka.

Entonces Risa golpeó con fuerza el suelo con su pie causando que una parte del concreto se levantara, haciendo perder el equilibrio a las chicas y corrió lista para darles el golpe final... cuando una cuerda se enredó en sus pies. Miró hacia atrás, sólo para ver a Ayano que sostenía el otro extremo de la cuerda y la haló haciendo caer a Risa. Ayaka tuvo que lidiar con el freesbee que Ayano convocó, ya que si no podía usar armas por lo menos un juguete o dos podrían ayudar; ya que la cuerda con la que atrapó a Risa era una para saltar. El golpe del juguete volador logró desviar la atención de ambas Caballeras hacia la amenaza potencial: la Mahou Shojo. Ayano sonrió, por lo menos le daría a Kyoko la oportunidad de escapar.

Entonces dos chicas salieron de la escuela.

—¡Mirakurun! — Gritó Kyoko esperanzada. — ¡Rivalun!

Ambas amigas se quedaron de una pieza.

—Toshiri Keiko... ¿cómo llegaste aquí?

—¿Y cómo sabes?

Entonces la verdadera Keiko llegó también.

—Ella no soy yo imbéciles. Y Risa y Ayaka. Ustedes encárguense de Mirakurun y Rivalun como era el plan original. Suguira me debe una.

Ambas chicas asintieron y se lanzaron contra las otras Mahou Shojo, que acertaron a cambiarse y a protegerse del ataque de fuerza de sus temibles enemigas. Mientras, de un ágil salto, Keiko esquivó a los estorbos conocidos como Chitose, Nishigaki-sensei, Kyoko y la presidenta Matsumoto para terminar con la molesta Ayano de una buena vez.

Kyoko gritó:

—¡AYANO!

El cuerpo de la joven otaku se llenó de luz y con un poder hasta ahora dormido, siguió la idea de Ayano de usar juguetes contra su oponente y haciendo aparecer un yoyo, enredó a su yo oscuro. Keiko quiso fundirse en las sombras y quitarse el yoyo así pero Kyoko hizo que un delgado hilo de luz corriera por el hilo del yoyo. Keiko gritó de dolor mientras sentía la luz en estado puro envolver su cuerpo mientras que Rivalun y Mirakurun entendieron el mensaje e hicieron aparecer un juguete cada una: Mirakurun un balón y Rivalun piezas de ajedrez y otros juegos de mesa (después de todo ella era una nerd). Lanzaron el ataque contra sus oponentes haciéndolas caer.

Kyoko soltó a Keiko al tiempo que Ayano atacaba con lo suyo: un abanico de papel. Aun debilitada, la guerrera de sombras no tuvo tiempo de usar la sombra del abanico y recibió el golpe, que al estar aumentado por la magia de Ayano la lanzó al aire. Keiko llamó a su sombra para que la hiciera caer suavemente sobre el techo de la escuela.

Sus compañeras vieron que su amiga estaba en problemas e igualmente subieron al techo para seguir con el combate desde el aire.

—¿Y qué hacemos, Toushino Kyoko? — Preguntó Ayano.

—Lo que hemos estado haciendo, cambiemos de herramienta a cada ataque para que no puedan usar su sombra.

—Me parece bien — dijo Rivalun. — Y cuando acabemos con esto nos dirán quiénes qué está pasando aquí.

—Sí, y creo que Ganbo-Sama querría saberlo también.

Kyoko asintió de buen grado, de hecho estaban ahí porque querían hablar con Ganbo.

El combate se reanudó, siguiendo las instrucciones de Kyoko de hacer desaparecer su respectivo instrumento y hacer aparecer uno nuevo antes que los malos tuvieran tiempo de reaccionar. Ayudados también por explosiones cortesía de Nishigaki-sensei, pero ella tenía un papel más bien de distracción. Las explosiones causaron pánico en la escuela dejándola desierta de alumnos y personal dejando que todos pudieran pelear con libertad.

Otro detalle que usaban era que sus armas mágicas se limitaban a juguetes encantados, no querían usar nada realmente letal para que sus oponentes no tuvieran la oportunidad de voltear las cosas; y claro, alguien con la mentalidad oscura no podía jugar con juguetes. Eso y que nadie estaba preparado para matar a nadie; tenía que haber una mejor solución.

—Ríndete de una vez Toshiri Keiko — dijo Kyoko. — Te superamos en número y gracias a que me la paso viendo el show de Mirakurun se me ocurrió hace tiempo esta estrategia contra ustedes. Mírense, están prácticamente vencidas.

Era cierto. Su fuerza sobrehumana no servía de nada si no podían tocar a sus oponentes y todos los juguetes que les lanzaban les hacían imposible acercarse. Sobre todo a Kyoko, que gracias a su forma de ser tan infantil aun no perdía sus habilidades con juguetes como los "popping eyes", la baba de fantasía, los tazos, las matatenas o los demás.

—¿El show? — Preguntaron Mirakurun y Rivalun al unísono.

—¿Qué no lo sabías? — Dijo Keiko con sarcasmo al tiempo que mostraba el tomo de manga que tenía. — En una dimensión alterna no eres más que un show para niños y claro, idiotas que se quedaron atorados en la infancia.

—¡La nueva temporada es todo menos para niños! — Se defendió Kyoko.

—Como sea... esto sólo puede acabar de una manera — dijo Ayaka.

—Y ES QUE NOS MATEN. TOMEN SU OPORTUNIDAD AHORA QUE ESTAMOS VENCIDAS O VOLVEREMOS Y LOS MATAREMOS EN CUANTO PODAMOS.

—Saben que no podemos — dijo Ayano retrocediendo. — Debe haber otra solución.

—Nos decepcionan, ¿sabían? — Dijo Keiko saltando del techo al suelo, fundiéndose con su sombra en el aire.

Ambas amigas la imitaron y se materializaron ya lejos del grupo de Mahou Shojos y sus asistentes de explosivos.

—La batalla por los dos mundos está lejos de terminar, ¿comprendes Toshino Kyoko? — Gritó Keiko. — Sí, finalmente les mostraste a esas idiotas de Rivalun y Mirakurun cómo hacernos frente. Pero ganar una batalla no determina que ganas la guerra, eso lo determina quién tiene la mejor estrategia. Y esa es y siempre será la Gran Maestra.

—Y LA BATALLA NO HA TERMINADO MIENTRAS NO SE DECIDAN A MATARNOS COMO BUENAS MAHOU SHOJO QUE SON — Gritó con su estruendosa voz Risa.

Entonces volvieron a fundirse en las sombras y escaparon antes que pudieran reaccionar.

Se quedaron sin decir nada por un tiempo hasta que Mirakurun tomó la iniciativa tendiéndole una mano a Kyoko.

—Bueno, no comprendo aun qué sucede pero te debemos una grande. Gracias a tu estrategia al menos no volveremos a terminar tan mal como siempre que luchamos contra ellos.

—No hay nada que agradecer — dijo Kyoko tranquilamente mientras estrechaba la mano de Mirakurun. — Naturalmente me dejaría llevar por mis instintos fangirl pero tenemos algo muy grande entre manos: la batalla por los dos mundos.

Abajo, Nishigaki-sensei y Rise Matsumoto miraban la escena ligeramente preocupadas.

—...

—Sí, yo también creí que todas estaban locas al principio pero ya ves Matsumoto. ¿Recuerdas cuando Toushino se volvió loca y creía que ella misma era una Mahou Shojo? Después de todo lo que pasamos para que volviera a la realidad jamás me imaginé que terminaríamos así.

—...

—Sí, a mí también me dio escalofríos ver a esa niña tan parecida a ti gritar. Deberías aprender un par de cosas de ella Matsumoto.

Rise hizo un puchero siguiendo la misma línea que llevaba desde siempre con su profesora/novia tratando de aparentar normalidad y así sobrellevar los nervios de lo que se les venía encima.

—Así que la batalla por los dos mundos — murmuró Nana Nishigaki. —¿Por qué nos sucede todo esto a nosotras?


Aquí estoy, sigo aquí. Sorry people, hontou-ni gomen nassai por la demora. Como les dije antes, no me dejen atrasarme tanto. En fin, para compensar les hice un cap el doble de largo del anterior (el conteo de palabras no miente). Espero les agrade y vean la acción creciendo por momentos. Sin más:

Chao; nos leemos!