Disclaimer: Como no soy rubia, no estoy forrada, no tengo tres hijos y no me apellido Rowling, entenderéis que nada de esto es mío y que yo no saco nada más que un poco de diversión con ello.

THE GOOD GIRL

Capítulo tres: ...y la persigue...

El lunes después del fin de semana contiguo a la fiesta de inicio de curso, James puso en marcha su plan de seducción y conquista de y en Lily Evans. El plan, tal como les había dicho a sus amigos, estaba basado en la persistencia e insistencia que, en este chico en particular, eran cualidades muy acentuadas.

Así que, durante los siguientes días, buscó a Lily en los jardines o en la biblioteca, la esperó para desayunar y/o comer juntos y también se sentaba con ella en la Sala Común muchos días para hacer los deberes juntos o simplemente, charlar un poco.

Este acoso y derribo hubiera hartado a cualquiera en un par de días y a Lily en unas 12 horas, pero James contaba con ese encanto natural y especial que hacía que no resultase un auténtico plasta.

Lily, por su parte, no podía negar que el chico le ponía ganas y que eso le resultaba, como poco enternecedor y atractivo, pero cuando James le dejaba caer que quizá podrían salir algún día, ella se hacía la loca o cambiaba de tema.

Algo que, por cierto, iba en contra de su naturaleza y de todo lo que había hecho, en lo que a hombres se refiere, hasta la fecha. Como Louis bien le había comentado, uno de los días que lo hablaron antes de dormir, ella jamás se había hecho la remolona para salir con un chico, ni mucho menos se había dejado llevar por las dudas... Sin embargo, Lily aún no tenía muy claro qué era lo que dudaba o a qué estaba esperando.

Así que de esta guisa seguía la pelirroja dos semanas después, comiéndose la cabeza a ratos y a otros, dejándolo correr.

Y aquella mañana de principios de Octubre, era uno de los momentos en los que Lily dejaba correr el asunto. La chica iba caminando del brazo de Adah, las dos volviendo del aula de Runas Antiguas y en dirección a la torre de Adivinación, donde estaría Louis. Ninguna de las dos entendía muy bien por qué su amigo había elegido aquella asignatura, cuando cada vez que agarraba el libro de Adivinación, no podía evitar unos ataques de risa casi histéricos, además de ser, por cierto, un auténtico escéptico con el horóscopo, el tarot y demás.

-¡Vaya, mira Adah!- le dijo de repente Lily a su amiga, deteniéndose junto al tablón de anuncios y señalándole una cartulina naranja en la que brillaba la letra cursiva del profesor Flitwick.

La rubia leyó rápidamente el texto y asintió con la cabeza.

- El concurso de prosa y poesía de Flitwick y Binns...- comentó, con una sonrisilla- . El otro día me pregunté cuando sería...

Aquel concurso, organizado por los profesores de Encantamientos e Historia de la Magia, llevaba organizándose durante años y permitía que los alumnos del colegio explotaran su vena literaria y artística (pese a lo de "prosa y poesía", permitía todo tipo de categorías).

Y por extraño o curioso que pareciera, se presentaban un gran número de alumnos. Aunque quizá no fuera tan extraño, teniendo en cuenta que el premio solía ser dinero o vales de compra en Hogsmeade (más de lo segundo que de lo primero).

-¿Vas a presentarte?- le preguntó Lily a su amiga. Adah había quedado en los tres puestos finalistas todos los años que se había presentado y si no había conseguido el primer premio, siempre había sido porque Rita Skeeter también se había presentado con unos artículos demoledores.

Pero aquel año Rita no estaba en el colegio, así que nada impediría que Adah ganase. Y así se lo dijo Lily, cuando su amiga le respondió que aún no estaba del todo segura en cuanto a presentarse.

- Pero aún así, Lily... No es tan fácil ganar y no creo que tenga que ver con que Rita se presente o no. También hay gente muy buena en otras cosas...- le rebatió Adah, mientras se alejaban del tablón. Y no era modestia. Simplemente no confiaba tanto en ganar el concurso como lo hacían sus amigos, que estaban absolutamente seguros de que se llevaría el primer premio con la gorra.

- Adah, yo he leído lo que escribes- le dijo la pelirroja, doblando una esquina- y personalmente, lo encuentro mucho mejor y con mejores intenciones que cualquier artículo de la Skeeter... Yo siempre he dicho que Binns y Flitwick le daban el primer premio porque tenían miedo que arremetiera contra ellos.

La rubia soltó una risita, tomando el brazo que su amiga le ofrecía.

- En cualquier caso- continuó Lily, a la vez que doblaban una nueva esquina para caminar por un largo y estrecho corredor- , tú ya has quedado en los primeros puestos todos los años y...

Antes de terminar la frase, la pelirroja se interrumpió, deteniéndose en seco también, lo que hizo que Adah, enganchada de su brazo como iba, tuviera que frenar bruscamente y trastabillar un poquito para no tragarse a la parejita que, en medio del ya de por sí estrecho pasillo, se besaba apasionadamente, como si les hubieran echado pegamento en los labios, y también en el resto de sus miembros.

Lily frunció un poquito el ceño y, en voz bastante alta, carraspeó con fuerza.

-¡Ejem¿Os importa?

Tardaron un par de segundos, pero a la voz de Lily, Sirius Black y Karen Simone Griffin finalmente se separaron, echándose los dos hacia un lado para que Lily y Adah pasaran y sonriéndoles amablemente a modo de disculpa.

Cuando estaban a unos cuantos metros, Lily giró ligeramente la cabeza, mirando de reojo a los dos chicos, que habían vuelto a solaparse por las bocas.

- Vaya, Black y Karen... - comentó la pelirroja, con una sonrisilla algo incrédula- . ¿Tú lo sabías?

Adah asintió con la cabeza.

- Ya me los había encontrado un par de veces antes...- Más de un par de veces, ahora que lo pensaba- . Según escuché, se liaron en la fiesta de inicio de curso y empezaron al día siguiente...- le contó a su amiga, encogiéndose de hombros, como diciendo que tampoco era nada excesivamente interesante... Un lío más del libertino número uno del colegio.

Lily meneó ligeramente la cabeza, echando un nuevo vistazo a sus espaldas.

Karen era una Gryffindor de su mismo curso, rubia, de ojos azules, boquita de piñón, pechos enormes, un cuerpo finito y muy pocas luces. De haber ido a un instituto americano o a un colegio normal, Karen habría sido la típica animadora popular. Sin embargo, ya que en Hogwarts no había animadoras, Karen había terminado, como no podía ser de otra manera, uniéndose a las SPA.

Aunque, eso sí, jamás había criticado o mirado mal a Lily, aunque la pelirroja no tenía muy claro si era porque le caía bien o porque no se había enterado de que ya no estaba más en su grupo.

Cuando por fin llegaron a la torre de Adivinación, Louis las estaba esperando sentado al pie de las escaleras, por las cuales aún bajaban unos cuantos alumnos.

-¡Por fin!- exclamó, con disgusto, al verlas- . Empezaba a preguntarme si nos daría tiempo a comer...

- Perdona, Louis, pero nos encontramos con un obstáculo por el camino...- le dijo Lily, mientras Adah le tendía una mano para ayudarle a levantarse.

-¿Un obstáculo?- repitió el chico, frunciendo levemente el ceño, pensando en qué podría haber retrasado a sus amigas- ¿Candy y su grupito?

- Casi. Nos chocamos con Black y Karen Griffin dándose el lote en mitad del pasillo más estrecho del colegio...

-¿Si?- preguntó Louis, con curiosidad- . ¿Están juntos¿Desde cuando?

- Desde la fiesta de inicio de curso, según he oído- respondió Adah, apartándose para que un grupo de cinco chicas de Slytherin, lideradas por Narcisa Black, pudiera pasar.

- Gracias- le dijo Narcisa, con sus fríos e impecables modales. Le hizo un gesto de saludo a Lily al pasar junto a ellos y siguió adelante por el largo corredor, seguida de sus amigas.

- Se nota que falta Bellatrix- comentó Louis, al verlas pasar- . Antes, ni siquiera se habrían dignado a mirarnos...

Adah y Lily asintieron con la cabeza, mostrando su acuerdo.

Nada más entrar al colegio, más o menos igual que hiciera Candy años más tarde, Bellatrix Black, y tras unos años también su hermana Narcisa, se habían rodeado de un grupo de chicas de Slytherin y de sangre pura, la gran mayoría de ellas atractivas e increíblemente provocativas.

Lily tenía fama de zorra y de tirarse a todo lo que se encontraba; en el caso del grupo de las hermanas Black, no era sólo fama lo que tenían, era prácticamente una certeza, un hecho.

Candy, una vez, durante los primeros meses de rumores acerca de Lily, había dejado caer que quizá la pelirroja debería juntarse con ellas, ya que tenían costumbres parecidas, pero había dos razones obvias por las que Lily nunca podría (ni tampoco quería) ir con ellas: la primera, era Gryffindor y ellas raramente aceptaban a alguien que no fuera Slytherin. La segunda, Lily provenía de una familia muggle, era una "sangre-sucia", y eso era algo que, Bellatrix Black especialmente, jamás habría aceptado en su grupo.

- Bueno¿nos vamos a comer?- propuso Adah, interrumpiendo la secuencia de pensamientos de Lily, mientras Louis se colgaba la mochila del hombro.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

El Gran Comedor estaba atestado de gente, como de costumbre a esa hora, así que Lily, Louis y Adah tuvieron que apretujarse en un hueco que había entre unos revoltosos estudiantes de primero y unas niñitas de segundo, al final de la larga mesa de Gryffindor.

Y no tardaron en lamentar no haberse puesto en otro sitio o simplemente, haber comido de pie.

Los niños de primero, a la izquierda, no pararon ni un segundo de tirarse los guisantes los unos a los otros, utilizándolos como proyectiles de sus catapultas hechas con cucharas. Mientras tanto, las niñas de segundo, a la derecha, no paraban de mirarles con una mezcla de admiración y esperanza y a cada minuto se cuchicheaban algo al oído y soltaban risitas estridentes y francamente insoportables.

-¿Qué tenemos luego?- preguntó Adah, esquivando un guisante que se había desviado de su camino.

Como Louis, que era el que se aprendía los horarios de las tres de memoria, estaba demasiado ocupado pescando los guisantes que había caído en su sopa, Lily agarró la carpeta, que tenía a sus pies y consultó el horario que llevaba dentro.

- Una hora de Herbología los tres juntos- contestó a su amiga, apartándose un guisante del pelo- . Luego Louis y yo tenemos doble hora de Histología y Alquimia, así que tú tendrás Arcano y Aplicaciones...

- Es verdad... Gracias- dijo Adah, mientras esquivaba un nuevo guisante y las niñas de la izquierda volvía a reírse escandalosamente.

- No- dijo Louis, casi a la vez que Adah, levantando la vista de su plato de sopa, ya libre de guisantes.

-¿Cómo que no?- preguntó Lily, extrañada- . ¿No qué?

- Que hoy no hay ni Histología y Alquimia ni Arcano y Aplicaciones. Los profesores de las optativas tienen hoy Evaluación así que nos dan esas horas libres. Y también mañana- les explicó Louis, pero entre que tuvieron que evitar que una lluvia de guisantes les cayera en medio de la cabeza y que las niñas de segundo volvieron a reírse de forma estridente, ni Lily ni Adah pudieron escuchar lo que había dicho.

La pelirroja, harta de que allí no hubiera orden ni concierto y de que los prefectos, casi a un metro de allí, pasaran del tema, sacó la varita y pronunció, prácticamente en un siseo:

- Inmovilus- Los guisantes quedaron suspendidos en el aire y los niños la miraron con aire acusatorio, como echándole en cara que les hubiera fastidiado la diversión

- Eh, si tantas ganas tenéis de tiraros cosas¿por qué no vais al patio, que tiene un montón de piedras?- les preguntó Lily, con aire enfadado- . Con un poco de suerte, alguna os dará en la cabeza...

Los niños parecieron amedrentarse y dejaron las cucharas sobre sus platos, con aire de fastidio. Lily sabía que la paz duraría poco, pero se conformaba con que se estuvieran quietos hasta que ellos terminaran. Y ya que había obtenido un poco de atención, se volvió a las niñas de segundo, que la miraban de hito en hito.

- Y vosotras, guapas, a ver si os reís un poquito más bajo¿vale?- dijo, poniéndose un poco borde.

Las niñas asintieron con la cabeza y como parecían más cohibidas que los niños, la pelirroja les sonrió suavemente y luego, volvió a mirar a sus dos amigos, que la miraban conteniendo la risa.

-¿Qué decías, Louis?- le preguntó a su amigo, con una sonrisa inocente de "aquí no ha pasado nada de nada".

A un par de metros, en el medio de la mesa, Sirius soltó un silbido de impresión y apartó los ojos de Lily y sus amigos, para mirar a James, que, sentado a su lado, también había visto la escena de hacía unos minutos.

- Menudo genio gasta tu pelirroja...- le dijo a su amigo, con una sonrisilla, mientras James la miraba un par de segundos más, meneando la cabeza con una sonrisa.

- Por cierto¿cómo vas con ella¿Sigues acosándola?- preguntó Remus, sentado frente a sus dos amigos, con Peter a su lado.

- Yo no la acoso- protestó James, haciendo un mohín mientras se revolvía el pelo- . Sólo soy persistente

Sirius soltó una risotada sarcástica, que fue coreada por Peter, pero cuando James le miró mal, el merodeador más pequeño se escondió detrás de su servilleta y fingiendo un ataque de tos.

- Mira James, una cosa es ser persistente y otra el acoso- le dijo Sirius, con tono y aire docto y pasando de la mala mirada que le echó su amigo del alma- . La persistencia, al cabo de los días, da resultado. El acoso termina con fatales consecuencias, sobretodo para algunas partes sensibles del cuerpo...

- Gracias por esa increíble lección, Padfoot- le contestó James, con un tono sarcástico- , pero os repito que yo no la estoy acosando.

-¿Ah no¿Y por qué no te da resultados¿Qué chica que haya estado con nosotros ha tardado tanto en caer?- preguntó Sirius, con una cara de "a ver si puedes rebatirme eso"

- Paddy, todas tus novias, y una buena parte de las de James, no tenían más de dos neuronas así que ni siquiera te hacía falta ser persistente...- intervino Remus, en plan apaciguador.

Sirius, sin ofenderse, batió las pestañas con coquetería.

- A mí no me hace falta la persistencia, Moony, me sobra el encanto natural...

Y era absolutamente cierto: pocas veces, por no decir ninguna, Sirius había tenido que insistirle a una chica. Ni ganas de hacerlo.

- Además, no todas mis novias tenían menos de dos neuronas...

- Sí, como Karen¿no?, que piensa que África es un barrio residencial...- contestó James, con maldad.

Y como si al decir su nombre la hubiera convocado, Karen apareció a espaldas de James y Sirius, abrazando a este último con efusividad.

-¡Hola Siri!- exclamó la chica, con su voz cantarina y una sonrisa dulce e ingenua- . ¡Hola chicos!- los otros dos le sonrieron amablemente. Podía no tener más de dos neuronas, pero por lo menos era simpática y no sometía a una operación de amígdalas a su amigo delante de ellos mientras estaban comiendo.

Corrección: por lo menos no tardaba menos de dos minutos en someter a Sirius a una operación de amígdalas, pues la chica ya se había sentado sobre el regazo del moreno y le había metido la lengua hasta la campanilla.

Cuando Karen decidió que ya era suficiente, se separó los pocos centímetros que le permitía el espacio entre la mesa y el banco de madera en el que estaban sentados.

- Siri, no sabes como me alegro de verte...- le dijo, rodeándole el cuello con las manos mientras se sentaba de lado y acariciándole el pelo.

-¿Ah sí?- Sirius les mandó a sus amigos un par de miradas de triunfo que, además, parecían decir "¿Veis lo que os decía? Encanto natural"

- Sí, sí. Es que necesito un favor muy, muy, muy, muy grande- le explicó, parpadeando mucho mientras gesticulaba con la cabeza.

A sus espaldas, James le hizo a Remus un gesto obsceno con la boca, que hizo que el licántropo tuviera que ocultar la cara detrás de una servilleta.

- Necesito que me dejes la redacción que nos puso McGonagall, por fi, por fi...- continuó Karen, poniendo ojos de cordero degollado y frunciendo un poquito los labios- . Es que Candy me ha tenido un poquito liada y no pude hacerla y ya que tenemos la tarde libre...

-¿Ah sí?- intervino Remus, que cualquier cosa referente a las clases le hacía poner la oreja.

- Sí. Los profesores de las optativas tienen Evaluación hoy y mañana también- le contestó Karen y luego se volvió a su novio de nuevo- . Por fa, cariñín...

Tentado estuvo Sirius de decirle que no, sólo por regocijarse un poquito, pero al final pensó que igual se ponía pesada, así que asintió con la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja.

- Claro, cógela. La tengo dentro de mi pupitre, en la clase de Transformaciones- le dijo, y Karen soltó un gritito de felicidad y abrazó a su novio.

-¡Ay, gracias, cariño!- le dijo, con alegría, bajándose de su regazo y saliendo del banco de Gryffindor- . ¡No veas lo que me alegro de que estés aquí!

- Ya, por el interés te quiero Andrés- le contestó Sirius, con una sonrisa sardónica y por lo bajini, aunque Karen, que tenía falta de neuronas pero no de oído, le escuchó perfectamente y compuso una expresión confusa.

-¿Cómo que Andrés? Tú te llamas Sirius...- le respondió, frunciendo el ceño y los labios nuevamente, sin entender.

Sirius vio como sus dos amigos, James y Remus, ahogaban dos profundas carcajadas en sus respectivas servilletas(les faltó metérselas en la boca enteras), mientras Peter pasaba los ojos de unos a otros sin entender nada. El merodeador de pelo oscuro se contuvo de poner los ojos en blanco.

- Déjalo- le respondió a Karen, con una sonrisa un poco condescendiente- . Era una forma de hablar...

- Ah...- la rubia asintió con la cabeza y se inclinó para darle un beso en la boca- . Bueno¡me voy!

Y se alejó de allí meneando su cuerpecito.

- Un auténtico Premio Nóbel...- comentó Remus, viéndola marchar, mientras James se carcajeaba de lo lindo, esta vez libre de su servilleta.

-¿Por qué¿Qué ha dicho mal? A mí no me ha parecido raro...- comentó Peter, también un poco confuso.

Sirius puso los ojos en blanco, esta vez sí, pero no dijo nada. Por lo menos Karen era cariñosa y bastante buena chica, y, por muy estereotipado y machista que sonase... ¿Qué importaba? Para lo que hacían juntos no hacía falta un cerebro...

- En fin, por lo menos nos ha contado lo de las tardes libres...- comentó Remus.

- Eso sí- James sonrió y se frotó las manos, como si estuviera a punto de darse un banquete- . Se le puede sacar mucho partido a un par de tardes libres...

- Uy sí, puedes usarlas enteras para acosar a Evans- le contestó Sirius, devolviéndole la pelota por lo de antes.

- Ya te he dicho que no la estoy acosando, Andrés- James remarcó el nombre con una sonrisita malvada mientras su mejor amigo le dirigía una llena de dientes- . En cualquier caso, hoy no voy a hacer nada...

Tanto Sirius como Remus le dirigieron un par de miradas de extrañeza.

-¿En serio¿Vas a retirarte?- le preguntó Remus, mientras Sirius le ponía una mano en el hombro, en plan paternal.

- Nada de eso- James negó con la cabeza, con una sonrisa de absoluta seguridad en sí mismo- . Será ella la que haga el primer movimiento...

Remus y Sirius se miraron entre ellos y luego volvieron a mirar a James, con las mismas sonrisas que pondría un padre si su hijo le estuviera diciendo que iba a viajar al espacio en su nave espacial de juguete.

- Prongsie... Sin ofender, pero me parece que eso no te lo crees ni tú, guapo...

Pero aquello no amedrentó ni desanimó a James. Era perfectamente consciente de que no tenía a la pelirroja comiendo de su mano, pero estaba seguro de que, después del acoso y derribo de los últimos días, notaría su ausencia. Y que la echaría de menos.

-¿Cuánto te apuestas a que sí?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

James cumplió su palabra y no se acercó a Lily en toda la tarde, la cual, por cierto, ambos pasaron entera en la Sala Común de Gryffindor con sus respectivos amigos. La lluvia había chafado cualquier intención de escaparse a Hogsmeade, jugar al quidditch o simplemente tirarse en el césped a no hacer nada, pero, por lo menos, ayudó al plan de James.

Si tenían la tarde libre y además llovía, había muchísimas más posibilidades de que Lily se percatase de su presencia, porque se reducía el número de lugares al que ambos podían ir.

Así que el chico se había mantenido alejado de la pelirroja. No podía decirse que hubiera sido muy exagerado, que la hubiera evitado a toda costa... Se había valido de los detalles, detalles muy ínfimos: sentarse en la otra punta del invernadero en Herbología cuando normalmente se ponía todo lo cerca que podía, no buscarla ni buscar su mirada, no acercarse por casualidad...

Y, tal como había predicho, después de toda su insistencia de aquellos días, Lily sí notó esos detalles, sí notó su ausencia. Y no le gustó. Estaba molesta y desconcertada y atacada en toda su vanidad, en pleno orgullo. Estaba acostumbrada a que los chicos fueran detrás de ella y le fastidiaba que, de un día para otro, James hubiera, aparentemente, perdido tanto interés.

Sin embargo, por otro lado, como no la estaba evitando de una forma fácilmente notable, también estaba consiguiendo que se sintiera como una paranoica y una ridícula que necesitaba ser el centro de atención todo el rato.

- Lily, si tantas ganas tienes de hablar con él¿por qué no vas tú directamente?- le preguntó Adah, después de la enésima mirada furtiva de la pelirroja al merodeador.

Lily no respondió y se echó hacia atrás en la silla tapizada y tamborileó con las uñas en la superficie de la mesa en la que Adah, Louis, y supuestamente ella también, estaban terminando sus conclusiones para Pociones. Se negaba a admitir que le molestaba que él no estuviera pendiente de ella. Se negaba a admitir que era tan tonta...

- Déjala, Adah, lo que pasa es que le pica en el orgullo...- comentó Louis, con una sonrisilla. Era verdaderamente divertido ver a su amiga mirar toda ceñuda a James, y sin pronunciar palabra.

Aunque Louis intuía que había dado en el clavo: no era que Lily bebiera los vientos por Potter, aún no, y pese a que estaba bastante interesada, su disgusto no era por James. Era por ella misma.

Louis sabía que su amiga era orgullosa y le gustaba utilizar su efecto en los hombres para llevar a cabo las cosas tal y como las había planeado. Por eso, le fastidiaba mucho cuando alguien se saltaba el patrón...

El chico rubio se tragó otra sonrisa, por si acaso. Sería divertido, sobretodo teniendo en cuenta lo que Lily le había dicho, ver donde desembocaba aquello...

Y aquello desembocó en que Lily, al día siguiente, decidió que si James no iba a mover ficha, sería ella la que le hiciera avanzar... Así que, después de la comida, se acercó a él, con una sonrisa deslumbrante en los labios.

James estaba sentado en la mesa de Gryffindor, terminándose la mousse de limón del postre, con aire distraído. Sirius estaba a unos pocos metros con Karen y Remus había ido con Peter a la biblioteca, así que el terreno estaba bastante despejado.

De hecho, él mismo se había ocupado de que lo estuviera para cuando Lily se acercase. Lo tenía todo bastante previsto...

Y aún así, cuando Lily estuvo a su lado, tuvo que meterse la cuchara en la boca y obligarse a tragar para que la mandíbula no se le descolgase hasta el suelo: nunca, desde aquella vez que Britney Spears hubiera cantado en medio de un instituto americano "Baby... One more time" vestida de colegiala y con dos trenzas, nunca a James le había parecido tan sexy un uniforme. Sabía por experiencia que las chicas cambiaban del colegio a las fiestas (se maquillaban y tal...) pero en la pelirroja casi no se notaba el cambio.

Lily, por su parte, había calculado esa entrada y se había quitado la holgada túnica para ello. No había hecho nada más, pero la falda plisada negra, la camisa blanca con el escudo de Gryffindor y los calcetines hasta la rodilla le sentaban tan bien como cualquier vestido de fiesta. Además, llevaba su mejor sonrisa pintada en la boca y una mirada algo felina en los impresionantes ojos verdes.

- Hola James- saludó al merodeador, sonriente y sentándose a su lado en el banco. A James le hubiera encantado poder lanzarle a Sirius una mirada de triunfo, pero se limitó a sonreír a la pelirroja.

- Hola Lily- la saludó, aunque no dijo nada más. Estaba deseando derrochar su encanto, porque con ella era algo que le salía automático, pero aún podía hacerse de rogar un poquito más.

-¿De limón o de nata?- preguntó Lily, de forma casual, señalándole la mousse de color blanquecino.

- Limón- James sonrió ante la mueca de asco de la chica- . Intuyo que la tuya ha sido de nata¿no?

- Intuyes bien

-¿Algún problema con las cosas ácidas?- preguntó James, con curiosidad, mientras se llevaba una cucharada más a la boca.

Lily negó con la cabeza.

- Ningún problema. Pero si se trata de un postre dulce, no sé porque tiene que ser ácido...- encogió los hombros- . No es lógico...

James alzó un poco las cejas, pensando que aquello era un punto de vista interesante y a la vez preguntándose qué hacían hablando de la lógica que tenía o no tenía una mousse. Sin embargo, Lily no añadió nada más.

No era un silencio incómodo, al menos no para ella. Lily podría haber dicho un montón de cosas, pero quería que fuera él quien hablara primero, quería ver como rompía el hielo. Los dos estaban pensando en lo mismo, pero la chica tenía muy claro que sería él quien lo dijera primero.

Después de un minuto y medio, James decidió que no soportaba aquel silencio.

- Entonces¿has venido aquí a hablarme de la lógica de los postres del colegio?- preguntó, con una sonrisa demoledora, en contraste con el tonillo de ligera irritación.

Lily también sonrió, pero de forma perezosa.

-¿Quieres que te hable de otra cosa?- preguntó, tras un par de segundos.

James la miró, sin perder la sonrisa y aguantándole la mirada y tardó también unos segundos en responder.

- Claro. ¿Qué piensas tú de la deflación de galeones británicos en Europa del Este? Espantoso¿no?- dijo, con una mezcla de sorna y cachondeo que hizo reír a Lily.

- Terrible- contestó, con una ligera carcajada.

- Aunque nosotros tenemos la tarde libre- atajó James, aunque sin que viniera a cuento o tuviera ninguna relación con la anterior conversación.

- Y hace bastante buen tiempo- respondió Lily, señalando el techo, que mostraba un cielo claro y con un par de nubes raquíticas- . El típico tiempo para tomarse una cerveza de mantequilla- en los ojos de James brilló el triunfo y también la expectación, y a Lily le pareció sentirlo, así que añadió- . Aunque no hay nada que celebrar...

James estuvo a punto de rechinar los dientes, pero se limitó a sonreír. Él también sabía aguantar un tira y afloja como aquel...

- Se puede celebrar precisamente eso. Que no hay nada que celebrar- le contestó, en plan agudillo.

Lily soltó otra carcajada. Ingenio tenía, eso estaba claro. Además, había sido él quien había encauzado las cosas. Así que, para no admitir que se moría de ganas de terminar aquel diálogo de besugos (aunque se estaba divirtiendo), se dijo que no le haría ningún daño ser ella quien hiciera la pregunta.

- Entonces¿quieres ir a Hogsmeade a celebrar la rutina?- preguntó, con una sonrisa que era una auténtica invitación.

En aquel momento, el merodeador pudo visualizarse a sí mismo saltando y alzando el puño, en plan victorioso...

- Claro- le respondió, sonriente, metiéndose de nuevo la cuchara en la boca.

Diez minutos más tarde los dos estaban saliendo del Gran Comedor, en dirección a las puertas del colegio. Como Filch estaba al cargo de un grupo de tercero que había armado bulla, no tuvieron problemas para salir.

-¿Sabes?- le dijo James a Lily, mientras andaban por el camino asfaltado- . Yo había pensado justo lo mismo para esta tarde...

Lily le miró, suponiendo que se refería a ir a Hogsmeade a tomar algo.

-¿Y por qué no me lo propusiste tú?- preguntó.

- Quería ver si dabas tú el primer paso- respondió de forma simple el merodeador, hundiendo las manos en los bolsillos y encogiéndose de hombros- . Además, si esperaba y venías, me evitaba que pidieras una orden de arresto por acoso...- añadió, sonriendo mientras recordaba a sus amigos.

Lily, en cambio, parpadeó, un poco confusa. No entendía por qué él se lo estaba contando: aquello era una estratagema, una táctica de conquista en toda regla y cualquier chico le hubiera dejado creer que ella había ido por su propio encanto. En cualquier caso...

- Si quiero que un tío me deje en paz, se lo digo- le dijo, abrochándose un botón de la chaqueta que se había puesto sobre el uniforme.

-¿Todos los tíos hacen siempre lo que les dices?- le preguntó James. Tenía la impresión de que ella era la clase de chica por la que un tío suplicaría.

Lily, esbozó una sonrisa lenta y felina, que hizo que James quisiera devorarle la boca.

- Casi siempre...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Después de pasarse toda la tarde en Hogsmeade, Lily y James volvieron justos para el toque de queda, justo antes de que Filch echara los cerrojos y cerrara las puertas de los límites del colegio. Como ya se habían perdido la cena, los dos fueron directos a las cocinas del colegio, donde, en un par de minutos, los elfos les tuvieron listo un auténtico banquete.

Poco después de las once y cuarto, los dos habían terminado de cenar y volvían a la Sala Común, hablando alegremente. Se entendían bastante bien y les gustaba hablar el uno con el otro, principalmente porque sus conversaciones solían obligarles a poner en marcha todo su cerebro. Iban al mismo ritmo y eso no era algo que ninguno de los dos encontrara habitualmente.

Pero se lo habían esperado.

- En fin...- le dijo Lily, una vez en la Sala Común, cuando llegaron a las escaleras que conducían a los dormitorios de las chicas- . Ha estado bien celebrar la rutina

James le sonrió, de forma encantadora y asintió con la cabeza.

- Si necesitas celebrar la rutina otra vez...- ofreció, sonriendo, aunque no terminó la frase. Ambos sabían a qué se refería. Se dieron un par de besos cortos como despedida y Lily subió el primer escalón

- Bueno, quizá otro día podríamos...- empezó a decir el chico, pero Lily le puso las manos en los hombros y le cortó:

- No, otro día no- le dijo, al mismo tiempo que en la cara de James aparecía la decepción- . Deberíamos quitarnos ya este peso de encima...

Inclinó la cabeza y con suavidad, atrajo los labios del merodeador a los suyos. Fue una suerte para James que sus reflejos fueran tan rápidos, porque en aquel preciso momento se sintió invadido por una ola de sensaciones que dejarían inmóvil a cualquiera.

Pero James deslizó una mano hasta la nuca de la pelirroja, acariciándole el pelo y la piel por el camino y justo cuando los labios de ella se entreabrían y él iba a profundizar el beso, Lily retrocedió y se separó.

- No está mal, Potter...- le dijo, con una sonrisa, mientras quitaba las manos de sus fuertes hombros- . Ya me lo imaginaba. Buenas noches...

De nuevo, los reflejos extra- rápidos de James salvaron el día, porque antes de que Lily pudiera hacer algo más que darse media vuelta y poner un pie en el segundo escalón, James ya había tirado de su mano para hacerla girar. Sin una palabra y con rapidez, el merodeador rodeó la fina cintura de Lily con un brazo y hundió la boca en aquellos labios rojos.

¡Uauh!

Eso era todo lo que Lily podía pensar mientras James le acariciaba delicadamente la boca con los labios y la cara y el cuello con las manos. Su fama le precedía y le precedía bien.

Pero ella no iba a dejarse dominar por la situación y a quedar por debajo, ni hablar. Ella también sabía como mantener a raya a un tío.

"Puedo frenarlo" se dijo, mientras la mano que había enredado en el cabello oscuro de James bajaba hasta su hombro. "Sé perfectamente cómo hacerlo. Puedo controlarte"

Y utilizando la mano que tenía en el hombro, le apartó suavemente.

- Pero que nada mal- le elogió, refiriéndose a lo que le había dicho antes.

- No había hecho más que empezar...- le respondió James, con orgullo y aunque aquel era el típico comentario de gallito que se hace el macho, Lily intuía que había bastante verdad en aquellas palabras.

- Veremos como lo terminas...- se inclinó y depositó un único beso en la mejilla del chico- . Hasta mañana...

- Hasta mañana, Lily

James decidió que ya había jugado y que lo había hecho muy bien, así que dejó que la pelirroja se marchara.

El juego no había hecho más que empezar, pensaron los dos, mientras entraban en sus respectivos cuartos. Pero los dos se equivocaban, ya iban por la primera parte y ninguno de los dos se había enterado.

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Notas de la autora: ¡¡Hooola¡¿Qué tal todos?! Espero que muy bien! disfrutando del nuevo libro?! he visto que por aquí ya hay gente que se lo ha terminado y no ha podido resistirse a escribir fics (y personalmente, no me parece mal si avisan de los spoilers). Yo voy por la página ciento y pico, pero estoy teniendo mucho cuidadito porque quiero saborearlo y que me dure... Ya que cuando lo saquen traducido en español estaré con los finales o peor, con selectividad, así que no me lo voy a poder leer y tal...

Por cierto, muuuchas gracias por los reviews!!! contesto los anónimos más abajo; los otros, con reply. Si hay alguien a quien no le llega la contestación, que me avise, porque me parece que es lo mínimo que podía hacer y me fastidia si no llegan...

En fin, el capítulo... qué os ha parecido?? yo lo veo un poco flojo, además de corto, no sé... -- me dan miedo mis protagonistas, son un poco bastante calculadores... x") y por cierto, tened un ojo puesto en esa habilidad de Adah (que, al parecer, ha caído muy bien, qué ilusión ) para encontrarse a Sirius con sus ligues...

Por otro lado, siento mucho si he tardado más que la última vez, pero no siempre pillo la inspiración y aparte estuve en la playa, donde no tenía internet y además eran fiestas, así que imaginad que no me dediqué mucho a escribir... Peeero también tengo la mitad del cuatro escrito así que, si todo va bien, antes del 2 de Agosto habré publicado otra vez. En realidad, ese trocito que ya tengo escrito era parte de este capítulo, pero al final decidí cortarlo, para que no se alargara demasiado (y como resultado, éste es demasiado corto UUU)

Pues eso, que espero que os guste y tanto si es sí como si es no, sed buenas y comentadme por fi!! sin que os sintáis presionadas... pero seguro que termino el cuatro muchíiiisimo más rápido!! Un besazo veraniego enorme!! muaa!!

Ana

CONTESTACIÓN REVIEWS ANÓNIMOS

1.Cecy: ¡¡Hola!! muchas gracias por el review, me alegro de que la historia te guste y siento mucho haber tardado un poco más de la cuenta. Aún así espero que te guste. Un besazo!!

2.Juu: ¡Juli, wapa¿Cómo te va todo? la verdad es que podría contestarte directamente a tu dirección pero en fin... acabo de ver que has actualizado "Ella y él", ahora me paso!! por cierto, te estás leyendo el séptimo libro? pues nada, muchas gracias por el review te ha gustado la conquista de James/Lily (porque yo todavía no sé quien conquista a quien)?? espero que sí! un besazo!! muaaaa!!

Kry: ¡¡Hola!! muchas gracias por el review, me alegra que te guste la historia. Sí, la verdad es que se sale mucho de lo que es la historia en realidad, pero quería aprovechar que todavía no me había leído el séptimo libro para ponerle a Lily una personalidad diferente a la que aparece en los libros. De todas formas, me alegro de que te pasases y te gustase. Y estoy de acuerdo con la caracterización de los personajes en las pelis, al menos en lo que a merodeadores se refiere(sniff, Sirius... x"o )... Viste que mal la escena del "pensadero" (porque, de hecho, no hay pensadero xD)?? Lily ni salía... Pero en fin, espero que este capítulo te guste también! un besín!! mua mua!!

Fubuki: Salut! Comme va? Merci beaucoup pour votre review! je pense que c'est très cool que vous pouvez lire et comprendre le spagnol et si vous voulez, vous pouvez écrire en français parce que bien je ne le parle très bien (pas de tout! je le parle horriblement, de fait) je peux comprendre. Je peux parle en anglais, qui est plus facile pour moi de fait, mais ça vous voulez... Je espere tu aimes cette chapitre et encore, merci beaucoup! a bientôt!