Nota: Un pre-Nalu Week 2015.

Palabras: 921.


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Junio 24:

« Shine: Brillar»

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Natsu miró hacia todos lados completamente desconcertado.

Canna estaba sentada frente a una pequeña mesa improvisada con cajas y Jet frente a ella, bastante pendiente del resultado de sus cartas. Gajeel estaba trabajando con Panter Lily por otra esquina, Gray y Juvia bastante ensimismados hablando con Elfman y, Erza y Levy sentadas trabajando con un montón de hojas que a él seguro le darían un dolor de cabeza terrible.

En fin, todo se veía normal. Justo como debería de ser, nada de brillos y estrellas flotando a su alrededor, ¿Verdad?

Volvió a escanear la población de magos y se aseguró que su vista no estaba fallada. Luego regresó la vista a su amiga rubia.

Lucy estaba pintando una pared de madera con pintura blanca, tan concentrada que podría haber un tornado y ella no se enteraría. Así como no parecía enterarse de todas esas estrellas, brillos y halos que la rodeaban en ese instante, de hecho, no parecía que nadie, absolutamente nadie se daba cuenta.

Caminó frunciendo el ceño hasta llegar donde se encontraba su amigo felino devorando, como siempre, un pescado.

—Happy—el gato le prestó atención—, ¿Ves lo que yo veo?

—¿Sí? —Se lamió los bigotes y miró en dirección a Lucy—, ¿Lucy? —Natsu esperó por una respuesta—. Está pintando. —el chico se irritó.

—Sí, ya sé que está pintando—Happy pestañeo completamente en blanco. No entendía a qué se refería el cazador de dragones—. ¿No lo ves? Está brillando.

—¿Quién?

—Lucy—Happy negó—, ¿De verdad no puedes verlo?

—Noup. Deberías preguntarle.

Natsu lo pensó por unos segundos—. Buena idea.

Corrió hasta donde Lucy perfeccionaba su arte de pintar. Pasaba la gruesa brocha sobre la madera hasta que no se lograba ver ningún vestigio de otro color, sonrió orgullosa cuando se alejó para contemplar la pared, pero el golpe contra su espalda la hizo trastabillar hacia adelante.

—Ups—Natsu la sostuvo de sus hombros—. Wow, Lucy eres buena en esto.

Ella sonrió petulante y giró la brocha con bastante agilidad en los dedos—. ¿A que sí?

Una voz masculina se escuchó lejana.

—Sí, bueno, lleva como dos horas pintando solo ese pedazo de pared—Lucy fulminó con la mirada a Max y el hombre soltó una carcajada provocando que cayera del banco en el que estaba. Lucy lo señaló con la brocha.

—Eso se llama Karma, Max. —Le sacó la lengua y luego se giró para encontrarse de frente con Natsu—, ¿Qué pasa? ¿Vienes a ayudarme?

Pero la respuesta no apareció, parecía que su amigo se había quedado estático en el mismo lugar, sus ojos no se movían de su cara y pestañeaba con asombro. Lucy comenzó a incomodarse después de unos minutos.

—¿Natsu? —Pasó la palma de su mano frente a sus ojos—, ¿Acaso tengo algo en la cara? ¿Estás bien?

El mago espabiló y sacudió su cabeza con fuerza. No tenía la menor idea de por qué demonios veía a Lucy brillar de esa forma, de verdad, parecía que sus retinas estaban a punto de consumirse en un fuego lento que en vez de ser doloroso…era agradable.

Lucy cambió el peso de su cuerpo al otro pie—. Oye, ¿Natsu?

—Estás brillando. —Ella levantó una ceja—. Brillando mucho.

—¿De qué estás hablando? —se miró a sí misma—. ¿Tomaste algo?

El negó con la cabeza y ella revisó su piel mate de nuevo—. Yo no veo nada.

—Per-

Le dio otra brocha y dio media vuelta tomándolo a loco. Ella lo conocía muy bien, y por supuesto, conocía todas sus rarezas (Aunque para él, ella era la rara. Claro).

—Ayúdame.

Permanecieron pintando la misma pared hasta que del lado de Lucy no quedó nada más que pintura blanca y del lado de Natsu, solo unas cuantas pinceladas mal hechas arruinaban todo su trabajo.

Él nunca dejó de mirar a Lucy de soslayo, seguía brillando como si fuera un estúpido faro amenazándolo con dejarlo ciego. Ella observó su pared y suspiró con orgullo de nuevo, le había costado bastante trabajo, volteó a ver a Natsu y dejó caer la boca abierta.

Estaba brillando. Él estaba brillando con fuerza, y…oh, oh, ¿Esto era un flashback? ¿Por qué lo estaba viendo como aquella vez de sus treinta hijos?

—¡Estás brillando! —Él pestañeó varias veces en su dirección.

—¿Qué? —ella se talló los ojos. Pero no. No era ningún juego de su loca mente—. ¿También lo ves?

—Sí.

Se miraron como dos vil tontos y luego rieron, se señalaron y se carcajearon hasta que las lágrimas brotaron de sus ojos.

¿Y ahora que demonios pasaba? No lo entendían, y probablemente no lo hicieran hasta mucho después. Hicieron suposiciones y terminaron creyendo que deberían de estar tan cansados que ahora estaban viendo cosas; decidieron culpar a la pintura y ambos se separaron al final del día para ir a sus correspondientes casas.

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Lissana recogió la pintura del suelo y se dispuso a leer la etiqueta.

—¿Qué es eso? —preguntó Canna jugando todavía con sus cartas.

—Pintura blanca mágica—la castaña levantó una ceja y frunció los labios—. Se supone que hace que veas a tu alma gemela brillar.

Canna se carcajeó con fuerza, incluso agarrando su estómago.

—¿Qué tipo de baratija es esa? —Lissana se encogió de hombros—, ¿Era una trampa para Lucy y Natsu?

—Sí, pero ninguno de los dos dijo nada—se rascó la barbilla—. Definitivamente no sirve.

—Oh, ¿No ponemos en duda que Lucy y Natsu no sean almas gemelas?

Ambas se miraron por dos segundos y luego se soltaron a reír. Las chicas sabían que esos dos eran almas gemelas, y que se joda quien dijera lo contrario, cuando estaban juntos…ellos brillaban.

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Nota: Aceptación y demostración porque sí, todos sabemos lo mucho que se aman esos dos TTuTT, ¿O no?

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