Capítulo 7: El Armario Congelado

Nieve, nieve y más nieve.

¿Qué onda? Estaban a mediados de octubre, por todos los cielos. ¿Por qué su Bug estaba enterrado en medio de la nieve?

La Savior figuraba frente al cuartel del Sheriff, mirando atónita su corcel de metal. Algo se cuece aquí. Arriscó la nariz intentando conjurar magia para desenterrar su automóvil. En vez de eso, su nevado Bug se vio cubierto de lucecitas navideñas que cantaban Jingle Bells, Jingle Bells.

La rubia elevó los ojos al cielo. ¿Padre, por qué me has abandonado?

"¿Problemas en el paraíso, love?" La voz aterciopelada de Hook la sacó de su plegaria. "Intuyo problemas con tu nave." concluyó, mirando al vehículo de reojo y obsequiándole su sonrisa más galante.

"En el paraíso congelado, querrás decir." Las lucecitas cambiaron la melodía a Winter Wonderland y Emma entrecerró los párpados en hastío. "¡Cállense de una vez!" Intentó conjurar su magia nuevamente, pero como resultado sólo obtuvo un sonido más agudo de las lucecillas. Quiso desconectarlas pero, como era de esperar, no estaban conectadas a nada. Demonios.

"Quizás es una señal." Continuó Garfio, con un destello travieso en la mirada delineada. "Quizás es el destino diciéndote, Swan, has estado muy ocupada últimamente, relájate y pasea con Killian por la ciudad nevada. A lo mejor incluso pueden patinar sobre hielo para divertirse." Sólo entonces la rubia percibió el par de patines que el pirata llevaba al hombro, y pudo adivinar que los cordones que sujetaba sobre el otro hombro conducían a otro par de patines más. Sintió su estómago hundirse más en su abdomen.

"Killian, me encantaría pero ahora no es un buen momento, han habido avistamientos de cosas extrañamente congeladas en el bosque, y Regina y yo vamos a ir a investigar el tema en..." miró su reloj y la invadió el pánico. "Hace 15 minutos que debía pasar a buscarla. ¡Maldita nieve!" Trató otra vez de hacer desaparecer el manto blanco que cubría el auto, pero sólo consiguió que las lucecitas comenzaran a cantar Jingle Bell Rock esta vez. Pateó la puerta del auto y aplastó una lucecita, que pareció expirar con un gemido de dolor sonoro. Le entró la duda de si las lucecillas no estarían vivas y acababa de matar a una, y por un instante se replanteó toda su vida hasta que Hook la volvió a sacar de sus cavilaciones.

"Swan, para con los villancicos. Me estás ignorando." afirmó, capturando efectivamente la atención de Emma. "Me has estado evitando desde hace meses." continuó, la sonrisa largamente olvidada.

Emma se giró para mirar a Hook y se apoyó sobre la parte del Bug que, tras la patada, ya no estaba cubierta de nieve. Sin embargo, se apartó como si la hubieran quemado cuando una lucecita emitió un sonido que, a todas luces, correspondía a un '¡Ay!' lumínico. « ¡Killian! ¿Escuchaste eso? Esa ampolleta… ¿se quejó? » Otra frase más para el libro de las oraciones lunáticas de Emma Swan, que se sumaría a clásicos como Tu madre es Blancanieves y ¿Estuviste saliendo todo este tiempo con un simio volador? Valor. Si alguna vez la internaban en un psiquiátrico, no tendría cómo salir. En eso las lucecillas entonaron Blue Christmas, without you, y se imaginó que a lo mejor se estaban despidiendo de la ampolletita que había roto. Directo al psiquiátrico.

« Olvídate de tus artefactos de electricidad, Swan. Me evitas incluso conmigo presente. » se quejó Garfio.

Emma suspiró. « No te he estado evitando, es sólo que hemos tenido mucho que hacer últimamente. » se defendió.

« ¿Hemos? » inquirió el pirata. « Supongo que ése plural no corresponde a nosotros dos, porque con suerte vislumbro tu sombra hoy por hoy. ¿Quiénes son aquél 'nosotros'? » le levantó una ceja delineada.

Ella y Regina, por supuesto. Huh. Quizás no convenía responder aquello, pensó Emma; pero no alcanzó a dilucidar el por qué tendría que ocultarle a su… andante su relación con la otra madre de su hijo.

« Nosotros en la estación del Sheriff. Estamos hasta la coronilla de nieve, y me tinca que este invierno precoz no tiene que ver con el cambio climático. Llámalo intuición. » concluyó, con una sonrisa irónica en los labios, creyendo haber salvado la situación.

Las lucecillas eligieron aquel momento para empezar a entonar Let it Snow.

« Emma. » Hook dio un paso hacia ella. « ¿Estás segura que no hay nada más que— »

El pirata no pudo terminar la idea, porque cuando se acercó a la rubia, ella retrocedió, efectivamente reventando otra ampolleta con su espalda.

« ¡Demonios! » gritó, lamentándose. « ¡Maté otra! » Habría podido jurar que había escuchado un agudo Nooo al momento de la tragedia.

Killian rodó los ojos hacia atrás, a punto de perder la paciencia. Iba a intentar nuevamente encauzar a Emma en la conversación que, hasta aquel momento, estaba manteniendo sin ella; pero entonces, Regina se materializó entre ellos, envuelta en humo morado, y vestida con un abrigo de invierno oscuro y largo sobre un vestido rojo ceñido y unas botas de cuero negras que le llegaban hasta las rodillas.

« Emma. » la llamó, ignorando la presencia del pirata. « Hace veinte minutos que te espero… » su voz perdió el tono de reproche apenas sintió la desazón de la rubia. « ¿Qué pasó? »

La Savior se acercó a ella y la sujetó por los codos. « Intenté quitarle la nieve a mi auto, pero conjuré unas luces de navidad en vez de eso, y he roto un par de ampolletas sin querer. Cuando creas un objeto a partir de la magia… no tiene vida, ¿verdad? » lo último había sonado a una súplica.

Regina apoyó sus manos sobre los hombros de la rubia en un gesto reconfortante. « Por supuesto que no, Emma. La magia puede simular un fenómeno de personalización de los objetos, » le explicó, moviendo la mano derecha hacia el auto, con lo cual las ampolletas rotas se compusieron y empezaron a entonar Noche de Paz, « pero siguen siendo inanimados. » Concluyó, y con otro giro de muñeca las luces y la nieve desaparecieron, dejando libre al Bug. « ¿Lo ves? Tu ataúd con ruedas está como nuevo y no hubo daño colateral. » Observó con desdén el auto. « Bueno, si es que obviamos el hecho de que tu mera posesión de esta trampa mortal constituye un potencial daño esperando por ejecutarse. » afirmó. Se esperaba una réplica de Emma, pero la rubia la miraba como si fuera una ídola de multitudes.

« Eres una rockstar. » decretó, con una sonrisa de oreja a oreja y un destello de admiración en los ojos, contemplando su vehículo. « Creo que me falta más práctica para esto. » continuó, a lo que Regina asintió, para hacer alguna otra cosa más que ruborizarse. Luego Emma deletreó un Graciascon los labios que era sólo para la morena, y, en ese momento, una sospecha se afianzó en el pensamiento de Hook. Había visto cómo la voz de Regina se suavizaba al dirigirse a Emma, y cómo Emma buscaba apoyo en Regina y lo encontraba. Mal, mal, mal. Él debía ser su refugio. ¡No La Reina Mala!

« Deberíamos irnos. » informó la morena, echándole un último vistazo al automóvil amarillo. « Posiblemente en tu auto fiscal. » agregó.

« Ejem. » carraspeó el pirata. « Me gustaría acompañarlas. Quién sabe qué peligros se ocultan tras los hielos. » aventuró.

Regina no estaba ni ahí. « Podemos defendernos perfectamente solas, Garfio. No somos frágiles doncellas que necesiten ser rescatadas. Es más. » continuó, disminuyendo el tono de su voz en una octava, « Los 'peligros' que mencionas son los que deben cuidarse. » concretó.

El marinero levantó las manos en rendición. « No lo dudo, su alteza. Sin embargo, tres cabezas piensan mejor que dos, y puede facilitarnos el rastreo. »

Regina iba a mandarlo a volar cuando Emma la sujetó por el codo y opinó, « Tiene un punto, Reg. Necesitamos de toda la ayuda de la que dispongamos. » luego miró a su alrededor las calles nevadas y prosiguió, « es un montón de nieve. »

La intromisión de Emma apagó el fuego de combate de la ex-alcaldesa. « Está bien. Tú eres la Sheriff. Es tu decisión. Pero no me subiré a esa urna-móvil ni amarrada de nuevo. » sentenció.

« Ok, ok… » La Savior partió a buscar las llaves del otro auto a su oficina. Desde adentro, observó por la ventana y vio a Hook con la mirada clavada en Regina y a la reina ignorándolo como una especialista.

"¿Vas a ir con los dos villanos?" le preguntó Campanita, que figuraba desparramada en la silla de su escritorio, con las botas sobre el mismo, leyendo una revista. "Buena suerte con eso. Regina odia a Hook desde siempre y me parece que últimamente, más todavía."

Emma suspiró. Tenía otra corazonada… iba a ser una larga mañana.


Llevaban un par de horas caminando por el bosque, y hasta el momento habían encontrado ramas congeladas, un par de témpanos de hielo fuera de lugar y una pequeña ranita también congelada. Regina le había sugerido besarla por si es que se transformaba en un príncipe; Hook intervino argumentando que Emma ya tenía un hombre en su vida, réplica que la ex-alcaldesa ignoró con un¡Ja! a medio masticar.

Y Emma podía entender, en cierto nivel justo por debajo de su consciencia, que el pirata pudiera tener reparos respecto de su relación con Regina, como casi todo el mundo los tenía; sólo Ruby parecía perennemente divertida por su amistad y continuamente interesada en exactamente cuáníntima era la naturaleza de su relación con la hechicera. Y, curiosamente, su madre tampoco parecía preocupada por el tema. Regina necesita amigos. Ambas lo necesitan. Ella todavía significa mucho para mí, a pesar de todo, y tú eres toda mi vida, cielo. Yo, feliz de que cultiven una amistad, le había mencionado una vez al pasar, cuando la rubia había intentado justificar otra noche de películas con la morena. Henry siempre estaba presente, pero la antigua reina también era parte importante de su renovado interés por el cine, lo que Snow ya había notado. Pero bueno. Una cosa era que Killian estuviera preocupado. No obstante... ¿Regina? ¿Por qué habría Regina de molestarse por la presencia del pirata a su alrededor? A menos que...

No podía estar celosa, ¿cierto?

Justo entonces su corazón optó por tomar un pequeño descanso, y el latido que se saltó bastó para que su pierna derecha tambaleara y se fuera de bruces al piso.

Piso que, vale la pena recordar, estaba cubierto de nieve.

"Cuidado con el camino, Swan. Está resbaloso." comentó Hook, ayudándola a reincorporarse y sacudiéndole la nieve del cabello.

"Me distraje." se justificó. En su visión periférica captó a Regina rodando los ojos hacia atrás y escuchó un murmurado Damisela en apuros, tras lo cual la morena reanudó la marcha.

"No está de muy buen humor hoy." comentó el marinero.

"Mmm no, parece que no." Emma se sintió ruborizar. ¿Podía realmente pensar que Regina estaba...?

La voz de la reina interrumpió sus pensamientos. "¡Emma! ¡Hook! Encontré algo aquí."

Ambos se apresuraron a alcanzarla, encontrándose frente a un cervatillo congelado.

"Wow." se exclamó Hook, acercándose a la figura de hielo. "Fantástico nivel artesanal. Swan, éste es el momento para una de esas selfies que has mencionado. Captura mi mejor ángulo." concluyó, posando una mano posesivamente sobre la cabeza de la escultura y mirando hacia el horizonte.

Emma levantó una ceja. "Deja de ser una selfie si te la toma alguien más, Killian."

Regina bufó. "Esto no fue esculpido... es un ciervo de verdad." aclaró, sin esconder su desdén por el pirata.

Hook removió su mano de inmediato y Emma parecía a punto de entrar en pánico. "Por favor, por favor dime que no es Bambi." preguntó, con ademán de no poder soportar una eventual respuesta afirmativa.

Regina rodó los ojos hacia atrás. "No es Bambi." Titubeó un momento. "Bambi va en el curso de Henry, se llama Ben. y Tambor es su compinche, el ruidoso de Tuck."

La rubia guardó silencio. "¿Qué?" Se sentó sobre una roca. "Creo que tampoco quería saber eso. Los amigos de mi hijo son Bambi y Tambor. Es casi Christopher Robin", concluyó, deteniéndose en seco. "Espera. ¿Está Winnie The Pooh dando vueltas por ahí también?".

La ex-alcaldesa la miró como si no alcanzara a tener dos dedos de frente. "Miss Swan, Winnie The Pooh es un osito de peluche. Por supuesto que no es una persona real." Emma iba a comenzar a excusarse, pero Regina añadió, "Además, él, Puerquito, Tigger, Igor y Conejo están a salvo en la pieza de Henry, como siempre."

La princesa la miró de hito en hito. "Para. ¿Los verdaderos Puerquito y Tigger y-" la sonrisa pícara de Regina la detuvo abruptamente.

"Concéntrate, Miss Swan.", pronunció, la voz súbitamente de terciopelo. Emma tragó saliva. "Vamos a hacer magia."

Hook frunció el ceño. ¿Acaso la reina le coqueteaba a su... a su... Bloody... a Emma?

La hechicera apoyó las pulpas de los dedos de su mano derecha sobre el pecho del cervatillo, generando una fuente de calor que descongeló al animal. La morena lo acarició tiernamente en la cabeza. "Ya, ya, pequeño. Está todo bien ahora. ¿Quién te hizo esto? ¿Quieres mostrarme?" El pariente de Bambi asintió, y Regina lo recompensó con un par de caricias en la barbilla. Luego emprendió camino saltando entre los árboles.

"No se queden ahí." les espetó la reina a sus compañeros humanos, siguiendo al cervatillo.

"¡¿Habla con los animales?! ¿Qué hechicería es ésta?" exclamó Garfio.

"Es una cosa de Princesas." explicó Emma, saliendo tras la ex-alcaldesa. "De repente me funcionará con las ardillas del parque, y las entrenaré para que hagan mi cama. Ya verás." No mencionó que mientras alimentaba con maníes a una de ellas, el roedor le mordió el dedo en vez del maní que sujetaba. No quiso ir a ver a Whale porque, qué tanto, no era como si las chipmunks transmitieran la rabia o algo así, ¿verdad?


El ciervo guió al grupo hasta la entrada de una cueva y, tras otra caricia y un agradecimiento de Regina, se perdió entre los árboles.

"La persona que lo congeló está aquí dentro." les informó la hechicera.

"¿El animal te dijo eso?" Hook todavía mantenía su escepticismo.

"Su nombre es Lovari." lo corrigió.

"¿Lovari congeló al ciervo?" le preguntó el pirata.

Regina bufó. "No, incompetente. Lovari es el cervatillo. Y la mujer que lo atacó está allí dentro."

Antes de que Hook pudiera contestar que cómo diablos sabía que el atacante era mujer, Emma desenfundó su pistola. "Vamos."

La ex-alcaldesa conjuró una llama que iluminó la palma de su mano. "Vamos."


Una vez dentro de la caverna, iluminada por la tenue luz mágica de Regina, Emma pudo constatar que alguien había estado viviendo ahí, pues contaba con una serie de muebles de hielo: una cama, un sillón, un velador, un escritorio, un clóset.

"¿Qué onda? ¿Caímos en la casa de Jack Frost?" inquirió la rubia.

"A menos que sea Jacqueline Frost, no lo creo." agregó la morena, iluminando las paredes. "Lovari mencionó a una mujer."

Hook no sospechaba de quién hablaban, así que las ignoró y comenzó a hurguetear entre los muebles del ausente ocupante de la cueva en busca de pistas.

En eso, Emma tosió, y Regina detuvo su inspección del clóset para enfocarse en la rubia. "¿Miss Swan?"

"¿Yup?" la Savior levantó unos leños con la punta de su bota. No había nada debajo, así que los dejó caer sin mayor ceremonia.

"¿Qué fue eso?" la interrogó.

"¿Qué fue qué?"

"¿Tosiste?" insistió. "Me dijiste que ya estabas totalmente recuperada de la gripe mágica."

"Totalmente." su convicción se vio horadada por un inoportuno acceso de tos. "Casi totalmente."

"Emma." Regina le habló con seriedad. "Una gripe mágica no es un resfrío cualquiera. Me prometiste que ibas a cuidarte. ¿Compraste la segunda capa como te sugerí?"

La 'segunda capa' era una capa extra de ropa interior larga que conservaba el calor. Cosa que Emma no había comprado, porque nunca había sido friolenta y todo lo contrario, solía acalorarse con facilidad. "Eehh... ¿sí?" aventuró.

Regina se le acercó en dos tiempos y hurgó bajo su chaqueta, rozando la piel de su flanco izquierdo. "¡Emma! Andas sólo con una camiseta y ese esperpento de cuero!"

"¡Ah! ¡Tienes las manos frías!" se quejó, rehuyendo el contacto. "Y no es cierto, ando con un sweater también, ¿ves?" elevó la tela por sobre el cuello de su chaqueta.

Regina no estaba impresionada. "Es un sweater de hilo, Miss Swan."

"¿Vas a discriminar a mi sweater? Yo lo quiero tal cual es, ¿ok?" bromeó la rubia intentando aligerar la situación.

La hechicera apartó la mirada. "No sé para qué me preocupo." Planeaba reanudar la inspección del clóset, hasta que Emma sujetó su mano.

"Vamos, Reg, no te lo tomes tan en serio, sólo bromeaba." le imploró juguetonamente.

No se esperaba que la morena le devolviera todo el peso de la intensidad de su mirada. "Tu salud no es un juego, Emma."

"Ok. Ok." se rindió. "Lo siento. Compraré la segunda capa", pronunció, acercándose un poco más a ella y removiendo sus guantes para tocar con ambas manos la mano de Regina. "Estás helada."

Los ojos de Emma la teletransportaron a la noche en que la cuidó de la gripe. La rubia había continuado desvariando durante su fiebre, frunciendo el ceño en señal de sufrimiento y diciendo cosas como, ¡Regina! ¡Perdóname! Yo no... No quise herirte, nunca quise herirte... no te vayas. No me..., que la reina calmaba murmurándole dulces palabras al oído. Estoy aquí. Ya arreglamos esto, Emma. Está todo bien. Estoy aquí. Desde entonces, desde que se había atrevido a dar un salto de fe y se había embarcado en una... amistad con Emma, no había vuelto a sentir frío. Incluso aunque su cuerpo estuviera helado, incluso aunque la Sheriff no recordara sus delirios febriles; porque aquellas palabras crepitaban como una hoguera dentro de su mente.

Regina suspiró. Maldita, maldita, endemoniada Miss Swan. La estaba transformando en una cursi, por todos los reinos. Aquello no le gustaba para nada.

"¿Qué pasa?" le preguntó la rubia con un destello juguetón en la mirada.

Ah, está bien. Quizás no le molestaba tanto.

Garfio, que había observado atentamente el intercambio entre las mujeres, decidió interrumpirlas antes de que la tensión sexual no resuelta lo noqueara. "Nada por aquí. ¿Encontraron algo ustedes?"

Emma pareció volver de entre las nubes. "No, nada. Ninguna mujer de nieve asesina. Ni siquiera un Wampa." Regina elevó una ceja al escuchar la última palabra. "¿Qué? Star Wars ahora forma parte de Disney, ¿no? Y realmente es tan descabellado, considerando que tu hermana venía en vuelo directo desde Oz?" La hechicera suspiró, vencida. "Ajá."

"Volvamos a Storybrooke. Tenemos que investigar sobre mujeres esquimales con gusto por el diseño de interiores." afirmó la morena. "Además, tú no estás vestida para la ocasión." miró a su interlocutora con decepción y emprendió la marcha, con Hook pisándoles los talones.

"Hey, si ya acepté comprar la capa esa..."

Una vez que la luz de los visitantes se hubo apagado, una joven rubia de cabellos trenzados y vestido azul aerodinámico volvió a respirar y surgió desde la penumbra del closet que Regina, distraida por Emma, no había revisado a cabalidad.


Notas

¡Sí! ¡Con atraso y todo, por fin salió este capítulo! La vida real me comió esta semana, pero ya nos pusimos al día. ¡Comenzó la 4ta temporada de OUAT! Incorporaré algunos elementos del canon a la historia posiblemente. Los que hayan amado la escena estilo Y si hacemos un muñeco con Emma y Reg digan yo. ¡YOOOO! ¡Mis feelings! ¡Devuélvanmelos! Necesito más Emma arrepentida, gimme gimme gimme! Jajaja lo siento, como se habrán podido percatar, también soy una fangirl. Les aviso al tiro que el próximo capitulo es puro fluff, y está casi listo, así que preparen sus feelings. ¡Nos leemos!