Capitulo 2 - Un hurón en Grimmauld Place
El insistente sonido de alguien aporreando una puerta saco a Draco de un reparador y necesitado sueño. Murmuro un par de vulgaridades mientras se revolvía en las elegantes sabanas de la enorme cama de matrimonio en la que se había desplomado el día anterior y cuando por fin consiguió liberarse de ellas bajo rápidamente las escaleras hacia la entrada de la casa. Ni siquiera pensó en despertar a Harry para que abriera el, sabía que el Gryffindor tenía el sueño de lo más profundo a esas horas de la mañana, despertarlo habría requerido demasiado tiempo.
-Ya va, joder!
El grito pareció apaciguar a quien quiera que estuviera esperando fuera de del numero 12 de Grimmauld Place porque los golpes cesaron. Draco descorrió los cerrojos y se paso una mano por el pelo, apartándose el flequillo de los ojos, mientras abría la puerta. Entrecerró los ojos a causa del rayo de luz que impacto repentinamente contra su rostro y miro las figuras borrosas que se hallaban delante de él.
-¿Si?
-….MALFOY!?
Draco bostezo y pestañeo un par de veces mientras sus ojos se acostumbraban a la luz y empezaba a distinguir las dos siluetas que se encontraban petrificadas en el marco de la puerta aunque lo suficientementemente alerta como para haber sacado ya sus baritas.
-Oh…genial. – Draco abrió mas la puerta y se dirigió hacia a las escaleras. Se asomo al hueco de estas, miro hacia arriba, acerco una mano a su boca y silbo. – Eh Potter! Granger y Weasel han venido a verte!...Harry!...será mamon.
Draco empezó a subir las escaleras murmurando por lo bajo, dejando tras de sí a unos Ron y Hermione totalmente en guardia que en ese momento se miraron incrédulos, como preguntándose mentalmente si habían visto lo mismo y como se suponía que debían reaccionar.
-Harry capullo! Levántate de una puta vez vago de mierda! – Se escucharon varios golpes y gritos más y los dos Gryffindor corrieron escaleras arriba, con sus baritas firmemente sujetas y preparando algún hechizo aturdidor. Estaban llegando a la puerta de la habitación de Harry a la carrera cuando un cojín se estampo en la cara de Ron.
-Ronald! – Hermione miro escandalizada hacia dentro de la habitación donde un risueño Draco, que se había agachado en el momento justo para evitar el cojinazo de Harry, tiraba ahora de las mantas que cubrían a su amigo.
-Cinco minutos más!
-Y una mierda, tu percepción del tiempo es anormal, para ti cinco minutos de sueño son cinco horas.
Para toda respuesta Harry se aferro más a las mantas que Draco intentaba arrebatarle y se retorció enrollándose en ellas.
-¿Que ha pasado con esa bondadosa alma Gryffindor tuya? Levántate antes de que a tus amiguitos se les pase el shock, reaccionen y empiecen a lanzarme imperdonables.
-Seguro que…puedes defenderte solo…
-Yo si, pero y ellos?
Harry se puso tenso, abrió los ojos y después de lanzar una mirada evaluadora a Draco pareció decidir que era más peligroso dejar que Draco se defendiera de Ron y Hermione a que estos le atacaran. Con un gruñido de frustración se deshizo de las mantas a las que tan apasionadamente se había aferrado hasta ese momento y se levanto.
-Bien – Dijo lanzando una mirada acusadora a sus amigos. – Preferiría que nadie sacara su barita en mi propiedad a menos que sea para prepararme el desayuno.
Ron y Hermione lo miraban estupefactos, aun apuntando a Draco con las baritas. Definitivamente Harry Potter se había vuelto loco, o eso o lo habían hechizado. ¿Cómo había permitido que Draco Malfoy entrara en Grimmauld Place? Peor aún, como era capaz de ordenarles, porque eso era una orden, que bajaran sus baritas cuando tenía a uno de sus enemigos más antiguos detrás de él? Draco los miraba con los brazos en los bolsillos del pantalón, la cabeza en alto y una sonrisa torcida, desafiante. Hermione fue la primera en bajar la barita, pero más que por obediencia fue porque acababa de volver a fijarse en que Draco iba medio desnudo y guardar la barita era una buena excusa dejar de mirarlo.
Cuando se había levantado esa mañana preocupada y furiosa ante la ausencia de una contestación por parte de Harry no había dudado en arrastrar a Ronald con ella a Grimmauld Place para darle una buena reprimenda a su amigo, sin embargo no esperaba que le abriera la puerta un dios griego medio desnudo. En realidad, aunque nunca lo reconocería, Ron había sido el triple de rápido que ella al apuntar al Slytherin, ella se había quedado embobada durante unos maravillosos segundos antes de que los engranajes de su cerebro volvieran a funcionar y reconociera a Malfoy.
-Ron, en serio, no voy a dejar que hechices a Draco en mi casa.
-Draco? Ahora le llamas Draco? – Ron se estaba poniendo rojo de la ira. – Que mierdas hace "Draco" aquí?
-¿No es obvio? – Draco se acerco lentamente a Harry y le rodeo la cintura con un brazo – Le estoy dando clases privadas de anatomía al Niño que viv..auch!
Draco llevo una mano al costado, donde Harry le había pegado un amistoso puñetazo, mientras se reía.
-Era una broma, una broma, ya me voy.
Hermione siguió con la mirada a Draco cuando este le paso por al lado para salir de la habitación para dirigirse a las escaleras. Era realmente surrealista, dirigió su mirada más autoritaria hacia Harry y se cruzo de brazos exigiendo una explicación.
-¿Estas seguro de esto? Que ha pasado con eso de Malfoy es el culpable, Malfoy trama algo, Malfoy es odioso, seguro que lo ha hecho Malfoy, etc.
Harry rebusco en el armario buscando algo que ponerse y empezó a cambiarse sin importarle que sus amigos estuvieran ahí, era algo a lo que ya estaban acostumbrados.
-Eso no era más que imagen, Hermione. Draco es mi informante desde hace años.
-Estarás de broma! – Ron miraba a Harry como si se hubiera vuelto loco. – Te está engañando, Harry. Es Malfoy! Seguro que es un truco. Además, ¿Por qué no nos lo contaste?
-Eso no es algo que se vaya contando, Ron. Sería peligroso que alguien más lo supiera, ya ha corrido peligro muchas veces solo sabiéndolo Dumbledore y yo, imagínate si encima también os lo hubiera dicho a vosotros y al resto de la Orden.
-Así que Dumbledore lo sabia!
-Claro que lo sabía, Ron, era algo muy peligroso. – Ron se estaba alterando demasiado para el gusto de Harry que ya estaba suficientemente irritable por la mañana.
-Cálmate Ron, estoy segura que Harry tenía sus motivos. – Hermione intento poner paz antes de que la cosa fuera a mas – Que hace aquí ahora Harry? Si lo que dices es cierto estar en Grimmauld Place es lo peor para su tapadera.
-Ah si…bueno su tapadera está por los suelos ahora. Ayer por la noche apareció casi hecho pedazos en mi puerta. Ahora mismo salir de aquí es casi tan peligroso para él como para mí.
-Eso explica ese ridículo pelo. – Dijo Ron de mal humor. Hermione no pudo evitar pensar que el pelo castaño no le quedaba mal a Draco aunque se le antojara extraño.
-Tampoco le queda tan mal. – Dijo Harry como si le hubiera leído la mente mientras se reía y bajaba las escaleras hacia la cocina. – Pero mejor os pongo al día mientras desayunamos.
Al entrar en la cocina se encontraron con un muy eficiente Krecher sirviendo a Draco que sujetaba una taza de café cerca de su cara mientras leía muy concentrado las ultimas noticias de El Profeta.
Harry bufo mientras abría la nevera buscando algo que comer antes de dirigirse a Draco.
-Nunca entenderé como consigues que Krecher te haga tanto caso sin quejarse.
-Se le llama carisma, Harry – Contesto el Slytherin de forma ausente.
-Si, seguro. – Harry dirigió una mirada a Ron y Hermione que se habían quedado en la puerta de la cocina mirando la escena algo incómodos y con una clara expresión de desconfianza en la cara. – ¿Qué pasa?
-Estas bromeando si crees que voy a sentarme a desayunar con esa serpiente asquerosa – Dijo Ron lanzando una mirada de desprecio a Draco. Por su parte el Slytherin se limito a ignorarlo mientras daba un sorbo a su taza de café.
Hermione suspiro y se dirigió a la silla que se encontraba delante de Draco al otro lado de la mesa aunque un poco a regañadientes.
-No seas inmaduro Ron, aun no hemos terminado de escuchar a Harry. – Miro a Malfoy que esta vez se digno a apartar la mirada del periódico y alzar la vista hacia ella, que señalo con la cabeza las tostadas con mermelada que había abandonadas en medio de la mesa – ¿Puedo?
Draco dudo unos segundos sobre si responder o no pero al final le hizo un gesto con la mano mientras cerraba el periódico. – Por supuesto.
Ron miraba a Hermione estupefacto y rojo de rabia. ¿Cómo podía sentarse tan tranquila delante de el imbécil que la había hecho llorar tantas veces en Hogwarts y que les había hecho la vida casi imposible desde primer año?
Harry se sentó alegremente al lado de Draco mientras le robaba un trozo de croissant del plato y removía su café, ganándose una mirada asesina de parte de Draco.
-Eso era mío, Potter
-Mi casa, mi comida, Malfoy
-Abusando así de tu invitado convaleciente, vergüenza debería darte. – Harry rodo los ojos ante esa exageración. Hermione aparto la vista de Harry para centrarse en Draco, era verdad, ahora que se fijaba el Slytherin estaba lleno de vendajes y moretones. Giro la cabeza hacia un lado fijándose en una marca del brazo de Draco y hablo antes de pensar.
-¿Eso es una mordida de serpiente?
Draco casi salto de la silla del susto. No esperaba que Hermione volviera a dirigirle la palabra después de él obvio esfuerzo de pedirle las tostadas, algo que estaba claro que había hecho para apaciguar a Weasley.
-Eh…Si, a Nagini le parecí un buen entrante para su cena. – Dijo con una mueca de desconfianza mientras se levantaba de la mesa. – Sera mejor que vaya a limpiarme las heridas. Krecher, recoge la mesa.
Hemrione frunció el ceño indignada y se levanto para increpar a Malfoy.
-Al menos podrías pedírselo bien, no? Los elfos domésticos tienen sus propios derechos, no son esclavos a los que puedas tratar como te dé la gana. – Dijo mientras se cruzaba de brazos. Malfoy alzo las cejas incrédulo.
-Los elfos domésticos están para servir a los sangre pura, no esperaras que se lo pida por favor, no Granger?
-Maldito fanático, la sangre no tiene nada que ver en esto, todos los seres vivos tienen derechos, los elfos no son una excepción! Solo porque tú te creas superior no significa que puedas tratarlos así.
Draco iba a replicar pero Krecher paso corriendo por su lado para lanzarse hacia Hermione, esta pego un chillido cuando el elfo empezó a tirarle del pelo.
-Estúpida sangre sucia, alzando la voz al amo Malfoy, basura, escoria, merece el peor de los males por atreverse a dirigirse así a sus superiores, intrusa, mancillando la casa de la familia Black.
Harry y Ron, que habían estado observando la discusión, uno resignado y el otro con satisfacción de ver como su amiga ponía en su sitio al Slytherin, saltaron corriendo a intentar soltar al elfo de su amiga.
- Maldito elfo, Harry contrólalo!
- Sueltalo Krecher!
-Krecher, te he dicho que recojas la mesa, suelta a la bruja. – Dijo Draco con voz fría. Ron y Hermione miraron incrédulos como Krecher se encogía y hacía varias reverencias ante Draco antes de dirigirse corriendo a su tarea encomendada. Draco lanzo una mirada de desaprobación a Hermione. – No entiendo por que malgastas tu tiempo defendiendo a una criatura que te desprecia de ese modo, es patético. – Y dicho esto salió de la habitación.
Harry suspiro y lanzo una mirada preocupada a Hermione.
-Estas bien?
-Eh? Claro no es como si fuera la primera vez que Krecher intenta arrancarme el cabello.
-Pareces un poco descolocada.
-No es nada. Bueno, por qué no nos cuentas como llegaste a hacerte tan amigo de el imbécil de Malfoy?
-Si, eso estaría bien – Dijo Ron que ahora que Draco ya no se encontraba por ahí había empezado a devorar todo lo que quedaba en la mesa. – Cuando empezó todo esto?
-Pues….- Harry pareció pensarlo por un momento – En nuestro cuarto año, durante el torneo de los tres magos.
