Estuve en mi habitación el resto del día, la conversación con mi madre sonando una y otra vez en mi cabeza. Prim trato de animarme pero no tenia caso, yo había sido responsable de arruinar la vida de una de las mejores personas que conocía y no había nada que mi hermana pudiera decir que me hiciera sentir mejor.

"Estaré abajo si necesitas algo." Me dijo mientras abandonaba mi habitación. ¿Por qué Peeta no había dicho nada? ¿Acaso no recordaba el nada, tampoco?. Era una posibilidad, si el golpe fue tan fuerte como el mío posiblemente no recordaba, pero a la vez como iba a verlo de la misma manera. ¿Como puedes ver a la cara a alguien que salvo tu vida a expensas de la suya?.

El resto de la semana los días pasaron lentos, trate de seguir una rutina normal de vacaciones pero me era imposible, en las noches era atormentada por sueños en los que Peeta moría de mil maneras diferentes y en todas yo era responsable. Mamá intento hablar conmigo, le asegure que estaba bien y continuaba con mis actividades. Peeta me había estado mandando mensajes toda la semana, los primeros dos días que no conteste nada me llamo, pero no me pude atrever a contestarle ¿Qué podía decir que reparara el daño que yo había hecho? Pero sus mensajes no cesaban, preguntaba si me encontraba bien, si había hecho algo mal o me hablaba de su día con la esperanza de que yo contestara, pero no pensaba hacerlo. No podía.

Navidad había llegado y con ellos la familia entrara de Gale se encontraba en mi sala.

Como todos los años mi madre y la madre de el preparaban lo que comeríamos en la cocina, Prim estaba con Rory tan cerca el uno del otro que si las demás personas no sabían que ya eran algo así como novios, ya se daban la idea. Esa mañana Peeta me había mandado un mensaje deseándome una feliz noche y mi corazón se cayo al piso al leerlo, estaba tomando todo de mi el no contestarle.

"Se ven tiernos, ¿no?." Pregunto Gale poniéndose a mi lado. Desde el primer dia que llegamos aquí no habíamos hablado para nada, ambos muy preocupados por nuestras propias cosas supongo. Me había olvidad de el por completo, si puedo ser honesta, todo mi enojo y decepción se desaparecieron también.

"¿Catnip?." Voltee a verlo y asentí, hoy no me iba a poner de orgullosa. Gale suspiro y tomo mi mano, llevándome a el jardín, donde la fría noche de diciembre nos recibió.

"Escucha." Me miro de frente y por primera vez en mas de dos semanas me permití verlo a los ojos, unos ojos tan conocidos para mi como los míos. Su cabello estaba despeinado y traía una barba que me decía que no se había afeitado en varios días. "Estuve pensando mucho en todo lo que dijiste y quiero disculparme, Katniss. No sabia que te sentías de esa manera pues si lo hubiera sabido no lo hubiera permitido." Tomo mis manos. "No quiero que nuestra amistad termine por algo como esto. Quiero a Madge, pero tu eres mi mejor amiga y no quiero que esto se interponga entre nuestra amistad, tu sabes cuan importante eres para mi." Lo mire de nuevo, nuestras manos aun juntas y asentí. Estaba harta de estar enojada con el. Gale sonrió.

"Prometo no olvidarme de ti."

"Mas te vale que lo cumplas." Sonreí levemente y entramos con el resto de la familia.


Deje caer mi maleta en la puerta del dormitorio y me acosté en mi cama, el viaje de regreso había tomado mas tiempo de lo normal dejándome exhausta, pero como era de esperarse en el momento en que cerré mis ojos la puerta se abrió y por ella entro Johanna, sus maletas tan ruidosas que me pregunte si lo estaba haciendo adrede. Me pare de la cama la ayude con sus cosas.

"Gracias." Me dijo una vez que habíamos acabado de acomodar todo y no pude evitar sonreir al ver que estaba usando el sweater que Finnick me mostro le iba a regalar, el cual yo estaba segura no se hubiera puesto si no se lo hubiera regalado el.

"¿Qué tal estuvieron tus vacaciones, Jo?." Pregunte mientras me acostaba a un lado de ella.

"Pues ya sabes, no es una navidad en casa de los Mason si no hay una pelea. Al menos esta vez yo no estuve involucrada."

"Hable con Gale."

"Si me dijo." Me informo mientras cerraba sus ojos, claramente cansada. "Finnick me dijo que su amigo panadero no había podido hablar contigo en todas las vacaciones. ¿Paso algo?." En otra situación le habría contado todo, la historias que me conto mi madre y la culpa que me había invadido todas las vacaciones, pero no me sentía con ganas de compartirlo aun. Me encogí de hombre y cuando voltee a verla estaba dormida.

"Descansa, Jo." Y cerré mis ojos también.

Las clases comenzaron y con ellas llegaron montones de tareas. El hecho era, que antes nunca me había topado a Peeta en el campus, jamás, pero ahora que no quería verlo me lo topaba tan constantemente que comenzaba a pensar que me estaba siguiendo. Varias veces intento hablarme pero yo simplemente continuaba caminando o fingía no escucharlo, mi corazón se aceleraba cada vez que lo escuchaba decir mi nombre.

Después de dos semanas estaba en mi dormitorio haciendo tarea, Johanna se movía de un lado a otro buscando unos zapatos para la fiesta a la que iría esa noche, desde que comenzaron las clases no la había visto sentarse a hacer tarea ni una sola vez.

"Juro que aquí estaban…Oh, aquí están." Anuncio después de cinco minutos de búsqueda y tomo mi silla, volteándome a ella. "¿Qué tal me veo?." Levante mi mano en aprobación y de nuevo voltee a mi ensayo.

"Juro que eres la compañera de cuarto mas aburrida que puede existir, Everdeen." Me dijo irritada mientras terminaba de dar sus últimos toques a su atuendo

"Y aun así me pediste de compañera de nuevo cuando comenzó el ciclo escolar."

"Un error lo puede cometer cualquiera, ademas..." Lo que sea que estaba apunto de reprochar se quedo en su boca cuando la puerta comenzó a sonar, lo cual nos extraño a ambas pues Jo tenia su propio auto por lo que no esperaba a nadie.

"Hola, Johanna. ¿Puedo ver a Katniss?." Escuche una voz decir una vez que Johanna abrió la puerta y mii corazón se acelero, mi mano se quedo paralizada. Johanna hizo un sonido que indicaba que le daba igual y la puerta se cerro, sus tacones desapareciendo por el pasillo.

"Katniss." Deje caer mi lápiz y lentamente me voltee a verlo. Estaba parado frente a mi , su ropa llena de lo que parecia ser nieve y cabello despeinado por el aire. "¿Podemos hablar?." Deje salir un sonido extraño de mi boca que el tomo como un si y se sentó en mi cama.

"Yo... Solo quiero saber si estas bien." Su mirada estaba clavada en mi, sus ojos penetrándome de una manera que de no se porque estaba sentada me hubieran mareado. ¿Qué podía decirle? No había palabras que pudieran describir lo apenada que me sentía con el pues saber que había arruinado su vida me estaba atormentando día con noche. Peeta debió ver algo en mi cara porque rápidamente se acerco mas a mi con sus ojos llenos de preocupación.

"¿Katniss?."

"¿Cómo es que no me odias?." Las pregunta que había estado pensando desde que escuche la historia salió a flote. Peeta se hizo un poco para atrás y abrió su boca en un intento de contestar pero la cerro de nuevo, su cara claramente confundida.

"Se sobre el accidente, Peeta." En cuando dije estas palabras su cara cambio a una de resignación, la sonrisa que era tan característica de el no estaba nada cerca de aparecer. Se paro de la cama y camino por el dormitorio, sus manos despeinando su cabello en un aspecto claro de nerviosismo.

"¿Cómo podría odiarte?." Contesto casi en un susurro, haciéndome pensar que lo estaba diciendo mas para el que para mi. Se puso en rodillas frente a mi, sus ojos azules tan brillantes que por un momento tuve que cerrar los míos. "Katniss, jamás podría odiarte. Lo que paso fue un terrible accidente pero nadie me obligo a hacer nada yo lo hice porque de no haber sido así no estarías aquí frente a mi. Si, me paso algo bastante desafortunado pero he aprendido a vivir con ello y míranos, ambos estamos aquí." Mi corazón estaba latiendo a mi por hora.

"El día que te vi en esa terraza, entre en pánico." Sonrió para el mismo y puedo jurar que mi corazón se detuvo por unos segundos. "Mis padres me habían dicho que no recordabas nada pero tenia miedo que aun así supieras sobre el accidente y solo me fueras a hablar en forma de agradecimiento. Yo no quería eso."

"No…no recuerdo nada. Mi madre me conto."

"Me pude dar cuenta cuando te salude. No tenias idea de quien era."

"¿Pero por que?." Pregunte. Había dos preguntas que me habían estado comiendo viva desde que escuche la historia. ¿Peeta me odiaba? Y la mas obvia ¿Por qué un niño de siete años iba a arriesgar su vida por mi? Sabia que el era una de las mejores personas que conocía, no tenia mucho tiempo de hablar con el pero no era muy difícil deducirlo. Peeta suspiro y después de unos segundos contesto.

"Se que esto va a sonar algo extraño pero estaba algo así como enamorado de ti." Dijo.

"Tu ni siquiera sabias de mi existencia obviamente, ni siquiera estábamos en el mismo grupo pero desde que te vi el primer día de clases sabia que estaba perdido." Sonrió tiernamente y por mas que quise decir algo las palabras no salían de mi boca. ¿Cómo era posible que yo no recordara a este chico en absoluto?.

"Cuando comenzamos primer año, te vi entrar con tus padres a la escuela." El recuerdo sonaba tan dulce en su boca. "Tenias un vestido rojo y tu cabello estaba en dos trenzas, si mi memoria no me falla. En el momento en que puse mis ojos en ti no pude alejarlos…Solo tenia seis años pero eso no impedía que mi corazón se sintiera de esa manera. El año siguiente fue cuando sucedió el accidente." Mis palabras seguían sin salir y sentí su mano acariciar mi mejilla lentamente, mandando una corriente electica por todo mi cuerpo. "Estabas sola en la entrada y mis padres tampoco llegaban por mi cuando comenzaste a caminar por lo que te seguí a lo lejos para asegurarme de que llegaras segura…El resto, el resto no lo recuerdo muy bien" suspiro. Su cara siempre sonriente se puso seria y me miro directo a los ojos.

"Katniss, no quiero que esto cambien nuestra amistad en ningún sentido." Su voz era suave pero demandante a la vez. "Me gustas, Katniss. Me gustas desde que tenia siete años y me gustas ahora."

"Pero no me conoces." Dije en un hilo de voz. Si se acercaba mas no estaba segura de poder seguir respirando.

"Pero quiero hacerlo." Y sin decir mas me beso.

Mi cuerpo estaba en llamas. Los labios de Peeta invadían los míos y antes de que pudiera darme cuenta de que estaba haciendo mis manos se colocaron alrededor de su cuello, acercándolo mas a mi mientras me permitía explorar sus labios con los míos. Era un sentimiento casi insaciable. Nos besábamos como si nuestra vida dependiera de ello, mi cuerpo temblaba pero sabia que no tenia nada que ver con el frio y después de unos minutos – o un par de años no podría decir la diferencia- Peeta se separo de mi, sus labios rojos y su cuerpo agitado. Maldita necesidad de aire.

"Katniss…" Pregunto suavemente, su mano acariciando mi mejilla aun. "¿Quisieras salir conmigo este sábado en la noche?." Su sonrisa era tan tierna que solo me provoco acercarme de nuevo a el y juntar nuestros labios. Y en ese momento, nada mas importaba.


La historia que paso entre Gale y Katniss me paso a mi (algo parecido) por lo que la reconciliación fue simple por el hecho de que eran muy amigos y una pelea así no iba a acabar con su amistad.

Si no era obvio, Katniss se quedo con la chaqueta de Peeta ;). El final fue un poco mas corto de lo que tenia considerado pero senti que ese era el mejor final que podria tener esta historia. Quiza despues me anime a hacer un epilogo.

Espero hayan disfrutado tanto el fic como yo disfrute escribirlo