7 - Bruma

Hermione cerro los ojos con fuerza y se preparo para el impacto. Sintió una sacudida y como algo tiraba de su cuerpo...pero nada de dolor. Cuando abrió los ojos de nuevo su corazón iba a mil por hora, vio a Ron y Harry, pálidos como un muerto, mirándola desde el otro lado de la carretera. Sentía algo de presión en su brazo, miro hacia atrás para encontrar al propietario de la mano que la tenía sujeta y se encontró con el rostro de Draco Malfoy.

-Gra-gracias.

La había apartado en el ultimo segundo, otra vez. Ya la había salvado dos veces en menos de diez minutos.
Draco miro a ambos lados y tiro de ella para cruzar rápidamente entre los coches, ganándose un par de insultos por parte de los conductores, y llegar al lado de Harry y Ron que se abalanzaron encima de ella para abrazarla.

-¿Estas bien? - Pregunto Ron mirándola por todos lados.

-Por Merlin, pense...- Harry le sujetaba la cara con ambas manos buscando cualquier señal de dolor - Que susto nos has pegado.

-Dónde estamos? - dijo Ron después de que los dos se aseguraran de que no tenía ni un pelo fuera de sitio, mirando a la gente que los rodeaba.

-En Tottenham Court Road - jadeó Hermione intentando calmar el ritmo frenético de su corazón - Vamos, hay que encontrar un sitio donde cambiarnos.

Medio anduvieron medio corrieron subiendo la amplia y oscura calle mientras la noche terminaba de caer sobre ellos. Un autobús de dos pisos rugió al pasar por su lado y les hizo pegar un buen bote a los cuatro. Hermione miro a Malfoy, que se había situado a su derecha entre ella y la calle, observaba a su alrededor con la mandíbula tensa y, a veces, cuando se movía podías ver su varita firmemente sujeta en su mano.

-Hermione, no tenemos nada para cambiarnos - Dijo Ron cuando un par de chicas se rieron tontamente al verlos.

-Está bien, tengo ropa para todos - Dijo Hermione mientras los conducía a un callejón sombrío de aspecto abandonado.

-Cuando dices que tienes ropa... - Harry miro a Hermione, que no llevaba nada salvo su pequeño bolso en el que había empezado a rebuscar.

-Aquí está. - Para absoluto asombro de los chicos, empezó a sacar un pequeño montón de ropa para ellos.

-Cómo lo has hecho?

-Encantamiento de Extensión Indetectable - dijo la voz de Draco a su derecha - Estoy sorprendido, es un encantamiento difícil.

-Maldición, creo que se han caído los libros - Hermione ni siquiera les estaba prestando atención, estaba concentrada intentando poner bien los objetos que tenía dentro de su pequeño bolso. - En fin, sera mejor que vayamos a algún sitio, aquí no podemos hablar.

Al final, después de que los chicos se cambiaran de ropa, se decidieron por un pequeño café. Malfoy miro con desagrado la ligera capa de grasa que yacía sobre todas las mesas pero se abstuvo de hacer ningún comentario. Fueron a un reservado y se sentaron en una mesa alejada mientras los últimos vestigios de la Poción Multijubos abandonaban a Harry. Ron estaba al lado de Harry, ya que el y Malfoy habían sido los primeros en llegar a la mesa y se habían sentado el uno delante del otro. Ron, aunque se sentía mal por hacer que Hermione se sentara al lado de Malfoy, se dirigió sin dudarlo ni un segundo al lado de Harry, tan lejos del Slytherin como la pequeña mesa le permitía.

-Creéis que los invitados estarán bien? - Pregunto Harry preocupado cuando la mesera se alejo con sus pedidos.

-Tranquilo Harry, había un montón de gente de la Orden allí, ellos cuidaran de todos, lo importante es que no te atrapen a ti, que es lo que Voldemort quiere. - La voz de Hermione intentaba aparentar una calma que ninguno de ellos tenía, Harry entendía que la chica tenía razón pero no podía evitar pensar en Ginny.

-Tu chica esta bien - Dijo Draco haciendo que Harry levantara la cabeza tan rápido que Ron pensó que se rompería el cuello - La deje con los gemelos antes de ir a buscaros.

-¿Que hacías tu con mi hermana, Malfoy? Como te atrevas a hacerle nada...

-Callate, Weasley, cada vez que abres la boca disminuye el coeficiente intelectual de la gente a tu alrededor en un radio de tres manzanas. Fue ella la que me acorralo y amenazo a punta de varita para que le contara cuales eran mis "intenciones" con Harry. - Draco sonaba molesto. Miro a Harry como si el tuviera la culpa de todos los males del mundo. - Tu novia es algo agresiva, sabes?

Harry sonrió - Gracias.

-Tengo la impresión de que hoy la gente no deja de darme las gracias, al final empezare a cobrar por mis servicios.

Ron bufo, aguantándose las ganas de soltar algún comentario ofensivo. - ¿Y por que estamos aquí, Hermione? ¿Por que no nos has llevado a Grimmauld Place?

-Creí que primero era mejor ir a algún lugar al azar. -Un par de obreros fornidos entró en el café y se metió en el reservado de al lado. Hermione redujo su voz a un susurro. - He pensado que el mundo muggle era un buen lugar para mezclarnos antes de volver a casa.

-No había pensado en eso...pero, no se, quizá podríamos pasarnos por el Caldero Chorreante a ver que esta pasando.

-¿Estas loco? No podemos ir ahí, ademas ya sabemos lo que esta pasando, Voldemort ha tomado el minister..- Hermione miro a Draco enarcando las cejas con incredulidad. El chico había pasado un brazo por encima de sus hombros y la había apretado contra el, miraba a Harry con una sonrisa mientras este se reía de un chiste inexistente y se apoyaba en Ron como si le faltara aire.
Hermione miro a Ron que, después de el momento de furia al ver a Malfoy tocándola con tanta confianza, había empezado a sudar frío. Harry le había puesto la varita en la mano discretamente cuando fingía reírse y Malfoy, a pesar de la falsa actitud cariñosa que estaba teniendo con Hermione, se veía tenso como una pantera antes de atacar. Ron miro discretamente al reservado donde se habían sentado los dos obreros.

Los dos hombres hicieron idénticos movimientos, Harry y Draco los imitaron, con una sincronización asombrosa, y esgrimieron sus varitas a la vez mientras Ron arremetía hacia el otro lado de la mesa, empujando a Hermione debajo de el banco contiguo. Los impactos de los hechizos de los mortífagos hicieron añicos parte de la decoración de la pared justo encima de sus cabezas mientras Harry y Draco empezaban a defenderse.

-¡Desmanius!

Uno de los hombres fue golpeado directamente con el hechizo de Harry y se desplomo en el suelo con un estruendo considerable. Su compañero, enfurecido, disparó otro a Ron haciendo que brillantes cuerdas negras salieran volando de su varita y ataran al pelirrojo de pies a cabeza. Harry lanzo otro hechizo aturdidor al segundo mortífago pero este lo desvió y el hechizo dio de lleno a la camarera que había salido huyendo hacia la salida con un grito en cuanto empezó la pelea.

-¡Expulso! -gritó Draco, y la mesa detrás de el mortífago explotó. La fuerza de la explosión le hizo golpearse contra la pared dejándolo aturdido durante unos instantes, tiempo suficiente para que Hermione le lanzara un Petrificus totalus.

Harry se encargo de cortar las cuerdas que retenían a Ron mientras Draco se acercaba a los mortifagos. Miro atentamente al que estaba inconsciente y asintió en dirección a Harry.

-Sabía que me sonaba, estaba en Hogwarts durante la muerte de Dumbledore. - Señalo al otro con la varita. -Ése es Dolohov.

-No me importa cómo se llamen -dijo Ron con un gruñido mientras estiraba los brazos doloridos por la fuerza de las cuerdas - ¿Que hacemos con ellos?

Harry miró al paralizado Dolohov, pensando rápidamente mientras Draco cerraba la puerta del local y Ron usaba el desiluminador para dejar el café sumido en la obscuridad.

-¿Qué vamos a hacer con ellos? –le susurró Ron a Harry en la oscuridad - ¿Los matamos? Ellos nos habrían matado.

Hermione le lanzo una mirada horrorizada. Harry agitó la cabeza.

-No seas idiota - Dijo Draco mirando a Ron como si lo viera por primera vez - Si los matáramos sería obvio que hemos estado aquí.

-Sólo tenemos que borrar sus memorias –dijo Harry-. Es mejor de ese modo. Draco, ¿te encargas tu?

Draco se encogió de hombros, apunto su varita a la frente de Dolohov y después de murmurar el hechizo los ojos del mortífago se desenfocaron como si estuviera durmiendo con los ojos abiertos.
Mientras Draco se ocupaba del segundo mortífago y la camarera, el trío de oro se encargo de limpiar el local, que parecía haber sufrido un bombardeo.

En cuanto el café fue devuelto a su condición previa, llevaron a los mortífagos de regreso a su reservado y los apoyaron mirándose el uno al otro.

-Creo que ya va siendo hora de que volvamos a casa - Dijo Harry extendiendo una mano hacia Hermione - Antes de que a algún mortífago se le ocurra unirse a sus compañeros.

Hermione asintió y cuando noto que todos los chicos estaban sujetos a ella se aparecieron en Grimmauld Place.

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Una vez dentro de los familiares muros de la Casa Black los cuatro soltaron un suspiro de cansancio. Fueron al salón y se desplomaron en cualquier rincón. Draco se dejo caer pesadamente en un viejo sillón de aspecto elegante, Hermione casi se tiro en plancha en el alargado sofá de al lado y Ron simplemente se sentó en el
suelo, encima de la tupida alfombra mientras Harry iba a buscar algo para beber. Cuando regreso de la cocina, los tres seguían exactamente en la misma posición.

-Te dije...que no me gustan las bodas. - Murmuro Draco cuando le escucho entrar.

Hermione recurrió a gran parte de su fuerza de voluntad para levantar la cabeza y mirar a Malfoy - La boda a estado bien.

-Si...el problema ha sido el espectáculo. - Dijo Draco con sarcasmo haciendo gestos de explosión con las manos - Demasiadas imperdonables para mi gusto, pero desde el punto de vista lumínico muy elegante, si.

Hermione bufo y le lanzo un cojín con tan poca fuerza que con suerte llego a tocarle una pierna. Harry se sentó al lado de Ron, que parecía a medio camino de el mundo de los sueños y le tendió un baso de agua.

-¿Estas bien, tio?

-¿Como voy a estar bien? Harry, el día de hoy ha sido una mierda. Hemos ido a una boda donde, como si no fuera suficientemente cansado ya por si solo asistir a esa clase de eventos, hemos tenido que lidiar con algunos personajes absolutamente irritantes, luego el ministerio a caído y los mortífagos han atacado el banquete, hemos huido por los pelos a una calle muggle donde Hermione casi muere atropellada para después escondernos en una cafetería mugrosa donde un par de mortífagos han intentado matarnos y no tenemos noticias de ninguno de nuestros amigos o familiares. ¿Me he dejado algo?

-El café estaba asqueroso. - Dijo Draco desde su sitio. Ron le señalo con la mano, presentándolo ante Harry como su alegato final.

-Sois un par de nenazas quejicas - Los chicos miraron mal a Hermione que estaba medio dormida abrazada a una manta. - Yo tuve que cargar con un montón de cosas durante todo el día. Y encima corrí con tacones!

De repente empezó una especie de competición sobre quien lo había pasado peor entre Ron y Hermione, con Draco haciendo comentarios mordaces de vez en cuando para avivar la llama. Se callaron de golpe cuando escucharon a Harry soltar un grito de dolor.
Su cicatriz había ardido cuando algo destelló cruzando su mente como una luz brillante sobre el agua. Sintió como un sentimiento ajeno se liberaba a través de su cuerpo, de forma violenta y breve, como una descarga eléctrica.

-¿Qué ha pasado? – Pregunto Draco repentinamente preocupado.

-Está enfadado.

-¿Tu cicatriz otra vez? - Hermione se había despejado de golpe - Dijiste que la conexión estaba cerrada.

-Y lo estaba. -farfulló Harry, intentando concentrarse a pesar del dolor - Se abre siempre que pierde el control y las emociones le sobrepasan.

-Tienes que cerrar tu mente, Dumbledore no quería que usaras esa conexión, quería que la cerraras. Recuerda que…

-Sí, recuerdo, gracias, -dijo Harry mientras salía malhumorado de la habitación, el dolor en su cicatriz estaba llegando a un máximo. Escuchó débilmente a Hermione llamándole, preguntando a donde iba. Farfulló algo sobre ir al baño y subió al segundo piso tan rápido como pudo.

Apenas consiguió llegar a su cuarto, cerró con cerrojo la puerta detrás de él con las manos temblando, se agarró la palpitante cabeza y se desplomo en el suelo.
Vio algunos flashes, fogonazos de luz, estaba rodeado de sombras sin consistencia, intento enfocarse en algo, pero todo le daba vueltas. La imagen de alguien siendo torturado en el suelo le paso velozmente por delante y sintió el olor de la sangre en el aire. Los gritos le siguieron cuando volvió a abrir los ojos.
Estaba tirado en el suelo, con Draco sujetándole la cabeza y hablándole, intentando que se centrara en el. Se incorporo, miro a su amigo y fue peor. Recordó una visión similar que había tenido hacia tiempo, cuando Draco estaba aun infiltrado entre los mortifagos, en ese entonces Harry se sintió asqueado por lo que había visto, por el uso que Voldemort estaba dando a sus súbditos...a Draco, que cada vez aparecía en mas de las visiones de Harry.

Miro hacia la puerta, el marco estaba roto, obviamente abierto a la fuerza. - Eres muy impulsivo para pertenecer a slytherin.

-Y tu muy cobarde pese a ser un gryffindor. Huyendo sin avisar...Reconocí los síntomas al instante, por suerte para ti inicie una pelea entre los dos leones de abajo, así que dudo que me hayan escuchado al abrir la puerta.

-Querrás decir al ensañarte con ella.

-No haberla cerrado. - Dijo mientras le ayudaba a levantarse y lo llevaba hasta su cama. - Creo que deberíamos retomar tus clases de Oclumancia.

No importo cuanto lo intentara Harry, ni las suplicas, ni las amenazas, ni el chantaje, ni siquiera la mirada de perrito apaleado consiguieron librarle de una desagradable sesión nocturna de Oclumancia. El solo quería ir dormir, quizá tragarse medio bote de aspirinas y no despertar hasta la tarde siguiente, no tener a una escurridiza serpiente merodeando por su mente.
Draco era un buen profesor, pero se ponía muy susceptible cuando Harry no ponía suficiente "empeño" y para escarmentarle se metía en sus recuerdos mas vergonzosos. Obviamente ese día Harry estaba de humor para clases, así que Draco se pego unas buenas risas viendo los momentos mas patéticos de "El niño que vivio".

A la mañana siguiente, sobre las doce, Hermione subió a buscar a Harry. El y Ron eran los mas dormilones, pero acostumbraba a levantarse sobre las once cuando el hambre le llamaba. Quería hablar con el, por la noche había llegado un patronus, informando de que toda la familia Weasley y los demás estaban bien y advirtiéndoles de no contestar por si los estaban vigilando y aun no sabía por que Harry se veía tan abatido en la boda antes de el ataque de los mortífagos.
Llamo un par de veces a la puerta antes de abrir y entro con un café humeante en la mano mientras se giraba para cerrar detrás de si, encontrándose con que no había pomo. Cuando se dio la vuelta, no subo como procesar la imagen.

Harry, que como siempre dormía solo con un corto pantalon de deporte, estaba abrazado al brazo de Draco Malfoy y con las piernas envueltas alrededor de una de las del Slytherin. Hermione soltó un grito de sorpresa y retrocedió ligeramente mientras sentía como se le subía la sangre a las mejillas.