¡Holaa! ¿Cómo están? ¡Gracias por seguirme!

Les traigo un capi nuevo, espero les guste. Ya me dirán.

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

CAPÍTULO 4

Bella POV

-¡Cabronazo de mierda! Vas a pagar por intentar forzarla, mamón.

Y mi mente hizo click. Esa voz, esa voz era… Oh Dios, esa voz era la misma que me salvó en el bosque. Era Sam.

Sam seguía golpeando a Mike cada vez con más fuerza y si no lo paraba lo iba a matar.

-¡Sam! ¡Sam por favor para! Te vas a hacer daño. Déjalo ya. Por favor.

Mike yacía inconsciente en la arena y Sam se levantó todo lo alto que era y se giró despacio hacia mí.

Y todo cambió…

-oOo-

Me perdí en esas profundidades negras que eran sus ojos. Eran como dos imanes que me llamaban hacia él, todo se había parado en el tiempo para darle protagonismo a él, a Sam…

Y él abrió los ojos de par en par cuando me miró de vuelta, parecía que le ocurría lo mismo que a mí. O quizás eran imaginaciones mías. No era posible que este tipo de cosas pasaran en la vida diaria ¿verdad?

Poco a poco se fue acercando a mí, cogió mis manos con suavidad y fue ascendiendo por mis brazos despacio, muy despacio; siendo precavido para no asustarme más de lo que estaba ya. Al llegar a mis hombros me acercó más a él y me abrazó. Yo me quedé estática. No sabía qué hacer con mis manos, pero necesitaba apoyarme en él en estos momentos, era tan débil…

Le devolví el abrazo hundiendo mi cara en su pecho, él era más alto que yo, muy alto. Y olía tan bien…

Me separó un poco de él, pero Sam seguía rodeándome con sus brazos.

-¿te encuentras bien?-dijo susurrando en mi oído.

Yo solo me atreví a asentir con mi cabeza, no me sabía si mi voz sería capaz de salir. Él se quedó mirando mi labio y frunció más aún el ceño. Parecía que a él le doliese mi herida. Y de repente, me dio la espalda y le dio una patada en el estómago a un Mike desorientado.

-¡Cabrón!

-¡No! ¡Por favor Sam!- no sabía qué hacer y lo primero que se me ocurrió fue abrazarlo. Mis brazos rodearon su cintura y Sam pareció percatarse de mi gesto. Tomó mis manos y las apretó contra su estómago. Se fue girando poco a poco hasta volver a estar mirándome con esos ojos tan intensos.

-Lo siento, no quería asustarte. Ya pasó todo Bella.-mi nombre, oh dios, él sabe mi nombre.

-Y-yo…yo… T-tú, ¿cómo sabes mi nombre?

Y entonces me sonrió; enfadado y serio era guapo pero cuando sonreía… simplemente todo alrededor desaparecía.

-Bella, soy amigo de Jacob y ayude en tu rescate en el bosque. ¿Cómo no iba a saber de ti?

-Oh, es verdad. G-gracias por s-salvarme. Las d-dos veces.- ¿Por qué tartamudeaba?

-Creo que deberías comer y beber algo, pero no pienso dejarte sola. Así que, ¿te apetecería ir conmigo a comer algo?- vio la duda en mi cara- Si quieres nos acercamos a ver a tus amigos y le avisamos.

Solo acerté a asentir con mi cabeza. Él me rodeó los hombros con unos de sus fuertes brazos y nos dirigimos a la fogata que habían hecho los chicos.

-Pero espera… Yo, uhm, yo… es decir, ¿qué pasa con Mike?- su mirada dulce cambió por una de enojo.

-¿Te preocupas por ese gilipollas? ¿De verdad?

-¡No! ¡De verdad que no! Pero quizás deberíamos decirles a los otros que está aquí o algo.

Pareció relajarse un poco con mi respuesta, ¿de verdad creía que ese idiota me importaba algo?

-Está bien, vamos entonces.

Fuimos caminando por la orilla del mar la distancia que nos separaban de los demás. Sam seguía estrechándome en su costado derecho arropándome del frío proveniente del agua. ¿Cómo se daba cuenta de que necesitaba eso?

A los pocos metros Ángela se acercó a nosotros corriendo. Se veía preocupada.

-¡Dios mío Bella! ¡Me tenías asustada! Pensé que te había pasado algo; oye pero ¿qué te ha pasado en el labio?

-Ang, tranquila. Solo es un rasguño.

-Pero, pero ¿cómo te lo hiciste? ¿No sería el idiota de Mike verdad? Porque lo vi siguiéndote al poco tiempo de irte.

-Eh…b-bueno s-sí, f-fue él pero Sam me salvó.-la cara de Ang se transformó por completo en una de odio puro, ¿acaso se ha enfadado conmigo?

-¿Ese asqueroso te hizo eso? ¿Dónde está?

-Ángela tranquila, Sam se encargó de él. De verdad estoy bien- en todo este tiempo Sam no dijo nada, solo me acercaba más a él como si no quisiera que me fuese de su lado… por cierto, ¿no tenía frío en mangas cortas?

-Ángela, créeme que lo he dejado K.O, no creo que se atreva a volver a acercarse a Bella. Está en la zona de las rocas; dile a tus amigos que vayan a por él. Yo me voy a llevar a Bella a tomar algo.- dijo Sam, tratando de tranquilizar a Ángela.

-Oh! ¡Vale! ¿Por qué no os quedáis con nosotros? Hay bocadillos y Coca-Cola.

Tomé a Sam del brazo y lo llevé donde se encontraba la nevera con las bebidas y los bocatas. Él tomó dos latas de Coca y dos bocadillos. Me dirigió a uno de los troncos que rodeaban a la hoguera y nos sentamos allí.

-Siéntate bella. Y toma, come algo.

-O.K. –yo cogí el bocadillo que me ofrecía y me quedé mirando el fuego azul que se formaba por la sal que contenía la madera. Sam en cambio, no dejaba de mirarme. Me ponía nerviosa.

El resto de la gente que había por allí nos echaba miradas curiosas preguntándose quién era ese hombre que me acompañaba. Tayler y Ben habían ido a por Mike, por órdenes de Ang. Sinceramente no quería volver a encontrármelo el resto del día y no me apetecía seguir por aquí. El mar estaba algo revoltoso pero había chicos surfeando por ahí. El sol ya iba descendiendo poco a poco. Jessica y Lauren no apartaban la vista de Sam. Se lo comían con la mirada… Por Dios, ni que fuera la primera vez que veían a un chico guapo. Espera, ¿he dicho guapo? Ugh, creo que mi mente está algo congelada.

-Bella, ¿te apetece hacer algo ahora?- Sam me miraba con ojos dulces.

-Eeeh, sí bueno… ¿Qué tienes en mente?

-Sinceramente me gustaría irme de aquí… No me apetece encontrarme con ese hijo de puta… Ya sabes.

-Ya, yo tampoco. Pero no he traído mi camioneta así que…

-No importa, podemos ir a por mi coche, si quieres claro.- ¿Sam quería pasar tiempo conmigo? ¡Siiii!-Además tengo que curarte el labio. No quiero que vuelvas a casa con él hinchado.- ¿En serio? Woah…

-Vale, ¿me lo curas y luego me llevas a ver a Jacob? Hace mucho que no sé nada de él…

La cara de Sam se ensombreció en cuanto dije lo de Jacob, ¿le molestaba que me llevase bien con él?

-Preferiría que estuviéramos solos. No voy a hacerte daño, en serio.

-Está bien, pero ¿sabes algo de él?-Cuanto más indagaba en el temas más enfadado se ponía. Si me dijo que era amigo de Jacob ¿por qué se enojaba que me interesase por mi amigo?

-Él está bien, como siempre.

Sam se levantó, tiró las cosas a la bolsa de basura y me ofreció su mano. Yo dudé un segundo qué hacer, pero al mirarle a los ojos toda duda se evaporó. Tomé su mano, me levanté y nos dirigimos a al camino que conducía a la aldea. Sam me llevó por el camino más largo para pasar más tiempo juntos; yo no puse objeción, al contrario, me encantó.

Ninguno decía nada, pero ¿para qué? el silencio entre nosotros no era para nada incómodo sino algo relajante o simplemente fueran imaginaciones mías. Pero quería saber cosas de él, era como una necesidad dentro de mí.

-Y dime Sam, ¿cuántos años tienes?

-Veinticuatro ¿y tú? ¿Diecisiete quizás? ¿O más pequeña?

-¡Oye! Tengo 17 y este año cumpliré 18. No soy tan pequeña.-él solo sonrió por mi actitud.

-Ui, la pequeña se enfada…

-Eeeeh! Si yo soy considerada pequeña tú eres un viejito señor Uley.-no pude evitarle seguir el juego que se traía entre manos, además era algo sencillo, no una broma para quitar lo incómodo.

-¿Viejo? ¿Yo? No lo creo, es más cuando quieras te demuestro la gran vitalidad que poseo…-me dio su sonrisa más pilla… espera un segundo, ¿está filtreando conmigo?

-¿A sí? Pues cuando quieras te demuestro que no soy una nenita.

-Estaré esperando con ansias ese día.- Me respondió con voz ronca. Por Dios, ¿podía ser un hombre más sexy?

Seguimos caminando por el sendero durante un buen rato hasta que decidimos dirigirnos al aparcamiento público donde habían aparcados varios coches y entre ellos una camioneta negra muy bonita. Y a esa nos dirigimos. Vaya Sam tenía buen gusto.

-¿Esa es tu camioneta?

-Sí, ¿por qué? ¿No te gusta?- parecía como si mis gustos fuesen de vital importancia para él.

-Me gusta mucho, tiene un corte bonito- sonreí.

-¿Bonito? ¿Estás diciendo que mi camioneta es bonita? Mi camioneta no es bonita Bella, mi camioneta es potente. No puedes decir eso del coche de un hombre, o más bien de mi coche, del resto no hace falta que opines.-me dio su sonrisa marca de la casa. Oh Dios, estaba perdida. ¿Y eso de solo opinar de su coche?

Abrió la puerta del copiloto y me obligó a sentarme. Sacó un pequeño botiquín de la guantera y se dispuso a curarme el labio. Nuestros rostros estaban muy cerca, podía olerlo a él: a pino, a mar y hombre. Olía genial.

Cuando terminó lo recogió todo y me dio un beso en la mejilla. Me quedé en shock.

-ya está, como nuevo. Y ya te llevas el beso de sana sanita.- Y de nuevo esa sonrisa… Mi cara se puso colorada por completo; no supe que responder, así que simplemente me giré, me senté bien en el asiento y me mordí los labios.

Sam dio la vuelta y entró al coche. Encendió el motor y se giró hacia mí.

-Bueno señorita Swan, ¿dónde desea que la lleve?

-¿Sabes dónde está la tienda de Newton´s? Ahí tengo aparcado mi coche.- Sam me miró desilusionado por mi respuesta. Pero no dijo nada, prendió el coche.

-Sí, sé dónde está.

-Sam, no te pongas así. Es solo que es tarde y tengo que volver a casa. Lo comprendes ¿verdad?

-Claro enana, es tarde pero te llevaré a cambio de una cosa.

-Claro dime.

-¿Me darías tu número de teléfono?- Woah, ¡Sam Uley estaba interesado en mí! ¡Siiiii!

-Claro que sí.

Y así entre charla, risas y música. Llegamos a la tienda. Sam estacionó al lado de mi camioneta y se bajó para abrirme la puerta.

-Bueno princesa llegamos al destino.

-Muchas gracias Sam. Ha sido un detalle.

- No tienes por qué darlas. Además aún no me voy a ir. Te voy a seguir hasta llegar a tu casa para saber que has llegado bien.

-¡Pero no hace falta! No quiero quitarte más tiempo, de verdad no es necesario.

-No te estoy pidiendo permiso, solo te estoy avisando de mi propósito.

-¿Sabes que eres un poco arrogante?

-Oh, sí. Pero solo un poco. Además reconoce que te gusto así.- me dijo riendo. No supe que contestar pero mi sonrojo se lo dijo todo. Ante esto, él sonrió más aún.- Vamos es hora de volver.

Me monté en mi coche y los dos partimos hacia mi casa. Al llegar, Sam se bajó de su camioneta y se acercó a mí.

-Bella… Yo… Verás me gustaría verte de nuevo, ¿te parece bien?-

-¡Oh! ¿El chico más valiente que conozco se ha puesto nervioso quizás?-Sonreí cuando lo vi meterse las manos en los bolsillos. Ajá, ese gesto lo delataba. Estaba nervioso. Ya éramos dos.

-¿Nervioso? ¿Yo? Eso son imaginaciones tuyas nena. Además, como tú has dicho soy valiente. ¿Quieres verme de nuevo o vas a darme calabazas señorita Swan?- dijo riendo.

-Sabe señor Uley quizás quiera verlo de nuevo, porque yo también soy valiente.

-Ya lo creo pequeña.

Los dos nos quedamos callados mirándonos fijamente el uno al otro. Pocos centímetros nos separaban y Sam cada vez iba acercándose más a mí. Hasta estar solo a un movimiento de besarnos. No apartó en ningún momento sus ojos de los míos y yo no podía de dejar de mirar los suyos y sus labios. Eran carnosos y daban ganas de comérselos.

-Quiero besarte bella. No sabes cuánto…- Cada palabra que dijo rozaba mis labios. Dios, nadie me había besado excepto él… Todo sería diferente, ¿pero estaba preparada para eso? Sam me atraía de una manera inigualable, me hacía sentirme segura y hermosa, y él me atraía como la luz a las polillas.

-Y yo quiero que lo hagas- y así los dos acortamos la poca distancia que nos quedaba para tocar el cielo…

Primero me dio un leve beso, como un suave roce de mariposa. Me mordisqueó mi labio inferior y luego lo calmó lamiéndome los labios e invadió mi boca y sin más empezó una lucha de lenguas. El beso desde el primer momento se volvió primario, era puro sexo. Nuestras salivas se mezclaban nuestras lenguas peleaban por poseer el control. Tuvimos que separarnos para volver a respirar. Estaba mareada por la intensidad de ese beso.

-Bella, Bella, Bella…-Sam me apretó más fuerte contra su cuerpo y su erección se rozaba contra mi estómago. Me sentía valiente, deseada y dentro de mí se había formado un fuego líquido que solo Sam sabría calmar.

-Sam bésame de nuevo.

Y Sam cumplió mi deseo. Volvió a atacar mis labios haciendo que mi corazón latiera tan rápido como el de un colibrí. Dejó mis labios para besar mi barbilla y descender hasta mi cuello, el cual besó, mordisqueó y lamió volviéndome aún más necesitada de él. Joder, me estaba volviendo loca delante de mi casa… ¡Mi casa! ¡Mi padre! Uuuff.

-Nena, creo que deberías entrar ya a casa…Porque si no te voy a raptar y llevarte a mi casa para tenerte debajo de mí.- Todo esto mirándome a los ojos con esa voz ronca que me hacía mojarme más de lo que estaba ya.

-Sí, quizás sea lo mejor. Sam, y-yo… T-tú…- ¿Por qué me ponía a tartamudear en estos mismos momentos?

-Nena, quiero que pienses esta noche en lo que acabamos de hacer y que sueñes conmigo. Y no quiero un no por respuesta, porque como no lo hagas mañana te castigaré.-Me dijo sonriendo.

-Sueña conmigo entonces tú también. Porque quizás sea yo la que deba castigarte.

-No dudes por un segundo que lo haré y si no estaré esperando con ansias tu castigo. Venga, entra ya en casa.

-Adiós Sam, ten cuidado.- le di un beso en la mejilla y me alejé de su cuerpo. Ya lo añoraba y estaba solo a dos metros de distancia. Necesitaba su toque, sus manos y el calor de su cuerpo.

-Que duermas bien muñeca.

Y así, él se fue en su coche y yo entré en casa. De vuelta a la rutina.

Me dediqué a preparar una lasaña de espinacas mientras pensaba en el hombre que se había peleado por mí. Sam era un hombre en toda regla: de piel morena, con el pelo negro corto y unos oscuros ojos marrones que provocaban perderse en ellos. Era alto, muy alto, supongo que mediría mínimo 1,90 m. a su lado yo parecía una muñequita. Su cara era de rasgos duros, con pómulos altos y nariz recta, con unos labios tan mordibles que podrían llegar a ser una perdición. Sus dientes blancos hacían una sonrisa hermosa en contraste con el tono de su piel… En definitiva era un pecado andante.

¡Mierda! Por poco no se me quema el refrito de la lasaña… Escuché abrirse la puerta y Charlie entró con una buena cantidad de peces.

-Hola Bella, ¿cómo fue la excursión?- dijo mientras entraba en la cocina y metía el pescado en el congelador.

-Bien, fue un día muy interesante. ¿Y el tuyo? Parece que fue un día fructífero para la pesca ¿no?

-Ya lo creo que sí. Harry pescó uno gigantesco.

Y así tuvimos una conversación de frases cortas entre bocado y bocado. Una vez recogida los platos y la mesa. Decidí subir a mi cuarto a ducharme y descansar.

No podía quitarme de la cabeza a Sam. Lo echaba de menos… No lo llegaba comprender de verdad, era como si lo necesitase cada segundo a mi lado. Era un poco patético sentirme así, tan sedienta de cariño. Pero Sam era muy atrayente…

Pero algo no dejaba de dar vueltas en mi cabeza, Jacob era un lobo y por lo que él me contaba se juntaba con Jared, Paul y otros cuantos, entre ellos Sam… ¿Podría ser que Sam fuese también un lobo? Un escalofrío me recorrió el cuerpo mientras me cepillaba el pelo mojado por la ducha sentada en mi cama. Y si fuera así… ¿qué haría? No tenía pensado alejarme de él a menos de que Sam lo dijera, no me alejé de Jacob cuando me lo contó no pensaba hacerlo tampoco de Sam.

Me tumbé en mi cama mirando el techo, entraba una leve luz por la ventana procedente de la luna. Seguía pensando el beso de esta tarde; me había comportado un tanto impulsiva pero no pude evitar dejarme llevar. Era como si una fuerza superior a mí me arrastrara hacia él.

Mis ojos se iban cerrando poco a poco y así pensando en Sam me quedé dormida con una sonrisa en mis labios y mil dudas en mi mente.

…..

¿Qué les pareció el capi? Espero que les haya gustado.

¡Muchas gracias a todas por su apoyo y seguirme!

¡Gracias Danny Ordaz por tu comentario!

¡Un beso!