La última arma contra la Gran Maestra
La lucha era de lo más intensa, Kyoko y la Gran Maestra luchaban cada una con las temibles espadas de Luz y de Sombras que habían creado. Con un gran valor cada una, una era una verdadera experta en la lucha contras las fuerzas de la Luz; mientras que la otra era una novata pero bastante inteligente y hábil.
—Olvidé que jamás te pregunté qué hiciste con Akari — dijo Kyoko saltando hacia atrás esquivando una estocada de su temible oponente. — La pobre tiene tan poca presencia que hasta se me olvida que está si no habla o algo.
La Gran Maestra apretó los puños y luego lanzó un chorro de energía de sombras contra Kyoko, que puso sus espadas a modo de escudo y que absorbieran el impacto.
—No deberías ser tan cruel con ella. Después de todo porque la ignoras siempre fue que tuve la oportunidad de venir y tomar su lugar y comenzar todo esto. ¿No te parece que tienes que ser menos egoísta y pensar en los sentimientos de tu amiga?
Kyoko torció el gesto, odiaba cuando la gente le recriminaba cosas obvias; y lo peor era que una villana le estaba dando lecciones de amistad. Aprovechando su distracción, la Gran Maestra le dio una patada en el estómago derribando así a Kyoko, para luego remtarla con una patada en la cara.
—Cuenta la leyenda que en la época en que la magia oscura tomó al mundo entero, los últimos clanes de la Luz se unieron creando el Santo Concilio, aquellos que nombraron a las primeras Mahou Shoujo de la historia. Todos eran clanes de gran poder, pero el más poderoso de todos y líder indiscutible del Concilio fue siempre Calliginem Sacrarum, Sagrada Luz del Crepúsculo. La Mahou Shojo heredera de Calliginem es la más poderosa y la que nos extermina.
—¿Por qué me dices esto?
—Para que comprendas que lo que estoy a punto de hacer no es porque tenga consideración especial contigo ni nada, sino porque no creo tener otra oportunidad tan buena de quitarme de encima a la heredera de Calliginem Sacrarum.
Kyoko miró rápidamente por el resto de la habitación: Risa y Ayaka luchaban contra Mirakurun; que seguía el plan de Kyoko y podía contra ambas con mucha habilidad. Ayano también peleaba, manteniendo a raya a su yo maligno (Keiko) y estaba a punto de ganar. Por último Raivalun se había encargado ya de la yo malvada de Yui y corría a ayudar a Mirakurun.
La Gran Maestra cruzó sus espadas creando ese poderoso rayo de energía y Kyoko comprendió, pero ya era demasiado tarde. Ella apuntó sus espadas hacia…
El ataque de energía maligna en estado puro dio de lleno contra Mirakurun, justo en la cabeza creando una poderosa explosión que nubló la vista de todos.
—¡NOOOOOOOOOOOOOOOO! — Gritó Rivalun, pero también era tarde para ella.
Todas las guerrersa de la Luz vieron horrorizadas y sin poder hacer nada cómo el cuerpo descabezado de Mirakurun se desplomaba al suelo.
El grito7 de Kyoko se unió al de Rivalun:
—¡MIRAKURUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUN!.
—¡GRAN MAESTRA! — Gritaron las Caballeras del Silencio al ver a su líder desplomarse.
—Estaré bien, vayan tras…
Se desmayó sin poder decir nada más, así pues Keiko la tomó en brazos y miró a las otras.
—¡Atención, vayan tras Nananori! ¿Qué esperan? ¡Ella es parte vital del plan!
Ayaka y Risa se fundieron con las sombras y fueron de inmediato tras la pista de Nishigaki, Rise y Nanamori-sensei. Yuri se unió a Keiko y juntas se fundieron en las sombras para llevar a la debilitada Gran maestra a un lugar seguro.
Rivalun se paró.
—¡Mirakurun, mi amada Mirakurun, Kurumi-chan…! ¡YO TE VENGARÉ MIRAKURUN!
Cubriéndose de un gran poder lanzó un ataque de energía de luz contra cuanta sombra veía; y sorprendiendo a todas a la vez. Los empleados de la televisora se cegaron con la luz, no así las chicas quienes ahora eran Mahou Shoujos y no eran afectados por una pequeñez de ese tipo.
El impacto de Luz fue tan grande que obligó a las que se habían fundido entre sombras a solidificarse y a saltar evitando un furioso ataque de Rivalun con su báculo mágico, ahora convertido en una amenazadora lanza que trataba de clavar sobre la Gran Maestra; que era defendida por Keiko y Yuri.
Keiko gruñó, cómo le hubiera gustado quitarse de encima a Rivalun pero su poder no se había recuperado del todo luego de su pelea contra Kyoko. Y hablando de Kyoko, ella hizo aparecer enormes tazos de luz que comenzó a lanzar contra sus oponentes del Silencio.
—¡MIRAKURUN, NADIE EXTERMINA A MIRAKURUN! — Gritó Kyoko lanzando más y más tazos; siendo esta vez Yuri la que respondiera con una oleada de tazos de sombras.
Ayano reaccionó también y creando un bate de energía atacó a Risa dándole tremendo golpe en la cabeza derribándola de inmediato y luego arremetiendo contra Keiko. Keiko contraatacó con un ataque de sombras pero Rivalun la derribó con fuerza mientras que el ataque de Ayano la ponía fuera de combate también. Sólo quedaba Yuri que luchaba contra la furiosa Kyoko, aunque no fue rival para un ataque de retaguardia por Ayano con su bate. Al final las Caballeras del Silencio quedaron a merced de la furia de Rivalun, quien con una furia asesina se acercaba a la inerte Gran Maestra.
—¡Te mataré, te mataré, te mataré!
La Gran Maestra abrió lentamente los ojos y con sus últimas fuerzas lanzó una poderosa corriente de poder oscuro por toda la habitación. Como electricidad negra, esta energía fue un golpe directo para todas las Mahou Shoujo presentes y un bálsamo milagroso para las Caballeras del Silencio, que se levantaron rápidamente.
La Gran Maestra volvió a desplomarse.
—Bien, ahora mejor nos largamos todas de una vez… por favor… — dijo mientras Yuri y Keiko la cargaban y se desvanecían de nuevo, lo mismo Ayaka y Risa.
Todo había acabado por fin… pero Mirakurun seguía muerta. El primer impulso de Ayano fue el ir a consolar a Kyoko, pero la rubia se recuperó rápido. Quien verdaderamente necesitaba ayuda era Rivalun que no podía dejar de ver el cuerpo de Mirakurun.
—¿Rivalun, estás bien? — Preguntó Kyoko.
Rivalun obviamente no estaba nada bien, ella sólo la miró con una expresión ausente y tembló violentamente. Lentamente se sus rodillas cedieron y se llevó las manos a la cabeza soltando un horrible grito de agonía:
—¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡MIRAKURUN, REGRESA MIRAKURUN! POR FAVOR QUE TODO SEA UNA HORRIBLE BROMA POR FAVOOOOOOOOOO…
Rivalun se arrojó a los brazos de Kyoko que torpemente hizo lo que pudo para consolarla dándole tímidas palmaditas en la espalda. Kyoko claro que estaba dolida, su ídolo de toda la vida había muerto de una forma horrible y deshonrosa por culpa suya ya que no pudo evitarlo, pero comparado con el dolor de Rivalun el sentimiento de Kyoko no era nada. El dolor de la chica mágica era casi tangible, era realmente horrible verla así y no poder hacer nada para consolarla, pues a quien amaba ya se había ido para siempre.
Sonó el celular de Ayano.
—¿Diga?
—Hey, hola, habla Nishigaki. Llegamos a mi casa a salvo, las esperamos.
—Está bien, en un momento estaremos allá. ¿Nos vamos?
Rivalun miró el cuerpo de Mirakurun y lo aferró con fuerza mientras lloraba. Kyoko colocó una mano sobre su hombro.
—Sabes muy bien que a pesar de todo ella sigue contigo, ¿verdad Rivalun? Recuerda, ahora tus rivales deben de ser todos aquellos que cometen injusticias, que hacen maldades y que traen consigo las fuerzas del mal. A ella le hubiera gustado.
Rivalun apartó bruscamente la mano de Kyoko, el escucharla hablar de alguna forma lo hacía real, era como obligarse a aceptar que su amada había muerto. No iba a tolerarlo, no; no iba a tolerarlo, ¡NO IBA A TOLERARLO!
—¿Mi rival? ¿MI RIVAL? ¡MI RIVAL ES ESA MALDITA DE LA GRAN MAESTRA! YO VOY A… VOY A… ¡HARÉ PEDAZOS A ESA ZORRA!, VOY A MATARLA TOUSHINO KYOKO, VOY A MATARLAAAAA!
Volvió a desplomarse, llorando. Preocupada, Kyoko le hizo una señal a Ayano que las teletransportó a todas a casa de la sensei. Aparecieron en el medio del sótano o cuarto de invenciones, en donde las esperaban Chitose, la presidenta Matsumoto, Nishigaki y Nanamori-sensei.
Todas las presentes soltaron un grito de horror al ver lo que quedaba de Mirakurun, pero de todas Nanamori-sensei no parecía tan sorprendida. Shockeada sí, pero para nada sorprendida. Rivalun lo notó.
—¿USTED LO SABÍA? — Rugió furiosa.
La mangaka asintió con tristeza.
—De hecho ya mandé el guion a la televisora la semana pasada. Dentro de tres semanas el episodio será revelado, en donde ella morirá de esa misma forma. Desde hace tiempo sabía que el próximo intento entre Mirakurun y la Gran Maestra, Akira, sería el último.
Fue un silencio incómodo, pero duró poco pues Rivalun rápidamente tomó a la mangaka del cuello de su blusa y comenzó a sacudirla violentamente.
—¡USTED! ¿CÓMO SE ATREVE, CÓMO SE ATREVE? MIRAKURUN NO MERECÍA MORIR DE ESA HORRIBLE FORMA, ELLA, ELLA… ¿POR QUÉ TENÍA QUE HACERLA MORIR?
—¿Y te parece a ti que yo controlo lo que sucede en tu mundo o en este, Rivalun? — Fue la respuesta de la mangaka. — No sé o cómo o por qué están ustedes aquí pero créeme: no tengo nada que ver. Soy más bien una intermediaria, todo lo que dibujo y los niños miran en la tele viene a mí en un sueño. Un sueño en donde se me presentan los eventos que sucederán y por mucho que quiera no puedo cambiarlos… es algo así como una fuerza interna que me obliga a dibujar justo lo que veo por mucho que no me guste. Con tantos años de dibujarla Mirakurun me caía simpática, ¿crees que me da gusto matarla así como así? No, es una horrible sensación y no podía creer lo que había hecho; hasta ahora.
—Tienes una conexión con el mundo con el que dibujas que resultó no ser sólo un producto de la imaginación — dijo Nishigaki-senseil. — No es la explicación más rara que he oído.
—Pero entonces si ya sabía sobre la muerte de Mirakurun de antemano sabe algo más, ¿no? — Dijo Kyoko.
—No mucho más, esos sueños sobre Mirakurun vienen a mí espontáneamente y no sé cuándo van a ocurrir. El ver la muerte de Mirakurun fue el último que tuve — dijo Nanamori-sensei encendiendo un cigarro. — No puedo contarles gran cosa sobre el futuro o el presente; pero tal vez los ayude un poco con el pasado.
Las tres Mahou Shojos la miraron expectantes mientras la mangaka se levantaba con un aire pensativo.
—Desde que era niña comencé a tener estos sueños, que siempre pensaba eran simple imaginación pero de todos modos mi sueño era ser mangaka y los apuntaba para tener grandes ideas para un manga en el futuro, así nació la idea de Majokko Mirakurun. Y apunté todo lo que veía. Todo, hasta el más pequeño detalle.
—¿Y qué tanto no ha revelado a sus fieles fans? — Preguntó Kyoko luchando por no emocionarse de más ante esta entrevista exclusiva con su mangaka predilecta. — ¿Qué es lo que tenemos que saber por la heroína de todas las heroínas?
—Mucho Mahou Shojo que no conozco. Primero esos sueños tomaban la forma de la historia entre la guerra entre la magia blanca y la negra: el Santo Concilio de la Luz contra los Caballeros del Silencio. También tenía visiones sobre dos niñas pequeñas que crecían como cualquier otra niña normal pero aunque sí las apunté no me importaban demasiado; pero entonces esas niñas de mis sueños cumplieron los trece años y su vida cambió para siempre con la llegada de la magia.
—Rivalun y Mirakurun — dijo Kyoko.
—No, Mirakurun y la Gran Maestra — dijo Nanamori-sensei.
Se hizo un breve silencio, que la mangaka aprovechó para prender otro cigarrillo y comenzar su historia:
—Vayamos despacio sí, de acuerdo a mis sueños todo comenzó cuando la magia oscura estaba a punto de dominar la tierra…
—Sí, eso ya lo mencionó Ganbo en el segundo capítulo de la temporada nueva; en el capítulo 345 del manga.
—Fue entonces cuando las siete órdenes de magia blanca más poderosas se unieron para crear el Santo Concilio de la Luz — siguió Nanamori-sensei. — Lideradas por Calliginem Sacrarum la más poderosa de todas las órdenes de magia existentes; la Orden de Sacri Lunem; la Orden de Kalendae; la Orden de la Lux Aurorae; la Orden de Dormintes Silva; la Orden de Meridie Helios y la Orden de Vivificator. Todas poderosas y llenas de buenos sentimientos, se dieron a la tarea de crear y entrenar a las Mahou Shojo para limpiar el mundo. Claro, no contaban con que los Caballeros del Silencio se salieron con la suya y surgieran como una fuerza lo suficientemente poderosa para detenerlas.
—Y la guerra se prolongó hasta nuestros días — dijo Kyoko, eso ya lo explicó la Ganbo.
—Lo que no he revelado aún es que… bueno, cuando soñaba con las niñas que se convertirían en ellas dos pensaba al principio que Akira, la Gran Maestra, se convertiría en la nueva Calliginem Sacrarum que lideraría a las otras Mahou Shojos. Tanto ella como MIrakurun son descendientes de la Orden, pero la pariente más cercana es Akira.
—¿QUÉ?
—Me temo que sí— dijo la mangaka. — Presionada hasta el cansancio por la familia que siguiera el legado, ella le dio la espalda a la Luz y se transformó en Caballero del Silencio; pero luego sus poderes y crueldad la hicieron ganarse el título de Gran Maestra. De todos mis personajes, el más poderoso es Akira, la Gran Maestra. Por eso supe desde el último encuentro que tuvieron en televisión… que el próximo enfrentamiento que tuvieran sería el último, para Mirakurun.
—¡PERO DEBE HABER UNA FORMA! ¡YA HEMOS DERROTADO A ESAS DEMENTES CON EL PODER DEL AMOR! — Lloró Rivalun. — ¡¿QUÉ NO ES MÁS FUERTE ESO QUE LAS TINIELBAS?!
—Sí, pero no hay esperanza — suspiró Nanamori-sensei. — ¿Qué no lo ves Rivalun? Ella transformó tu amor, un sentimiento puro, en deseos de venganza; un deseo oscuro que es la fuente de poder de ella. Simplemente no hay esperanza.
—Me niego a creer algo así — dijo Kyoko. — ¡Tal vez Mirakurun se haya ido pero todavía existe amor de Mahou Shojos! Sólo tenemos que despertar a más y rezar porque estén enamoradas…
—Pero esto nos urge — dijo Rivalun tristemente. — Si entre nosotras no hay una chica enamorada, enamorada de verdad… no hay nada que pueda detener a la Gran Maestra.
Se hizo un horrible silencio de terror. Pero entonces, Chitose (que estaba con el resto del grupo de apoyo) se acercó con cuidado y posó su mano en el hombro de Ayano.
—Ayano-chan está enamorada, ¿verdad Ayano-chan?
—¿Chitose? ¿Pero de qué hablas Chitose? Yo, yo…
—No me gusta meterme en estas cosas Ayano-chan, pero el destino del mundo corre peligro. Es hora, por favor. Sincera tu amor y no sólo salvarás al mundo; sino que más importante: serás feliz. ¡Serás feliz Ayano-chan!
Ayano se quedó sin qué decir, ¿sería posible? Pero entonces se dejó caer.
—¿Y si no le agrado?
—Estoy segura que serás correspondida, Ayano — dijo Kyoko adelantándose y tendiéndole la mano. — Porque eres una chica dulce y llena buenas cualidades. Harás muy feliz a cualquier chico. O chica, es tu decisión. Pero si yo fuera esa persona no me lo pensaría dos veces, ¿sabes?
Ayano levantó la cabeza y miró a Chitose, que hacía lo posible para controlar su hemorragia pero le sonrió animándola. Entonces Ayano se levantó, se quitó el sombrero de bruja y sonrió.
—Me alegro mucho escuchar eso, porque eres tú. ¡Te amo Toushino Kyoko!
Y bueno, hemos llegado a este punto en donde la confesión de Ayano se materializa por fin. He tenido varios fics de YuruYuri en donde emparejo a Kyoko y a Ayano pero nunca me había puesto a hacer la confesión. Bueno, aquí está; aunque con un toque trágico para darle más drama. ¿Qué les pareció? Sólo me queda decir:
Chao; nos leemos!
