||Capítulo 3 Este fic participa para el reto: el arte es un BANG del foro Anteiku, bien aunque está basado para este foro yo además la quiero dedicar a Paula que me inspiró de cierta forma con ideas para éste... Espero que lo disfruten :3
Los personajes no son de mi propiedad si no de Kokoa Fujiwara, la historia si que es ingenio mío, gracias por leerlo... ||
/¿Qué paso anoche?/
A la mañana siguiente...
Ririchiyo despertó primero o eso creyó, recordaba sutilmente y por partes lo que había sucedido la noche anterior. *¡No puede ser!* pensaba para si misma *Me he dejado llevar* se culpaba sacudiendo desesperadamente la cabeza tratando de disipar esos pensamientos pero era más que inútil.
-Flash Back-
-Sôshi- Le llamó con una sonrisa
Los ojos del muchacho brillaban más de lo usual y no se permitía para nada apartar la vista de los violetáceos ojos de ella.
-Shi...Shirakiin- le respondió inclinándose hacia ella para hacer que sus labios se encontraran.
La azabache imitó la acción permitiéndose corresponderle al principio con ternura luego las caricias, los besos se intensificaban y de pronto sin darse cuenta yacían en la cama.
Con lentitud el joven zorro acariciaba el cuerpo de la chica sin dejar de besarla, los besos que él le daba eran pausados pero progresivamente llevaban más acción. Lo hacía de ésta forma porque, aunque deseaba hacer suya de una vez a aquella mujer, no pretendía ser el único que disfrutara, después de todo él bien sabía que para ella era su primera vez, no la presionaría.
La joven estaba bastante nerviosa y aunque realmente quería corresponderle hizo detener el acto un par de veces para respirar. Por alguna extraña razón no pararía de forma definitiva, no hasta hacer que su corazón dejara de mencionarle. Ririchiyo le obsequió un par de caricias torpes en el rostro y en el pecho. Sentía vergüenza por ella misma, se veía tan tonta pretendiendo saber.
-Miketsukami- le llamó agitada -Sôshi- le dijo en disculpa tratando de acomodarse los cabellos de la cara para verlo mejor.
-¿Si?- le preguntó con un aire impecable, no parecía estar agitado, ni excitado ni nada por el estilo.
Eso cohibió a la chica -Me...- pausó tratando como siempre de pensar en las próximas palabras, no quería arruinar el momento.
-Shirakiin- colocó su dedo índice en los labios de ella indicándole de cierta forma que permaneciera en silencio.
La chica sólo contemplaba con sus iluminados orbes púrpuras al muchacho dándole a entender que cedería a su petición.
-Tengo algo que decirle- sonrió -decirte- levantó su mano para buscar algo en el bolsillo de su saco, le llevo justo enfrente de los ojos de su compañera una cajita aterciopelada rojo mate con un pequeño moño dorado como decoración.
Ririchiyo miraba la caja con curiosidad para luego desviar la vista al albino -¿Qué es eso?- le preguntó entusiasmada.
-Shirakiin- le insistió seguido de alejarse de a poco para bajarse de la cama.
La chica continuó mirándolo con una expresión de extrañeza -¿Qué haces?- le preguntó al ver que se alejaba cada vez más.
El joven sólo sonrió continuando lo que hacía, tomó la cajita con ambas manos, al tocar el piso con sus rodillas le devolvió una sonrisa, abrió lentamente la caja manteniéndola firme ante sus ojos y los de ella.
Ririchiyo avanzó un poco hacia el muchacho sin mediar palabra, espero a que terminara, no quería sacar conclusiones precipitadas.
Cuando el chico abrió la caja por completo se podía apreciar una joya ligeramente rosada sobre una base metálica que parecía de oro, el objeto brillaba por sí mismo -Riri... Shirakiin- la miraba apaciblemente.
La mujer admiraba la argolla o más bien el brillo que ésta emitía, pero al oir su nombre simplemente pasó sus ojos en los de él -¿S...si?- preguntó y de forma automática comenzó a temblar.
-Te gustaría casarte conmigo?- dijo con los ojos llenos de esperanza.
Sus nervios aumentaron considerablemente, no tenía ni idea de que debía contestar a éso, quiso gritar en ese momento un enorme sí con alegría, pero algo la hacía contenerse -Sôshi- estaba sonrojada hasta las orejas, esbozó una gran sonrisa -Si- respondió seguido de respirar para tratar de calmarse.
El zorro sonrió y sacando el anillo de su base, se lo extendió a la chica con el afán de colocárselo en el dedo.
Ririchiyo estiró el brazo y luego el dedo para ayudarle a su compañero a ponerle la joya.
Después de éso el muchacho regresó a la comodidad de la cama obligando a la chica a recorrerse para dejarle espacio. Él la apego a su pecho y se acercó a la cara de ella para besarla nuevamente. La joven no se opuso, al contrario, le rodeó con ambos brazos y bruscamente lo empujó para quedar encima, le sonrió con perversidad y besó su cuello intentando provocarlo.
Miketsukami no entendía lo que pasaba pero no se detendría para averiguarlo, dejándose llevar por el juego de la pequeña mujer decidió disfrutarlo. Pronto ambos quedaron por completo desnudos y ella a su manera cedió terreno para que pudiera introducirse.
La noche se fue entre gemidos, suspiros y gritos ahogados por besos recíprocos, apreciándose únicamente los cuerpos frotándose el uno con el otro sin que nadie, ni siquiera la indecisa chiquilla que dentro de su mente se cuestionaba, hicieran algo por evitarlo, pronto se dejó consumir por el placer que el otro le provocaba.
Ambos cayeron profundamente dormidos abrazándose como si su vida se les fuera en eso.
-Fin del Flash Back-
El muchacho había vuelto de su pequeña salida al salón para traerle a su novia el desayuno a la cama.
-Buenos días Shirakiin- le dijo con naturalidad al tiempo que se acercaba con la charola.
-Mi... Sôshi- sonrió nerviosamente pero se calmó al verlo tan radiante.
-Te he traído tu desayuno, ¿Te sientes bien?- le preguntó dejando la bandeja en la mesilla más cercana, para poder tantearla y así averiguar si estaba enferma.
La chica se empujó un poco hacia atrás pero no suficiente para evitar que le tocara la frente. Al contacto se ruborizó mirándole confundida.
-¿Que ocurre?- le cuestionó sosteniéndole la mirada compasivamente.
-Sôshi- le nombró ya un poco relajada -¿Qué pasó anoche?- preguntó para cerciorarse.
El joven se sorprendió -¿No lo recuerda?- estaba realmente apenado -Mire- tomó su mano para mostrarle el anillo que ahora adornaba su dedo -Accedió a ser mi esposa- le respondió aún mirándola.
La chica observó la argolla con sorpresa -¿Yo hice éso?- sabía que lo había hecho pero de nuevo sus pensamientos la atacaron.
El chico asintió con alegría -Y tuvimos sexo- agregó sonriendo como si nada.
-¿¡Que!?- exclamó de manera cómica y apartándose rápidamente para ver debajo de las sabanas, efectivamente, su ropa, no la traía puesta...
Fin del capítulo
Bianca nwn/
