Nota: ((¨-¨))9
Palabras: 618.
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Día 6:
« Glory Days: Días de Gloria»
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La observó hablando con entusiasmo justo en la otra mesa al lado de Levy. Sus labios formaban diferentes expresiones y le parecía que estaban brillando, su color rosa llamaba su atención y una parte de él se preguntaba a qué sabrían.
Ok, sí. Su equipo le había dicho que Lucy lo salvó del hechizo extraño en el que había caído. Lo había besado, a él, en la boca, labios contra labios, Lucy y él…bueno, en realidad sólo Lucy por que él había estado malditamente dormido. No tenía idea de dónde había salido la impaciencia por besarla ahora, pero simplemente no se la podía sacar de la cabeza, ¿Es que acaso su subconsciente había estado tan complacido que se había convencido a sí mismo de que quería repetir la experiencia?
Buscó a Juvia con la mirada, rogando que todavía guardara un poco de esa poción extraña –que sabía deliciosa, de hecho-, pero la chica no se encontraba por ahí.
Suspiró y sostuvo su barbilla en su mano sin quitarle a Lucy la mirada de encima.
Algo en Lucy, sin embargo, había cambiado. Y no hablaba de su largo cabello, si no que su personalidad parecía haber sufrido una grieta. Y seguro, él era el causante del cambio.
La primera vez que la vio…bueno, no; en realidad lo primero que vio fueron sus botas, se había parado justo frente a él después de que todas esas chicas en Hargeon lo hubieran golpeado a causa del falso Salamander. La cosa era, que por un segundo pensó que le daría una patada como las demás, y cuando no lo hizo, levantó la vista sorprendido.
Y bam. Había estado jodido en ese instante por que no se imaginaba lo importante que sería la chica en su vida. Su compañera; a la que salvaría de las garras del traficante de chicas y después huiría con él de la guardia del rey, para así terminar como una maga de Fairy Tail.
No tenía ni idea que esa chica gritona permanecería tanto tiempo a su lado.
Gray le dio un golpe en la cabeza con fuerza, haciendo que su eje de equilibrio cayera hacia el frente y estampando su cabeza contra la dura madera. Se levantó de golpe con un puño en llamas—. ¡Bastardo, voy a convertirte en cenizas!
—Deberías agradecerme, idiota—le contestó el moreno sentándose a su lado—, estás mirándola tan fijamente que todos ya se dieron cuenta.
Él apretó los dientes. ¿Y eso que cojones? Si él quería verla, la vería.
Lanzó una mirada fulminante a todas direcciones y los pocos valientes que le devolvieron la mirada, terminaron viendo hacia otro lado. Él gruñó.
Se sentía incómodo, tenía remordimiento por todo el tiempo que se fue y la dejó sola. Lucy todavía tenía un poco de resentimiento, pero lo mantenía guardado para sí y él lo sabía, le causaba tristeza. Sí tan solo hubiera esperado un día más, ella habría ido a su viaje con él. Nunca planeó dejarla tanto tiempo y lo hacía temblar de rabia contra él mismo.
Suspiró recordando sus días anteriores a todo el desastre. Como el gremio era feliz y vivido, risas y golpes, nuevas peleas y diversión. Como se fueron conociendo con cada misión y cada pelea, cada momento de risas y todos aquellos momentos que compartieron juntos, sus vidas ahora estaban un poco torcidas, no había ningún gremio, su padre estaba muerto, cada uno de los que se encontraban ahí había sufrido en su pelea contra Tártaros y dejando un hueco enorme que no podía ser llenado.
Y no necesitaba ver hacia atrás, solo continuaría avanzando para componer las cosas, para que Lucy volviera a mostrar esa sonrisa radiante de aquellos días de gloria.
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Nota: Una pequeña remembranza torcida y un poco moldeada a mi parecer xD. Espero les haya gustado.
