Nota:Amemos a Happy; es la cosa más tierna del universo.

Palabras: 883.


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Día 2:

« Gratitude: Gratitud»

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Todo comenzó cuando vio la expresión desesperada de Natsu. Había aparecido en medio de la construcción del gremio, mirando hacia todos lados y con los labios en una línea recta pétrea.

Gray le había preguntado que sucedía y de un solo golpe, lo había estrellado contra una de las nuevas paredes que Elfman estaba colocando. Gritó con palabras entrecortadas que Happy había desaparecido, y en ese mismo instante, todos dejaron sus actividades y de dispusieron a buscarlo por toda Magnolia, incluso Gray –que se levantó con una mirada de furia pero se calmó cuando escuchó las razones-.

Lucy se dirigió a las montañas por una corazonada, ya saben, de esas que simplemente aparecen irrumpiendo en la mente y no desaparecen hasta que se llevan a cabo. El lugar estaba un poco sombrío, los picos cafés de la zona la sorprendían de vez en cuando y los grandes acantilados la hacían permanecer en el camino central. Una de las pocas cosas que no había cambiado nada en Magnolia; todavía recordaba haber recorrido ese mismo camino cuando Phantom Lord la había secuestrado, y eso hacía más de…¡Ocho años!

—¡HAPPY! —los ecos regresaron, casi volviéndola loca en el proceso—. ¡HAPPY! ¡HAPPY!

Ningún sonido a parte de sus gritos se escuchó. Dio media vuelta para regresar cuando escuchó un quejido débil, que la hizo para de golpe y girar rápidamente sobre sus talones al igual que una bailarina de ballet y correr hacia el lugar de donde provenía.

Después de buscar por unos minutos, se asomó por detrás de una roca picuda y se encontró con el gato azul, dormido a pata abierta sobre una roca plana en medio de la nada.

La periferia de la planicie se veía peligrosa y lo suficientemente lejana como para brincar, así que tomó la iniciativa de gritar.

—¡OYE! ¡GATO! —Tomó aire—, ¡HAAAAPPPY!

Al ver que sus esfuerzos, no resultaban, buscó una nueva alternativa que involucraba un tipo de mástil largo y violencia para despertar al felino. Picó varias veces su estómago, pero siguió sin responder, hasta que se armó de valor para saltar.

Mejor acabar con eso pronto. Por un milagro de los dioses, llegó justo donde debía y levantó al pequeño entre sus brazos, para después sacudirlo y lograr que despertara.

—¡OYE! ¡HAPPY! —Pegó su pequeño y peludo pecho contra su oreja para escuchar sus latidos y comprobar que estaba vivo—. Está bien, ¿Por qué entonces no responde?

Frunció el ceño mientras recordaba el rumor de las flores que te hacían caer en un sueño profundo, miró a su alrededor y las flores azules parecían darle una sonrisa desde donde se encontraban. Sí, a veces los encantamientos eran idioteces.

Regresó sobre sus pasos y se atrevió a brincar con fuerza, pero su pie resbaló en la orilla, y con un grito asustando, pegó a Happy a su pecho, y se encontró a sí misma resbalando contra la piedra café de la montaña. Su estómago gritaba de dolor mientras más bajaba por la pendiente, hasta que un claro la detuvo y rodó varias veces sobre su cuerpo, quedando tan cerca de la muerte, que de solo una vuelta más, había conocido lo que había en el precipicio.

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—¿Encontraron a Lucy? —Canna negó y el mago se inquietó en su lugar. Genial, simplemente genial, se había perdido Happy y después Lucy, todo su equipo había decidido desaparecer, sus manos impacientes llegaron hasta su cabello para revolverlo más.

—Tranquilízate—presionó Erza, golpeando su espalda con cuidado—, no deben de tardar en aparecer.

Y justo estaba terminando de decir eso, cuando una conmoción de escuchó entre las mesas improvisadas del gremio en construcción. Max se levantó con los ojos muy abiertos y Jet y Droy le siguieron, dejando caer la boca abierta.

Cuando el ente apreció frente a él, se quedó mudo.

Lucy venía cojeando, caminando hacia él con una sonrisa dolorosa, tenía un aspecto terroso y sucio, algunas heridas en su mejilla y raspones en todo lo demás de su cuerpo. Natsu no pudo quitar la vista de ella hasta qu se paró justo frente a él y la mirada chocolate bajó a lo que cargaba con cuidado.

Happy descansaba con una sonrisa entre sus brazos color mate perfectos, no tenía ningún rasguño e incluso una pequeña sonrisa adornaba su tierna carita felina.

—Estaba en las montañas—comenzó a explicar la rubia—. Creo que olfateó una de esas flores azules del sueño, investigué un poco de ellas hace algún tiempo. Creo que despertará pronto.

Extendió sus brazos para entregarle el gato a su dueño, parecía que le entregaba un bebé delicado que podría romperse en cualquier instante. Él lo tomó con el mismo cuidado –o al menos lo intentó-, luego miró a Lucy sorprendido.

—Lucy. —Ella le dio una sonrisa complacida. Y él dejó a Happy a un lado y la rodeó con ambos brazos con fuerza. Tanto ella como él sabían lo que Happy significaba en sus vidas, y el cazador de dragones nunca pensó que lograría encontrar a alguien que se interesara tanto en su amigo volador como él.

Enterró su cara entre su largo cabello rubio hecho un lío—. ¿N-Na-Na-Natsu? ¿Qué haces?

—Gracias, Lucy.

La rubia dejó de alterarse y se permitió permanecer quieta con una sonrisa.

—No hay de qué.

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Nota: Tenía tanto tiempo que quería escribir algo así, es que amo a los animales, y cualquier persona o personaje que haga algo por ellos, siempre tiene mi amor incondicional.

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