~Disclaimer: Hetalia y sus personajes le pertenecen Hidekaz Himaruya… Algún día me pertenecerán, pero eso es punto y aparte. Únicamente me pertenece esta historia, Aleja-chan, Danilo y los perros de Aleja-chan.
~¡Esto es el Flash! Digo… ¡Estas son las Reviews!~
CielaPhantomhive-Michaelis: Descuida te entiendo perfectamente nwn y además valió la pena la espera por este genial cap esta genial! Besos y abrazos (abrazos tipo Prusia): Ciela-chan nwn
DulceCandyCruzh3: Jajajajaja estuvo padre el cap sigue la contiiiii :3
¡Va doblemente dedicada para Ciela-chan y Dulce-chan! (Lanza fuegos artificiales) Trataré de no tardarme tanto con los capítulos, no sé que tan larga va a ser la historia; pero la voy a continuar. (Manda besos al lado de Francia)
Y si alguien que lea esto pertenece a PETA o a Greenpeace… NO, no hay ningún gato o perro siendo maltratado durante la realización de estos fics. ¡Disfruten!
~Capítulo 4~ Aleja y los "raros" gatitos del Eje~
~Un año antes~
-¡Muy bien! ¡Comencemos a entrenar! –ordenó un gato negro, llevaba un bonito moño tricolor en su cuello. -¡Diez vueltas alrededor del parque!
-¡Ve~miau! ¡Mejor hay que comer pasta, Dieter! –maulló en protesta cierto gatito con un inusual rulo del lado izquierdo de su cabeza. -¡Pasta~!
-Gino-chan, comeremos pasta después… -maulló con calma un gato de color blanco y negro con cola corta.
-¡Nadie come hasta que terminemos de entrenar, Tama! –gritó con fuerza Dieter, el gato con el moño tricolor.
-¡No estorben en el camino, gatos! –exclamó rápidamente una voz femenina, pasando al lado del trío felino como si fuera un rayo. Detrás del "rayo felino" corrían tres perros, intentando seguirle el ritmo. -¡Cinco vueltas más, muchachos!
Sorprendidos por lo que ocurrió, Dieter, Gino y Tama siguieron al trío de perros y al misterioso "rayo felino" hasta una casa cercana que tenía un patio enorme.
-Tenemos que ver contra quién nos enfrentamos –murmuró Dieter desde la barda del jardín.
-Ve~ miau, ¿crees que les guste la pasta? –preguntó curioso Gino.
-No creo que debamos espiar en una casa ajena, Dieter-san –habló Tama un poco preocupado.
Los tres se estremecieron al notar a un enorme perro negro salido del mismísimo infierno, a "una pequeña rata que ladraba" y a un perro calvo jugando con una pequeña gata atigrada y que llevaba una llamativa pañoleta roja en su cuello.
-¡Mi-Miau~! ¡Buen entrenamiento, muchachos! –celebró la gatita. -¡Tenemos que cuidar la casa mientras Mamá Dani no está!
-¡Guau~! –ladraron emocionados los tres perros. El enorme perro negro lamía muy divertido la cabeza de la gata.
-¡Miau~, Ahui! ¡Eso da cosquillas!
Misterio resuelto: El misterioso "rayo felino" era una gata que tenía una especie de relación con aquellos tres perros.
-¡Ve~ miau! ¡Se ve que se divierten! –celebró Gino, moviendo la cola como si fuera un perro. –Y la gatita es una bella.
-Tal vez debamos que preguntarle a la señorita si quiere unírsenos –planteó Tama con su voz monótona natural.
-D-Debemos preguntarle si se nos quiere unir –maulló con firmeza Dieter, mientras su carita adquiría un leve tono rosado.
~Mientras tanto en el jardín~
-Mi-Miau… Chicos, ¿creen que debo invitar a pasar a esos raros? –les preguntó Aleja-chan a sus amigos caninos mientras los cuatro observaban a los tres gatos invasores discutiendo en la barda de su casa. –Qué gatos tan chistosos.
~*Nekotalia*~
¡Mi-Miau, aquí Aleja-chan!
Mi amigo Gino me invitó al "club" donde también están su amigo Tama-chan y ese gato negro cuyo nombre se me dificulta… ¿Di-Dieter? Qué nombre tan raro.
-¿Puedo ir contigo, Kuya-chan? –le preguntó Danilo esperanzado a Aleja.
-No, tú tienes que cuidar la casa, Danilo. Además, no me da buena espina que Gino y sus amigos me pidan ayuda –dijo Aleja un poco alterada. Por un lado, Gino y sus amigos le simpatizaban. Pero por el otro lado, ella no entendía bien porqué entrenaban tanto.
-Ow, ¿puedo jugar con los chicos entonces? –volvió a preguntar esperanzado el gatito pimienta.
-Mientras Benito y tú no jueguen rudo, está bien por mí. Ahui, Raúl; cuiden a Danilo y la casa por mí –ordenó Aleja-chan a Ahui y éste simplemente asintió con la cabeza.
-Me los saludas mucho, Kuya-chan.
~En el parque~
-Muy bien, en cuanto Aleja llegue comenzaremos a entrenar –habló Dieter con firmeza.
-¡Ve~, miau! ¡Aleja-chan nos va a ayudar mucho! –gritó emocionado Gino, saltando de un lado para el otro.
-Mientras a ella no le moleste Pochi-san, está bien por mí –habló Tama con tranquilidad. Él estaba en el lomo de su amigo Pochi, un perro akita color blanco y que casi nunca se separaba de Tama.
-¡Mi-Miau! ¡Ya vine, chicos! –los saludó Aleja-chan con muchos ánimos. Dieter volvió a sonrojarse al ver a la gatita. -¿A quién vamos a perseguir?
-Er… ¿P-Perseguir? –preguntó nervioso Dieter.
-¡Sí! ¡Si es a Francois, hay que ir a mi casa y llamar a mi tropa! –gritó emocionada Aleja. –Si es Arthur, sólo me necesitan a mí, muchachos.
-Eto, Aleja-san… Creo que Dieter-san quiere decir es… -trató de hablar Tama cuando Aleja lo interrumpió al ver a Pochi.
-¡Wa~! ¡Qué perro tan bonito! –exclamó Aleja-chan mientras rodeaba a Pochi y éste sólo la miraba contento. -¿Quién es tu amo, amiguito?
-¡Ve~ miau! ¡Es nuestro amigo Pochi! –gritó contento Gino. –Vive con Tama-chan.
-¡Wa~~! ¡Tama-chan, nunca me dijiste que tenías un perro también! ¿Crees que él se lleve bien con mi tropa?
-¡Aleja! –rugió al fin Dieter. -¡Te llamamos para que nos ayudes a entrenar! ¡Hay otros gatos que quieren atacarnos! ¿Vas a ayudar o no?
-… No tienes que ser tan grosero –dijo Aleja decepcionada por el reclamo de Dieter, haciéndolo sentirse miserable. –Me lo hubieran dicho desde el principio. Hay que cambiar de estrategia un poco.
-¿A qué se refiere, Aleja-san? –preguntó curioso Tama.
-Pues… Gino a veces me cuenta que no es muy rápido cuando entrenan, sólo hay que variar un poco el plan –dijo Aleja mientras lanzaba un fuerte maullido. -¡Ya lo verán!
Llegando a toda velocidad (Flash era un tonto a su lado), Benito llegó al parque donde se encontraba su amiga Aleja-chan.
-Wa~, Beni Bonito nos va ayudar –sonrió Aleja mientras el perro chihuahua le lamía el rostro.
-Disculpa la franqueza, ¿pero cómo nos va ayudar tu rata que ladra? –preguntó Dieter completamente amargado.
-¡Grr~~! –empezó a gruñir y ladrar Benito completamente ofendido y molesto.
Según Benito… Hay que atacar rápidamente al que se atreva a llamarlo "Rata".
-Si fuera ustedes, correría hasta llegar a China –dijo Aleja despreocupada. -¡Corre, Beni!
-¡VE~ MIAU! ¡CORRAN, CHICOS! –gritó asustado Gino mientras empezaba a correr.
-¡Te volviste loca! –le gritó Dieter mientras corría detrás de Gino y trataba de no morir de la manera más idiota del mundo… Ser asesinado por un perro del tamaño de un gatito.
Los únicos que se quedaron en el parque fueron Tama, Aleja y Pochi.
-A-Ah, A-Aleja-san…
-¿Crees que me odien? –le preguntó Aleja despreocupada a Tama, mientras ella jugaba con Pochi.
-Creo que ése es el peor de sus problemas –dijo Tama únicamente.
~*Nekotalia*~
~Algunos días después~
-Ow~… Pobre Kuya –dijo Danilo al ver a su hermana deprimida en el patio. –Muchachos, creo que esta vez la echamos a perder.
Benito miró completamente desconsolado a su amiga.
-Tal vez si exageraste, Beni-chan –le dijo el gatito a Benito. –Después de esa vez, ni Dieter o Gino han pasado por la casa. Aunque fue bastante maleducado de su parte llamarte Rata.
-Guau –ladró Raúl.
-No, no creo que ustedes deban pedirle disculpas a Dieter. Puede que lo maten de un susto, muchachos.
Aleja, después de lo que pasó en el parque con los amigos de Gino; se deprimió bastante y aunque Tama y Pochi le habían dicho que no había rencores, Aleja siguió decaída en el jardín. Desde la barda del patio, estaba Dieter vigilando la casa de Aleja; y le deprimió bastante que por su causa, su amiga ya no estuviese tan animada como siempre.
-¿Eh? –Danilo miró a Dieter en la barda del jardín y creyendo que era un intruso, quiso echarle pelea. -¡Oye, tú! ¡Intruso!
Dieter se adentró al jardín al ver a un pequeño gatito de color pimienta queriéndole echar pelea y se sorprendió al ver que Ahui y Raúl no le estaban ladrando… Aunque Benito lo miró muy ofendido por el insulto de la otra vez.
-¡Vamos, nadie se mete en el jardín de mi Kuya sin pelear! –siguió maullándole Danilo a Dieter.
-¿Tú conoces a Aleja? –le preguntó Dieter, ignorando al gatito peleador y lo cargó con su hocico mientras buscaba a Aleja por el jardín.
-¡Suéltame, gato invasor! ¡No querrás ver mi furia desatada! –peleó Danilo. -¡Que me sueltes, te dicen!
Dieter logró avistar a Aleja debajo de su árbol favorito.
-¿¡Nya~!? ¡Dieter! –Aleja se sorprendió al ver a Dieter en su patio… Y cargando a su hermanito con el hocico como si nada pasara.
-¿Este pequeñín te conoce? –le preguntó Dieter mientras bajaba a Danilo a tierra.
-Es mi hermanito, por así decirlo –sonrió nerviosa Aleja-chan.
-¡Así es, gato! ¡Mi Kuya te dará tu merecido! –siguió discutiendo Danilo. -¡Así que ríndete!
-¡Danilo, Mamá me dijo que te llevará al veterinario! –le avisó Aleja y el pequeño minino terminó por esconderse en los arbustos. –Discúlpalo, tiene complejo de perro guardián.
-N-No te preocupes. Yo te debo una disculpa por lo de la otra vez –se disculpó Dieter, desviando la mirada para que la gatita no notara su sonrojo. –No estoy acostumbrado a tratar con una gata en mi tropa.
-Um… ¿Y con una amiga entonces? –preguntó despreocupada Aleja, provocando que Dieter esbozara una pequeña sonrisa.
~Dos días después~
-¡Kuya! ¡El gato invasor te dejó estas cosas! –le gruñó Danilo a Aleja mientras le dejaba en el piso algunas flores.
-Deja de llamarlo así –le regañó Aleja. -¿Qué son?
-Dice el invasor que se llaman flores.
~Un par de minutos después~
-¡Oye, gato invasor! ¡Dice Kuya que las flores sabían bien! –le gritó Danilo a Dieter desde la barda.
-¡No eran para comerse, idiota!
Continuará~
