||¡POR FIN PUDE ACTUALIZAR! lamento mucho la demora pero como dije ayer... Vengo con varias historias nuevas y la continuación de ésta así que ya cumplí mi cuota jajajaja :3

Si quieren algo en específico díganme, siempre es un gusto hacer esto por mis lectores. ||


/¡Ririchiyo es mía!/

Pasaron los meses y Ririchiyo se ponía cada vez más nerviosa, en cuanto aceptó (por segunda vez) ser esposa del zorro éste comenzó los preparativos de la boda, iba y venía con ramos de flores, elección de colores, comida, cantidad de invitados, etc., etc., ella trataba de no involucrarse demasiado, además notaba que el otro no la necesitaba para nada. No era eso lo que la ponía nerviosa, había ingresado a la universidad, tenía tarea para aventar para arriba todos los días, apenas tenía tiempo para comer y con el muchacho ausente debía de hacerlo ella misma, no le incomodaba tener que comer chucherías a diario, pero entonces, enmedio de sus pensamientos salieron a flote los recuerdos, o más bien las sensaciones que había experimentado en su cuerpo y las que le atacaban a todas horas. Era dueña de un hambre atroz y que terminaría por consumirle realmente estaba alarmada, comenzó a buscar en enciclopedias sobre sus síntomas y empezaba a suponer que tenía una enfermedad grave.

Después le llegó la idea como golpe de camión, su periodo... Llevaba tiempo sin él, hambre fatal, nauseas espontáneas y antojos extraños. La galleta que tenía entre sus labios fácilmente se rompió por la presión provocada por sus dientes. Estaba tan ensimismada que parecía que realmente algo malo sucedía o estaría por hacerlo -No puede ser- se dijo una vez que recuperó la compostura, corrió hasta el baño para verse en el enorme espejo, se levantó la blusa dejando al descubierto su vientre ligeramente abultado, lo tocó cuidadosamente notando al instante que estaba un tanto firme por lo que descartó enseguida que estuviese así por todo lo que comía, después se percató de su ombligo y de que había empezado a saltarse hacia afuera. Si antes estaba temerosa ahora no sabía que hacer, bajó su blusa rápidamente tratando de ocultar a toda costa esa parte de su cuerpo para no verlo más, no podía creerlo, quizás alucinaba, pero... ¿Cómo probaría lo contrario?. Armándose de valor tomó su teléfono y le marcó al joven.

Sonó al menos tres veces antes de que contestasen al otro lado de la línea -¿Pasa algo?- Preguntó el zorro con firmeza pero al mismo tiempo con dulzura.

-Sôshi- Le llamó con voz entrecortada por el nerviosismo, no sabía que debería decirle y mucho menos como hacerlo -Necesito que vengas ahora- le dijo y colgó sin darle oportunidad de nada.

Pero no fue necesario, enseguida dejó lo que hacía y corrió, no, voló hasta la habitación donde la joven azabache se encontraba, tocó el timbre casi bailando de impaciencia en lo que esperaba que le abriera.

La chica oyó el sonido y caminó hacia la puerta para ver por el mirador de ésta, al cerciorarse de que era el muchacho y además asegurarse que había ido sólo, suspiró de alivio y le abrió para dejarlo entrar a la habitación -Entra rápido- le indicó mirando recelosa el exterior sólo para confirmar que nadie estuviera espiando.

El zorro obedeció y entró, la muchacha cerró la puerta una vez terminada la revisión, después cayó en cuenta que no tenía idea de como comenzar, el ambiente se hizo cada vez más tenso con el joven observándola con alegría como esperando órdenes.

-Sôshi- su voz, igual que sus piernas temblaban, por accidente en su nervioso juego de manos rozó su barriga, hizo un gesto de pena y se ruborizó enseguida.

Miketsukami se dió cuenta y prestó más atención para tratar de averiguar que le ocurría a la chica.

-En el pasillo-

A Ririchiyo se le había olvidado mirar en el techo, en cuanto cerró la puerta un par de figuras descendieron de ahí. Nobara y Sorinosuka. El segundo fue prácticamente obligado pero accedió por que sólo así podía evitar que la mujer -hiciera destrozos.

La mayor se apegó a la puerta con la oreja derecha por delante y ajustando sus gafas se dispuso a oir todo lo que se hablara ahí dentro.

-En la habitación-

-Creo que estoy embarazada- le dijo una vez que pudo ordenar las palabras.

El otro estaba realmente sorprendido por la noticia, también estaba feliz, su semblante cambió al tiempo que esbozaba una enorme y blanca sonrisa -Eso es realmente bueno- dijo mientras trataba de controlarse.

-En el pasillo-

Por otra parte Nobara que oía desde afuera, cambió su aspecto a uno muy oscuro, se convirtió al instante en la mujer de hielo e hizo que el pasillo en donde estaba se congelara, el hielo entró por debajo de la puerta envolviéndola por completo, cuando estuvo cubierta en su totalidad la rubia le dió un sutil pero firme golpe a ésta haciendo que se cuarteara y finalmente cayera frente a todos. La mujer hizo acto de presencia al estilo detectivezco que poseía. Su porte estaba un tanto deformado, los ojos de ella oscurecieron detrás de sus brillantes gafas.

Los dos jóvenes que estaban adentro al oir el ruido se pusieron en guardia, el zorro fué el primero en transformarse y se interpuso entre el enemigo y su amada prometida.

-¿¡Embarazada!?- Bramó la masculina voz de la mujer de las nieves mientras flotaba hacia ellos con los ojos en blanco.

El moreno no había reaccionado a tiempo durante el ataque de su compañera pero al entrar en sí de nuevo decidió detenerla por su cuenta.

-Nobara- le decía interponiéndose frente suyo con la esperanza de que no le lastimase por mermar su avance.

La rubia estaba tan concentrada en su rabia que indirectamente atacó al muchacho continuando su acercamiento a ambos.

Miketsukami desenvainó su espada dejando a la otra ver el arma indicándole que estaba listo para pelear.

Nobara sonrió -¿No pudiste respetarla hasta el matrimonio?- Le reprochó la mujer con voz casi gutural.

-Lo siento pero quería hacerla mía cuanto antes- Le respondió con saña.

La pequeña azabache se sonrojó ante lo que había dicho -No necesitas ser tan cínico- le reclamó, pero ella estaba por demás sonrojada así que no parecía estar molesta.

-Ella es mía, no debiste ponerle tus garras encima- Agregó -¡Te mataré por eso!- Concluyó exaltada al tiempo que se lanzaba hacia él.

Fin del capítulo

Bianca nwn/