Perdón, perdón, perdón, perdón por la tardanza, es que estuve todas estas semanas con exámenes hasta en la cabeza y, bueno, los que van o fueron a la universidad deben entender a lo que me refiero x.x
Bien, aquí el tercero y ultimo capi Le puse el mismo título que el anterior pero como una segunda parte pues es una continuación muy ligada: la terminación del lemmon de hecho xD que tuve que separarlo para mantener aproximadamente un mismo número de caracteres por capítulo. Siento si éste capi les parece algo frío por parte de Sev (bueno, sí, él siempre es frío, pero para los que se acostumbraron con el de Manjar Prohibido, éste es un tempanito andante) pues me centré mucho en el rencor que le tiene a James, sobre todo, y es por eso que la situación, en partes, en vez de "romántica" parece algo vengativa, sobre todo en los pensamientos de Sev (no digo que se me lo viola a Harry, tampoco tanto jeje). Además, si quieren la parte romántica de esto, pues evoluciona en Manjar Prohibido
Bien, mucho comentario por ahora. Les quiero decir que a los que visitan mi página por mis dibus, pues que me cambie xD la nueva dire esta en mi profile U
Muchas gracias por seguir leyendo!!
Atte: Draconiger
PD: Los "Sí, claro..." los uso en sentido irónico
¸,ø¤º°°°°º¤ø,¸¸,ø¤º°×÷·.·´¯·)»-o-«(·´¯·.·÷×°º¤ø,¸¸ø¤º°°°°º¤ø,¸
"Traspasando la Línea de la Moral"
Parte II
Dios. Estoy con ambos pies sobre la roja línea de la moral. Y estoy peligrosamente cerca de cruzarla. Pero no puedo negarme al joven muchacho que se parece tan perfectamente a James. Negarme a su cuerpo. Negarme a sus labios. Negarme a sus ansias. Ni... maldición... no puedo negarme al voluntario ofrecimiento de su virginidad. Aunque sea mi alumno.
Aunque sea el mismo Harry Potter.
Agachándome sobre el joven muchacho, acaricio con la yema de mis dedos la suave y blanca espalda, besando pausadamente su cuello y hombros, sintiendo su embriagante aroma, aquella exquisita fragancia a perfume de hombre que aun persiste en él. Oigo como suelta prácticamente inaudibles jadeos cuando succiono alguna porción de pálida piel, o débiles gemidos en cuanto la rozo con mis dientes. Maldito muchacho, eres delicioso...
Descendiendo por su cuerpo, recorro con húmedos besos la porción lumbar de su columna en línea recta, notando el relieve de cada vértebra, mientras mis manos se colocan abiertas sobre las firmes y heladas nalgas, presionándolas suavemente en excitantes caricias.
-Creo... nhh... - jadea-... creo que su anterior pareja... se perdió de mucho... quien quiera que fue...
-Tienes razón... - respondo sintiendo congelarse el aire en mi garganta. Tratando de ignorarlo, empujo sus piernas con las mías y me ubico entre ellas, haciéndolas separarse, y él suelta un gemido cuando, aún con las palmas sobre sus nalgas, mis pulgares se inmiscuyen en aquella línea, presionando los tensos músculos.-... a veces creo que la venganza es buena... - Muy buena. Muerdo suavemente sus nalgas, ahora cálidas y sonrosadas por mis masajes, oyendo como la respiración del muchacho se acelera a cada segundo.
-¿Lo... lastimó...?- susurra.
-Podría decir que lo estoy disfrutando ¿tú no, Potter?- trato de evadir separando las nalgas con los dedos, observando aquellos tensos músculos alrededor del minúsculo orificio, y el solo hecho de saber que por ese tierno y ceñido túnel tendré que introducirme en pocos minutos hace que mi miembro palpite como si fuera a explotar.
-¿Era hombre?
-Cállate ya.- suelto en un jadeo ante aquella torturadora sensación en mi miembro, y mis labios se separan hambrientos y mi lengua realiza un húmedo recorrido por aquella exquisita línea, buscando que el muchacho deje de indagar sobre mi pasado amoroso.
-...oh, mierda!...
-¿Te gusta?- susurro ante aquella excitante blasfemia, sonriendo por haber desviado su atención del maldito tema.
-...mucho...
-¿Quieres más... Potter?
-...manténgase... torturándome así... y me volveré una máquina productora de semen...- ríe mirándome por sobre el hombro.
Sonriendo para mis adentros, me encojo y repito aquel movimiento, deteniéndome en el tentador orificio, con mi erección a punto de estallar allí abajo, y presiono la lengua en él, sintiendo como los músculos se amoldan a ella.
-... nh!... profesor... - intento ir más profundo, humedeciendo cuanto esté a mi alcance, notando como el niño eleva sus caderas dándome mayor acceso, abriendo las piernas.-... oh, mierda...- Sosteniendo sus nalgas separadas, entro y salgo del estrecho orificio, ahora un poco menos tenso, mojando toda aquella delicada zona.
Notando como su pálido trasero está elevado y a mi disposición, bajo una de mis manos y masajeo suavemente sus testículos. Él aprieta las sábanas con fuerza entre sus manos y gime con la cabeza zambullida en la almohada. Sin detener el húmedo masajeo en su esfínter, excitándome al oír los altos gemidos cada vez que hundo mi lengua dentro, mi mano se adelanta un poco más, sintiendo la tensa piel de su pene, ya endurecido como una roca, y lo presionan suavemente.
-...Dios!!... señor!...- sin escucharlo, queriéndolo hacer llegar al límite, a esa sensación tan placentera en la que pareces estar a punto del orgasmo y el maldito nunca llega, suelto su miembro, acariciando sus testículos y la piel que los separa del martirizado orificio, y apenas saco mi lengua de allí, ingreso dos de ellos en la estrecha cueva. Besando y lamiendo las jóvenes nalgas, siento cuán ardiente es el interior de su cuerpo, y mi erección vuelve a palpitar rogándome un lugar dentro de aquel agitado muchachito.
-...ah!... profesor, no... oh, dios!...- su joven cuerpo se retuerce bajo mis acometidas; mis dedos jodiendolo en un ritmo que acelera poco a poco, mientras mis labios bajan aún mas por sus nalgas, sus muslos, y viajan a su entrepierna. Tomándolo con mi mano libre, lamo uno de los testículos-... nh... señor, por... favor...
Oh, sí, la dulce venganza... mira lo que hago con tu niño, James...
-¿Qué ocurre, Potter?- susurro succionándolo luego, mientras mis dedos se curvan un poco hacia delante en aquella cálida y húmeda cavidad, masajeando su próstata.
-Nh!!... Ah!... s-si... oh, dios… hágalo...
-¿Hacer qué?- pregunto presionando una vez más aquella elevación, apretando la tierna glándula.
-...por favor!... jódame!...
-No aún...- sonrío succionando la tensa piel, al tiempo en que muevo en forma de tijeras los dedos dentro de él.
-Voy a... venirme!...- exclama volviendo a hundir el rostro en las almohadas, y allí me doy cuenta que la exquisita tortura hacia el joven está llegando a un punto crítico-... por favor... penétreme...- gime alzando aún más sus caderas. Mi miembro se hincha al sentir aquellas palabras.
Creo que de todas, ésta es la forma más placentera de torturar a Potter...
-Quiero que te vengas...- susurro acariciando el erecto y húmedo miembro del muchacho con la mano que segundos antes sostenía sus testículos-... quiero joderte con mis dedos hasta que derrames hasta la última gota de semen que tienes dentro... Potter...- mi lengua lame el tenso testículo mientras los dedos de una mano presionan hacia delante y atrás la piel de su erección y los de la otra, ágiles, entran lo más que pueden y masajean mortalmente su próstata.
-...Mierda!!...- exclama- ... oh, dios!!... profesor!...- ahoga una serie de profundos gemidos hundiendo la cabeza en la almohada, con los músculos de su joven cuerpo retorciéndose una vez más de placer. Y entonces siento cómo la mano con la cual acaricio su miembro se humedece en cálidos chorros. Mis ojos se entrecierran sintiendo el dolor de mi erección, mientras ven las manchas que tiñen las sabanas debajo de él.- ...maldición...- jadea volviendo a respirar, y su cuerpo se desploma agotado.
Sonriendo avanzo hasta su torso y, aferrándolo de los hombros, lo volteo. Admiro su rostro empapado en sudor, sus labios separados despidiendo bocanadas agitadas de aire caliente, su pecho subiendo y bajando, sus penetrantes esmeraldas semicubiertas por los párpados.
-¿Cansado, Potter?- pregunto maliciosamente.
-Mierda, no creo... aguantar... una más...- jadea casi sin aire.
-Eres decepcionante...- suelto en un bufido- ...tantas batallas ganadas por el "gran Potter" y... mírate, ni siquiera soportas dos o tres orgasmos.
-No es justo... usted... solo se vino una vez...- reprocha frunciendo el ceño.
-Pero tengo veinte años más que tú y... esta es tu primera vez.- una sonrisa se escabulle entre sus labios, y su húmeda y cálida lengua acarician una vez más mis labios de aquella antiestética forma.
-Y está siendo genial...- rodeando mi cuello con los brazos. Muerde mi labio inferior antes de inmiscuirse en mi boca, besándome de una forma exquisitamente delicada. Cerrando los ojos intento comparar éste beso con los de James, pero veo que son completamente diferentes. Los de Harry se sienten infinitamente mejores.
Porque James solo me besaba cuando yo buscaba sus labios.
Sus brazos rodean mi cuello y los dedos de una de sus manos se hunden en mis cabellos. La otra baja lentamente, acariciando mi espalda con las heladas yemas, y abre las piernas, dejándome acomodar entre ellas. Siento su piel contra mi sensible miembro y suelto un gemido en sus labios. La verdad que fue mucho tiempo de tortura, necesito que esto termine de una vez por todas.
Entonces aquella mano endemoniada, tan perfecta y traviesa, presiona la porción posterior de mis caderas, hundiendo los dedos en ella, y mordiéndome el labio inferior eleva las suyas, presionando más de lo normal, excitantemente, mi erección entre ellas.
-P-Poter...- sale ahogado de mi garganta y él vuelve a hacerlo-...mhp... deja de...- una más-...deja de hacer eso!- exclamo mirándolo a los ojos. Sus esmeraldas se clavan ávidas en los míos, mientras que en sus labios enrojecidos se dibuja una sonrisa.
-¿Qué? ¿Está muy excitado como para soportar uno más... de estos?- jadea al acometer una vez más con sus caderas.
-Eres un maldito gusano...- susurro a punto de aniquilarlo, a milímetros de su rostro.
-Si, claro...- sonríe él.
-¿Y sabes que me gusta hacer con los gusanos como tú, Potter?- él alza las cejas, inquiriéndome desvergonzadamente con la mirada, hasta provocándome. Sonriendo malvadamente, voy hasta su oído, recorriendo su húmedo cuello, mordiendo el lóbulo de su oreja- ... me gusta follarlos...- susurro suavemente.
-¿Oh... sí?- jadea él.
-Me gusta follarlos... sin parar... - su respiración se acelera mientras juego con su cuello entre mis palabras- ... me gusta lamerlos, chuparlos y morderlos mientras me ruegan placer... me gusta ir hasta el fondo... me gusta sacarlo por completo para volverlo a meter... una y otra vez...- mis manos recorren su cuerpo, acariciando su piel, presionando sus pezones, bajando hasta su pubis, acariciando su miembro- ... me gusta oírlos gemir, retorcerse en cada penetración... y aunque me rueguen por atención mientras lo hago... no voy a tocar aquella erección a punto de explotar hasta que esté... así de cerca... de venirme dentro de su cuerpo...- me separo de su piel y ubico mi rostro sobre el de él-... ¿entendiste, Potter?- termino mirándolo a los ojos.
Él mueve los labios pero las palabras no parecen coordinar en su atontado cerebro.-Mierda, hágalo...- jadea cerrando los ojos.
-¿Que es lo que quie...?
-¡Jodame, por favor!- exclama apretando los dientes.
-No creo que estés listo, Potter...- asiento masturbándolo lentamente con mi mano, recorriendo con mis dedos aquel cálido miembro que, corroborando mi lógica, ya estaba erecto una vez más.
-Es un maldito... torturador...
-¿Y recién te das cuenta? Vengo torturándote desde que te conocí...
-Ah...- gime ante la presión de mis dedos. Vuelve la vista hacia mí y aferrándome el rostro con las manos lo acerca hacia él- Escúcheme, señor... podría decir que si no me penetra en este instante le contaré de esto a Dumbledore y no dudaría en distorsionar un poco la realidad a mi conveniencia...- reta firmemente. Siento mi respiración congelarse- ... pero solo le voy a decir que me penetre porque estoy jodidamente excitado, tanto como usted, y lo necesito dentro mío tanto como usted necesita venirse!
Aspira todo el aire que perdió volviendo a desplomarse, y yo, aguantando una sonrisa, lo tomo de los hombros y vuelvo a ponerlo boca abajo -No me agrada tu impulsividad ni desacato para ordenarme qué hacer, Potter- lanzo en un actuado bufido tomando el frasco de vaselina que estaba en la mesa de noche.
-Y a mí no me agrada que no me... a-aw!...
Río moviendo mis embadurnados dedos dentro de él.
-¿Decías?- pregunto sacándolos para tomar más del aceite y volver a meterlos- Eso pensé...- sonrío cuando el muchacho suelta un gemido, y acomodándome sobre él, aun con los dedos adentro, susurro en su oído- Mastúrbate un poco más, Potter...
Soltando un ronroneo, el muchacho baja una de sus manos y alzando un poco las caderas, comienza a acariciarse. Mantengo aquel ritmo con mis dedos por unos cuantos segundos y entonces los saco, ubicando mi miembro entre sus nalgas. Él gime ante el simple contacto.
-Bien, Potter, no quiero parecer empalagosamente amigable con esto, pero podemos detenernos...
-¡Oh, mierda, solo hágalo!
Alzando las cejas al notar la ansiedad del muchacho, me amoldo a su cuerpo y recorro con la lengua su cuello.
-¿Tienes miedo?- susurro en su oído.
-Un poco...- jadea mirándome por sobre el hombro, intentando calmar su respiración- ... aunque estoy más excitado... que asustado...
-Bien, no pienso mentirte como todos los idiotas lo hacen- como James lo hizo- ... va a dolerte.
-Lo sé- asiente él cerrando los ojos- ... pero pensé bastante en esto y quiero hacerlo...
-Bien...- asiento besándole la espalda. Dios, que rayos estoy haciendo. Éste es el último hilo que sostiene a la línea de la moral... Demonios, Severus, detente! No puedo... Inconscientes, mis manos rodean la cintura del muchacho y acomodo mi miembro en su entrada.
-Ah, mierd... a-AH!!...- sus gritos son ahogados al hundir la cabeza en las almohadas, pero igual se oyen cuando presiono más hasta meter mi erección por completo dentro de su cálido y húmedo cuerpo. Me detengo, dejándolo recobrar el aliento mientras sus músculos se amoldan a mi. Mis dedos acarician su miembro, lo masturban suavemente, transformando aquel dolor en excitación- Siga...- jadea entonces hundiendo los dedos en sus cabellos. Y le hago caso, moviendo las caderas lentamente. Jadeo, ante una sensación extraña. No es déjà vu pues jamás había hecho esto con James. Pero es muy similar. Como si estuviese cumpliendo algo que deseé hace veinte años. Aprieto los ojos y muerdo mi labio inferior, abriendo la herida que el muchacho me había hecho, hechando mi cabeza hacia atrás, sintiendo la exquisita sensación de entrar y salir de él, el coro de sus gemidos atontando mis neuronas. Mis propios jadeos retumbando en mis oídos. A la mierda con la línea de la moral, es Harry Potter, su hijo, su copia, su gestación, su fruto... mío... mío... completamente...
-A-ah!!...- mis músculos se contraen y todo lo contenido parece salir a un solo lugar, dentro del niño que gime bajo mi cuerpo, cuyo orgasmo llega prácticamente al mismo tiempo que el mío.-...maldición...- jadeo desplomándome a su lado. Dios, mi cabeza está dando vueltas. Esto no debió haber pasado. No debí haberlo hecho. No debí permitirlo.
-Genial...- susurra él a mi lado, prácticamente sin aire. Su cuerpo desparramado en la cama parece tan agotado que no podría volver a moverse una vez más. ¿Genial? Si, claro... dios, solo quiero matarme.
Tranquilízate, Severus. Intento poner la mente en blanco, tratando de no pensar, pero aquello solo me dura unos pocos minutos.
Mierda. Si hubiese sabido hasta donde llegaría ni siquiera hubiese aceptado enseñarle Oclumancia.
Yo sabía... sabía a lo que me estaba arriesgando al decirle que "Sí" a Dumbledore...
Porque él es igual... igual a James... y siempre fue una tentación... siempre...
-Sal…de mi despacho… antes de que te asesine... - pronuncio con los dientes apretados. Él me mira y suelta una carcajada sentándose en la cama. Veo su cuerpo desnudo ponerse de pie y sus nalgas contornearse exquisitamente mientras camina hacia la arcada de piedra que separa la habitación de mi despacho.
-Siento haberle hecho romper su estimada línea de la moral, señor- sonríe volviéndose a mi, y a pesar de que lo miro a punto de matarlo, besa la punta de sus dedos y me lanza aquel beso con un suave soplido antes e voltearse y perderse de mi vista.
Patético... niño insolente...
Hundo mis dedos entre mis cabellos y lanzo un bufido. ¿Qué tanto costaba decirle que no? ¿Qué tanto podía perder si lo echaba de mi despacho? ¿Por qué demonios no lo dejé ir cuando quiso?
Demonios, si pudiese volver el tiempo atrás... Podría pedirle el Giratiempo a McGonagall e intentar solucionar ésto, pero será tan difícil, tan arriesgado, y tendré que hacerme cambiar la cabeza a mí mismo y a Dumbledore y al muchacho y volver a vivir sus provocaciones y dudo poder negarme pues ésta maldita noche fue una de las mejores que tuve en mi vida!
Soltando un suspiro resignado, cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás.
Algo húmedo acaricia mis labios y se inmiscuye dentro de mi boca, acariciando suavemente mi lengua mientras unos delicados labios se amoldan a los míos. Abro los ojos y me odio al ver que es Harry Potter quien se separa lentamente de mí.
-Gracias... - susurra enderezándose. Esta completamente vestido, excepto por la corbata que lleva en una mano, sosteniendo la mochila en la otra. Aspiro aire para soltar el mayor de mis insultos pero él sonríe una vez más-... fue perfecto... digo, mi primera vez...- cierro los ojos. Demonios, esto no es un buen presagio. El pasa uno de sus dedos por mi labio inferior, y no puedo responder inmediatamente en girar la cabeza para que no me toque.- Siento haberlo mordido...- sonríe metiendo aquel dedo entre sus labios. Entonces suelta un suspiro- Bien... es tarde...- asiente como si lo que paso hubiese sido algo cotidiano- ... y señor...- aclara volviéndose- ... yo estoy listo para otra de éstas sesiones de Oclumancia...
-Potter... uno de estos días voy a matarte...
-Si sigue haciendo esas cosas conmigo, estoy seguro que si... - asiente, acercándose luego a mi rostro- ¿Me dejará ser su niño travieso una noche más, profesor?- susurra contra mis labios- Si lo quiere...- sus labios se presionan suavemente contra los míos por un corto segundo y se endereza -... ya sabe donde encontrarme...- Me dirige una ultima sonrisa, como si presintiese que esto volvería a suceder, y cuelga la mochila al hombro, caminando cansinamente hasta abandonar mi despacho.
¿Volver a suceder?
Sí, claro...
