Después de lo que pareció ser el viaje mas largo de toda mi vida, llegamos a mi casa. Desde la discusión no había dirigido una sola palabra hacia Gale. Tome mi maleta de la parte trasera del auto y baje sin siquiera esperar para saber si Gale se quedaría o iría directo a su casa, que era lo que hacia siempre.

"Katniss." Lo escuche decir mientras caminaba hacia la entrada pero no voltee en ningún momento. Abrí la puerta principal y pude escuchar el auto de Gale seguir su camino. Mi casa seguía exactamente como la habia dejado a principios del semestre, las cosas justo donde mismo y el olor a hierbas de las medicinas naturales que hacia mi madre me hacia sentirme mas en casa que nunca.

"Prim." Grite mientras dejaba caer mi maleta en la entrada, camine hacia la cocina y deje las galletas que Peeta me había regalado sobre la mesa del comedor y vi una nota que decía que mi mamá y Prim habían salido a comprar unas cosas y regresaban en un rato por lo que tome de nuevo mi maleta y me dirigí hacia mi habitación, la idea de una siesta era bastante tentadora.

"Katniss, Katniss." Abri mis ojos lentamente y mi hermana apareció frente a mi, una sonrisa que competía con la de Peeta plasmada en su cara.

"¡Prim!." La abrace fuerte y ella me regreso el abrazo, sus largos y delgados brazos abrazando mi espalda.

Después de unos segundos nos separamos y bajamos a donde estaba mi madre, la cual me abrazo también cuando me vio, su sonrisa tan familiar y reconfortante que no pude evitar abrazarla de nuevo, extrañaba mucho a mi familia.

Prim me tomo de la mano y me llevo a la sala, donde comenzó a llenarme de todos los detalles que habían pasado en los últimos seis meses que había estado fuera. Su cabello estaba mas largo, pude notar y aquel cuerpo de niña se había quedado bien atrás, pues a sus diecisiete años, Prim ya era toda una adolescente. Hablamos de todo, de la escuela y amigos, me pregunto por Johanna y yo le pregunte por Rory, riendo cuando sus mejillas se pusieron rojas.

"Me dio un beso." Dijo penosamente y no pude evitar gritar un poco. Mi hermana había estado enamorada de Rory Hawthorne desde hacia tanto que el que la hubiera besado al fin era para celebrar.

"Se que esto sonara muy cursi, pero fue un beso tan...magico." rei un poco y asenti. Me alegraba mucho por ella y aunque jamas habia tenido un beso que pudiera llamar magico, podia imaginar el sentimiento.

Me conto todo sobre esa noche. La cena que Rory preparo, la luz de la luna pegando la cara de ambos y la suave melodia que bailaron esa noche. Cuando me pregunto que habia de nuevo en mi vida, le conte de Gale y de nuestra pelea (Dejando a un lado mis sentimientos/no sentimientos por el) a lo cual mi hermana solo dijo que debíamos hablar, metiéndose lo menos posible pues Gale era casi parte de la familia y finalmente, hermano de Rory.

"Katniss." Mi madre dijo desde la cocina. Me levante y con Prim tras de mi fui a ver que necesitaba. Al entrar la vi un poco mas palida, sus manos tenían la caja de galletas que me habia regalado Peeta y estas temblaban. "Katniss." Volvio a decir sin notar que ya habia entrado a la habitación. Me acerque a ella y tome la caja, su estado era un poco alarmante.

"¿Te encuentras bien, mamà?." Pregunto Prim un poco asustada. Mamà asintió y volteeo a verme.

"Katniss ¿De donde sacaste esa caja?." Pregunto con un hilo de voz.

"Me las regalo uno de los chicos que trabajan ahí, es la panadería de su familia. ¿Te encuentras bien, mamà?."

"¿Cual es el nombre de este chico?" Mire a Prim con una ceja levantada y esta se encogió de hombros, indicándome que contestara.

"Peeta. ¿Qué esta pasando, por que estas así?." Mi madre cerro sus ojos y dejo salir un fuerte suspiro.

"Prim, ve a tu habitación." Mi hermana asintió y desapareció por las escaleras. Mi madre se sento en una silla y palmeo la que estaba a su lado, su mirada resignada.

"¿Este chico te dijo algo?." Pregunto una vez que estaba sentada a su lado.

"No. ¿Qué rayos esta pasando?." Mi voz sonó irritada, tanto misterio me estaba cansando. Mi madre acaricio mi cara, subiendo su mano a la cicatriz que tenia justo arriba de mi ceja izquierda, su toque tan leve que de no estarla viendo no lo hubiera sentido.

"Katniss hay algo que tengo que decirte."


Mi madre se sentó frente a mi, entregándome la taza de café que había preparado mientras dejaba la suya reposar en la mesa. Su mirada estaba un poco perdida y yo me sentía confundida. La cicatriz en mi cabeza había estado ahí desde hacia tantos años que ya ni siquiera recordaba un tiempo en la que no la tenia. Según me habían dicho mis padres, la había adquirido en una caída hacia muchos años y había sido lo suficientemente grande como para ocupar mas de quince puntadas.

"Katniss, primero quiero que entiendas que esto paso hace mucho tiempo y que tu padre y yo hicimos lo que creímos era adecuado para ti." Comenzó ella y suspiro fuertemente.

"Cuando tenias siete años, tu hermana se puso muy mal tenia apenas tres años por lo que la lleve a urgencias y tu padre salió temprano de su trabajo para acompañarme." La mención de mi padre me hizo estremecer un poco, mamá jamás lo menciona. "Lamentablemente el estar tan preocupada por tu hermana me hizo que me olvidara de ti momentáneamente, dejándote en la escuela cuando las clases habían terminado pero tu siempre fuiste muy independiente, asi que se te hizo una buena idea caminar hasta casa, pues sabias el camino de memoria...el problema era que para llegar a casa tenias que pasar una calle bastante transitada y tu solo tenias siete años Katniss." Mi madre cerro sus ojos, una pequeña lagrima escapando sus ojos. "En cuanto salimos del hospital, recibí una llamada de tu escuela en donde me decían que acababas de tener un accidente y estabas siendo trasladada al mismo hospital del que acabábamos de salir. Me puse histérica, tu papá estaba volviéndose loco mientras te esperábamos y Prim no paraba de llorar. Fueron los peores veinte minutos de mi vida" Tome su mano y ella limpio la lagrima que caía por su mejilla, el recuerdo mas vivo que nunca. "Cuando al fin llegaste, te llevaron directamente a hacerte análisis, en el accidente te habías golpeado la cabeza no sabían si era grave o no." Trate fuertemente de recordar, de ver alguna imagen en mi cabeza que me hiciera saber que había pasado ese día pero mi mente estaba completamente en blanco. "Afortunadamente el golpe no te dejo ningún daño permanente, mas que perdida de memoria de los últimos días, pero Katniss, a lo que quería llegar con esto es que ese dia, mientras cruzabas la calle un niño de tu mismo año llamado Peeta Mellark te estaba siguiendo y cuando un auto estuvo a punto de posiblemente terminar con tu vida, el te saco del camino y el auto lo golpeo a el." Mi corazón se paro en ese momento, sentí mi sangre caer hasta mis pies y mire a mi madre, su mirada triste.

"Que..¿Que quieres decir?." Mi voz sonaba tan débil, que temí que por un momento no me había escuchado.

"Que el chico te salvo la vida, Katniss. Mientras tu habías recibido un golpe en la cabeza de cuando el te empujo, el auto se había impactado por completo en el, estuvo muy grave por mas de un mes, cariño." Quería preguntar miles de cosas, pero las palabras no se atrevían a salir de mi boca, mi mamá cerro sus ojos de nuevo y cuando los abrió, estos estaban lleno de lagrimas. "El pobre chico perdió una pierna." Si había estado en shock un momento atrás, no se comparaba con la manera en la que me sentí cuando esas palabras entraron por mis oídos.

"¿Qué?." Sentí mis ojos enrojecer también y recordé la mirada de Peeta cuando menciono que había estado un año sin estar en la escuela. Todo había sido mi culpa y yo no sabia nada.

"Los padres de Peeta no quisieron que nadie se enterara por lo que en cuanto el niño despertó se fueron a otra ciudad para que comenzara una rehabilitación. La escuela se encargo de que la noticia no se esparciera y en cuanto a nosotros, no te quisimos atormentar mas. No recordabas nada, no sabias que había pasado y no tenias edad para cargar con eso en tu conciencia, amor. " Tomo mi mano. "Honestamente no pensábamos decirte, no pensamos que volverías a ver Peeta. "

Asentí levemente y como en un trance, me levante de mi silla. Escuche a mi mamá llamarme pero seguí caminando hacia mi habitación sin parar, cerré la puerta y deje que la culpa me invadiera.


tum tum tum Ahi lo tienen. La verdad.

Es el capitulo mas corto hasta ahora pero no pense que se necesitara mas. ¡Gracias a todos por sus comentarios!