Disclaimer¿Creéis que si algo de esto fuera mío yo estaría matándome a estudiar?

THE GOOD GIRL

Capítulo dos: El que la sigue...

En opinión de Lily, llamar "fiesta" a la fiesta de inicio de curso era, como poco, un eufemismo bastante halagador, sobretodo comparándola con lo que había sido antes de que las SPA la organizaran.

En sus orígenes, esa fiesta había sido, además de absolutamente clandestina, LA FIESTA, en mayúsculas, y había incluido desde barra libre toda la noche hasta auténticos gogós y bailarines.

Desde que las SPA la organizaban, había dejado de ser secreta y se organizaba con supervisión de los profesores. Para consagrarse con estos, Candy y su grupo habían hecho desaparecer el alcohol (cerveza de mantequilla aparte) del menú así como los gogós. La música era una de las pocas cosas que habían mejorado y también habían impuesto un orden que hacía que la fiesta, cada año que pasaba, se pareciera más a una reunión de sociedad del siglo XIX que a una fiesta de adolescentes rebosantes de hormonas.

Sin embargo, era una de las pocas fiestas en las que las SPA no podían mangonear en la admisión de gente (había un aforo ilimitado para los estudiantes del colegio), una buena oportunidad para observar a la fauna que circulaba por el colegio y además, a Lily la había invitado Malloy, un ravenclaw de su curso, por lo que estaba decidida a ir.

Así que allí estaba, a las ocho menos cuarto de la tarde, inclinada sobre el lavabo del baño, con la cara pegada al espejo mientras se perfilaba, con mucho cuidado, los ojos. Iba justa de tiempo, pero no estaba dispuesta a sacarse un ojo con el lápiz.

Adah estaba sentada en la tapa del retrete, con los pies apoyados en el bidé, y el mismo libro tocho de antes sobre la rodillas.

-¿Seguro que no quieres venir?- le preguntó Lily por enésima vez.

Adah levantó la cabeza del libro y negó, también por enésima vez.

- No, Lily, de verdad que no- le dijo, con una suave sonrisa tranquila.

Ante esta respuesta, la misma de las veces anteriores, la pelirroja arrugó el gesto, disgustada y se volvió, con los brazos en jarras.

- Adah, más vale que no te estés quedando aquí por las estúpidas de las SPA...- empezó a decir, con un tono amenazante (que no le salió del todo bien, porque era incapaz de regañar a Adah).

Las SPA, igual que ocurría con Lily, no eran precisamente santo de devoción de Adah, pero al contrario que la pelirroja, que le encantaba poder responderlas (a Candy, en realidad), ella prefería ignorarlas y evitar cualquier contacto posible.

-No es por eso, Lils...- le contestó Adah, con la misma sonrisa tranquila- . Por cierto¿a qué hora has quedado con Malloy?- le preguntó mirando su reloj de pulsera.

- A las ocho- le respondió la pelirroja, dejando el lápiz de ojos en el estuche de pinturas que compartían- . ¿Qué hora es?

- Menos cinco- intervino Louis, entrando en aquel momento. Estaba muy guapo, con un traje de chaqueta negro y el pelo rubio perfectamente peinado.

Les echó una mirada crítica.

- No pensáis ir así¿verdad?- dijo, mirando primero a Lily, que solo llevaba la ropa interior y unas medias que le llegaban hasta los muslos, y después a Adah, que directamente iba en pijama.

- Claro que sí, Louis cariño¿no crees que hace juego con mi fama?- le preguntó Lily en un falso tono casual, con una sonrisilla divertida y algo sarcástica.

- Yo no voy- le dijo a su vez Adah, mientras Louis respondía a la pelirroja con una sonrisa llena de dientes.

-¿Por qué no?- preguntó Louis, a quien faltar a la fiesta de inicio de curso le parecía inconcebible- . Adah, no pienso dejar que te quedes aquí sólo porque la tonta de Candy y su grupito de borregas te critican... Mejor dicho, nos critican- se corrigió el chico.

- A nosotros y a todo el mundo- añadió Lily, agarrando el brillo de labios con sabor a cereza.

Louis asintió, dándole la razón.

- Además, si no vas, les estás dando lo que ellas quieren...- argumentó el chico, con seriedad- . Si dejas que piensen que sus críticas te afectan, estás regalándoles una victoria...

La rubia, por el contrario, puso los ojos en blanco.

- Y dale. No es por eso- volvió a decir, con un tono cansado- . Me da igual lo que ellas piensen y si no voy a la fiesta, no es por lo que vayan a decir de mí o por que vayan a criticarme, es simplemente porque esas fiestas no me gustan...

- Eso no es verdad- rebatió Lily, cogiendo el vestido negro que había colgado de la mampara de la ducha- . Salimos muchas veces y nunca te quejas

- Porque eso es salir de copas, no es lo mismo- le contestó Adah y luego sonrió con suavidad- . En serio, no voy porque no quiero, porque no me gusta- añadió, como zanjando la cosa.

Louis y Lily intercambiaron una mirada y luego, asintieron, convencidos de alguna forma.

- Si tú lo dices...- dijo la pelirroja- . ¿Podéis subirme la cremallera, por favor?- pidió, cambiando así de tema, mientras se giraba para que pudieran abrocharle el vestido.

Louis se inclinó y subió la cremallera con cuidado.

- Por cierto, no es por meteros prisa, sobretodo a ti, Lily- añadió la rubia, mirando de nuevo el reloj- , pero son las ocho pasadas...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

La fiesta de inicio de curso siempre se hacía en el mismo sitio: un caserón de Hogsmeade que había sido habilitado especialmente para fiestas y que el colegio alquilaba de cuando en cuando, principalmente para esa fiesta.

Hubiera sido mucho más cómodo y barato hacer la fiesta en el Gran Comedor, pero ya que siempre se había hecho en aquel caserón, decidieron no cambiarlo.

Eso, sin embargo, implicaba una gran organización. Para ir del colegio a Hogsmeade, todos tenían que coger los carruajes a las ocho y cuarto en punto y luego, los prefectos debían ocuparse de que los alumnos de primer curso hasta cuarto estuvieran montados en los carruajes a las doce en punto para volver al colegio.

Sin embargo, ninguno de los merodeadores se apresuró para coger un carruaje a Hogsmeade. Aunque a las ocho y media, hora a la que empezaba a la fiesta oficialmente, estaban los cuatro saliendo de Honeydukes. James y Sirius llevaban en las manos un par de ranas de chocolate, que habían cogido para el camino.

- No entiendo porqué no habéis querido coger uno de los carruajes... Así no habríamos tenido que andar hasta la fiesta- iba protestando Peter Pettigrew, el cuarto merodeador(o intento de) y amigo de James, Sirius y Remus.

Se trataba de un chico bajito,(como mínimo dos cabezas más bajito que sus amigos), con el pelo, muy cortito, ralo y castaño y una cara de ojos pequeños y nariz puntiaguda. Tenía un aspecto parecido a un ratoncito o a una rata.

- Porque así ponemos a trabajar ese culo tan gordo que tienes- le respondió Sirius, en broma, con una sonrisa.

- Anda, toma, Peter, repón energías- James le dio la mitad de su rana de chocolate, que Peter aceptó encantado.

- Además, si llegamos más tarde, podemos hacer una entrada triunfal- explicó Sirius, mordiendo una pata de su rana.

- Ah...- Peter asintió con la cabeza, entendiendo.

Aunque, lo cierto era que, tal como iban, harían una entrada triunfal, tanto si llegaban tarde como si no.

James, Sirius y Remus iban los tres con vaqueros oscuros y ceñidos, variando en sus partes de arriba: Sirius llevaba una camiseta roja y entallada y su inseparable chupa de cuero, James, un polo negro, con los cuellos ligeramente levantados y Remus una camiseta blanca, con una camisa azul claro encima. Los tres estaban francamente irresistibles.

Así que, en realidad, serían sus tres amigos los de la entrada triunfal, pero al ego de Peter ni siquiera se le ocurrió que, con su túnica verde, no iba a tener el mismo resultado que sus amigos.

- Mmmm... Ya puedo oler a la cantidad de chicas que van a caer a nuestros pies...¡Carne fresca!- comentó Sirius, cuando estaban ya muy cerca de la fiesta, frotándose las manos.

- Sirius, cuando dices eso me recuerdas mucho más a un perro que cuando estás transformado- le dijo Remus, que hasta el momento se había mantenido en silencio, con una mueca.

- Sí, tío, da un poco de grima- agregó James, riéndose, mientras Sirius les fulminaba a ambos con la mirada.

Peter iba a reírse también pero prefirió que su amigo le contestase otra cosa:

- Pero¿tú crees que van a ir muchas¿De nuestro curso?- le preguntó, emocionado. Uno de los proyectos de Peter ese año era conseguirse una novia que dejara a sus amigos con la boca abierta. Y la fiesta de inicio de curso era famosa por haber formado más parejitas en la historia de Hogwarts de las que podían contarse.

- Teniendo en cuenta que es una fiesta a la que va TODO el colegio y que hay una mayoría de chicas en prácticamente todos los cursos...- dedujo Remus- . Yo diría que bastantes...

No tuvieron que esperar mucho para comprobarlo, pues en un par de minutos llegaron al caserón de la fiesta. En la puerta había una SPA de tercero, con un cuaderno en la mano.

-¡Hola!- les saludó, con una sonrisa agradable- . Tenéis que apuntar vuestros nombres y el curso en esta lista- dijo, tendiéndoles el cuaderno y un bolígrafo azul.

Remus fue el primero en apuntar su nombre y el curso.

- Qué palo tener que estar aquí, con la fiesta puertas a dentro¿no?- le dijo el merodeador de pelo castaño, de forma amable.

La chica se sonrojó un poquito y volvió a sonreír.

- Bueno, es sólo un turno... Si hago esto, puedo quedarme hasta un poco más tarde...- dijo, sonriente y cada vez más colorada, como una cereza- . Gracias- le dijo a Sirius que le pasaba el cuaderno después de que todos hubieran escrito sus nombres y curso.

- Bueno, ánimo- se despidió Remus, abriendo la puerta del caserón y sonriendo amablemente, lo que hizo que la chica volviera a enrojecer.

Una vez dentro, en la zona donde casi no se oía la música atronadora, Sirius y James se volvieron hacia su amigo, con sonrisitas sardónicas.

-¿Deberíamos preocuparnos por tus tendencias asalta-cunas, Moony?- le preguntó Sirius, devolviéndole así la pelota por lo de antes.

-¡Por favor, Remus, una de tercero!- exclamó James, como horrorizado.

- Sólo estaba siendo amable- se defendió el licántropo, con un mohín.

- No, no. Amable eres con la Señora Gorda cuando le dices que la ves más delgada- corrigió James, riéndose- . Ahora estabas ligando...

-¿Qué dices¡Para nada!- protestó Remus.

- Perversor de menores- añadió Sirius, con mofa- . Eres un auténtico perversor de menores.

Remus iba a volver a protestar pero una voz les interrumpió:

- Perdonad¿me dejáis pasar, por favor?- les preguntó con sequedad Holly Woolf, una SPA de su mismo curso y casa, que estaba a sus espaldas con una gran bandeja llena de tentempiés en los brazos.

Los tres merodeadores (Peter había desaparecido), se apartaron y la chica pasó, lanzándoles una mirada muy poco agradable, que Remus sintió especialmente dirigida a él.

Así solía ocurrir con las SPA, la mitad les miraban mal, por alborotadores y juerguistas, y la otra mitad iba detrás de ellos o como mínimo, era amable.

En cualquier caso, Remus pensó que la mirada de Holly se debía a que había escuchado y creído lo que habían dicho James y Sirius, así que les fulminó merecidamente con la mirada.

Sin embargo, lejos de amedrentarse, sus dos amigos le devolvieron un par de sonrisas traviesas y descaradas.

- Qué idiotas sois...- les dijo, con un suspiro y cara de cansancio- . Anda, vamos a tomar algo...

Y se adentraron en las profundidades del local, donde, de hecho, sí consiguieron una entrada triunfal.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Mientras Sirius, James y Remus se dirigían a la barra, Lily, en el centro del local, bailaba con Richard Malloy, el ravenclaw que la había invitado, rodeados de otras parejas y de grupos de gente que bailaba por su cuenta.

En el escenario que habían colocado ese año, el DJ pinchaba una conocida canción versionada al tecno con muchísimo ritmo y profesionalidad. La verdad que sí algo había que reconocerle a las SPA, era el mérito de la música, que había mejorado notablemente desde que ellas eran las organizadoras.

-¿Quieres beber algo?- le preguntó Malloy a Lily, casi sin fuelle y prácticamente a gritos en su oreja, cuando terminó la canción.

La pelirroja sonrió y asintió con la cabeza, y mientras el chico se dirigía a la barra, Lily fue a sentarse en un sofá de color blanco. Una vez allí, se dedicó a observar a su alrededor.

El escenario y la pista de baile ocupaban casi toda la planta baja, a excepción de los pequeños grupos de sofás que los rodeaban y de las dos barras en los laterales. La planta de arriba era la mitad de la de abajo, como una especie de balcón desde el cual podía verse la pista de baile y el escenario, y que estaba llena a rebosar de sofás y mesitas.

Todo era de colores chillones: fucsia, violeta, azul turquesa..., en los sofás había montones de cojines peludos y de diferentes formas y del techo colgaban guirnaldas de todos los colores. Era una decoración quizá demasiado barroca, para lo que a Lily le gustaba.

En aquel momento, volvió Malloy con las bebidas, un par de cervezas de mantequilla, y se sentó a su lado.

- Gracias- le dijo la chica, cogiéndole la jarra y apartándose el largo pelo rojo hacia la espalda.

- No hay de qué- le respondió Malloy, sentándose a su lado- . Soy incapaz de negarle nada a una preciosidad como tú...

Lily estuvo a punto de alzar una ceja, de forma escéptica. Principalmente, porque lo de tomar algo, lo había propuesto él, así que no sabía a que se refería con "negarle nada". Aunque sí sabía qué pretendía y se le estaba empezando a ver demasiado el plumero.

La verdad, estaba un poco cansada de tanto halago y de que no le hablara de cosas más interesantes que sus ojos o su cara.

Sin embargo, le sonrió de forma suave y agradable y bebió un poco de cerveza de mantequilla.

- Y bien¿qué te está pareciendo la fiesta?- le preguntó Malloy, bebiendo también de su jarra.

- Mmm...- Lily meneó la cabeza de un lado a otro- . No sé... A mí me gustaba más esta fiesta cuando se hacía entre todos y era secreta... Podíamos poner cada uno de lo nuestro y eso... Pero bueno, ésta no está mal...- añadió de forma diplomática, con una nueva sonrisa.

- A mí me está encantando- repuso el chico- . Principalmente por ti, Evans- añadió, con una sonrisa que él consideraba seductora- . No sabes como me alegro de que me acompañes...

Y justo en ese momento empezó a recitarle, de nuevo, un soneto acerca de sus encantos: que si sus ojos, que si su pelo, que si su boca...

Lily se contuvo de poner los ojos en blanco, pero en cuanto vio algo en la barra que llamó su atención, le puso un dedo en los labios a Malloy y se levantó suavemente.

- Perdona, vuelvo en un segundo. Acabo de ver a un amigo y quiero ir a saludarle- le dijo, con un tono suave junto a la oreja.

Malloy asintió con la cabeza, algo triste porque ella le hubiera interrumpido en mitad de su oda, y Lily se dirigió, con la jarra en la mano y todo lo rápido que le permitían sus tacones, hacia la barra.

La verdad es que no le había mentido a Malloy, porque en la barra del lateral izquierdo estaba Louis, acompañado de un chico alto y moreno al que Lily no había visto nunca.

La chica se acercó silenciosamente y cuando estuvo a su lado, le dio un golpecito a su amigo en el brazo.

- Hola- les saludó, mientras rápidamente, a los dos segundos, recibía un afectuoso beso de Louis en la mejilla.

Mientras le presentaban al chico que acompañaba a Louis, un tal Phillip, Lily le estudió con cuidado. Sin duda, no era del colegio y parecía unos años mayor que ellos, así que a la pelirroja le intrigaba cómo podría haber conseguido Louis que entrara.

- Phillip es el DJ de la fiesta- le explicó Louis a Lily, como si le hubiera leído el pensamiento, mientras el DJ le sonreía cordialmente. En aquel momento, Lily se dio cuenta de que la música había parado- . Resulta que es amigo de Dickon, Dickon Verney¿te acuerdas de él?

Lily asintió; Dickon había sido uno de los novios de Louis el año anterior.

-¿Y cómo le reconociste?- le preguntó a Phillip.

- En realidad, no lo hice. Me sonaba mucho su cara pero al bajarme de la tarima, nos chocamos y fue él quien me reconoció- le dijo, con una sonrisa.

- Dickon tenía una foto de los dos en su cuarto, y recuerdo que siempre me daban unos celos enormes- añadió Louis, con esa naturalidad que le caracterizaba.

Lily se rió, porque recordaba aquel episodio.

- Eres muy buen DJ- le halagó, con sinceridad- . Me ha gustado mucho tu sesión. ¿Por qué no estás pinchando ahora?- le preguntó curiosa.

Louis le señaló el escenario y allí pudo ver a Candy, vestida de rosa fucsia, con el micrófono en la mano y presentando un concurso de karaoke al más puro estilo de Ramón García en el Gran Prix. La pelirroja puso los ojos verdes en blanco y se volvió hacia los dos chicos.

- Tú me gustabas más- le aseguró a Phillip que se rió.

- Bueno, Lily¿y dónde has dejado a Malloy?- le preguntó con curiosidad Louis.

- Está en uno de los sofás, por allí- Lily les indicó el lugar con la mano, aunque sin girarse. Tanto Louis como Phillip se inclinaron sobre su hombro para mirar.

-¿Es aquel que la está mirando con ojos de cordero degollado?- preguntó Phillip, más para Louis que para la chica.

- Sí- le respondió el rubio, echándose hacia atrás- . ¿Por qué le has dejado así de tirado, si puede saberse, preciosa? Está bastante bien...

- Sí, muy guapo, pero es más pesado que una vaca en brazos...- le respondió Lily, poniendo cara de hastío.

Tanto Louis como Phillip menearon la cabeza, mirando de forma valorativa y también con algo de pena a Malloy.

- En fin... Aún así, creo que voy a ir para allá...- dijo Lily, con un suspiro de resignación.

Cogió su cerveza de mantequilla, que había dejado junto al batido de chocolate de Louis, y después de besar las mejillas de ambos chicos, se giró para marcharse.

Sin embargo, antes de que pudiera dar un sólo paso, una figura masculina se interpuso en su camino, interceptándola.

- Hola, Evans¿qué tal?- la saludó Peter Pettigrew, con su túnica verde de lo más hortera y una sonrisa de cacería en la boca.

Daba la casualidad de que Peter, en su búsqueda de una novia que dejara boquiabierto a todo el mundo, había elegido a Lily como su primera candidata.

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Por su parte, James y Sirius estaban sentados en los taburetes de la otra barra, la del lateral derecho, y observaban a la gente a su alrededor, muy particularmente a las chicas que les rodeaban.

- No está mal lo que hay¿no?- le dijo Sirius, bebiendo de un cóctel explosivo de zumos que él mismo se había preparado. Ya que no podía beber alcohol, estaba dispuesto a ser arriesgado con otra cosa...

- No, hay bastantes chicas que han mejorado este verano. ¿Ves a aquella rubia de allí, que está al lado de la pelirroja, en la barra de enfrente?- le preguntó James, señalando a la chica en cuestión. Sirius asintió- . Pues el año pasado pesaba unos cien kilos más y tenía dientes de conejo...

Sirius soltó un silbido bastante contundente.

- Quien la ha visto y quien la ve...- comentó, meneando la cabeza, pues la rubia en cuestión estaba ahora muy, muy delgada- . Por cierto, Prongs, la pelirroja que está al lado de la rubia de "Cambio Radical", es Evans, la que tanto te interesa...

James se echó hacia delante, para ver mejor a la chica. Sin embargo, entre que James era, pese a las gafas, aún bastante miope y que una figura bastante conocida se le puso delante, no pudo verla bien.

-¿La que está hablando con Peter?- preguntó, tras unos segundos, pues hasta un ciego habría visto la túnica verde de su amigo.

Sirius echó un vistazo, con atención y luego asintió.

- Sí, es ésa. ¿Qué hace Wormtail hablando con ella?- preguntó, intrigado.

- Ni idea. Quizá quiera ligársela...- especuló James.

Sirius estuvo a punto de soltar un "¡Ja!" bastante sarcástico y cruel, pero prefirió callarse, puesto que Peter era, ante todo, su amigo.

- Pues no parece que esté teniendo mucho éxito¿no?- comentó, pues, en realidad, la cara de Lily era un poema. James iba a contestar que no veía nada, pero Sirius continuó hablando- . ¿Por qué no vas y le echas un cable? Así de paso, la conoces...

James le dedicó una sonrisa de complicidad y se revolvió el pelo, al tiempo que bebía un trago de su bebida.

- No me esperes despierto...- le dijo a su amigo, guiñándole un ojo con chulería, mientras le daba un ligero toquecito en un brazo.

Sirius le observó marchar y luego, con una sonrisa y después de darle un trago a su cóctel, se decidió a ir en busca de Remus, que se había quedado por el camino.

Y, al igual que le había ocurrido a Lily, algo también se interpuso en su camino. Ese "algo" se trataba de una chica más o menos un año mayor, con un cuerpazo, el pelo rubio hasta una cintura finísima y unos ojos grises como los de Sirius.

Allí estaba, imponente como una Venus, Narcisa Black, una de las primas hermanas del merodeador.

- Hola Sirius...- dijo, con su voz suave y cantarina.

- Hola Narcisa...- le devolvió el saludo de forma muy parca y seca.

Había dos motivos para esta frialdad: el primero de ellos era que se había escapado de casa ese verano así que imaginaba que su madre, además de haberle puesto de traidor para arriba, muy probablemente le habría tachado del árbol genealógico, lo que significaba una expulsión absoluta de la familia.

De hecho, cuando se encontraba a su hermano pequeño Regulus por los pasillos o en el Gran Comedor, este jamás le saludaba, así que no había esperado que Narcisa fuera a hacerlo.

El segundo de los dos motivos era que, desde que Sirius había empezado a interesarse por las chicas(una edad bastante temprana, todo sea dicho), siempre había sentido una especie de atracción por su prima Narcisa que no estaría muy bien vista, ni siquiera en su familia, y que, por otro lado, parecía correspondida y a Sirius no le daba muy buen rollo.

Narcisa tenía un algo de veela que hacía que el chico se sintiera atraído por ella, aunque no quisiera. Sin embargo, era un asunto puramente físico, en lo referente a ideología, su prima era tan repugnante como el resto de su familia.

-¿Qué tal el verano? He oído que te marchaste de casa...- le dijo, de forma casual aunque Sirius agradeció que fuera directa.

- Las noticias vuelan- le respondió él, sin amedrentarse. Puede que ella, le atrajese, pero no iba a dejar que se le notase. No más de lo necesario, al menos- . ¿Qué tal tú¿Cómo es que estás en el colegio este año?

- Bueno, estuve de intercambio en Beauxbatons el año pasado, así que perdí un curso... Por lo que veo este año estaremos juntos en algunas clases¿no? Qué bien...- añadió, soltando una risita cantarina mientras se acercaba de una forma algo provocativa.

- Sí, muy bien- dijo Sirius, recurriendo a toda su fuerza de voluntad para quedarse en el sitio y mantener un rostro neutral- . ¿Cómo están tus hermanas?

- De maravilla, al menos Bella- dijo, sonriente- . Andrómeda debe estar disfrutando de la vida en ese estercolero de Pequeño Haggleton que comparte con el sangresucia con el que se fugó...- añadió con desdén.

Sirius, por su parte, no se contuvo de sonreír: desde siempre, Andrómeda había sido su prima favorita, pero en aquellos momentos, lo era mucho más.

-¿De verdad?- preguntó, aún sonriente, aunque a su expresión se añadió cierta arrogancia- . Siempre supe que era inteligente...

Narcisa encajó aquel insulto con un alzamiento de cejas, que le dio un aspecto cínico.

- Cuidado, Sirius...- le advirtió.

Durante un par de segundos, los dos primos intercambiaron miradas torvas y sombrías.

- En fin, debo irme...- dijo, finalmente Narcisa, volviendo a sonreír. Se inclinó hacia adelante, apoyando una mano en su hombro y le dio dos besos: uno en la mejilla y el otro, a un centímetro de los labios, aunque ambos de una forma que nadie en su sano juicio consideraría "fraternal". De hecho, Sirius prácticamente pudo sentirle la lengua contra la piel.

- Ya nos veremos...- añadió, limpiándole en una caricia el poco carmín que le había dejado.

Sirius farfulló un "Hasta pronto" y se mantuvo quieto como una estatua hasta que Narcisa se perdió entre la gente. En ese momento aprovechó para girarse con una cara que estaba entre el alivio y la excitación.

Jesús, esperaba que no les tocaran muchas clases con los Slytherin o lo iba a pasar muy mal...

Decidido a lavarse la cara (ojalá pudiera ser algo más!) con agua fría, se giró para ir hacia el baño y sin querer, se chocó con una SPA rubia que, tras disculparse, le hizo una caída de ojos y le sonrió de una forma bastante sugerente...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

James no fue directo a la barra: se paseó por la pista de baile, dio un rodeo por los sofás, deambuló un poco, como si la cosa no fuera con él, aunque de cuando en cuando miraba de pasada la barra, para comprobar que Lily Evans no se hubiera marchado.

Lily, por su parte, estaba intentando entender por qué estaba Peter Pettigrew allí, hablando con ella y contándole batallitas que no le interesaban, cuando nunca jamás, en todos aquellos años, habían cruzado una sola palabra.

A su lado, Louis y Phillip escuchaban disimuladamente y les miraban de reojo, tronchándose de risa cada vez que Lily les fulminaba con la mirada.

Lo cierto era que la pelirroja aún no le había pegado un buen corte a Pettigrew porque siempre le había dado algo de pena, como una especie de cerdo en un establo de purasangres, y además, el pobre chico parecía encantado de que alguien le escuchase.

Sin embargo, cuando vio que él estaba empezando a emocionarse y su propia paciencia llegando a su límite, decidió que ya era suficiente.

- Pettigrew- le cortó- . Mira, no es por ser borde, pero, en serio¿por qué estás contándome todo eso a mí?- le preguntó, con un tono seco. Y eso que se había esforzado para no herirle demasiado.

Pero a Peter no le dio tiempo a responderle (algo bastante poco inteligente, todo sea dicho), porque, en aquel momento, James apareció a su lado, como surgido de la nada.

- Peter- le saludó, con el entusiasmo justo y esa sonrisa deslumbrante y arrogante que le caracterizaba. Le dio un golpecito suave de camaradería en el brazo- . ¿Qué tal¿Qué haces?- le preguntó, dirigiendo sus ojos castaños hacia Lily durante un par de segundos.

- Hola, James- le saludó Peter, medio complacido porque la intervención de su amigo le hubiera salvado de tener que contestar a Lily, medio molesto porque sabía que con él allí, ya no tenía nada que hacer. (NA: es tonto, pero no tanto :p)- . Pues nada, aquí, hablando con Lily...

-¿Ah si?- James volvió a mirar a la pelirroja, esta vez durante más tiempo y sin perder la sonrisa.

La estudió y decidió que Sirius no había exagerado ni un ápice, más bien, se había quedado corto. Aquella chica, aparte de estar como un tren y guapísima en ese vaporoso y corto vestido negro, era una preciosidad. Se fijó especialmente en el brillo de sus ojos, aunque bajo las luces de discoteca no supo distinguir si eran azules o verdes.

Aún así, seguía sin sonarle ni pizca.

-¿Qué tal?- la saludó con un tono jovial, ampliando su sonrisa.

Lily pudo ver como, a espaldas de los dos merodeadores, Louis y Phillip se acercaban para escuchar de una forma mucho menos disimulada que antes.

- Bien, gracias. ¿Tú?- le contestó a James, sonriendo, aunque más que nada por las posturas tan raras que estaban haciendo su amigo y el DJ.

- Bien también. Lily Evans¿no?- le preguntó, entrecerrando levemente los ojos, como si estuviera haciendo memoria. Lily asintió- . Yo soy James Potter.

- Lo sé, estás en mi curso y en mi casa- le contestó ella, bebiendo un poco de cerveza de mantequilla, mientras James pensaba que eso no necesariamente significaba que se conocieran.

En aquel momento, Peter, viendo que había perdido toda la atención (aunque en el fondo admiraba a su amigo por esa naturalidad), decidió retirarse a buscar alguna otra chica. Había pensado que con Evans, que tenía fama de zorra, tendría éxito, pero se veía que no...

- Bueno, me voy a dar una vuelta, a ver si veo a Remus o a Sirius...- dijo, con una sonrisita nerviosa, mirando a James y luego a Lily- . Hasta luego, Lily...

- Hasta luego- le respondió Lily, con una sonrisa, más por educación que por otra cosa. Luego se volvió hacia James- . ¿No vas con él, Potter?

- Tengo a Remus y a Sirius muy vistos- le contestó, con un poquito de presunción, aunque no le gustó que ella no pareciera encantada de que él se quedase.

- No sabía que eras amiga de Peter...- le comentó, segundos después, mientras se inclinaba sobre la barra para pedirle a uno de los camareros una cerveza de mantequilla- . ¿Quieres otra?- añadió, señalando la jarra vacía de la chica.

- Gracias- Lily cogió la jarra llena que le ofrecía- . ¿Qué te hace pensar que somos amigos?

- No sé- se revolvió el pelo oscuro- . Te llama por tu nombre de pila...

- Mmm...- fue toda la respuesta de Lily, mientras cogía una pajita de un vaso lleno de ellas.

-¿Puedo llamarte "Lily" yo también?- aventuró James, bebiendo un trago de cerveza de mantequilla.

- No lo sé- la pelirroja volvió a mirarle, mientras mordisqueaba suavemente el extremo de la pajita- . ¿Somos amigos?

-¿Quieres que lo seamos?- James compuso una sonrisa arrebatadora que habría vuelto de gelatina las piernas de cualquier chica. De hecho, a Lily le flojearon los tobillos, pero lo achacó a que llevaba tacones de aguja.

- Quizá...- dejó caer, después de pensárselo durante un par de segundos- . ¿Tú quieres que seamos amigos?

El merodeador volvió a sonreír, encantado. Aquella chica sí sabía como responder, era verdaderamente interesante.

- Mmm...- apuró su cerveza y la dejó sobre la barra- . Te propongo algo: vamos a tomar algo un poco más fuerte y lo decidimos- le dijo, con una sonrisa que además de arrebatadora, era una auténtica invitación.

Lily estuvo a punto de soltar una carcajada cuando vio los cuellos de Phillip y Louis prácticamente dislocarse para mirarla con los ojos como platos.

- Eso de "algo más fuerte", supongo que será fuera de aquí¿no?- le dijo, volviendo a morder la pajita.

Y ella decía que a Malloy se le veía el plumero... Potter estaba absolutamente lanzado, iba como un tren a toda máquina.

- Claro- respondió James y cuando la pelirroja sonrió, se vitoreó internamente. El pez estaba en la red.

Pasando de la discreción y de lo que los que le rodeaban pudieran pensar, Louis prácticamente se tiró en plancha sobre la barra, de forma que Lily pudiera verle perfectamente y empezó a gesticular, con manos y rostro, de una forma tan exagerada, que la chica tuvo que contener una nueva carcajada.

- Mmmm... Creo que no. No me apetece nada más fuerte- le contestó, de forma bastante contundente aunque había cierta invitación en sus gestos, lo cual desconcertó bastante a James, aunque no perdió su sonrisa ni un segundo.

-¿Y compañía?- sugirió, con un mohín la mar de seductor.

- Me encanta la compañía. Pero ya tengo de eso hoy y, de hecho, lleva demasiado solo...- y con la pajita señaló a Malloy, que seguía esperando pacientemente en el sofá- . Pero otro día...

James se llevó una mano al corazón, en un gesto bastante teatral, mientras, Louis y Phillip le ponían unas caras que parecían decir "¡¡¿Pero qué haces, insensata?!!"

-¿Me estás rechazando, entonces?- dijo, con tanto falso dramatismo que, mezclado con la verdadera tragedia expresiva que le estaban montando Louis y Phillip a espaldas de James, le arrancó una ligera carcajada a la chica- . ¿Es un rechazo?

- No, es un "vuelve otro día"- le aclaró, sonriente. Cogió la cerveza de mantequilla de la barra, dispuesta a volver con el ravenclaw, y le hizo un gesto coqueto- . ¿Hasta pronto?- sugirió.

En ese momento, James la miró con un gesto travieso, que se unió a esa sonrisa arrebatadora, y con un tono arrogante y seguro, le contestó:

- Cuando quieras, Lily...

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La fiesta de inicio de curso se prolongó hasta el amanecer, pero Lily, a eso de las tres de la mañana, decidió volverse al colegio.

Acompañada de Malloy, fue andando por el largo camino pedregoso hasta el colegio, comentando con el ravenclaw tonterías sin importancia acerca de los profesores y el curso. La verdad es que el chico, después de un par de cervezas de mantequilla más, había conseguido relajarse por fin, había dejado de alabarla y cogido seguridad, resultando así ser sorprendentemente simpático y agradable.

Ya que las normas no permitían que se acompañaran a sus salas comunes, ambos se pararon en una esquina, junto a una armadura que dormitaba, al igual que el resto del castillo.

- Me lo he pasado muy bien- le dijo la pelirroja, sonriendo.

- Yo también- le contestó el chico, apartándose el largo pelo castaño de la cara e inclinándose para besarla. Se trataba de un beso de buenas noches, los dos sabían que no era nada especial y que tampoco pasaría de ahí.

Sin embargo, en un acto reflejo y totalmente automático, la pelirroja giró la cara, de forma que los labios del chico rozaron su mejilla.

Impresionada por su propia reacción y antes de que el pobre ravenclaw pudiera decir algo que habría hecho la situación más incómoda, Lily volvió a girar la cara y le plantó un beso en la boca al chico. Fue suave, corto y prácticamente no cerró los ojos, pero al separarse los dos tenían sonrisas satisfechas.

- Ya nos veremos- le dijo él, sonriente, a lo que Lily sólo le respondió con un movimiento de cabeza, mientras giraba para doblar la esquina.

Mientras subía las escaleras cambiantes, parpadeó, algo desconcertada, por su reacción cuando él se había lanzado. No es que se enrollara con todos los chicos con los que quedaba, pero, al salir de Hogsmeade con Malloy ya había tenido claro que el chico se había ganado un beso de despedida.

Meneando la cabeza, se acercó al cuadro de la Señora Gorda, que dormitaba con la cabeza apoyada en la mano.

- Magister dixit- le dijo, en voz alta y clara, despertando así a la mujer pintada, que la miró con cara de pocos amigos.

- Me gustaría saber qué...- comentó, con un bostezo, mientras se apartaba para que Lily pudiera pasar por el hueco.

Una vez dentro, se descalzó, entrando a la Sala Común con los zapatos de tacón en la mano. Los pies le rechinaban, así que estaba deseando llegar a su cuarto para meterlos en agua fría.

- Hola, preciosa- la saludó una voz conocida, justo cuando iba a empezar a subir las escaleras de caracol del lado derecho de la sala. Lily se volvió, con una sonrisa.

Louis estaba sentado en uno de los sillones, junto a un fuego que eran prácticamente brasas, y mirándola con una cara que parecía decir que iba a someterla al tercer grado en breves momentos.

- Pensaba que te habías quedado en la fiesta- le saludó, arrastrando los pies para acercarse un poco, mientras Louis se levantaba y caminaba hacia ella- . ¿Qué tal con Phillip?- preguntó, con una sonrisita inocente.

- Divinamente- le respondió su amigo, sonriente. Esperó en silencio a que Lily diera la contraseña para el cuarto de las chicas y luego, mientras subían las escaleras de caracol, añadió, en susurros- . Aunque, cariño¿en qué estabas pensando para rechazar a Potter e irte con Malloy, del cual, por cierto, decías que era un coñazo?

- La verdad es que no era para tanto. Ha resultado ser mejor de lo que creía- respondió la pelirroja.

-¿Mejor que Potter, Lily?- preguntó Louis, alzando las cejas con incredulidad, al mismo tiempo que alcanzaban el último piso- . No sé porqué no me lo creo...

Lily no respondió y abrió la puerta del cuarto que compartía con Adah.

Se trataba de una habitación grande, quizá demasiado grande para las dos (bueno, tres, si se contaba a Louis, que muchas veces dormía allí), con tres camas con dosel y mesitas de noche junto a estas. También había un par de estanterías, un espejo de cuerpo entero detrás de la puerta, dos armarios empotrados y otra puerta, que comunicaba con el baño.

Cuando entraron, encontraron todas las luces encendidas y a Adah, pese a que era muy tarde, tirada encima de un puf (NA: una especie de cojín muy grande) negro y rojo, con el libro de antes, el cual, por cierto, estaba prácticamente terminando.

- Hola- les saludó, con una sonrisa- . ¿Qué tal la fiesta?

- Muy bien- le respondió Lily, con una sonrisa, mientras tiraba los zapatos y se arrastraba hasta la cama-. ¿Y tú?

- Bien...- Adah meneó la cabeza de un lado a otro y luego se volvió para mirar a Louis, que se había sentado en su propia cama- . ¿Por qué miras a Lily con esa cara?- le preguntó, al ver su rostro ceñudo.

- Porque estoy intentando saber qué se le pasaba por la cabeza para rechazar a Potter...- respondió rubio, mirando a Lily que puso los ojos en blanco, al tiempo que se levantaba para ir al baño a meter los pies en agua helada.

-¿Qué¿Cómo¿Cuando?- preguntó Adah, con curiosidad, dejando el libro a un lado.

Lily dejó la puerta del baño abierta, para escuchar como Louis le relataba a su amiga lo ocurrido en la fiesta y corregirle en algunas cosas en las que exageró terriblemente.

- Entonces, rechazaste a Potter y te fuiste con Malloy...- resumió Adah, cuando Louis terminó de contarle la historia.

El chico, pasándose la camiseta que usaba para dormir por la cabeza, asintió con la cabeza, y ya que estaba, haciendo un gesto de que aquello era peor que cometer los siete pecados capitales juntos.

La pelirroja, a su vez, también terminó de ponerse el pijama y resopló, peinándose el flequillo con los dedos.

- Pues sí y por increíble que os parezca, no lo hice porque sí. Hay unos motivos- dijo, muy digna, y con un tono algo repipi.

- Que son...- dijo Louis, con tono de pregunta. Al pobre todavía no le entraba en la cabeza que Lily hubiera rechazado a un chico como James. Era como decirle que no a Brad Pitt para irse a hacer punto.

- Pues- Lily se sentó en la cama de Adah- . Principalmente, porque la fiesta de inicio de curso es famosa por formar parejitas y paso de tener que deberle a Candy nada...- dijo, de forma orgullosa- . Con Malloy era más fácil, y no había compromiso.

-¿Te has enrollado con Malloy?- preguntó Adah, en plan suspicaz.

Lily meneó la cabeza de un lado a otro, recordando el modo en el que le había quitado la cara cuando se había inclinado para besarla.

- Nos dimos un beso de buenas noches, nada más- Louis volvió a resoplar, pero Lily pasó de él y siguió hablando- . Además, el segundo de esos motivos es que todavía no tengo muy claro si quiero que me interese Potter

- Lo cual quiere decir que te interesa- respondió, muy agudo, Louis.

- Lo cual quiere decir que no quiero que me interese- corrigió Lily, mordiéndose la uña del pulgar y desviando la mirada- . Aún hay cosas que quiero pensar...- añadió, dejando que su mirada se perdiera en el oscuro cielo.

Aquella respuesta pareció conformar a Louis y cuando Adah le lanzó una mirada para que lo dejase ya, el chico suspiró y acarició el pelo pelirrojo de su amiga.

- En fin, tú verás lo que quieres- le dijo, con una sonrisa que fue rápidamente respondida por su amiga- . ¿Vamos a dormir?- sugirió, mientras Adah se levantaba del puf y le daba una patada suave para mandarlo a una esquina.

Las dos chicas asintieron y los tres se metieron debajo de las sábanas de la cama de Adah. Aquella era una costumbre que tenían: dormir los tres juntos de vez en cuando. Normalmente dormían en la cama de Lily, que era un poco más grande, pero una vez dentro de la cama, no quisieron ni pensar en moverse.

Mientras Louis las rodeaba a las dos con los brazos, Adah, en una de las esquinas, se estiró para apagar con un movimiento de varita todas las luces.

- Buenas noches- se despidió Lily, colocándose de lado y cerrando los ojos.

Aunque no había pasado ni un segundo cuando Louis, con un tonillo sugerente, volvió a hablar:

-¿Alguna quiere sexo?- preguntó, en broma, mientras Adah y Lily estallaban en carcajadas.

A unos cuantos kilómetros de allí, en las Tres Escobas, también Sirius, Remus y James se estaban partiendo de risa. Ellos habían abandonado la fiesta mucho antes que Lily, terminando en las Tres Escobas, donde se pusieron hasta arriba de whisky de fuego con cocacola.

- Bueno, Prongsie, entonces¿qué te ha parecido Lily Evans?- preguntó Sirius, cambiando de tema (habían estado riéndose de cierta broma que le hicieron a Snape)

James tardó un poco en responder, pensándose la respuesta.

- Interesante, muy interesante. Y va a ser para mí- añadió, con una sonrisa de depredador.

-¡Así me gusta, Prongs¡Todo un machote!- le animó Sirius, con una sonrisa de orgullo- . Tú necesitas una tía así para olvidarte de la puta de Roxanne

- Pues, por su fama, yo diría que lo tienes fácil, pero después de como te ha dado calabazas esta tarde...- comentó Remus, la voz de la cautela.

- Sí, la verdad es que ha sido un poco descarado...- comentó Sirius, perdiendo un poco de su vitalidad aunque había cierto cachondeo y un asomo de sonrisa en su rostro.

Sin embargo, no consiguieron desanimar a James.

- No me importa- dijo el merodeador de pelo revuelto, sonriente y seguro- . Todavía no sabe lo persistente que puedo llegar a ser...

Y James no estaba así de seguro y convencido por el efecto del alcohol o por la euforia del momento. Para él, no había nada más claro: el que la sigue, la consigue.

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Notas autoraHolaaa!! Qué tal¿Disfrutando de las vacaciones(los que las tengáis, los que no, no os preocupéis, ya os queda menos)? Pues nada, aquí tenéis el segundo capítulo, un día antes del estreno de la quinta película de Harry Potter (al menos aquí en España, no sé como irá por el resto del mundo). Tengo unos nervios por ver qué tal caracterizados están a James, Lily y compañía en la peli...(aunque por lo que he visto... bastante mal ¬¬)

Por cierto, para los que me conozcan por mi otra historia, verán que me he superado en lo referente al tiempo! ni siquiera he tardado un mes en actualizar!! ojojojo, me siento tan orgullosa!! XDDD

Tengo que agradecer todos los reviews, 15!! ni yo me lo creo!! me alegro de que la historia esté gustando, mil gracias!! los contesto en un review a mí misma, porque fanfiction no me deja hacerlo aquí mismo, lo siento!! (a partir de ahora usaré el "reply")

Bueno, y qué os ha parecido este primer encuentro de James y Lily?? saltan las chispas no?? (espero que siii :p). En fin, comentadme qué os ha parecido y cualquier cosa más que me queráis decir, me encantan las críticas y los comentarios, los agradezco en el alma!

Un besito muy fuerte!! muaaa!! hasta el siguiente capítulo!