¡Holaa chicas! ¿Qué tal estáis? Bueno aquí os dejo el segundo capítulo. A ver que os parece. Me gustaría que me dierais vuestra opinión por fis.

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Espero les guste.

CAPÍTULO 2

Varios meses después.

Bella POV

-No quiero que me acompañes.

-¿Tú… no… me quieres?

-No.

-No me convienes, Bella.

-Te haré una promesa a cambio-dijo-. Te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido.

Será como si nunca hubiera existido… Como si no hubiera existido…él… Se fue sin más, él me dejó, su familia me abandonó… Estoy sola en el bosque, sola en la vida, sola en mi interior. Él se lo ha llevado todo consigo, ya no me queda nada por lo que seguir, estoy perdida en la negrura del bosque. Ya no me importa seguir adelante, moriré. No sé volver a casa, mi cuerpo ya no me responde; he perdido todas mis fuerzas.

Él no me quiere, él me ha mentido todo este tiempo; sólo fui un juguete con el que entretenerse, con lo que pasar el rato. Mi corazón está hecho trizas, ¿cómo algo que sentí tan real por primera vez en mi vida podría basarse en una mentira?

No soy buena para él, se dio cuenta de la persona tan inútil que soy y decidió abandonarme, se cansó de mí.

El tiempo se paró para mí, las horas me parecieron segundos. Caminé sin detenerme adentrándome poco a poco en la espesura del bosque. Era una muerta en vida, mi alma ya no estaba en mí; mi cuerpo era una carcasa vacía sin nada que ofrecer.

Tropecé con la rama de un árbol y caí al suelo. Me acurruqué sobre mi misma y dejé que el dolor se hiciera dueño por completo de mí. Todo estaba tan oscuro, tan negro y tan solitario. Todo se veía borroso por las lágrimas que mis ojos derramaban.

Traté de enfocar mi visión y vi que incluso la luna no estaba, incluso ella me había abandonado dejándome a mi suerte.

Todo estaba tan silencioso que cuando oí un ruido lejano me sobresalté un poco. ¿Debería asustarme de que algo o alguien pudieran hacerme daño? No lo creo, quizás incluso me estuvieran haciéndome un favor de acabar con mi inútil existencia.

Gritaban mi nombre, alguien me buscaba. No reconocía la voz pero se escuchaba reconfortante oír decir mi nombre por esa persona, ¿quién sería? De pronto alguien se paró en frente de mí y se agachó para tomarme en sus brazos.

-Bella, Bella responde. ¡Bella!

Sí, sin lugar a dudas su voz pronunciando mi nombre disminuía mi angustia.

-¿Te han herido?

-Bella, me llamo Sam Uley. Charlie me ha enviado a buscarte.

¿Charlie? Oh dios, estará muy preocupado por mí.

-Bella, pequeña, háblame por favor. ¿Te han hecho algo? ¿Ellos te hicieron daño?

Traté de contestar pero no tenía voz, ni era capaz de abrir los ojos, estaba tan cansada.

-Bella estas a salvo, ya todo se terminó…

Ante esas palabras una oleada de dolor se apoderó de mí y rompí a llorar aferrándome a ese hombre que irradiaba calor y seguridad.

-Ya pasó todo, ahora no estás sola. Te voy a llevar con Charlie y los demás.

Él se levantó cargando conmigo en sus brazos y empezó a andar a paso ligero. Cuando ya estábamos bastante lejos comenzó a llamar a los demás.

-¡La tengo! ¡La encontré!

-¡Oh Bella! Mi niña, ya estás conmigo, ya pasó ya, ven.

Sam me dejó en brazos de Charlie y de nuevo la soledad se apoderó de mí. Ese hombre tenía algún efecto en mí, era como si fuese mi propio protector. Sentía la necesidad de seguir enredada en sus brazos pero supongo que sería mi necesidad de sentirme algo estimada.

Tras todo esto, estuve de modo ausente. No me di cuenta de que la gente que ayudó en mi búsqueda se fue yendo ni tampoco que el médico me atendiera. Sólo recordaba el momento del adiós y cuando Sam me encontró.

-oOo-

Desperté en mi habitación pensando en la pregunta de Sam "¿te han herido?" como si el supiese algo más de ellos… ¿Qué sabría él? ¿Acaso el conocería su secreto?

Ellos… Los que creía que me amaban se fueron dejándome a mi suerte. ¿Por qué me hicieron esto? Soy tan poca cosa, una humana patosa y sin ningún interés en general.

No deseaba levantarme, ni salir de mi habitación; era uno de los pocos lugares en los que seguramente me sentiré resguardada. Sin embargo, Charlie tenía otros planes; llamándome para desayunar.

-Bella, baja. El desayuno está listo.

No tenía nada de hambre, mi cuerpo estaba tan trastocado como lo estaba mi cabeza.

Bajé las escaleras y entré en la cocina. Charlie estaba leyendo el periódico del día y con un plato de huevos con bacon enfrente de él. Nada más ver eso, me entraron ganas de vomitar.

-Hola cariño, ¿Cómo te encuentras?

-No muy bien papa.

-Come algo aunque sea.

-Sí, papa.

-oOo-

Y así, comenzó todo mi tiempo de zombibella. Un día y otro día y otro, se repetía la misma historia una y otra vez: instituto, estudiar, comer, comer, dormir y la casa. Todas las semanas eran un borrón en mi mente. No era consciente del paso del tiempo, los días se convirtieron en semanas y éstas en meses.

No hablaba con nadie en el instituto, me convertí en una solitaria. Ni siquiera intercambiaba palabras con Ángela.

Era el blanco de todos los cuchicheos de pasillos y miradas cotillas, pero a mí me daban completamente igual, que dijeran lo que quisieran. Sin ellos, nada era igual. Todo había cambiado para mí.

Charlie ya no sabía qué hacer, estaba desquiciado por mi estado zombi, incluso me amenazó con volver con Renée:

-¡Se acabó Bella! ¡Te vas con tu madre de regreso hoy mismo!

-¿Qué? ¿Por qué? No he hecho nada malo. Me porto bien y no me meto en ningún lío.

-Ese es el problema Bella. Sólo sales para ir al instituto, ir al supermercado y al trabajo. Vuelves aquí y te encierras en tu habitación rodeada de libros. No tienes amigos y apenas cruzas palabras con nadie.

-¡Hablo contigo!

-¡Sí y porque soy yo el que te empieza a hablar! ¡Y encima tengo que sonsacarte las palabras!

-Pero papá yo no me quiero ir. Déjame quedarme aquí.

-Bella es por tu bien. Él no va a vol…

-¡No! ¡No lo digas!

-¡Es la verdad! ¡Es hora de que cambies de actitud!

-Te prometo que cambiaré pero por favor no me hagas irme de aquí, por favor papá.

Charlie lucía desesperado pro mi actitud. Me daba pena por él, estaba sufriendo por mi culpa. Pero yo no quería irme, no quería abandonar el único lugar donde había experimentado la verdadera felicidad.

-Está bien cariño, pero no lo hagas por mí. Hazlo por ti. Recupera tu vida.

¿Vida? ¿Qué vida? Mi vida me había abandonado en el bosque hace ya casi 6 meses… Medio año había pasado desde ese fatídico día y aún seguía siendo una muerta viviente.

Decidí salir por la puerta trasera para tomar el aire y despejarme. Caminé unos pocos metros y me senté en un árbol caído que estaba cercano al empiece del bosque.

Hacía frío pero no era algo extraño en Forks. Miré hacia el horizonte, el sol estaba poniéndose poco a poco, dando por acabado otro día más de mi inexistente vida.

Charlie llevaba razón, era hora de tomar una decisión sobre mi futuro. No podía seguir así, llevando una existencia cuya única meta era esperar la muerte. Era momento de cambiar mi enfoque de las cosas y volver a ser dueña de mi misma.

Lo primero de todo era acabar con esta actitud "de alma en pena" y tratar de recuperar la poca vida social que tenía antes de todo: hablar con Ángela y el resto del grupo, no sentarme sola en el comedor… Quizás podría ir incluso a la Push a ver a Jacob. Era un buen muchacho y podríamos llegar a ser amigos.

Sí, en definitiva había llegado el momento de volver a ser la Bella de siempre con unos pocos cambios.

-oOo-

Sam POV

Habían pasado 6 meses desde que las sanguijuelas se habían ido, toda una victoria. Pero aun así, no se pudo evitar que Jared, Paul y Embry se convirtieran en lobos. Y posteriormente se nos unieron Jacob, Quil, Seth y Leah. Ahora éramos una manada.

Resultó algo complicado tratar de organizar a siete lobos altamente inestables, pero con mucho esfuerzo y compresión, logramos entre todos conseguir adaptarnos a los turnos de patrullaje.

Me encontraba patrullando el perímetro de la tribu en mi forma de lobo, sin ningún indicio de vampiro de momento. Decidí descansar cerca de un arroyo. Y mi mente no dejaba de darle vueltas a todo lo ocurrido en este año.

En todo este tiempo, habían ocurrido varias cosas que, aparte de lo obvio, cambiaron mi vida. Solo de recordarlo, me entraban ganas de despedazar todo a mi alrededor. Mi novia, Leah, me había estado engañando con Jacob. Fue realmente algo doloroso cuando los pillé.

Flash back

Regresaba a casa después de estar toda la noche patrullando el bosque y no único que me apetecía era acostarme en la cama junto a mi novia y dormir hasta que toda esta pesadilla se acabase.

Sin embargo, los ancestros tenían otro destino para mí. Cuando estaba llegando a casa, escuche a Leah gimiendo junto con otro hombre. No, no podía ser. Serían imaginaciones mías.

Abrí la puerta lo más sigiloso que pude y avancé de forma silenciosa por el pasillo hasta llegar a la habitación. Cuando abrí la puerta no podía creerme la imagen que tenía en frente de mí.

Jacob se encontraba sentado en mi cama con Leah encima de él, completamente desnudos. No era necesario ver nada más.

-¡Leah!

-¡Samuel!

-¿Cómo te atreves a tirártelo en mi propia cama? ¿Cómo siquiera te atreves a hacerme esto?

-Yo no...Yo no… Sam esto no es….

-No me digas que no es lo que parece porque no soy tan gilipollas como para que me engañes en toda mi cara.

Jacob aún no había dicho una palabra y eso me estaba cabreando más todavía. Mi cuerpo entero estaba temblando y sabía que estaba a punto de perder por completo el control, mi lobo quería matar a Jacob por ser un amigo traidor y a Leah por jugar conmigo de esa manera.

-Jacob, quiero que te vistas y te largues de mi casa. No quiero que me vuelvas a hablar nunca más. Y tú Leah, vístete y lárgate. Tú y yo no más.

-Sam, ¡no te atrevas a echarme! ¡Soy tu novia!

-Quítate esas mierdas de la cabeza, tú y yo ya no estamos más juntos. Haberlo pensado antes de follarte a Jacob.

-¿Y tú qué? ¿Dónde has estado toda la noche? Y no me digas que atendiendo asuntos de la tribu porque no cuela. Tú has estado haciendo lo mismo que yo con alguna zorra de turno. Así que no me vengas a poner de mala aquí cuando tú lo empezaste todo.

-La única zorra que me tiraba eras tú. Y eso ya se acabó. Largo los dos de mi casa. ¡Ahora!

Leah lloraba mientras se acababa de vestir y Jacob no se atrevía siquiera a levantar su mirada del suelo. Cuando Leah terminó de arreglarse, ambos se fueron cerrando la puerta con un buen golpe.

Yo no podía quedarme aquí. No podía estar encerrado en la habitación en la que mi novia se había estado cogiendo a otro. Tiraría el colchón. Ni de coña iba a dormir ahí de nuevo.

Mi lobo no soportaba más la tensión y tomó el mando. Me dirigió hacia el bosque y ahí me transformé en lobo.

Justo cuando lo hice, mi mente se unió a Paul, el cual se encontraba vigilando. De su parte solo recibí sorpresa por la imagen que mi mente recreaba una y otra vez. A nosotros se unió Jared. Y la misma impresión obtuve de él.

"vaya… Sam, nadie se esperaba esto"

"…"

"Jared ahora no es momento de hablarlo, ahora estamos patrullando. Pero una cosas sí que es cierta: Leah es una perra y Jacob un traidor. Sam lo hiciste bien."

"Sí Sam, Paul lleva razón. No te preocupes, te quitaste un gran peso de encima…"

No decidí responder, agradecía a los dos su apoyo y sé que había hecho bien. Leah y yo llevábamos 3 años juntos y desde que me transformé en lobo las cosas entre nosotros no estaban yendo muy bien pero de ahí a lo que me hizo…

Dolía, pero no de la forma en que esperaba. No dolía de la manera en la que debería doler cuando la persona que amas de engaña con otro, sino era decepción y un buen golpe a mi orgullo. Pero no más.

Quizás era porque mi lobo no la aceptaba. Mi lobo no la veía como su compañera. No era su imprimada. Y el hombre quería discrepar con él, sin embargo, en el fondo de mí, mi parte más salvaje llevaba razón. Ahora lo veía, ella no era para mí.

Fin flash back.

Eso ocurrió dos meses después de mi transformación. Los cuatro meses siguientes pasaron sin más; patrullando y trabajando en la tribu. Hasta que uno de mis mayores sueños se convirtió en realidad: ¡los chupasangres se habían largado de Forks!

Pero toda cosa buena tenía su parte mala. La amante de sanguijuelas, Bella Swan, había desaparecido en el bosque. Billy me llamó para que los chicos y yo ayudáramos en la búsqueda.

Yo fui el afortunado en encontrarla. Olía tan mal por culpa de esos asquerosos Cullen. Pero, mi lobo decía que debajo de toda esa peste olía delicioso. Era como si mi alma encontrara paz después de tanto tiempo.

Pero eso no era posible. Yo no conocía de nada a esta niña que cargaba en mis brazos pero aun así mi lobo quería llevarla a nuestro territorio y cuidarla por siempre. Raro, muy raro.

El tiempo siguió pasando y no pude dejar de pensar en Swan, era tan pequeña, se parecía a una muñeca de porcelana.

Los meses siguieron pasando y ocurrieron las transformaciones de Quil, Seth, Jacob y Leah. Sí, Leah era una loba y teníamos que compartir una misma mente cuando estábamos en forma de lobo al mismo tiempo.

Fue algo divertido el día en que tanto Seth como su hermana de transformaron.

Leah quiso que volviéramos cuando se enteró de todo. Quería que empezáramos desde cero pero yo ya no quería nada con ella y mi lobo mucho menos. La veía como una más de la manada, solo eso, ni siquiera la veía como mi ex.

Mi rechazo la enfureció y siguió con el juego que tenía con Jacob. No me importó, pero al resto no le hacía gracia que pensara en ciertas cosas cuando estábamos en forma de lobo. Nadie estaba cómodo al respecto de este tema pero no podíamos hacer nada.

Lo más sorprendente fue la actitud de Jacob. La primera vez que se transformó en lobo junto con Paul, Embry y conmigo nos dimos cuenta que estaba realmente arrepentido de lo ocurrido conmigo y Leah. Él, por lo que se veía me tenía mucho aprecio y se lamentaba de haber sido un completo idiota en nuestra amistad.

Además, Jacob quería a Leah. Era evidente como la trataba y la miraba. Pero Leah… Ella era cosa aparte. Desde que rompimos yo no he sido un santo y he tenido varios encuentros con algunas chicas. Nada serio, solo era sexo.

Pero de un tiempo hasta ahora no he querido más eso. Lo buscaba porque no quería sentirme solo ni vacío pero al final lo empeoré. Era un acto sin sentimiento, tan frío y mecánico que no encontraba ninguna calma en ello. Era como estornudar, algo que hacer por hacer; ni por placer era ya.

Después de una noche en la que estuve con una chica que conocí en un bar en Port Ángeles, decidí que ya no más. No quería volver a caer en esta gilipollez de rutina en la que me había metido yo solo.

Y en esa situación llevaba ya como 5 meses o así. Odio las épocas de sequía.

¿Qué os pareció? ¿Os gustó nuestra Bella y el lobito?

Gracias por leer.