~Disclaimer: Hetalia y todo lo que implica el título le pertenece a Hidekaz Himaruya (inserte más cosas legales aquí). A mí sólo me pertenecen Daniela, Aleja-chan y el adorable Danilo-kun (lanza humo ninja cortesía de Japón).
Advertencia: La autora no se hace responsable por las babosadas realizadas por el espécimen felino conocido como Danilo-kun. Ah, y es el debut exclusivo de Neko! Prusia.
¡Disfruten!
~Capítulo 5~ ¡Salvando a la Soldado Kuya! (O como caerle mal a tu cuñado)
-¡Ese gato invasor me cae mal, Kuya! –gritó Danilo a los cuatro vientos en el patio. Para la sorpresa del pequeño, Aleja-chan y sus perros estaban comiendo sin prestarle mucha atención.
-¿No deberías estar comiendo? –le preguntó Aleja, con medio bocado de croquetas en la boca.
-¡No me cambies el tema! ¡Todavía se atreve a venir de visita después de invadir el patio! ¡Y NI SIQUIERA DIJISTE "Miau"! –rugió Danilo (o lo que él entiende por rugir), sacudiendo sus patitas delanteras en el aire.
-Uno, Dieter ya se disculpó contigo... Diez veces. Dos, ya deja de llamarlo así. Y tres, Carlos nos va a regañar si ve que no comes –le recriminó Aleja a su hermanito. Desde la última visita de Dieter a la casa de Aleja, Danilo constantemente lo ha estado vigilando y atosigando cada que Dieter, Tama y Gino visitaran a Aleja-chan.
-Le faltaron unas ochenta disculpas más, Kuya.
-Pues te guste o no, Dieter me dijo que tenía un problema con un gato raro o algo así y me pidió que lo escarmentara –le avisó Aleja mientras terminaba sus croquetas. –Así que por las siguientes horas, vas a tener que confiar en Dieter y en mí.
-¡No, prefiero ir con el veterinario antes de dejarte con el Gato Invasor! –volvió a gritar Danilo.
De repente, un Carlos salvaje apareció en el patio (Lol).
-Muy bien, Danilo. Kuya-chan me dijo que te agendó tu chequeo médico hoy, así que nos vamos ya –sonrió Carlos de oreja a oreja, mientras preparaba la caja transportadora de Danilo.
-¡NO~~~! –maulló desesperado Danilo.
~*Nekotalia*~
¡Mi-Miau! ¡Aquí Aleja-chan!
Hoy tengo que apoyar a Dieter con un gato raro, que según él, lo ha estado molestando.
~Mini flashback traído por el General Invierno~
-Te necesito porque hay un gato llamado Fritz que no me deja en paz –dijo Dieter. –Aparte necesito tu discreción en este asunto.
-¿Por qué? –preguntó Aleja inocente.
-Es... Es mi hermano mayor –respondió Dieter avergonzado, agachando su cabeza.
-¡¿Tienes un hermano?! –gritó sorprendida Aleja.
-Por favor... No lo digas en voz alta.
~¡Fin del Flashback!~
-Muy bien, muchachos –dijo Aleja frente a Ahui, Raúl y Benito. –Hoy tengo una misión especial con Dieter. Así que ustedes tendrán que trabajar vigilando la casa por mí, ¿entendido?
-¡Guau! –ladraron los tres perros al mismo tiempo.
-¡Ah, y necesito que impidan cualquier escape de Danilo! –avisó Aleja antes de saltar la barda de su casa.
Lo que los tres perros no pudieron evitar fue que Danilo se trepara al árbol del patio para salir de la casa y hacer un seguimiento a su hermana. (Spiderman en un novato al lado de Danilo)
-Muy bien, sólo tengo que espiar a Kuya y al Gato Invasor hasta la hora de la cena –se dijo a sí mismo Danilo.
Danilo logró seguir a Aleja y a Dieter hasta la casa de éste (y sin ser visto por los perros amigos de Dieter), escondiéndose en uno de los arbustos del patio.
-Me siento como uno de esos humanos que usan cuchillos grandes en la tele –murmuró Danilo.
-¡Wa~, tu casa es muy bonita, Dieter! –gritó emocionada Aleja y correteaba por todo el patio.
-D-Danke. –dijo sonrojado Dieter mientras giraba la cabeza en todas direcciones. –Ese miserable debería estar por aquí.
-¿Cómo dices que luce el tal Fritz? –preguntó Aleja mientras intentaba jugar con un enorme perro doberman.
-Es de color blanco y tiene un arañazo en el ojo derecho –respondió Dieter, antes de notar que Aleja intentaba morder una de las flores del jardín. -¿Qué rayos haces?
-¿Por qué no me dijiste que tenías de estas cosas en tu casa? –preguntó Aleja-chan emocionada. -¡Tu patio tiene buffet gratis!
-¡Las flores de mi amo no se comen, dumpkoff!
~De regreso con Danilo~
-No, Kuya. Es una trampa –el pobre Danilo no dejaba de asustarse y de imaginar la posible muerte de su hermana por indigestión. –Si ese Gato Invasor le pone las patas encima lo voy a... ¡¿Qué demonios...?! –el minino notó que por los arbustos alguien más estaba de mirón en el patio.
El sospechoso: Un gato blanco con un listón en el cuello parecido al de Dieter y una cicatriz en su ojo derecho.
-Kesesesese... West ni tiene idea de mi plan –murmuró el gato blanco desde los arbustos. –Esa frau ni verá mi sombra.
Hay algo importante que deben saber de Danilo... Junto a Carlos, ha visto suficientes películas de ninjas como para saber que se debe aproximar al enemigo con total silencio. Cosa que el otro gato no supo... Porque Danilo se le acercó lo suficiente como para darle un susto de muerte cuando lo golpeteó con su patita diciendo:
-¿Qué haces aquí?
-¡AHHH! –se escuchó el grito de terror en los arbustos, el cual alertó a Dieter y a Aleja-chan.
-¡Aquí viene! –maullaron Dieter y Aleja, listos para pelear.
-¡WEST! ¡AUXILIO! –gritó desesperado el gato blanco que salía de los arbustos, mientras abrazaba a Dieter.
-¿West? –se preguntó Aleja. -¿Que tu nombre no es Dieter?
-Así me llama este idiota –dijo resignado Dieter antes de quitarse de encima al gato blanco. -¡Fritz, aléjate de mí!
-¡West, ayúdame! ¡Hay algo raro en el arbusto!
-El único raro aquí eres tú –dijeron al mismo tiempo Aleja y Dieter.
-¿Dices que le tengo que dar una lección a este llorón? –preguntó Aleja sin sorprenderse... Ofendiendo a Fritz de paso.
-¡¿Perdón?! ¿A quién llamaste llorón? –rugió Fritz.
-A ti, Llorón. Ni cuando era más pequeña me asustaba así –rió Aleja.
-¡Nadie me llama llorón, frau! –gritó molesto Fritz, intentando darle un zarpazo a Aleja.
-¡Nadie ataca a mi Kuya! –salió Danilo de los arbustos y le dio un fuerte cabezazo a Fritz.
-Ay... Dios –murmuraron humillados Dieter y Aleja. –Nuestros hermanos son una vergüenza.
Antes de que se hiciera más escándalo en el patio, salieron de la casa un hombre alto y rubio, y un hombre de cabello blanco y ojos de color rojo, causando que Fritz y Danilo se volvieran a esconder.
-¿Eh? Parece que Dieter trajo a una amiguita, West –sonrió Gilbert de oreja a oreja.
El hombre rubio se acercó a Aleja-chan y ésta decidió saltar hacia sus brazos, permitiendo que el desconocido viera su placa bajo la pañoleta.
-"Aleja" –leyó Ludwig el nombre de la gata y ésta maulló alegremente. –Tú eres la gatita de Daniela.
-Sí, ella es mi Mamá –ronroneó Aleja.
-La traje de visita, amo –maulló Dieter, siendo cargado por Gilbert. –Teníamos que escarmentar a Fritz.
-Kesesesese... Ahora sí tienes una excusa para visitar a Dani-chan, hermanito –se burló Gilbert.
-C-Cállate, imbécil –dijo molesto Ludwig sin notar su propio sonrojo.
-Psst, Dieter... ¿Quién es el retardado de pelo blanco?
-Él es el amo de Fritz.
~*Nekotalia*~
~En la casa de Daniela~
¡Pin Pon! Había sonado el timbre de la casa y Dani tuvo que salir a responder.
-¿Quién~? –canturreó Daniela al abrir la puerta.
-¡Hola, Mamá! –maulló contenta Aleja entre los brazos de Ludwig.
-¿Ale-chan? –Dani se sorprendió al ver a su mascota en los brazos de su amigo Ludwig. -¿Debo preguntar?
-Creo que mi gato se hizo amigo de Aleja –sonrió nervioso Ludwig. –Pensé que lo mejor sería traerla hasta tu casa.
-Aw~, mil gracias, Ludwig –sonrió Daniela mientras Ludwig le pasaba a Aleja-chan. –Espero que no te haya causado problemas.
-Nein, ella es muy amable.
-Te debo una, ¿te parece si vamos mañana a comer? –preguntó animada Daniela para la sorpresa del rubio alemán.
-¡Si, vayan a comer! –maulló feliz Aleja-chan, agitando la cola como si fuera un perro. -¡Pide flores, Mamá!
-Ja, me parece perfecto –sonrió Ludwig muy feliz.
~Un par de horas más tarde~
-¿No me puedes castigar de otro modo, Kuya? –preguntó aterrado Danilo.
El pobre Danilo estaba confinado en la casita de perro de Benito hasta que Carlos viniera a recogerlo. Y el clima en ese momento se prestaba para una tormenta en cualquier momento.
-Te agradezco que me hayas defendido de Fritz, pero reafirmo mi autoridad castigándote por haberme desobedecido de todos modos –habló Aleja con voz muy firme.
-¡Eres una Kuya mala! –lloriqueó Danilo.
~Omake~
-¿De verdad tengo que hacer esto? –preguntó Fritz resignado mientras él y Dieter se acercaban a la casa de Aleja.
-Agradece que no te atacó su rata calva –le gruñó Dieter. Llevaba en el hocico algunas flores.
Tras saltar la barda, los dos gatos saludaron a Aleja y Danilo se mantuvo cerca para vigilar a Dieter, o como él lo apodó: Ladrón de Kuyas.
-¡Sí, me trajiste flores! –celebró Aleja feliz antes de comer. -¡Gracias, Dieter!
-Lo tuyo con las flores no tiene remedio –dijo resignado Dieter.
-Lo de ustedes dos es lo que no tiene remedio –dijeron molestos Fritz y Danilo al ver la escena. –Nuestros hermanos son muy raros.
~Continuará~
