Estás...enorme.

Jane sacudió la cabeza y Cho sonrió.

-Es su venganza por dejarla en la oficina.

-Me parece justo.-comentó Cho mientras cogía sus llaves.-Vamos. ¡Wylie!

Una vez en las oficinas del FBI, Jane fue directo a la sala de interrogatorios donde suponía que estaría Lisbon. Efectivamente, allí estaba, pero no donde él creía: miraba por la ventana al sospechoso que estaba dentro. Jane le dio un beso en el cuello a modo de saludo.

-Hey, hola,-se sorprendió.- mira a quien he traído...

-Lo sé, Cho me lo ha dicho. Eres mala.

Lisbon mostró una sonrisa triunfante y puso sus manos en las caderas.

-¿Por qué no has entrado a interrogarle?

-Soy mala, pero no desobediente. Cho me dijo que esperara. Además, una mujer embarazada no impone respeto.

-Eso es lo que tú te crees...-levantó los talones para pararse en sus dedos de los pies durante unos segundos y desvió la mirada. Le encantaba molestarla. Lisbon apretó los labios para reprimir una sonrisa y le propinó un pequeño golpe en el brazo.

-¿Qué ha sido de lo de no salir de la oficina?-oyeron decir a Cho.

-No me he movido de aquí...

Cho le lanzó una mirada interrogante pero no se detuvo hasta llegar a la puerta.

-¿A no?

-No, se ha presentado aquí buscando respuestas de porqué su hermana estaba muerta, me ha empujado y le he detenido por agresión. Ha sido emocionante. Divertido, incluso.

-¿Que te ha qué? Se va a enterar...-gritó Jane.

-Eh, ts, ts, ts,...tú quieto ahí.-ordenó Cho.-Quería que entraras pero un marido protector no es lo que necesito ahora.- Cruzó a la sala y vieron como se sentaba en la silla.

-Mmm...¿Tacos?

-Creí que no me lo preguntarías nunca...-sonrió Lisbon.

Se fueron a comer a la pequeña habitación de descanso. Jane sacó dos tacos de una bolsa de papel y los puso en un plato.

-¿Cuál quieres?

-El más pequeño y menos picante.

-Me lo pones difícil, mujer.-rió. Le entregó uno junto con una botella de agua. Lo siguiente que vio no pudo hacerle parar de reír.- ¿Qué estás haciendo?

Vio a Teresa Lisbon poner el plato encima de su barriga y comer cuidadosamente para no hacer migas. Con la botella en una mano y el taco el el otro, estaba concentrada en hacer equilibrio y que el plato no se fuera al suelo.

-Nada...-dijo con la boca llena.-No puedo tener el agua, el taco y el plato a la vez...

-¿Y no se te ha ocurrido usar la mesa?

-Pero si no no es tan divertido...

Él no pudo mirarla de otra manera que no fuese con puro amor, la contemplaba mientras comía y se recordaba la suerte que había tenido.

-No estás gorda.-soltó de repente.

Ella no dijo nada, se limitó a lavar el plato y tirar la botella a la basura evitando sus ojos azules.

-¿De veras? Porque Cho no opina lo mismo...

-Cho es Cho.

-No es tu mejor argumento.

-En serio, Teresa, por favor, no le hagas caso.

-Sí, bueno.

-Cielo, no estás gorda. Estás embarazada, es lo normal. Además, Cho no ha visto a una mujer embarazada desde que Summer se casó.- Lisbon sonrió ante el comentario pero se puso cabizbaja al instante.

-¿Y si hay algo que no va bien?

-¿Qué quieres decir?

-No es normal que con cinco meses tenga esta barriga. ¿Y si pasa algo?

Él se levanto de golpe, incrédulo ante las palabras de su mujer.

-Teresa ¿qué dices? Todo está perfectamente.-Se fue acercando pero ella giró la cara.- Pero si de verdad te preocupa, iremos al médico. Lo haremos juntos. ¿Si?-con un dedo levantó su barbilla y le dio un rápido beso en los labios. Ella asintió en silencio.

En ese momento entró Cho, serio como de costumbre pero con un dejo de preocupación.

-Tyler Hanks, 32. Dice que cenó con la víctima sobre las ocho y se fue a casa. Según él no hay ningún testigo. No tiene coartada. Su hermana se llamaba Susan y su novio Morton, Leo Morton.

-¿Y nadie oyó nada?-preguntó Lisbon perpleja.

-No.

-Puede que sí...-interrumpió Jane.-La vecina de enfrente debe haber oído algo.

-Mandaré a alguien a que la interroguen.

-Pero el caso es que tampoco hay rastro de Morton.

-Tú y Wylie os encargaréis de eso.

Ella asintió resignada. De repente, oyeron unas risas que provenían del bullpen. Los tres salieron curiosos al escuchar a Wylie reírse a carcajadas.

-¡Rigsby, compadre!-gritó Jane

-¡Hermano!-dijo Rigsby directo hacia Cho. Le dio unas palmadas e hizo lo mismo con Jane. Al dirigirse a Lisbon paró en seco.- Wow, jefa, estás...enorme.-comentó con una sonrisa. Cho y Jane abrieron los ojos a más no poder y negaron con la cabeza indicando que se callara. Pero Lisbon ya había salido disparada hacia los lavabos, con el ceño fruncido y roja como un tomate.-¿He dicho algo malo?

-Mmm...está un poco sensible.

-Ya veo...

-¿Qué te trae por aquí?

-Yo le llamé.-dijo Cho.- Ahora que vosotros dos estáis con vuestros asuntos...paternos, ando un poco escaso de personal y me venía bien a alguien como Rigsby.

-Y será un placer. Hemos pensado en mudarnos aquí varias veces ¿sabéis? A Grace le han ofrecido un trabajo aquí y la verdad es que os echamos de menos.

-¿Te has traído a toda la familia ¿eh? - preguntó Jane pícaro.

-Sí, bueno, ha sido cosa de Grace, se empeñó en acompañarme y no le iba a decir que no.

-Perfecto. Le vendrá bien una amiga en estos momentos.- dijo Jane señalando con la cabeza a la dirección en la que se había ido Lisbon.

-Bueno, chicos. A trabajar.-cortó Cho.- Wylie, necesito que encuentres al novio.

-En seguida.

Todos se pusieron a trabajar en el momento que Cho dio una palmada. Jane pensó en ir a buscar a su mujer, pero decidió que sería mejor dejarla a solas un momento. Ya vendría ella cuando estuviera preparada.