Capítulo 12 - Storybrooke 13

Era una luminosa mañana en la vida de Emma Swan, Sheriff de Storybrooke. Venía de atrapar a un par de Lost Boys malacatosos (que vieron sus traseros congelarse tras meterse con las hermanas de Arendelle), había dormido maravillosamente (y eso que había pernoctado sobre un sillón, su juventud parecía ser, efectivamente, un divino tesoro) y tenía un desayuno casero esperándola en una bolsa de papel sobre su escritorio. ¿Qué más se le podía pedir a la vida?

« ¡Buenos días, equipo! » Saludó efusivamente tras dejarse caer sobre su silla. « ¿Cómo le va a la crema y nata de Storybrooke esta mañana? »

« ¡Buenos días, jefa! » le sonrió Ruby tras su escritorio. La mañana estaba tan tranquila que ni siquiera se apuró en minimizar el buscaminas que jugaba en su computador.

Emma miró hacia el escritorio de Campanita, quien movió sus dedos índice y medio hacia ella al mismo tiempo, en un claro gesto de ésta no es el hada que buscas para los entendidos. « No tenía idea que te hubieras puesto al día con Star Wars, Tink. » La princesa le guiñó un ojo y olfateó su bolsa del desayuno, con una sonrisa en los labios. « Aah, tostadas francesas. Qué mejor. »

Ruby la observó con picardía. « No sabía que te gustaran tanto las tostadas francesas… a menos que la fuente de tu felicidad no sean las tostadas, sino quien las preparó.» Guiño-Guiño lobezno.

El teléfono de la rubia vibró en su bolsillo. « Ah, Rubes, nada de lo que digas hoy podrá— »

De: The Kid

Para: E. Swan

Ma, parece q anoche t dio la sonambulera de nuevo.

El color de las mejillas de la rubia se drenó de improviso. Su celular volvió a vibrar.

De: The Kid

Para: E. Swan

Le dijiste algo a Mamá pero no m quiso decir q. Espero q no tengamos q volver a poner los tarros. Bso

Por los mil demonios.

« ¿Problemas en el paraíso, Jefa? » Le preguntó Campanita, burlonamente.

« Una emergencia. Rubes, vienes conmigo, Tink, te quedas tú a cargo ya que tienes tiempo para hacer comentarios graciositos. ¡Vamos! »


Emma puso a Ruby al tanto de la situación en camino hacia la tienda de empeños de Mr. Gold, donde posiblemente su ex podría ayudarlas.

« Necesito saber qué diablos le dije anoche a Regina, Ruby. Al desayuno estaba actuando muy extraño, demás que la embarré de algún modo. » La rubia se cerró la chaqueta para evitar que le frío se le colara por entre la ropa. Red, por su parte, vestía ligeramente como siempre. « ¿No tienes frío? »

« No. Es una cosa de lobos. » Le sonrió. « Emma, no sé si

te escuchas, pero… ¿dormiste donde Regina? ¿Estaba extraña al desayuno? Sabía que tenías una obsesión malsana con ella, pero, ¿desde cuándo que están casadas? » La morena pateó una pequeña piedrecilla fuera de su camino.

« ¿Obsesión mal—? Ruby, nada que ver. Ayer tenía una cita y me quedé cuidando a Henry. Eso es todo. » La princesa hundió el mentón dentro del cuello de su chaqueta. Maldición, debí haber traído una bufanda.

Ruby se detuvo, asombrada. « ¿Tenía una cita? ¿O sea que de verdad no están saliendo? »

Emma la arrastró del brazo para que reanudara la marcha. « Sólo en tu mente. » Bufó.

« En la mía y la de la mitad de Storybrooke, querida. »

« ¡Qué! » La rubia se llevó una mano a la cara en hastío. « ¿De dónde inventan tanta cosa? »

Siguieron caminando. « ¿A qué te refieres con 'inventar'? Aló, ¿has visto cómo se miran? Saltan chispas de sólo verlas. En serio, reubiqué el extintor del Diner para que quedara más cerca, bajo el mesón, sólo por si acaso. ¡Hola! » Saludó a un Archie muy abrigado que paseaba a Pongo.

« ¡Ruuuuuuubes! » Se quejó la rubia, saludando al terapeuta con un alzamiento de cejas.

« ¿Y en serio no te molesta que esté saliendo con otras personas? » Como un perro tras un hueso, aquella mesera. O más bien, como una loba.

« Obvio que no. Yo misma orquesté esa cita, de hecho. » Enfundó sus manos enguantadas en sus bolsillos.

« ¿De veras? »

Silencio. « Bueno, en realidad fue porque Henry me presionó. » Confesó, esquivando la mirada de la morena, que ya empezaba a reírse. « ¡Pero es que el chico propuso a Whale! »

« ¿A Whale? » Ojos grandes como platos. « ¿Y de dónde salió eso? »

« Algo sobre que era médico y buenmozo y… no sé. Pero el tipo es un casanova profesional, y ni siquiera es médico de verdad, y no es suficientemente bueno para Regina. » Ojazos verdes convencidos miraban clavados el camino frente a ellos.

Ruby le tocó el hombro amablemente. « ¿Existirá algún día alguien suficientemente bueno para ella a tu parecer, Em? »

La Sheriff refunfuñó como una preescolar. « Todavía lo estoy buscando, pero claramente que no es el Dr. Frankenstein. »

« Wow, Emma!Celosa. Increíble. » La Deputy abrió la puerta de la tienda antes de que su jefa pudiera reprenderla, y la campanilla de la entrada anunció su arribo.

« Salvada por la campana, Rubes. »

Tras saludar a la actual dueña (Emma con un pequeño hola y Ruby con una sonrisa de oreja a oreja que suscitó sospechas en su acompañante), la fuerza policial de Storybrooke se lanzó de lleno al asunto que las convocaba.

« Belle, necesitamos algo que muestre el pasado. » La loba entrecerró los ojos mirando hacia el techo, buscando la palabra adecuada. « Algo así como… »

« ¿…Cómo? » Esperaba la muchacha.

« Algo que retroceda el tiempo hasta cierto punto y lo muestre. » Completó Emma, al tiempo en que acercaba sus dedos para tocar un objeto curioso sobre el mesón de vidrio.

« No lo hagas. » La previno Belle. « Es peligroso tocar cosas por aquí, sobre todo sin Rumple para deshacer los hechizos. » Sus ojos se curvaron hacia abajo por un momento. « A ver si entendí bien, quieren algo que les muestre el pasado, no que las lleve hasta él; ¿de cuánto tiempo hacia atrás estamos hablando? » Inquirió.

Ruby miró a Emma, dándole el pase para contestar. « Sólo un par de horas. Quiero ver algo que sucedió anoche, para ser más precisa. »

Belle se rascó el mentón en un gesto pensativo y posteriormente abandonó el mesón y se dirigió a la trastienda. Ruby se preocupó cuando escuchó ruidos de cosas que caían y un grito murmurado de dolor de Miss French, pero esta última emergió tan rápidamente detrás de la cortina que no le dio tiempo de ir a chequear si estaba bien. « Esto es lo que necesitan. » Se arregló un mechón de cabello que le caía sobre la frente. « Es un Espectrómetro Duracional. » Sostenía algo que a todas luces era un foco en su mano derecha.

« ¿Un qué del cómo? » Emma lo miraba con curiosidad. « ¿Es mágico? »

« ¡Es Ciencia! » Exclamó la morena, orgullosa.

« ¿Y cómo funciona? » Ruby también estaba intrigada.

« Si mal no recuerdo mueves esta perillita para acá - más o menos dependiendo de cuánto tiempo quieres retroceder - y… enfocas. » Hizo un gesto para que las chicas se apartaran y encendió el artefacto, que emitió una luz sepia como si de un proyector antiguo se tratase, y para el asombro de la Sheriff y su Deputy, ahí estaban ellas mismas, reclinadas sobre el mesón, mirando con curiosidad un fantasma del mismo Espectrómetro Duracional.

« Wow. ¿Pero y cómo…? » Ruby observaba ensimismada su imagen. Intentó tocarla, pero como sólo era un haz de luz, se atravesó a sí misma.

« ¿De dónde sacó esto Rumple? » Emma experimentaba con el aparato, interponiendo su mano frente a la luz de modo de ver si desaparecía la imagen.

« Se lo envió una tal Irene, aparentemente como pago de un acuerdo. Aunque sólo era un préstamo según la carta que venía dentro de la encomienda. » Belle apagó el artefacto. « Recibió un par de encomiendas más después de ello. Inicialmente pensé que eran de parte de Regina. » Comentó.

« ¿De Regina? » Preguntó Emma. « ¿Por qué? »

Belle sonrió. « Porque al abrir cada encomienda siempre pude percibir un dulce aroma a manzanas. »


Miss Swan y Miss Lucas figuraban bajo el dintel de la puerta del 108 de la calle Mifflin. Ruby olfateó al aire y comprendió que la casa estaba desierta.

« ¿Y Regina no está…? » La Deputy observó atónita como Emma escogió una llave de su llavero. « ¡¿OMG tienes una llave?! ¡CASADAS! »

« Está ayudando a mi madre con trabajo de la alcaldía. Es una experta luego de veintiocho años al mando. » La golpeó no-tan-suavemente en el hombro. « Ignoraré el resto. »

« ¡Auuu! ¡Cuidado! Te denunciaré por maltrato laboral. » La amenazó, sacándole la lengua y frotándose la zona golpeada, al tiempo que ingresaban en la mansión.

« Mientras no sea maltrato animal. » Bromeó la rubia, cerrando la puerta tras ella.

Ruby puso cara de ofendida máxima. « Not cool, Sheriff Swan. »

« Para que dejes de molestarme con Regina. » Explicó. « Tus inclinaciones burlonas me recuerdan más a un gato que a un lobo, ahora que lo pienso. »

« Ahora sí que me estás insultando. » Ruby se cruzó de brazos y elevó la barbilla. « Si para eso me trajiste, me devuelvo a la estación. »

« Si para eso me trajiste, me devuelvo a la estación » la imitó Emma con una voz aguda.

Ruby tomó aire y luego lo exhaló. « Iba a imitarte pero me di cuenta que aquello hubiera consistido sólo en repetir Regina » pronunció el nombre con una voz temblorosa y anhelante, « una y otra vez. »

Luego de un par de golpes no-tan-suaves recíprocos, y de que Emma se asegurara que Ruby traía los zapatos limpios (lo que la hizo acreedora de un sonoro ¡Sometida! de parte de la morena), el par se dirigió al estar de la mansión para abocarse finalmente a su tarea. Emma desenfundó el aparato del bolso que Belle les había facilitado y lo inspeccionó por ambos lados.

« Como dijo Belle que… » Giró la perilla y el espectómetro se iluminó. « Listo. »

Apuntó hacia el sillón, y entonces, como si de un film se tratase, apareció la imagen de Emma durmiendo a pata suelta.

« She's beauty, She's grace, She's Miss United States. » Se mofó Ruby, suprimiendo una carcajada.

« Humph. Al menos mi cabello no se parece al de Anna por las mañanas. » Contraatacó la rubia.

« Se lo diré y luego Olaf pateará tu trasero. »

Un par de segundos más y Regina entró en escena, con la 'cámara' enfocándola por la espalda.

« Guau. » Ruby tragó saliva ante el sentador y sensual atuendo de la ex-alcaldesa. « Ajá. Ajá. Emma, tú sabes que somos amigas, y eso está primero que cualquier otra cosa, pero, o sea, tengo que decirlo, Regina está para comérsela con papitas. Se merece, no te explico, un aullido nivel Diosa. »

Emma la golpeó en la canilla. « No la mires como si fuera un trozo de carne, Ruby. Voy a tener que limpiar tu baba después. »

La mesera la miró con ternura. « Aww, Em, la quieres por su manera de ser… cuando no está practicando genocidios… tan linda que eres. » Esquivó un segundo golpe dirigido a su canilla.

En la escena, Regina murmura el nombre de la rubia varias veces, intentando despertarla. La Sheriff se siente sobrecogida de pronto por la calidez que emana de la imagen de la morena cuando la observa dormir. Quizás no esté todo en la mente de los ciudadanos… quizás puede atreverse a soñar con…

Cuando Regina acarició la mejilla de la Emma del pasado, a la Emma del presente se le ocurrió que quizás no había sido una buena idea traer a Ruby para que presenciara algo que a todas luces constituía un momento íntimo entre la ex-alcaldesa y ella misma, a pesar de que no hubiera tenido idea de que había sucedido.

« Creo que ya vimos suficiente… » Comenzó a buscar el botón de apagado.

« Ni siquiera has dicho nada incriminador todavía, Em, sólo algo de una tal… » Entrecerró los ojos, concentrándose intensamente en la imagen de la Emma del pasado. « Ginny… si mi lectura de labios no me engaña… Pobre de ti si cortas el capítulo ahora. » Le arrebató el artefacto de las manos y continuó enfocando al sillón.

« Ruby, ¡devuélveme eso ahora mismo o—! »

El haz de luz configura la imagen de una sonriente y dormida Emma Swan plantándole un tremendo beso en la boca a una desprevenida Regina Mills.

Ruby puso ojos como platos y su boca se transformó en una perfecta O, pero, en su defensa, no emitió sonido alguno.

Emma, por su parte, se dejó caer en el sillón, incapaz de mirar a su colega a la cara.

En la escena del pasado, Regina conjura un oso de peluche tamaño familiar con tal de que Emma la deje ir, y Ruby no pudo aguantarse más.

« Lo siento mucho, Em, pero… No actuar enamorada de Regina: lo estás haciendo mal. »

La rubia gruñió con la cara todavía entre las manos. ¿Cómo podría mirar a Regina a los ojos después de aquello?

Notas

Y salió otro capítulooo, ¡alegría alegría! Aquí hubo harto homenaje a Warehouse 13; si no la ha visto, ¿qué espera? Hacía rato que le debía una aparición especial a Miss Lucas, porque, en mi corazón - y a diferencia del show, desgraciadamente - es un personaje imprescindible. Y a los que vieron el esbozo de RedBeauty, ¡score! Efectivamente está ahí.

El círculo se cierra sobre nuestra pobre Emma. Necesariamente tendrá que dar un salto de fé en los capítulos por venir… Una vez más quiero agradecerles el seguir esta historia. Con un poquito de suerte tendrán novedades muy pronto… ¡hasta la próxima!