Este es el segundo y último capítulo, quizá integre un extra más...todavía no lo sé.

Habrán muertes, claro, Erencito yandere no puede quedarse atrás.

Este capítulo quedó ahí porque creí que iba a ser mas largo y no quería forzarlo mucho.

Para los extras vayan preparándose par despedir a Grisha, aunque nadie lo va a extrañar (?)

DISCLAIMER: Los personajes de shingueki no kyojin no me pertenecen, su autor es Hajime Isayama

GENERO: Riren/AU/ Romance/problemas mentales/bizarro/hard/contenido fuerte


Lo estaba ahogando.

Eren soñó que Levi, el recluso del sótano de la celda número once, lo estaba ahogando.

—...mmnnngh —gimió apretando las sábanas de su cama— Levi...

El pelinegro lo ataba de pies y manos para comenzar a toquetear todo su cuerpo de una forma poco decente causándole algunos moretones y las marcas de dientes que iban apareciendo paulatinamente...

Eren mordió la almohada donde reposaba su cabeza para amortiguar el dolor en su parte baja y dos lagrimones aparecieron en la curvatura de sus ojos cerrados.

Cuando despertó estaba solo, hundido entre las cobijas y con un pequeño accidente entre las piernas.

—Maldición —dijo en voz alta restregándose los ojos. Levi estuvo a punto de matarlo en sueños, de violarlo y matarlo.

No, no, claro que no. Ese hombre al parecer "peligroso" no lo era. Todos los análisis demostraban que estaba sano y fuerte, pero... Eren lo diagnosticó como un enfermo mental grave.

Así lo mantendría más tiempo en su poder.

Eren bostezó con fuerza apartando las sábanas sucias a un lado, su cabello despeinado y la camisa grande con el dibujo de un patito feo en medio le daba una apariencia bastante aniñada e inocente.

Incluso sus ojos reposados y tranquilos eran hermosos. Él era un ángel, el ángel de la perfección.

Se levantó con pereza para encerrarse en el baño alrededor de media hora, al salir tenía el cabello húmedo y la misma camisa enorme que le cubría sus elásticos muslos. Cogió el par de pantuflas del suelo para ponérselas y salir directamente hacia la cocina, de la despensa sacó varios paquetes que fueron repartiéndose en la mesa junto con algunos recipientes para mezclar.

La comida del plantel no era mala.

Pero mientras estuvo encerrado en el baño, pensó en Levi, pensó que este tenía prohibido quitarse ese extraño bozal y por ende nadie se había atrevido a darle de comer.

Eren mezcló la masa con leche y huevos para hacer unas tortillas, luego dejo todo reposando para empezar a preparar algunos beicon junto a los huevos revueltos. En el proceso tiró la bandeja de masa y estaba a punto de enojarse cuando alguien lo interrumpió.

—Papá ¿cuándo llegaste? —dijo algo sobresaltado al ver la figura quieta y sorprendida del doctor Grisha.

—Buenos días Eren —el doctor se quedó mirándolo— acabó de llegar, escuche un alboroto en la cocina y vine a ver qué pasaba.

—Preparaba el desayuno, pero se hecho a perder —le dijo mostrándole los restos de masa esparcidas por el suelo

—Nunca comes en casa —advirtió Grisha— creí que saldrías al trabajo para desayunar con tus amigos.

—No lo hacía para mí

—Entonces ¿para quién?

Eren no lo pensó dos veces antes de responder

—Para mi novio

—...¿C-como se llama? —el doctor tuvo que evitar entrar en pánico. Sabía muy bien que su hijo no sentía atracción alguna por las mujeres, pero, no estaba preparado para esto. Creyó que todavía faltaban años hasta que algún extraño quisiera quietarle a su inocente retoño.

—Levi —susurró el ojiverde mientras sacaba otros ingredientes diferentes.

—Tienes que traerlo —el doctor se aflojó la corbata sentándose a la mesa— me gustaría conocer a ese tal Levi.

—Él ya está aquí papá —Eren dejó un lado la masa muerta. Lo mejor sería hacer algo sencillo.

—¿Necesitas ayuda? —se ofreció Grisha. Últimamente no pasaba mucho tiempo con Eren, en realidad nunca pasó mucho tiempo con él— tu madre solía preparar un chocolate exquisito. Una vez me enseño, podríamos intentarlo.

—Bien...hagámoslo.

Para Grisha, Eren siempre sería un tierno niño inocente. Alguien que necesitaba cuidados. Por esa razón nunca se perdonó el tener la casa tan cerca de Zerberus, los otros chicos Vivian más cerca de la ciudad, iban al cine y de compras. Eren prefería pasar sus vacaciones encerrado en un hospital psiquiátrico y atendiendo a los pacientes del sótano.

Para alguien de veintiún años no estaba bien, quedarse encerrado entre gente loca, no estaba bien.

No sabía porque le gustaba tanto a su hijo.

Y no sabía porque los pacientes querían tanto a su hijo.

Una vez, cerca de navidad, el piso 2 se incendió a causa de una explosión en los conductos de la cocina. Eren tenía solo siete años y la mitad de su cuerpo se quedó atrapada bajo un armario.

Cuando los bomberos llegaron al lugar, encontraron una montaña de cuerpos incinerados y en medio de ellos estaba Eren, sano y salvo. Sin ningún rasguño.

Los pacientes se habían agrupado a su alrededor sacrificando su vida para proteger a su hijo.

Grisha no encontraba explicación alguna para poder justificar esa actitud. Aquellas personas que no vivían en este mundo sino en otro mundo ficticio, aquellas personas que mataban sin compasión, esas mismas personas que no daban anda por nadie pero por Eren lo entregaban todo, como si todos tuvieran una especie de "síndrome de Mikasa" y su vida solo se basaba en proteger a Eren. Todo por Eren, solo Eren.

Así que Grisha espero con toda su alma, que el novio de su hijo también lo amara tanto como esas otras personas.

—¿En qué piensas papá? —le preguntó el ojiverde cuando terminaban de batir la crema.

"En tu madre" iba a decirle, pero aquella ya era una excusa muy burda.

—El espécimen 11 —mintió— los oficiales me informaron todo lo que pasó esta mañana, los envié a casa en la madrugada.

—Lo deje en una celda, está seguro papá —reprochó Eren— pero sus "médicos privados" no me dejaron el trabajo fácil.

—Ellos van a quedarse, pero quedan bajo tu mando —ordenó Grisha— por ahora solo necesito un informe sobre el estado de 000.

—Le administre un sedante para inmovilizarlo —contó Eren— no me gustaba esa camisa de fuerza, tenía las manos lastimadas. También cambie le bozal que tenía por uno más cómodo.

—¿No te hizo daño?

—El sedante lo mantuvo despierto, pero su cuerpo estaba inmóvil —el ojiverde evitó sonreír de felicidad— su cuerpo no presenta heridas ni maltrato alguno, es un espécimen sano. Le calculo treinta años. Solo cambie su ropa y le di un baño, nada del otro mundo papá.

Obviamente evitó contar la parte en que se tomó su tiempo para desvestir a Levi y entretenerse un poco con él. El agua tibia pareció relajarle los músculos adormecidos por tantas horas de estar en la caja, pero sus ojos grises lo miraban a muerte cuando Eren no se abstuvo de acariciarlo de una forma poco profesional.

—Pasaré a conocerlo en persona luego del juicio —informó su padre— por ahora tengo que irme, uno abogados me esperan.

Ambos se secaron las manos luego de lavarlas en el fregadero.

Grisha miró con mala cara la burda vestimenta de su hijo pero no le dijo nada al respecto, solo le pidió que enviara algunos informes más sobre la salud mental del paciente y se fue.

Eren guardo la crema de chocolate, vertida en un vaso de cristal, en una cajita para transportar comida.

Le dijo adiós a su padre desde la ventana y se quedó ahí hasta que el auto desapareció de su vista. Luego corrió a su habitación para esculcar entre las cosas de su madre.

Grisha había creído que toda la ropa de Carla estaba perdida y olvidada, pero su hijo se había encargado de guardarla en un pequeño baúl debajo de su cama.

Solo sacó el par de tacones negros y puso todo en su lugar.

Eren estaba excitado por lo que haría.

Se quitó la ropa subiendo una de sus piernas al borde de la cama para colocarse los pantimedias negros que terminaban en los muslos, esos los compró la semana pasada en una tienda de lencería, junto con ropa interior de encaje.

De uno de los armarios sacó el disfraz de enfermera blanco y ajustado que le quedaba perfecto al cuerpo, Eren siempre tuvo un cuerpo suave y parecido al de una chica, se miró al espejo moviéndose de un lado al otro hasta notar que todo estaba perfecto.

Él era perfecto.

No tenía ninguna noción de cómo funcionaba el mecanismo del amor, el último hombre con el que estuvo fue Farlan, y desde entonces su mayor miedo era el dolor. Luego de que Farlan lo tomara en ese callejón por la fuerza, el ojiverde se quedó con la idea de que esa era la forma de hacerlo.

Dolor, y más dolor.

Eren apartó esas ideas de su mente para no enojarse, era muy temprano para enojarse por algo tan ridículo como eso.

Salió de casa con el bolso lleno de su ropa normal y la caja de almuerzo, Zerberus y su casa estaban en los mismos terrenos, así que solo tuvo que caminar diez metros adelante sin miedo de la mirada de los vecinos.

Porque no tenía vecinos.

Lo saludaron con normalidad, como si sus tacones fueran los tenis de siempre y toda aquella provocativa ropa no fuera nada más que los jeans y la bata de cada día.

En cambio, los trabajadores de Zerberus ocultaban sus rostros con vergüenza, temían mirar al ojiverde y reflejar en sus ojos los pensamientos lascivos que les provocaba aquel cuerpo. Peor aún, porque conocían a Eren desde su niñez.

Nadie iba a decirle nada, él era medio dueño de todo el lugar.

Si quería quemarlo o despedirlos a todos era su problema.

—Llegas tarde —le dijo Annie al verlo parado frente a la puerta del sótano— estaba leyendo un libro para Armin. Él quería verte.

La rubia ignoró el atuendo bastante llamativo del ojiverde.

—Vete —ordenó el castaño— diles a los nuevos médicos que se presenten en mi oficina al mediodía, ahora no me molestes.

Annie se fue sin rechistar, cuando se dio a vuelta para decirle algo a su amigo este ya estaba cerrando la gran puerta.

Se lo diría más tarde.

.

POV LEVI

Soy un Smith. La familia de Erwin me rescato de las calles y me convirtieron en uno de ellos.

Erwin y yo nos criamos juntos, pero él se desvió un poco del camino correcto y comenzó a matar gente por mero entretenimiento.

Entonces me entere de que mi supuesta familia era en realidad una organización que comerciaba droga ilegal y entrenaban a los niños para matar desde temprana edad.

Erwin se desvió del camino.

Lo supe cuando lo vi asesinando gente como si su vida dependiera de aquello, cuando su madre (nuestra madre) nos regalaba mujeres compradas en el mercado negro y Erwin las torturaba con una extraña sonrisa en el rostro.

Erwin es mi hermano. Y por eso debo sacarlo de este lugar, ese es mi deber para con esa familia que me salvo de las calles.

Hanji Smith, nuestra prima y enferma de asma desde la niñez, estuvo trabajando en una serie de asesinatos para que parecieran hechos por una sola persona. Luego me inculparon de todo y termine aquí.

Se suponía que en uno tres días los médicos privados (mi grupo infiltrado) colocarían bombas en cada esquina de Zerberus, todo parecería un accidente y yo podría sacar a Erwin en medio de la confusión.

Pero es el segundo día y ya me quiero ir.

Los planes de Hanji son una mierda, lo dije y lo repito. No debí confiar en ella, no teníamos previsto que me encerrarían en un sótano dónde la única llave la tiene una mujer apática y rubia y la segunda llave es el ojo de ese puto mocoso pervertido.

Al menos estoy encerrado entre cuatro paredes, lejos de esas personas extrañas. No soportaría estar junto a ellas.

La camisa de fuerza que me puso el "niño llave" es más blanda de lo que pensé. Al menos puedo moverme y recostarme en la cama que me dieron pero no pude dormir en toda la noche pensando en que esta era la celda de la madre de ese niño con cara de psicópata.

—Buenos días Liebling —otra vez el, creo que lo invoque con el pensamiento.

Me levanto de la cama dispuesto a insultarlo de mil formas con los ojos, ya que este bozal no me deja hablar, pero me quedó sorprendido.

¿Aparte de pervertido también es travesti?

Aunque ese tipo de ropa le queda bien...que mierda estoy pensando.

El mocoso abre la celda con una llave dorada y entra sin ningún miedo. Se supone que en este tipo de lugares está prohibido hacer eso.

Bueno, es su problema.

Me posiciono bien antes de darle una patada. Aun sin las manos puedo defenderme, además es un desquite por lo que hizo anoche.

Para mi sorpresa, el mocoso se aleja de un salto y evade todos mis golpes con maestría.

Nos detenemos porque ambos estamos cansados y el mocoso me sonríe, aprovecha que la cama está detrás de mí y me empuja dejándome caer sentado. Para el es solo un juego de niños, esta sonriendo como un bobo y parece brillar al creer que me ha ganado.

En la familia Smith siempre fui un sinónimo de fuerza. Por lo mismo es la primera vez que encuentro a alguien lo suficientemente digno para pelear conmigo.

—Pórtate bien —canturrea— tengo varios sedantes en mis bolsillos, no creo que quieras repetir lo que pasó anoche.

Si pudiera escupirle lo haría.

Hanji me ha infiltrado en varias cárceles a lo largo de los años, Erwin y y hemos podido escapar con éxito de todas ellas. Pero este lugar, es diferente.

Siento sus cálidas manos acariciándome las mejillas con ternura, sus dedos viajan hasta mi cuello y me quitan el bozal dejándome libre.

Todo lo que tenía que decirle se ha ido.

Porque sus cálidas manos eran tan parecidas a las de ella, en verdad eran idénticas a las de mi madre cuando me acariciaba el rostro.

—...mocoso —mi voz suena extraña luego de tantos meses sin hablar, en la celda de la policía militar no se me permitía hacer nada. Al menos sé que en este lugar no van a golpearme o escupir en mi comida.

—Abre la boca —el ojiverde se sienta a mi lado sosteniendo una caja de almuerzo llena de comida y un vaso de crema de chocolate— abre la boca —repite— di ahh

Creo que prefiero que me golpeen y escupan en mi comida.

—¿que mierda te sucede? —le digo pero el mocoso aprovecha para insertar el tenedor con un pedazo de tocino dentro de mi cavidad bucal.

Sus verdes ojos están brillando de emoción, parece un niño a quien papa Noel visita para darle un juguete, pero este niño esta vestido como una puta.

Sus preciosos ojos me siguen mirando y un ligero sonrojo cubre sus mejillas. Y pienso que no me importa como este vestido. Pienso que quiero quedarme un poco más y decir "ahh" para que meta más cucharas de comida en mi boca como si fuéramos una pareja de novios adolescentes en un día de campo.

La acción se repite hasta que ya no queda nada y como si fuera un premio, el mocoso deja el vaso de chocolate en la cómoda junto a una cucharita de plástico.

—Eres un buen chico —me dice— ahora voy a quitarte esto —sus manos se posan en mis hombros y suelta las ataduras de la camisa de fuerza.

Al instante que estoy libre, salto sobre el inmovilizándolo en el suelo. El mocoso a pegado un grito de terror y toda su valentía se va al verse indefenso y solo.

Creo que puedo matarlo fácilmente, su cuerpo es delgado. Si sujeto su cabeza y se la arranco podré salir fácilmente. Gunter y los demás se encargaran de encerrarlos a todos en sus celdas y sacaremos a Erwin, después de todo los planes de Hanji no serían nada sin mí.

Cuando estoy a punto de torcerle la cabeza siento un pinchazo en mi brazo, el mocoso jadea al separase de mí y tuese por la falta de aire. Mi cuerpo cae inmóvil al suelo, no siento nada de nuevo.

—Eren, me llamó Eren —dice con más calma— no creí que fueras tan malo conmigo Levi. Forzándome en nuestra primera cita, quien lo creería. ¿Te excitaste al verme vestido así?

Separa las piernas y desde el suelo puedo ver su ropa interior de encaje. No voy a mentir, la vista es deliciosa, más que todo gracias a esas elásticas piernas que prometen servir para algo más que abrirse.

—No es una cita, maldito enfermo —le digo tratando de darle un golpe pero mi mano no responde— me importa un carajo si te llamas Eren o mocoso. Cuando recupere el control e mi cuerpo juro que te matare de la forma más lenta que conozcas.

—¿Matar? —si mirada se oscurece, esos verdes ojos se oscurecen— vas a matarme —en un minuto la cara de cachorrito que tenía es reemplazada por la de alguien que trata de controlar una carcajada o un orgasmo.

—Estás loco

—Y tú vas muy rápido —mi cuerpo esta tirado de espaldas al suelo pero todavía puedo sentir como Eren gatea y se sube sobre mí sentándose en mi entrepierna— creí que nuestra primera vez seria especial.

—¿Nuestra primera vez?

—Cuando salgas de aquí te presentare con mi padre, le conté sobre nuestra relación —Eren comienza a frotarse de adelante hacia atrás causándome una sensación que no quiero sentir— él quiere conocerte, quiere saber quién es mi novio

¿Relación? ¿Qué relación? ¿En qué momento me convertir en el novio de este loco?

Eren gime con fuerza al sentir mi erección entre sus piernas, lentamente va desabotonando el uniforme de enfermera para lanzarlo lejos. Ahora solo tengo a un niño desnudo con ropa interior de mujer y pantis negros, sobre mí. Y con tacones, olvide mencionar.

—Yo no te conozco —le digo tratando de concentrarme en otra cosa y no en la fuerza de rose que provoca con sus caderas.

—Tu pene dice otra cosa —se revuelve el cabello sin dejar de moverse.

—Si te frotas contra mí es obvio que...

Me quedó callado cuando sus manos me bajan el pantalón a tirones para liberar mi miembro, su cuerpo comienza a temblar y jadea en voz baja.

—Papá no va a estar contento —se reprende a sí mismo— se supone que las relaciones son para el matrimonio. Levi ¿si te dijera que no soy virgen, me seguirías queriendo?

—... —si ahora entraran un millón de payasos y gatos voladores no seria nada comparado con la actitud de este chico, creo que ya lo vi todo.

—Quería ser puro para este momento, pero unos tipos malos me lo impidieron —se queja retrocediendo hasta quedar entre mis piernas— Los mate ¿sabes? los mate... les dije que no lo hagan pero ellos seguían lastimándome, el seguía lastimándome. Había sangre, mucha sangre.

—Cálmate Eren —noto como sus ojos estan mas dilatados que nunca y comienza a jadear frenéticamente como cuando Hanji se emociona y se provoca un ataque de asma.

—No, yo quiero que tú me hagas el amor —vuelve a subir sobre mi cuerpo arrastrándose hasta ver mi rostro de cerca, muy cerca— papá dice que eres peligroso y muerdes.

Creí que iba a besarme cuando entreabrió los labios, pero me mordió, mordió mi hombro con mucha fuerza y tuve que apretar los dientes para no gritar de dolor. Al retirarse pude ver una delgada línea de sangre corriendo por la comisura de su boca, Eren la recogió con la lengua sonriendo con satisfacción.

Su macabra sonrisa era hermosa, más que todo por el color carmesí que adornaba sus canosos labios.

—...mmn —gemí al sentir como el ojiverde se mecía sobre mis caderas dejando su ropa interior a un lado para juntar nuestros miembros, se encargó de frotarlos al mismo tiempo hasta que ambos quedaran impregnados de fluidos seminales que se mezclaban en uno solo.

—Pa-pá c-colecciona enfermedades —balbuceó— papá los tiene a todos, a todos menso a uno. No me tiene a mí.

Ya no podía verlo, mi cuerpo tirado e inmóvil no se podía mover.

Solo sentí unos labios húmedos y pequeños besando la punta de mi erecto pene y envolviéndolo con la lengua, Eren enterró toda su boca alrededor de mi pene subiendo y bajando con cierta gracia. Incluso pude sentir ligeras mordidas que me excitaron aún más.

Fue la mejor felación de mi vida, estaba chupando como si le gustara el sabor, su lengua hacia maravillas conmigo. Sacó su boca volviendo a chupar la base y dando lametones alrededor.

Mi miembro palpitó de gusto al sentir el orgasmo tan cerca y Eren no dudó en tragar todo el semen que explotó en su rostro. Lo sé porque se puso en cuatro para mirarme mejor y algunas gotas blancas de lo ocurrido recorrían casi toda su cara dándole una apariencia bastante pornográfica y obscena.

Entonces me di cuenta, que mientras hacía eso, estuvo dilatándose a si mismo todo el tiempo. Cerró los ojos al sacar los dedos húmedos de su entrada y volvió a sentarse sobre mí.

El solo ver su pecho desnudo con los pezones erectos y esas caderas tan perfectas me puso duro de nuevo.

Cabe mencionar que esta era mi primera vez con un hombre, aunque ya había visto a Erwin teniendo relaciones con algunos muchachitos que le regalaban. Gracias a es conozco todas las mecánicas del amor, ya sea con hombres o mujeres.

Para él fue la segunda vez.

Con una mano agarró todo mi miembro colocando la punta justo en su estrecha entrada, luego comenzó a descender con cuidado.

Vi su rostro contrayéndose de dolor y sus ojos llenándose de lágrimas. Me miraba pidiéndome compasión, pero no se detuvo hasta introducir la mitad.

—Estas...sufriendo —advertí

—¿Acaso no es así? Yo no conozco otra forma

Su interior se contrajo cuando di una embestida, mi mano sujeto su muñeca y con un poco de fuerza bruta lo estrelle contra el piso dejándolo a mi merced.

La anestesia de mi cuerpo perdía su efecto paulatinamente.

—Respira hondo —aconseje sin salir de su interior, Eren tenía la frente apoyada en el suelo y las caderas levantadas dejándome el trabajo mas fácil.

Me moví en círculos hasta sentir como volvía a dilatarse, entonces lo metí todo hasta quedar pegado con él. Eren gritó de dolor y comenzó a llorar.

Nos quedamos quietos, no quería lastimarlo.

Cuando creí que ya era hora comencé a sacar todo mi miembro de su interior sintiendo como su espalda temblaba ligeramente, conté hasta tres y lo metí de nuevo.

Eren apretó los dientes quejándose bajito.

Repetí aquello una y otra vez hasta tocar el punto exacto y Eren se contrajo de placer abriendo la boca en un suspiro demasiado largo.

—..¡ah!...ah..ah!..Levi —gimió gritando mi nombre, esta vez no salí por comleto sino que comenzaba a embestirlo rudamente para seguir escuchando esos jadeos tan hermosos.

—...pide...ruega Eren —sujete sus caderas con las dos manos enterrando mis dedos en esa piel tan suave— Ruega por más

—¡Má-áss!... —chilló— Levi... L-le..aghh...vi más...más.

—N-o aprietes.. —el vaivén que generábamos era bastante parejo y violento— mis embestidas fueron más rápidas cuando sentí como toda la sangre de mi cuerpo se concentraba en un solo lugar obligándome a bajar la cabeza y morderme los labios.

No soportaría tanto placer por mucho tiempo.

—A-Aahh...ahh ...mng..Lee..v. —le di la vuelta para verle la cara, lo penetre nuevamente ganándome un hermoso quejido de su parte.

Tenía las mejillas ropas y los ojos entrecerrados, por su boca abierta se escurría un poco de saliva y al parecer no podía cerrarla ni hablar, arqueó la espalda cuando me puse sobre el mordiendo su pezón con amabilidad.

Era un botoncito de carne erecto y fácil de succionar y tirar de el con los dientes, me entretuve un buen rato jugando con ellos mientras embestía con firmeza. Minutos después agarre sus piernas elevándolas sobre mis hombros e impulsándome hacia adelante para alcanzar su cara.

Sus labios estaban manchados con mi esencia, de seguro también tendrían sabor a sangre. La sangre que me sacó al morder mi hombro.

¿Qué sabor tenía la sangre?

Atrape esos carnosos labios entreabiertos que no dejaban de decir mi nombre, tenían un sabor metálico y dulce, un sabor húmedo y perlado. Su lengua vino a mi encuentro mucho después, las juntamos para sentir como se movían la una contra la otra.

Le mordí el labio inferior pasándole la lengua con cariño. Bese su frente y sus ojos, lo bese en todas partes. Creo que eso y la forma como arremetía contra su parte baja lo hizo llegar al orgasmo más rápido. Todo su cuerpo tembló y un gemido bastante erótico escapó de su garganta al momento de contraerse con fuerza obligándome a correrme dentro de sus entrañas.

Terminamos respirando con dificultad y bastante cansados, baje sus piernas de mis hombros separándome para ver como su enrojecida entrada dejaba salir un poco de mi esencia y cuando Eren se aferró a mi mano para que lo ayudara a sentarse vi con mucha pena que sus pantimedias quedaron hechos un desastre.

—¿Vas a matarme? —fue lo primero que me preguntó cuándo pudo recomponer su voz— dijiste que lo harías cuando recuperaras el conocimiento.

Si, era verdad.

No lo había pensado de esa manera.

Sujete una de sus piernas quitándole el pantimedia y besando su pantorrilla con afecto, hice lo mismo con la otra. Eren gimió con algo de miedo cuando lo cargue en brazos para tirarlo en la cama.

Yo... nunca tuve una familia real. Soy un Smith, mi deber es salvar al tonto de Erwin cada vez que se mete en problemas, mi deber es ser el perro de esa casa.

No soy un asesino, si lo soy, pero prefiero matarlos apuntándolos con una pistola en la cabeza. De esa forma mueren más rápido, a veces la madre Smith nos obliga a torturar personas que están en contra de ella. Entonces tengo que tragar todo mi orgullo y hacerlo.

La última persona a quien mate de esa forma era una mujer asiática junto a su esposo, cuando iba a darle el golpe final ella me dijo que monstruos como yo jamás conocerán el amor verdadero.

Yo solo quería una familia.

—Quédate entre mis brazos —le susurre al mocoso dejándolo sorprendido

No me importo que ambos estuviéramos empapados de sudor, lo acerque a mi cuerpo cubriéndonos a ambos con la frazada y lo abrace posesivamente.

Esa fue la primera muestra de afecto que pude lograr desde que me uní a los Smith, Eren se hundió en mi pecho acomodándose tiernamente y levantado una mano para acariciar mi mejilla.

Estuvo así largo rato hasta que se quedó dormido respirando como un gato en medio de su siesta.

Eren tiene las manos de mi madre, tiene su calidez.

Cambio de planes.

Cuando salga de aquí me llevare al mocoso conmigo.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

Lo que hicimos esa mañana se repitió cada dio a partir de ese momento.

Eren venía a tomarme el pulso o darme de comer tres veces al día, esta vez iba vestido normalmente. Como un chico normal.

Me contó que era su último año en la universidad, me contó todo sobre sus amigos y la forma en la que manejaba Zerberus. Annie, la rubia encargada de atender a los otros especímenes, era su mejor amiga. Pero Mikasa rivalizaba con ella y él prefería estar al margen de todo.

Eren dijo que evitaba enojarse, que cuando se enojaba sucedían cosas malas. Cosas que prefería olvidar.

También me contó su secreto.

Los pacientes de Zerberus amaban a Carla, su madre, porque esa mujer era capaz de escuchar las voces que los atormentaban a todos y lograba convencerlas de que se vayan. Una vez les dijo que su hijo seria el próximo encargando de hacer eso. Que Eren los protegería y seria su ángel guardián.

Al morir ella pudieron conocer al pequeño Eren y comenzaron a suceder cosas "extrañas" a su alrededor.

A veces pienso que Eren tiene un serio problema en la cabeza, pero no me importa. Me enamore de ese mocoso, ya sea cuerdo o no cuerdo lo único extraño que encontré en él era la esperanza.

Eren transmitía esperanza.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

La mañana número 115 en Zerberus lo espere con ansias para contarle la verdad sobre Erwin, quería pedirle que tuviera cuidado con el cuarteto de Petra, Auruo, Gunter y Erd. Porque todos ellos eran mis subordinados.

Pero algo nunca estuvo en mis planes.

Hanji.

...

Las explosiones se escucharon alrededor de las cinco y media. Luego los gritos de terror y el sótano tembló como si un terremoto desquiciara todo a su alrededor.

No podía ver nada, estaba encerrado en este cuarto sin ventanas ni nada.

Las siguientes horas camine en círculos maldiciendo en voz baja y suplicándole a cualquier divinidad que Eren ingresara por esa puerta para decirme que solo fue un accidente, para decirme que todos estaban a salvo.

Cuando digo "todos" me refiero a todos. Porque con el paso del tiempo pude conocerlos, aun si Eren nunca me los presento en persona. Me contaba cómo era cada uno de ellos, Isabel, Armin, Jean, Hitch...

Todos eran su familia.

Con un padre fuera de casa todo el tiempo y una niñera que lo golpeaba cada vez que podía, Eren encontró cierto descanso entre la gente de Zerberus, era una fuerza sobrenatural que lo obligaba a estar y entenderse con ellos. Era la fuerza de su madre, porque Eren es la esperanza de todos ellos, porque Eren aleja esos demonios que suelen atormentar a las personas comunes.

Mientras pensaba en todo eso la puerta estalló en pedazos mostrando el largo pasillo por donde se veían cinco figuras acercándose hacia mí.

La más alta sostenía a una persona por el cabello y la arrastraba sin mostrar piedad de sus llantos y quejas.

—¡Leviii! ¡perdónanos por tardar tanto! —exclamó ella. Era Hanji y una chica pelirroja lloriqueaba de dolor tratando de soltarse de su agarre.

—¿Cómo entraron? —pregunte

—Estaba a punto de atravesar a ese niño pero esa niña tiro un cubo de agua sobre mi —levantó a la pelirroja por los cabellos exponiéndola con crueldad.

—Es cierto —mencionó petra— la única forma de entrar era con la llave de Annie o el scaner de ese tal Eren, pero necesitábamos su ojo.

—Afortunadamente cuando atrape a esta chica me di cuenta de algo —Hanji sonrió— el scaner no reconoce el ojo de Eren, sino su color. Y esta chica tiene el mismo color de ojos —Gunter trajo una manta para cubrir los hombros de Hanji debido a su asma— no vas a creerlo Levi. ¡Son los mismos ojos!

Un ataque de tos detuvo su enferma sonrisa por un instante.

Le ordene que soltara a la pelirroja y lo hizo de mala gana.

—Llévate a Erwin —dije— yo me quedó aquí.

La sonrisa desapareció de su cara.

—Escucha Levi. Hemos estado vigilando a los pacientes, a todos en realidad. Y este lugar es perfecto para mis investigaciones, son gente sin casa, sin familia y nadie dirá nada si mueren de la noche a la mañana.

¿Así que era eso?

—¿Dónde está Eren? —la reja del cuarto nos separaba— ¿Dónde está?

—Ohh ¿hablas del nene? La explosión lo dejo entre los escombros.

Mi cuerpo comenzó a ponerse frio, Hanji sacó unas pinzas especiales para romper el hierro y las rejas fueron desechas con facilidad. Podía verme a mí mismo con las manos frías de Hanji acariciando mi rostro y ella me decía una y otra vez lo que siempre me dijo desde que éramos unos niños.

—No los necesitamos Levi, los Smith no necesitamos a nadie. Tu estas solo, siempre lo has estado.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

...

...

...

..

.

El ojiverde gimió de dolor sintiendo un ardor en su pierna derecha. Abrió los ojos viendo una oscuridad inquebrantable cuando varias voces lo sacaron de su ensueño.

—¡Eren! ¡Eren! —esa era Mikasa, el ojiverde miró hacia arriba viendo como la luz volvía de nuevo. Varias personas arrancaron los pedazos de escombros que lo cubrían y Eren pudo ver como su pie estaba desangrándose lentamente.

Volvió a mirar buscando rostros conocidos y lo que vio le quito el aliento.

Su hogar...destruido.

Eren perdió la razón y se enojó.

Todo lo que hizo después no tenía sentido, la herida de su pierna no importaba. Llegó hasta la entrada del sótano caminando entre los coches de ambulancia que despachaban muertos y heridos en direcciones diferentes.

Isabel corrió a su encuentro abrazándose en su cintura.

—La mujer, la mujer loca —estaba despeinada y maltratada— la mujer loca mato a nuestra familia.

Un disparó retumbo en el lugar.

Eren se quedó quieto viendo como su media hermana lo miraba con desesperación antes de cerrar los ojos para siempre.

Eran seis los que estaban parados al frente, los cuatro doctores falsas y Hanji. A ellos se sumaba Levi que tenía la mirada oscura sin brillo. Petra fue la que inició el disparó.

Petra fue la que mató a Isabel.

—Levi —nombró el ojiverde llamándolo con desespero— ¿Levi?

Erwin y Mike se quedaron parados unos metros más atrás.

—No te conozco —bufó el pelinegro.

Lo siguiente relatado a continuación fue algo que habría de quedarse en la memoria de todos.

Eren pestañeó dos veces, tres veces.

Nunca antes se había sentido tan solo.

Eren se desactivo.

Dejó de ser Eren, tenía el mismo cuerpo pero solo pudo abrir la boca como un pez dando su última bocanada de aire, un pez que respira nuestro aire y muere. Luego deja de ser un ser vivo para convertirse en un pez, que tal vez termine en nuestra comida.

—..Levi —ese era su último respiro

—¡No te conozco! —esa era su respuesta.

La velocidad con la que el taser se estrelló contra el cuero e Hanji fue inhumana. La electricidad junto con los poderosos volteos convulsionaron el cuerpo de la castaña lo suficiente como para dejarla convulsionando un buen rato pero no fue suficiente.

Nunca sería suficiente.

Eren dejo de golpearla cuando un disparo se estrelló contra su brazo.

La ojimiel temblaba aterrorizada pero tuvo el valor para dispararle al monstruo, el monstruo cerró los ojos recordando a Farlan.

Evadió dos disparos más propinándole un fuerte golpe en el vientre a petra y se armó con un palo para golpear su nuca de manera seca. No necesitaba de más armas, su cuerpo era ágil.

Los monstruos siembre son ágiles.

Ni Gunter ni Erd ni nadie pudo detenerlo, Eren solo pensaba en destruirlos.

Desde el día de la exposición en la universidad su humanidad iba acabándose poco a poco, todos sus días eran rutinarios y aburridos. Hasta que apareció él, justo en el momento cuando quería dejarlo todo, mandar todo al carajo y hacerle conocer al mundo lo que el hijo de Carla Jaeger era capaz.

Pero Levi le devolvía la humanidad.

Una humanidad que perdió con esas tres palabras.

No te conozco.

Los momentos bellos, los momentos suaves, las risas, las comidas, el amor, las veces que terminaban unidos en uno solo...todo eso se a acabo atropelladamente.

El monstruo dejó de azotar la cabeza de Auruo contra el suelo al ver que ya no respiraba.

Solo faltaba uno, y ese uno estaba parado sin mover un solo musculo, sin sorprenderse de la ola de sangre que se desató a sus pies.

El monstruo se puso quedando frente a frente con el segundo Smith.

El monstruo estaba cubierto de sangre fresca, el monstruo estaba llorando porque sabía lo que iba a hacer.

Fue un amor hermoso, un amor de ciento quince días que valió la pena porque en ese tiempo fue verdadero.

El mundo es cruel, pero hermoso.

PRÓXIMO CAPITULO

EXTRA: Decisión final

Éramos como el día y la noche, como le agua y el aceite, éramos como voz y yo. Pero nos amabamos