Disclaimer: Los personajes en esta historia pertenecen a Warner y J.K solo la trama me pertenece.


"Lo que ha de suceder, sucederá."-Virgilio


Capitulo: 3


— ¡¿Pueden callarse de una jodida vez?! ¡Me dan dolor de cabeza!—Si la enfermería no estuviera silenciada seguramente el grito de Hermione se oiría por todo el castillo. — ¿No pueden discutir un tema como personas sin irse a los gritos?- Escupió la castaña masajeándose las sienes.

— Entonces Granger, ilumínanos con tu inteligencia.

— Primero que todo, repito que debemos saber cómo comportarnos, saber cualquier cosa nueva. Nada puede tomarnos desprevenidos, luego averiguar qué tan poderoso es Riddle y si ha creado algún Horrocrux. Recuerden que esto no es el pasado, nos estamos enfrentando a una situación que puede explotarnos en la cara si no nos movemos con cuidado. — Con cada palabra que salía de su boca se daba cuenta de la gravedad de la situación. Su cerebro no había querido aceptar nada de lo que había pasado. Ahora estaban allí con un Voldemort joven, aunque si tenían suerte, humanizado y con su alma completa—Cuando estemos seguros de cuáles son sus debilidades sabremos cómo y cuándo atacar. El factor sorpresa será nuestra ventaja.

— Debemos saber si seguimos en nuestras casas, no quiero llevarme una sorpresa como que, no lo sé… Potter y yo compartamos casa y lo que es aún peor, habitación. ¿Me imaginan a mí con los colores de Gryffindor? O algo más horrible, Potter llevando la insignia de Salazar. — Draco fingió un escalofrió y coloco cara de horror, que le causo gracia a Hermione— Tal vez nos podemos encontrar con una Hermione en Ravenclaw, después de todo es una… ¿Cómo decía Snape? Oh, si… Sabelotodo insufrible. — Draco tuvo que esquivar un Tragababosas.

— ¿Por qué no lanzarle un Avada cuando este solo y listo, adiós Tom Riddle? — dijo Ginny sin más. Hermione volvió la cabeza y clavo su vista en la de la pelirroja.

— Pensemos un momento como un mago tenebroso, Por ejemplo. Lo más seguro es que no dejaría de estar con mis seguidores. Solo cuando vaya a hacer algo que un mago tenebroso haría. Pero del resto, siempre tendría a mis subordinados siguiéndome. —Comento un Draco pensativo.

— Seria ventajoso— Asintió Hermione — Y no del tipo ellos me defenderán todos estamos de acuerdo que, aun no siendo a voz populi Lord Voldemort. Tom Riddle es un ser capaz de defenderse y duro de derrotar. Pero, si hace alguna cosa indebida… Como robar un ingrediente para alguna poción, sería beneficioso tener las cuartadas de sus servidores, después de todo. Si no ha cambiado mucho su personalidad aquí, seguirá siendo el estudiante perfecto.

Tom Riddle era un ser egocéntrico que no tenía sentido de la responsabilidad personal ni moral, manipulador y actor por excelencia. Era un ser incapaz de sostener relaciones afectivas con los demás y no tiene remordimiento alguno de sus actos. Un ser hostil, con conductas violentas en lugares y momentos adecuados para no ser descubierto; siempre dando la impresión de estar en control. Y claro, era un individuo con altos niveles de inteligencia y una fluencia verbal impresionante.

Y eso tanto Hermione, Draco y Harry lo tenían claro.

— Tenemos que estudiar muy bien sus movimientos y sobre todo, tener cuidado. — Dijo Harry hablando por primera vez en ese tiempo. Todos se volvieron hacia él. Pero fue Draco quien hablo.

—Eso, Potter, es lo que Granger ha venido diciendo. Pero gracias por señalar lo obvio — Espeto con tono burlón.

Hermione rodó los ojos cuando vio como el azabache frunció el ceño listo para contestar a Malfoy. Sin embargo, le resultaba algo raro ver como peleaban y luego hablaban como si nada hubiera pasado. La leona miro a Draco y sonrío al ver su mirada brillando de diversión al ver a Harry rojo como un tomate, por algo que el rubio había dicho. Aun recordaba los primeros días en sexto año cuando el rubio estaba en el bando oscuro y como tiempo después su padres fueron asesinados por Bellatrix por lo que les había dicho Snape, Voldemort se lo había ordenado. Recordaba como lo consiguió llorando en el baño de Myrtle, al principio él se mostró reticente y violento para aceptar su compañía. Y ella lo entendía, después de todo eran Draco Malfoy y Hermione Granger, un Slytherin y una Gryffindor. Pero sin saber cómo, cada semana se encontraba en ese baño sentada al lado del rubio bridándole su compañía y apoyo en silencio. Luego, para su sorpresa, había entrado a la orden. Aun no entendía como, ella nunca le pregunto como lo había hecho y él nunca hablo de eso. Un año después de la muerte de Dumbledore a manos de Snape, Draco, Harry, Ron y ella fueron a la búsqueda de los Horrocruxes, destruyendo tanto la copa, como el guardapelo y la diadema, pero fallando al tratar de matar a la serpiente.

— Es bueno ver que han mejorado, jóvenes. —Justo en la puerta se encontraba Dumbledore.

Mierda…

Hermione dirigió su vista al rubio quien se había encargado de ponerle hechizos silenciadores y protectores, le prometió una muerte lenta y dolorosa cuando sus ojos se posaron a los grises de él. Se las estaban viendo difíciles con la situación en la que se encontraban con Tom Riddle, ahora agregándole a Dumbledore si escuchaba alguna conversación comprometedora que ellos tuvieron con respecto a sus planes contra Riddle, sería aún más difícil. Lo que menos necesitaban era que el viejo mago tuviera un ojo encima de ellos.

— Hay alguien que quiere verlos – Hermione desvió su atención del rubio y la centro en Dumbledore –señor Weasley, Puede pasar.

El corazón de Hermione, Ginny y Harry paro por unos segundos para luego comenzar a latir de manera alocada, después de todo lo que les había tocado pasar, no habían tenido oportunidad de pensar en el pelirrojo, de asimilar que ya no estuviera con ellos y ahora en ese universo, el pelirrojo se encontraba vivo y era él el que los estaba visitando, y no al revés… Claro, con la diferencia de que ellos lo visitarían en una tumba. Draco por otra parte sentía sorpresa por la repentina información y aunque lo intentara negar, también alegría. Después de todo el pelirrojo lo salvo de la muerte.

Ginny fue la primera en reaccionar, quien con los brazos abiertos, lagrimas deslizándose por su mejilla grito el nombre de su hermano con felicidad y añoro.

— ¡Ron!


Por todo el castillo corría el rumor de que los secuestrados había aparecidos esparcidos por todo el terreno de Hogwarts. El rumor fue creciendo más y más cuando Madame Pomfrey no permitió que ningún alumno fisgoneara en su enfermería. Algunos que habían tenido que ir debido a algún hechizo mal realizado habían comunicado que cuatro camillas estaban ocupadas y habían sido tapadas por las cortinas de estas para que nadie pudiera ver quienes estaban en ellas. Otro rumor que circulaba con fuerza era que, ciertamente los cuatro secuestrados habían aparecidos pero muertos, que representaban horrorosas muestras de tortura y por eso ni siquiera sus padres habían podido llevarse sus cuerpos y darle sepultura.

Y aunque Tom Riddle no era una persona de dejarse guiar por los rumores ya empezaba a picarle la curiosidad, después de todo Malfoy, Potter, Granger y Weasley fueron secuestrados por seguidores de Grindelwald, si habían salidos vivos de aquello, seria por mera suerte. Esperaba que estuvieran muertos y así ya no tendría que preocuparse porque esos cuatro arruinaran sus planes, poco a poco se habían convertido en la piedra de sus zapatos y que estaba siendo difícil de apartar, había sido perfecto para sus planes que aquellos metiches muchachos resultaran secuestrados.

Beneficioso, sin lugar a dudas.

Los mormullos lo sacaron de sus pensamientos, poco a poco abrió sus ojos para ver la causa de aquello, con cierto fastidio dirigió su vista a la puerta de entrada del gran salón. Pensando que seguramente era alguna nueva pareja, equivocándose por mucho y sorprendiéndose, aunque no lo demostró. En la entrada se encontraba nada más y nada menos que Potter, Granger, los hermanos Weasley y Malfoy. Las miradas de los cuatro se dirigieron a él, una más amenazadora que otra. Tom solo se limitó a mirarlos de forma impasible.

Ciertamente esos chicos deberían aprender a no ser tan demostrativos, sin embargo aquel acto le llamo la atención, él sabía que ninguno de ellos se tragaba su cuento de alumno perfecto, pero nunca se comportaron de esa forma ni mucho menos le mandaban miradas asesinas.

Empero, se dio cuenta que la mirada de Granger a pesar de tener cierto brillo de reto pareciera como si ella quisiera ver más allá de su alma, saber sus más oscuros secretos, sus debilidades. Él sabía quién era ella, ella era Hermione Granger, la hija de muggles quien encabezaba junto con él el puesto de las mejores notas, en el segundo se encontraba el traidor de Malfoy. Ella también era conocida por su espíritu indomable y amable, aunque no por eso la chica dejaba de ser una verdadera Slytherin tenía una buena capacidad inventiva, determinación como ningún otro, un cierto desdén por las normas, astucia, aspiraciones de grandeza y hambre de poder. Era un verdadero desperdicio su condición.

Le prestó más atención y por simple curiosidad quiso entrometerse en su mente y lográndolo claramente, aunque rápidamente fue expulsado de allí, ganándose así otra mirada asesina, pero esta vez de su compañera. Sonrió con sorna e intento de nuevo colarse en la mente de la chica, pero se encontró con una mente fuertemente disciplinada y poderosa. Tratar de colarse allí sería más difícil ahora. Pero él era Tom Riddle y una simple sangre sucia no iba a detenerlo. Quería saber porque ahora los cuatros parecían tener una actitud tan diferente, sin temor a nada ni a nadie y estaba seguro que la respuesta la encontraría en la mente de los cuatro.

Pero sería más satisfactorio mostrarle a la impura quien era su superior.

Sin lugar a dudas, ese año prometía muchas cosas y ser interesante era una de esas.

El destino está marcado, queramos o no. A veces para bien o para mal. El destino no se modifica, lo que se modifica son los caminos o acciones que se elijan para llegar a aquello a lo que se destinó, pero simplemente hay cosas son imposibles de elegir o en todo caso controlar… Cosas consagradas para cada persona. A veces la persona toma caminos equivocados para llegar al destino que se le otorgó cuando nació, como Tom Riddle. Es allí cuando en el camino de esa persona empiezan a intervenir pequeñas ayudas, pero solo queda en el ser humano, elegir si seguir en el camino equivocado o dar una vuelta y caminar por el correcto. Por eso Hermione Granger fue empujada a aquella dimensión. Dimensión donde aún Tom Riddle tuviera una posibilidad. Ella sería la pequeña ayuda que intervendría en la vida del mago.

Pero al final, solo él sería el que decidiría.