Capítulo 3: Retrocediendo

"¡Hey, Emma!" la saludó Ruby, surgiendo de detrás del mesón de Granny's. La rubia no podía sino admirar la manera en que, a pesar de usar esas mini-minifaldas, a la mesera nunca se le veía nada. "Tiempo sin verte por aquí, has andado media desaparecida últimamente." Le levantó una ceja suspicaz.

"Hola Rubes. Nah, es sólo que he tenido mucho trabajo." le respondió, mientras la morena le ponía un chocolate caliente con crema y canela sobre la barra. "Gracias".

"Regina te está haciendo arar, ¿no?" le preguntó, con una sonrisa de oreja a oreja, que recordaba su otro yo lobáceo. La princesa la miró sorprendida. "Oh, vamos Em. Es un pueblo chico. Las cosas se saben incluso antes de que sucedan. Entonces, dime..." inquirió, aparentemente muy concentrada limpiando con ahínco una mancha inexistente sobre la barra... "¿Por qué estás pasando tanto tiempo con ella? ¿Qué clase de... servicios le estás prestando?"

Emma prácticamente se ahogó con la canela. "¡Ruby!" le recriminó, entre tos y tos. La mesera le golpeó la espalda con fuerza.

"¡No es para que te mueras tampoco!"

Emma terminó de toser, inhalando aire a grandes bocanadas, y miró a su alrededor antes de responder. A esa hora de la mañana sólo figuraban en el local algunos clientes madrugadores.

"¿Qué tienes en la cabeza?" le espetó. "¿Cómo se te puede ocurrir que… que Regina y yo…?" la rubia hundió los ojos en el chocolate.

"Sólo bromeaba, Em." la interrumpió la morena. "Aunque parece que toqué un punto sensible porque, uno, casi moriste ahogada y dos, tu cara está más roja que tu chaqueta en este momento."

Emma sintió ganas de salir corriendo de allí, pero todavía le quedaba cocoa, por lo tanto su plan era inconcevible. Sin embargo, sabía que cuando Ruby andaba detrás de una historia, era peor que un perro… que un lobo tras un hueso, por lo que optó por continuar la conversación.

"Estoy roja porque casi me ahogo, Rubes. He pasado más tiempo con Regina sólo porque… tú sabes. Arruiné su historia de amor. Fue totalmente sin querer, y totalmente le recordé a… mi madre… arruinando su anterior historia de amor. Suckea completamente, hay que reconocerlo." completó, cabizbaja.

"Pero no podías dejar a Marian ahí, Emma. Es parte de ti querer ayudar a la gente." argumentó su interlocutora.

"Sí, lo sé." Continuó. "No me disculpé por eso tampoco. Pero, si lo piensas bien… Regina siempre sale perdiendo, de una u otra manera, cuando alguien de mi familia está involucrado. Y ella también es parte de la familia, entonces… es complicado."

Ruby la miró con sorpresa y dejó de limpiar el mesón (que ya estaba limpio, pero que era su coartada por si aparecía Granny a regañarla por estar conversando en vez de trabajar).

"¿La consideras familia, Emma? ¿A Regina? ¿A pesar de todo?"

La Sheriff sorbió otro poco de su brebaje.

"Es la madre de Henry también, Ruby. Eso la hace familia."

Los ojos de la mesera la observaron con admiración en las pupilas.

"Realmente tienes un corazón de oro, Emma, para poder perdonarla así. No sé si yo podría. Recién ahora comienzo a entender eso de que seas producto del Amor Verdadero."

Emma se ruborizó una vez más. "Para." le advirtió con una media sonrisa. "Todos hemos hecho cosas de las cuales nos arrepentimos. Si aquel que está libre de pecado es el que lanza la primera piedra… claramente no seré yo." La rubia le regaló una mirada apreciativa. "Ni tú tampoco, desvergonzada." La molestó, señalando sugestivamente su minifalda.

Las mujeres prorrumpieron en risotadas, lo que finalmente llevó a que Granny se percatara del desliz de Ruby y vociferara desde la cocina que ella y Emma parecían viejas de conventillo, lo cual en sí mismo era ridículo porque nunca la dejarían entrar a uno vestida así. La rubia prácticamente escupió el chocolate de la risa mientras la mesera volvía a sus labores suspirando en voz alta, cual adolescente, que su abuela claramente quería arruinar su vida.

En eso, Hook entró al lugar, vestido con el mismo atuendo pirata de siempre. A Emma le encantaba el cuero, pero lo del hombre ya era mucho incluso para ella.

"Hola, love." El pirata vino a sentarse a su lado luego de saludarla con un rápido beso en los labios, que Emma no profundizó pero tampoco rechazó. A pesar de que la venta del Jolly Roger la hubiera conmovido e impulsado a besarlo aquella noche… Emma no estaba segura. Era raro, en realidad, porque cuando estaba con el pirata casi podía sentir a alguien jalándola por el codo y alejándola de él. Era raro, sí, pero no tan raro como el raro nivel Storybrooke, así que no le dio muchas más vueltas, al menos por aquel momento. "Siento que no te he visto hace días." continuó Hook. "¿Será posible que te estés escondiendo de mí?" le preguntó en un tono de voz que tenía toda la intención de exudar sensualidad, pero que se quedaba corto al lado de… Emma detuvo su mente antes de finalizar la comparación.

"Ha estado muy ocupada atendiendo a cada capricho de cierta ex-alcaldesa, ¿o no, Em?" contraatacó Ruby, todavía picada con la rubia por haberse reído de ella, mientras volaba sirviendo platos de aquí para allá. El restorán se había ido llenando de a poco.

Emma le devolvió una mirada asesina que la morena esquivó. Hook la miró sorprendido. "Sabía que te gustaban los chicos malos, Swan, pero, ¿Su Soberana Maldad? ¿Qué diría tu madre?" finiquitó, justo a tiempo para levantar la mano que le quedaba y recibir un High-Five de Ruby, que entre pedido y pedido pasaba tan rápido por todos lados que cualquiera hubiera dicho que andaba en patines.

"Estoy rodeada de prepúberes" se quejó la rubia, rodando los ojos hacia atrás. Tras ello Hook la abrazó e intentó besarla, a lo que ella se resistió mientras Ruby continuaba riendo en el fondo. Entre forcejeo y forcejeo su mirada fue a dar a la entrada y sus ojos se cruzaron con los de Regina, quien al verla se detuvo en seco y por un momento se quedó congelada sosteniendo la perilla de la puerta, para finalmente soltarla y girarse antes siquiera de poner un pie dentro del Diner. Emma sintió como si su corazón se hubiera caído por una escalera desde su lugar en medio de su pecho hasta su abdomen; algo andaba mal. En dos tiempos se libró de Garfio, le gritó a Ruby que agregara la cocoa a su cuenta, y abandonó rápidamente el lugar siguiendo a Regina, dejando a un par de prepúberes confundidos tras de sí.

"¡Regina!" gritó la rubia, alcanzando a la antigua reina rápidamente. "¿Qué pasó? ¿Por qué no entraste al Diner? ¿Está todo bien?" Orbes esmeralda inspeccionaban espejos de chocolate tormentosos, buscando una explicación tras ellos. Regina se sentía prácticamente desnuda frente a Emma. Una señal más de que la comodidad de la semana anterior tenía que acabar. Apretó la mandíbula y afirmó los hombros antes de responder.

"Emma, te perdono."

La rubia la miró atónita.

"¿En serio?" preguntó, para nada convencida. Regina decía algo con sus palabras, pero emitía algo totalmente diferente con su lenguaje corporal.

"En serio. Así que ya no es necesario que sigamos malgastando nuestros respectivos tiempos. Buen día, Miss Swan." afirmó, dando por terminada la conversación y retomando su camino a paso ligero.

Oh, claramente que algo andaba mal.

"Hey." la princesa rodeó a la morena, efectivamente deteniendo su huída. "Incluso sin mi superpoder podría adivinar que no estás siendo honesta conmigo, Regina. ¿Qué pasó?" sus ojos se suavizaron cuando pronunció la pregunta, y los sistemas de alarma de la hechicera volvieron a encenderse a todo dar.

"No ha pasado nada." Contestó con voz férrea. "Ya no necesitaré de tus servicios, Miss Swan. No es necesario que te aparezcas por la mansión de nuevo. Nos vemos por ahí." Una vez más intentó reanudar la marcha, y otra vez una rubia con chaqueta de cuero se lo impidió.

"No he terminado de pintar tu habitación de huéspedes." Emma endureció su mirada. Tan súbito rechazo estaba elevando sus defensas.

"No tiene importancia." Regina esquivó sus ojos.

"¿No tiene importancia? ¿Me hiciste cambiar de tono de pintura como ocho veces y ahora no tiene importancia?" le preguntó, evidentemente molesta.

"Puedo pagarte por los inconvenientes. Envíame una cuenta y te escribiré un cheque."

Eso había sido un golpe bajo. La rubia ya había tenido suficiente. Ahora me mandará a la punta del cerro y me dejará ir, pensó Regina tristemente, a pesar de que su plan estaba funcionando. Por ello, su sorpresa fue máxima cuando Emma se plantó frente a ella una vez más, exudando determinación.

"Regina. Córtala y dime de una buena vez qué demonios pasa." Pareció meditarlo un momento. "¿Es por Robin? ¿Es porque te defendí de Robin?" El corazón de Regina se detuvo cuando se percató de que Emma había vuelto a suavizarse. "Sé que puedes defenderte sola, pero el tipo ya se estaba poniendo cargante y claramente estaba aprovechándose de tus sentimientos por él. No pude evitar intevenir. Lo siento si estuve fuera de lugar." concluyó, todavía molesta, con ambas manos en los bolsillos traseros, balanceándose de atrás hacia adelante y mirando hacia cualquier lado menos hacia la reina.

Era igual a Henry cuando se disculpaba a regañadientes. Regina murió un poco por dentro.

"No tiene que ver con Robin." respondió, aterrada porque la voz férrea se había transformado en algodón de azúcar sin habérselo propuesto. Emma volvió a encontrar sus ojos, como entendiendo algo, y se acercó más a ella.

"Entonces dime qué pasa." volvió a inquirir.

Era una mañana nubosa y fría en Maine. Regina se acomodó mejor el abrigo negro que llevaba puesto y se mantuvo en silencio.

"¿Hice algo que te molestara?"

Regina debió utilizar todo su autocontrol para no tocar a la Sheriff en ese momento, porque con esa última frase pudo vislumbrar a una Emma mucho más pequeña e insegura, preguntándose lo que se preguntaba siempre: qué podía estar mal con ella para provocar que no la quisieran.

"No, dear. No has sido nada sino amable y atenta conmigo estos últimos días. No has hecho nada malo." le respondió como si le hablara a Henry, olvidando su decisión de alejar a la rubia por un momento, incapaz de mantenerse fría frente a ella.

"¿Entonces qué?" Insistió la Savior, desesperada. "¿Escuchaste a los chicos molestándonos? ¿Es eso? Sólo estaban jugando." se apresuró a justificar, jurando vengarse de esos dos próximamente.

"¿Molestándonos?" Aquello capturó la atención de Regina. Había observado, a través del vidrio de la entrada del Diner, a Emma conversando con Ruby y ruborizándose, luego a Hook besándola - ugh - y finalmente al trío riéndose. Pero no había escuchado nada. "¿Cómo, molestándonos?"

Una ráfaga de viento se le coló por debajo del sweater y Emma se percató con un escalofrío de que acababa de dispararse en un pie. Miró su reloj de pulsera y exclamó, "¡Wow! Mira la hora, llegaré tarde a la estación. Tendría que haber relevado a Grumpy hace media hora. Seguro que estará más Grumpy que de costumbre." para acto seguido comenzar a caminar alejándose de la morena a paso rápido.

"Alto ahí, Conejo Blanco." Regina la sujetó del brazo esta vez y Emma se quedó de piedra por un momento, los engranajes girando en su cabeza, tratando de recordar algo que se le escapaba. "¿Aló, Houston? ¿El mundo llamando a Emma, me oyes?" La rubia volvió en sí ante la llamada de atención de la reina. "¿Molestándonos cómo?"

"Oh, no es nada. Es sólo que me molestaban por pasar tanto tiempo contigo últimamente. Eso es todo." terminó, guardándose los comentarios pícaros de la mesera.

"¿Segura?" inquirió la morena, observándola con desconfianza.

Emma estuvo a punto de soltar el resto de la historia cuando se percató de que llevaba por lo menos diez minutos intentando que Regina le dijera qué le pasaba.

"Ah, por supuesto. Cuando su majestad desea saber algo, tengo el deber de contestarle al tiro, ¿verdad? Pero tú no eres capaz de decirme qué diantres te pasa." Se cruzó de brazos, ofuscada. "Las amistades no funcionan así, Regina."

La hechicera vio su ticket de salida en aquella última oración.

"No compartimos una amistad, Miss Swan. Sólo un hijo."

Se dio vuelta y prosiguió su camino, segura de que Emma ya no la seguiría.

Notas: Una vez más, muchas gracias por todos sus follows, favorites y reviews! Parece que con nuestra reina favorita es un paso hacia adelante y dos hacia atrás, ¿no? En el próximo capítulo, se vienen los Swan-Mills Family feels con la aparición de Henry, el niño maravilla. ¡Nos leemos!