Hola, holaa!
Saludos desde la montaña!
Pero en verdad tengo una mala noticia... ¿nunca os he dicho que soy un desastre? Al meter los archivos al PenDrive para llevármelo me dejé el de la traducción de Parenting Class... lo sé... soy inútil... ¡Por lo menos me llevé los trabajos y Pesadillas! para Parenting Class tendréis que esperar hasta el jueves, lo sientooo T-T
En fin, tengo una propuesta que haceros, claro está para quien quiera ;) No soy muy buena poniendo títulos a los caps y me gustaría que vosotras me dierais propuestas, la que más me gustara se quedaría como titulo del cap y se lo dedicaría con todo mi amor ^^ También me gustaría cambiar el titulo de la historia, porque fue un titulo pensado para un One-Shot.
En fin disfrutad del cap que me ha costado una barbaridad acabarlo ^^
Disclaimer: TODO lo que reconozcáis es de JK Rowling.
Capítulo 4
Estaba parada en medio del Callejón Diagon a unos metros de la entrada de Sortilegios Weasley, acababa de despedirme de los chicos, que con reticencia me habían dejado marchar, supuse que se debía a mí extremo nerviosismo, a mi espalda tensa o a que no paraba de frotarme las manos frenéticamente. Me habían advertido que si algo se torcía en mi encuentro con Malfoy no dudara en usar el Galeón falso que habíamos utilizado en quinto año y que todavía atesorábamos, para que acudieran en menos de un minuto a darle un buen toque de atención al Slytherin.
El problema era que confundían mi postura tensa, con algún temor hacia Malfoy ahora que volvía a estar libre. Pero nada más lejos de la realidad, después de haberme confesado, muy a su pesar, que estaba enamorado de mí y después de todas las cosas que habían pasado entre noche y noche en mis sueños, no podía albergar hacia él ningún temor, todo lo contrario.
Tenía el sueño demasiado presente todavía, no podía desprenderme de las sensaciones que había vivido y estar a unos metros de volver a verlo, estaba haciendo que todo mi cuerpo reaccionara de reconocimiento, de anticipación. Me iba a desquiciar, ahora volvía a decirme que tenía que acabar con esa locura, esa enfermiza obsesión que me atrapaba noche a noche. Esas manos posesivas encima de mis caderas, esos labios juguetones susurrándome deliciosas palabras por las cuales me derretía…
Reprimiendo un escalofrío y sacudiendo la cabeza con frenetismo, empecé a caminar hacia el Caldero Chorreante. Caminaba de forma pausada, intentando retrasar lo inevitable. Esta era la primera vez que iba a verlo desde aquella confesión en una sala perdida del Ministerio y siendo sincera, su despedida no había sido la más amable del mundo, literalmente me había largado de allí a berridos. No sabía que actitud esperarme de él, pero ya me estaba preparando mentalmente para el más sarcástico y cínico de los Malfoy, así nada podría sorprenderme con la guardia baja.
Ya había llegado a mí destino, demasiado rápido para mi salud mental. Cuadrando los hombros y respirando profundamente unas cinco veces, abrí la puerta del bar con un fuerte tirón. Tom el dueño del Caldero y unos cuantos magos que estaban tranquilamente en sus mesas miraron en mi dirección a causa de mi efusiva entrada. Con la cabeza agachada y avergonzada por no poder controlar mi nerviosismo, me apresuré a dirigirme hacia unas de las mesas más apartadas en la parte de atrás.
Al llegar a la mesa, alcé la mirada haciendo un barrido rápido por todo el local buscando la cabeza de Malfoy, pero como era de esperar allí no había ninguna cabeza que destacara tanto como la de él. No podía esperar que llegara puntual a la "cita" y eso si es que aparecía. Aunque quisiera o no debía que escuchar lo que tenía que decirle. Viendo como todos los ocupantes del local habían dejado de escrutarme y seguían cada uno a lo suyo, me dirigí sin hacerme notar mucho a la barra para pedirle a Tom una cerveza de mantequilla. Cuando me la dejó en la barra, dándole las gracias, me dirigí hacia mi mesa, para prepararme mentalmente y beberme la cerveza. Menos mal que la mesa que había decidido tenía una vista completa de la entrada del local y así podría ver perfectamente el momento en el que entrara. Sólo tenía que esperar…
Pero cuarenta minutos y dos cervezas de mantequilla después, aún no había aparecido. La puerta del local se había abierto unas dos veces en ese rato y las dos veces había mirado hacia allí con un nudo en el estómago para un segundo después desinflarme viendo que no era él. Estaba empezando a impacientarme por no decir a enfadarme de verdad, ¿quién se creía que era ese hurón de pacotilla? ¿de verdad esperaba que esto iba a quedar así? Ni amenazarle con que si faltaba sería una alta en su expediente había aparecido, ¿realmente estaba tan acabado como para ni importarle faltar a una cita que ponía en peligro su sentencia?
De repente, escuché el sonido de la puerta al abrirse y sin ninguna esperanza alcé la mirada hacia allí otra vez, pero esta vez mi corazón dio un vuelco en mi pecho, mi piel se erizó y un delicioso escalofrió me recorrió toda la espalda. Por Merlín… la sensación había sido más arrolladora de lo que había previsto en un primer momento. Todo el enfado que podía haber sentido hacía unos momentos había sido sustituido por un reprimido deseo que fue más desgarrador que cualquiera que hubiera sentido en mis pesadillas, o sueños… ya no lo tenía tan claro.
Con su porte elegante y su andar característico se dirigió hacia la barra sin echar ni una mirada a su alrededor. Pude observarlo a placer, mientras parecía estar pidiéndole algo a Tom. Estaba de perfil, apoyado casualmente en la barra, tenía el pelo rubio revuelto, parecía que hubiera pasado sus manos frenéticamente por él como le vi hacer ese día en el ministerio después de su confesión. Notablemente estaba más delgado y tenía unas profundas ojeras bajo los ojos. La preocupación, sustituyó rápidamente al deseo. Ese chico nada tenía que ver con al animal salvaje de mis más primitivos sueños. El Malfoy de mis sueños brillaba con luz propia, el que tenía enfrente esperando que el mesero le trajera su bebida estaba apagado, sin brillo. Era una visión triste.
Tom salió de la trastienda con lo que me pareció una botella de whisky de fuego en las manos, se la enseñó a Malfoy antes de servirle una copa hasta arriba. Cogiéndola con clase, se dio la vuelta echándole una mirada al local y rápidamente aparté la mirada, haciendo como si buscara algo en mi bolso.
Al levantar la mirada de nuevo, reprimí un escalofrío al sentirlo a tan solo un metro de distancia con el ceño fuertemente fruncido e intenté componer mi mejor cara de póker.
- ¿No es demasiado temprano para emborracharse, Malfoy? Y llegas tarde. – le pregunté, intentando desprenderme de la incomodidad pareciendo ofendida.
- Primero, no se considera temprano si todavía no te has acostado. Y segundo, sólo ponía que apareciera, no que llegara puntual. – dijo, con el ceño todavía fruncido y sin sentarse en la silla – Mira Granger, si esto es una encerrona para hacerme hablar sobre lo que pasó en el ministerio, ya puedes desistir, porque no vas a conseguir nada.
Parpadeé un par de veces, sí que había pensado hablar con él sobre eso, pero no en ese momento. Íbamos a tener mucho tiempo por delante para eso, ahora había temas más importantes en los que centrarse.
- No, Malfoy. No he venido a "hacerte" hablar sobre eso, ya tendremos suficiente tiempo para hacerlo y te aseguro que hablaras, aunque tenga que hacerte tragar un caldero entero de Veritaserum. Ahora siéntate y escucha. – le dije fulminándole con la mirada.
Mientras empezó a tomar asiento él también me fulminó con la mirada, nuestros ojos colisionaron provocando un choque silencioso de voluntades. Oro contra Plata, luz contra oscuridad. Poderoso a la vez que incontrolable. El sonido de un trueno resonó contra mi mente, la sensación de gotas de lluvia helada recorría mi piel, sus labios que estaban a poco más de un metro me susurraban "El sabor de lo prohibido, es el placer más deseado…"
Echándome para atrás bruscamente en la silla, aparté la mirada de esos ojos que podían hacerme revivir todas las sensaciones que vivía cada noche con el simple hecho de mirarme fijamente.
Encarando una ceja, dijo con impaciencia:
- Espabila Granger, no tengo todo el día que perder contigo. – espetó volviendo a componer su habitual expresión de desprecio.
Carraspeé, acomodándome en la silla, intentando serenarme. No podía perder el control de esa manera simplemente porque me mirara, se suponía que era una persona racional no una adolescente que se dejaba llevar por sus inestables hormonas. Respirando mentalmente y fijando la mirada en algún punto de su cara que no fueran sus ojos, empecé a hablar.
- El Ministro me ha pedido que te de dos noticias, una buena y la otra no tan buena. ¿Cuál prefieres primero? – le dije, intentando sonar lo más calmada posible.
- ¿Y ahora que eres, su secretaria? Te hacía en algún puesto mejor que de lame-culos… - le fulminé con la mirada otra vez, preparándome para contestarle, pero rápidamente se apresuró a añadir – La mala primero.
- Primero, yo no soy la secretaria, ni lamo el culo de nadie. Y segundo, hay una nueva condición en tu sentencia y es que tendrás que cursar el último curso en Hogwarts con una media de Supera las Expectativas en todas las materias…
- ¡¿Qué?! ¿Qué se piensa ese ministro que soy? ¿Una de sus posesiones? ¿Qué puede hacer conmigo lo que le dé la gana? – exclamó interrumpiéndome.
- Las sentencias se pueden revisar si hay una apelación y obviamente la comunidad mágica inglesa necesita miembros activos para reconstruir esta sociedad dividida y destrozada. Así que, sí que pueden hacer eso.
- Me importa una mierda esta sociedad y todo lo que conlleva dile al señor ministro que se meta su oferta por donde le quepa y que deje mi sentencia como estaba. – sentenció cruzándose de brazos, mientras me miraba con el ceño fruncido.
- No lo entiendes… - le dijo sacudiendo la cabeza con una sonrisa burlona entre los labios – Si no acatas esta condición tu condena se ampliara dos años más, pero si la cumples sólo tendrás que cumplir ese año y quedaras completamente libre.
- Granger, se me está acabando la paciencia y quiero salir de aquí en menos de cinco minutos así que termina de una jodida vez lo que tengas que decir. – dijo con una expresión tensa en su rostro. No sabía si se debía a la condición de volver a Hogwarts o por estar en mi presencia.
La copa de whisky hacía mucho que estaba olvidada en un rincón de la mesa completamente vacía, Malfoy, después de habérsela terminado – casi toda de un sorbo – había empezado a tamborilear los dedos sobre la mesa y si no hubiera sido él habría sido un gesto casual, pero Malfoy solía jactarse de tenerlo todo siempre bajo un estricto control, que hiciera un gesto tan descuidado me daba a entender que estaba nervioso y eso por alguna extraña razón despertaba un sentimiento de gran satisfacción en mis entrañas. Me hacía sentir poderosa.
Con esa nueva dosis de confianza, continué hablando:
- He hecho que revisen los casos de tus amigos. – vi como arqueaba ambas cejas en una clara actitud sorprendida y sonreí internamente – El sistema judicial mágico está bastante obsoleto, Kingsley quería actualizarlo, pero con todos esos juicios y la falta evidente de personal fue imposible hacerlo a tiempo. Esperemos que en estos meses vaya cambiando y que estas cosas no vuelvan a pasar. Parkinson y Zabini eran menores de edad cuando pasó todo eso, cuando revisaron sus varitas encontraron que Parkinson había lanzado tres Crucios consecutivos el día veintitrés de abril de este mismo año, ella en el interrogatorio previo al juicio declaró que había sido en defensa propia para defenderse de tres mortífagos que la iban a violar, no hubo testigos, pero el Veritaserum no tiene fallos, aun así por haber utilizado la maldición fue condenada a dos años en Azkaban. Zabini también usó la maldición Imperius en varias ocasiones, se negó a defenderse y a tomar Veritaserum, no tuvo interrogatorio previo y simplemente fue declarado culpable, condenado a dos años en Azkaban. Goyle también es menor, pero se encontró la maldición asesina al revisar su varita.
Hice una pausa para ver su reacción y por si quería añadir algo. Había estado escuchándome atentamente y a medida que hablaba sus plateados ojos habían ido estrechándose, supongo que preguntándose porque le estaba contando todo eso.
- Bien Granger, me has hecho un buen resumen de la situación, pero ¿a dónde quieres llegar con esto? – preguntó, con los ojos todavía entrecerrados e inclinándose un poco sobre la mesa.
- Como he dicho antes, el sistema judicial mágico está obsoleto, no hay leyes que protejan a los menores y han sido condenados por una ley que dicta que si usas un Imperdonable estas condenado a Azkaban. El ministro queriendo cambiar todo esto ha conseguido que Parkinson y Zabini salgan de Azkaban bajo un año de libertad vigilada y otro de libertad condicional, con la condición de que cursen el último año en Hogwarts con tus mismos requisitos. Un Auror se presentara en el castillo cada semana para hacerles una vista, una revisión de sus varitas claramente limitadas y un informe completo sobre sus actividades, al acabar el año en Hogwarts quedaran bajo libertad condicional y tendrán que presentarse en el ministerio una vez al mes para más o menos lo mismo. A Goyle sólo hemos podido reducir su condena a tres años, el asesinato no es tan fácil de eludir, sin embargo podrá recibir visitas una vez al mes.
A medida que iba hablando sus ojos se iban abriendo está vez de sorpresa genuina, realmente había conseguido desestabilizarlo. Un punto mental en mi marcador. Después de una breve pausa seguí hablando:
- Quedaran en libertad el día de antes de empezar las clases, así que tendrás que encargarte de todo por ellos, las cartas llegaran a tu nombre, también la de Nott si todavía no ha salido de San Mungo. ¿Lo has entendido?
- Sí, Granger. – me dijo con los ojos nuevamente entrecerrados y con los labios fruncidos – No esperes que te lo agradezcan cuando salgan. Para ellos será igual estar encerrados en solitario recordándose quienes son a que se lo recuerden una cuadra de adolescentes excesivamente hormonados y con ganas de venganza.
- No me importa Malfoy, era lo justo. – le dije frunciendo el entrecejo, mientras la rabia me iba subiendo por las entrañas, no le pedía que me lo agradeciera, pero tampoco que echara al traste todo lo que me había roto la cabeza para pensar en cómo ayudarlo a ÉL – Bien, ya está todo dicho. Me marcho, nos vemos en Hogwarts, Malfoy.
Apresuradamente me puse en pie sin esperar ninguna respuesta de su parte, recogí mi bolso y empecé a dirigirme hacia la salida, pero nada más dar un paso para alejarme, una mano se envolvió suavemente en mi muñeca y me paralicé, sin querer darme la vuelta.
- ¿Por qué estás haciendo esto? – me llegó su voz en un suave susurro dejándome completamente desarmada, lentamente me di la vuelta para enfrentarlo, encontrándome con esa mirada, que me decía todas las cosas que sus labios callaban, esa que se había convertido en mi más enfermiza obsesión.
- Es lo justo… - repetí susurrando, sin poder apartar la mirada de sus profundos ojos. Su pulgar suavemente empezó a rozarme la parte interior de la muñeca, al tiempo que un delicioso hormigueo empezó a recorrerme todo el cuerpo. Nuestras miradas seguían ancladas, todo lo que tenía a mi alrededor había desaparecido dejando sólo la delicada sensación de su roce contra mi piel y todas las palabras que transmitían sus plateados ojos.
De repente, se escuchó el ruido de una silla al moverse. Y como si de una bofetada se tratara volví a la realidad. Desprendiéndome rápidamente de su agarre salí corriendo hacia la puerta, sin mirar ni una vez atrás. Eso, había sido real… no había sido un sueño, ni una fantasía, esas sensaciones habían sido reales y no podía estar más abrumada, asustada y a la vez deseosa de mucho más…
Crucé la puerta del bar de una manera frenética, estampándome de cara contra un menudo cuerpo que caminaba alegremente sin mirar, por el abarrotado Callejón Diagon.
- Lo siento… disculpe, no le había visto. – le dije de manera apresurada a la persona con la que había chocado, intentado calmar los apresurados latidos de mi corazón.
- ¿Hermione? – esa voz… ¡Luna! - ¿Estás bien?, parece que hayas metido la cabeza en una olla con agua hirviendo, estas muy roja. – explicó con sus saltones ojos azules, escrutándome la cara.
- Ehh… yo… - dije sin saber cómo explicarme. En ese momento la puerta del Caldero Chorreante volvió a abrirse saliendo del bar el dueño de mi actual turbación. Dejé de respirar momentáneamente, Luna al ver mi reacción miró en esa dirección y encaró una ceja al volver a enfrentarme. Malfoy, echándonos una mirada con el ceño fuertemente fruncido, compuso una mueca y empezó a alejarse en dirección contraria a Sortilegios Weasley.
- Deberías tener más cuidado con los Warckspurt*, están más agresivos que nunca. – dijo Luna sonriente, rompiendo el silencio que se había creado desde la salida de Malfoy.
- Lo tendré en cuenta. Gracias, Luna. – le dije, dedicándole un pequeña y tensa sonrisa - ¿Cómo está tu padre?
- Bien, dentro de una semana podrá volver a casa. – me contestó con una deslumbrante sonrisa de felicidad en sus labios, aferrándose a un pequeño libro que tenía entre los brazos y en el que se podía leer el título: "Días de guerra".
- Me alegro mucho, Luna. Dale recuerdos de mi parte. – de repente, recordé lo que había dicho Ron esa mañana - ¿Cómo está Ginny? Ron dice que no sale de su habitación para nada.
La mirada de Luna se entristeció considerablemente, supuse que recordando la conversación que habían tenido las dos la tarde de ayer.
- Estará bien… aunque creo que deberías ir a hablar con ella, a mí siempre me ayuda escucharte. – me contestó con una triste sonrisa. Sin poder evitarlo, la atrapé en un fuerte abrazo que ella me devolvió con fuerza.
- Gracias otra vez, Luna. Iré a verla inmediatamente. – decidí más para mí que para Luna.
- Yo debo volver al hospital, tengo que despertar a mi bello durmiente. – dijo volviendo a aferrar con más fuerza el libro que tenía entre los brazos – ¡Que tengas un buen día, Hermione!
Agitando la mano en su dirección, vi cómo se alejaba rumbo al hospital. Me quedé sacudiendo la cabeza y con una sonrisa nostálgica en la cara recordando ese día de verano en que las chicas habían venido a visitarme a casa de mis padres y habíamos visto la película de "La Bella Durmiente" versión Disney y al finalizar Luna había dicho que nosotras éramos las tres hadas Flora, Fauna y Primavera. Tenía ganas de vivir ese año que nos esperaba en Hogwarts con todos ellos, generar nuevos y buenos recuerdos como ese que poder disfrutar sin lágrimas de por medio.
Haciendo el camino de vuelta a Sortilegios Weasley para encontrarme con los chicos, iba pensando en todo la "reunión" con Malfoy, pero sobre todo en el final. Había bajado sus defensas, se había mostrado tal y como creía que era el verdadero Malfoy y eso me desestabilizaba. Las sensaciones que había sentido habían sido tan reales, que ni el más erótico de los sueños podían eclipsar, no podía ni imaginarme lo que sería tenerlo pegado a mi cuerpo, piel contra piel mientras esos ojos tormentosos me atravesaban el alma.
Al levantar la mirada vi que ya había llegado a la tienda de los gemelos, desde la puerta veía a Ron y haciéndole una seña le dije que ya había terminado mi encuentro con Malfoy. Un minuto después Harry y Ron estaban en la puerta, haciéndome una inspección buscando signos de que Malfoy hubiera hecho algo. Rodé los ojos con exasperación y les dije:
- Quiero ir a la Madriguera a ver a Ginny. ¿Venís?
- Yo sí, le dije a mi madre que iría a cenar. – dijo Ron, mirando de reojo a Harry.
- Ehh… yo me quedaré un rato más con George. Nos vemos después en Grimmauld Place.
Sin darnos tiempo a que pudiéramos ni despedirnos, se marchó otra vez dentro de la tienda. Intercambié una mirada con Ron, quien tenía una expresión tensa en su cara. Me agarró del brazo, desapareciéndose directamente en los límites de la Madriguera. Empezando a dirigirnos hacia el camino principal de la casa, le eché un vistazo de reojo, viendo que parecía abatido. Intentando mostrarle un poco de apoyo, rodeé mi brazo por sus hombros para reconfortarlo.
- Ya lo arreglaran, no te preocupes. – le dije.
- No creo, Hermione. Sólo quiero que mi hermana esté bien y realmente no parece estarlo mientras Harry no hace nada para solucionarlo. – me contestó, cerrando las manos en puños y mintiéndoselas en los bolsillos del pantalón.
- A lo mejor quiere dejarle su espacio, para que sea Ginny la que decida lo que quiere hacer. De todos modos, ahora hablaré con ella e intentaré hacer todo lo posible para ayudarla.
- Gracias, Hermione. – me contestó, dedicándome un triste sonrisa. Cómo me gustaría que el Ron juguetón y gracioso volviera. Era horrible verle así…
Llegamos a la entrada de la Madriguera y saludando a Molly con un afectuoso abrazo me dirigí a la habitación de Ginny mientras escuchaba un suave gracias de los labios de la señora Weasley. Llegué frente a la puerta de mi amiga y respirando profundamente di tres suaves toques con mis nudillos.
- Mamá ya te he dicho que no voy a ayudarte a desgnomizar el jardín. Pídeselo a Ron. – exclamó Ginny desde dentro.
- Soy Hermione, Ginny. – le dije.
Un segundo después la puerta se abrió de un fuerte tirón y una llorosa Ginny apareció en el otro lado lanzándose a mis brazos en un opresivo abrazo.
- Hermione… - sollozó, al tiempo que le devolvía el abrazo con fuerza. Cerrando la puerta de la habitación detrás de nosotras, nos guíe hasta su cama acomodándome en ella con Ginny entre mis brazos.
- ¿Qué te pasa, Ginny? – le pregunté en un susurró, acariciándole suavemente su roja melena.
- Yo… yo… no sé por dónde empezar. – esperé que ordenara sus pensamientos y que empezara cuando quisiera – El tiempo que tú, Harry y Ron estuvisteis fuera pasaron muchas cosas en Hogwarts. La primera vez que me salvó, yo estaba de ronda por las mazmorras cuando de la nada apareció Amycus Carrow y me abordó aplastándome contra la pared y empezó a dar tirones de mi ropa, no recuerdo mucho lo que paso en ese forcejeo, sólo recuerdo un fuerte golpe en los labios y que de repente Carrow estaba volando por los aires. Blaise… él, después de lanzarle un Obliviate y un Imperius para que se largara de allí y no recordara nada, me agarró en brazos y me llevó hasta una sala cerca de la Sala común de Slytherin, donde me curó el labio con una delicadeza sorprendente. Allí me sentí segura por primera vez en lo que iba de curso…
Hizo una pausa, decidí que era mejor dejar que se desahogara sin intervenir. En esa pausa pude analizar bien mentalmente lo que había oído, había dicho ¿Blaise? ¿Blaise Zabini?, eso no me lo había esperado y empecé a sentirme muy identificada con ella.
- Esa no fue la última vez que lo hizo, también me salvó de algunos Slytherins que estaban muy subidos y de la hermana de Carrow, siempre acabábamos en esa sala de las mazamorras, juntos, creando una profunda confianza mutua… - en ese momento soltó un fuerte sollozó y la apreté contra mi infundiéndole ánimos.
- El día de la Batalla en Hogwarts, cuando acabó todo y me enteré de la muerte de Fred… salí corriendo de allí, en busca de mi tabla de salvación, lo necesitaba como el aire, Hermione. Sabía que tenía que estar allí, McGonagall había enviado allí a todos los Slytherins y tenía, debía estar allí. Cuando abrí la puerta de esa sala que se había convertido en nuestro refugio me lancé a sus brazos y sin pensar abordé sus labios en un beso más violento que tierno. Lo que no había notado en mi huida desenfrenada del Gran Comedor, es que Harry había ido detrás de mí todo el camino hasta esa sala. Cuando escuchamos el ruido de la puerta al abrirse, nos separamos rápidamente. Al ver a Harry parado en la puerta, me miró de manera decepcionada y salió de allí dando un portazo.
Volvió a hacer otra pausa, esta vez girando la cabeza para ver mi reacción, supuse que preguntándose si estaría juzgándola, pero era imposible yo también había caído rendida ante los encantos de una serpiente. Aunque sabía que Ginny soportaba el peso de un sentimiento mucho más destructivo sobre los hombros, culpabilidad. Al ver que no hacía ningún gesto, ni ninguna mueca ante lo que me estaba contando, continuó:
- Salí corriendo del aula sin echar ni una mirada atrás, esa fue la última vez que lo vi y ahora está en Azkaban… - finalizó mientras unas gruesas lágrimas caían sobre mi camiseta.
- Lo siento, Ginny. – le dije sin saber muy bien que decir para animarla - No te sientes culpable sólo por lo de Harry, ¿verdad?
- Si hubiera ido a declarar a su favor en su juicio, no estaría en ese putrefacto lugar. No se lo merece, él es bueno, Hermione. Pero estaba tan asustada… y ahora me siento todavía mucho peor. – dijo hundiendo su cara en mi pecho.
- Bueno, Kingsley y yo estuvimos revisando los casos de Parkinson y Zabini y actualizando un poco las obsoletas leyes de este sistema hemos conseguido sacarlos de Azkaban con la condición de que cursen su último año en Hogwarts bajo libertad vigilada y un año más de libertad condicional. – le dije con una sonrisa cómplice en la cara. A medida que iba hablando su cara se había ido convirtiendo en una caricatura digna de recordar.
- ¿Por qué has hecho eso? – me dijo con la boca abierta y sin poder dejar de abrir más y más los ojos.
- ¿Sabes?, no eres la única que ha tenido dramas con serpientes últimamente.
- ¡¿Qué?! – exclamó con fuerza, llevándose las manos a la boca.
- ¿Por qué no vamos a comernos un helado al mundo muggle y te cuento todo lo que te has perdido últimamente? – le pregunté incorporándome y extendiendo una mano hacia ella.
Sonriéndome todavía con lágrimas en los ojos, asintió y aceptó mi mano. Ahora entendía porque Zabini no había querido tomarse el Veritaserum, no había querido descubrir a mí amiga…
Llevábamos cuatro horas paseando por un parque en el Londres Muggle en el que ya habíamos estado varias veces. Al llegar, nos habíamos sentado bajo un árbol con un helado entre las manos. Le había contado todo a Ginny, desde la mirada en la Mansión Malfoy mientras Bellatrix me torturaba, hasta la primera Pesadilla, el encuentro y posterior confesión en el ministerio y como de ahí había surgido esa necesidad de ayudarlo, ese proyecto que le había propuesto al ministro y este a McGonagall, como las pesadillas habían mutado a sueños cada vez más eróticos y hasta el encuentro de hacia unas horas.
Parecía que a Ginny le había servido para olvidarse momentáneamente de sus problemas, había sonreído, se había quejado, había soltado vulgaridades cuando le contaba los sueños y se había largado a reír a carcajadas cuando le había dicho que Harry casi me había pillado con las manos en la masa esa misma mañana. A mí también me había servido para desahogarme, hasta ese momento no lo había notado, pero sentía que había tenido todas esas semanas una gran bola en el estómago que si bien no se había disipado del todo, sí que se había desinflado mucho. Compartir nuestros secretos más oscuros nos había dejado satisfechas, con unas tontas sonrisas en los labios mientras nos acabábamos el tercer helado de la tarde. Ya anochecía, los colores naranjas inundaban tenuemente el cielo dando paso a los oscuros colores de la noche.
- Así que, ¿la vuelta al mundo muggle? – preguntó Ginny, rompiendo esa cómoda calma en la que estábamos sumidas.
Asentí firmemente una vez, con una sonrisa orgullosa en los labios. Sí, ese era mi proyecto, mi bebé. Si esto prosperaba y se convertía en algo que se hiciera cada año a los alumnos de séptimo, podría cambiar muchas cosas de esta sociedad clasista empezando por proporcionar igualdad a todos los seres donde los derechos, valores y principios de cada cuál fueran intocables, una sociedad más igualitaria y tolerante.
Warckspurt: Es un ser invisible que viaja a través de los oídos de las personas, hasta llegar al cerebro y confundirlo. Información extraída del "BlogHogwarts".
Espero que de verdad os haya gustado, la parte que más me ha costado escribir ha sido la de la conversación Draco/Hermione, espero que se entienda todo... a veces sólo entiendo yo lo que escribo... xD
En el cap 5 ya veremos más de que trata ese proyecto del que tanto habla Hermione ^^ no sé cuando lo tendré listo todavía no he escrito ni una palabra, pero prometo que no será más de un mes! Nos vemos el lunes con Parentig Class ;)
Besazos!
Contestación a los reviews sin cuenta:
nana11: Wolas! Nooo no es la canción de Porta, pero si que es de una canción de rap español "El y Ella" de "Arma Blanca con Dlux", siempre que la escucho me viene a la mente Draco... y tenía que hacer algo con esoo ;) Espero que te haya gustado y Gracias por el review!
SALESIA: Muchsisisisiismas gracias por tus reviews, ¿nunca te he dicho cuanto te adoro? MUCHO, MUCHOOOO! muchas gracias por mostrarme ese apoyo en esta delirio paranoide que me he montado ;) Espero que te hayan gustado los caps, yo en mi mente veo a un Draco muy desgarrado que SIEMPRE ha estado enamorado de Hermione y que suele esconder su verdadero yo de todos. Aunque para eso tenemos el Veritaserum que puede sacar lo más profundo de ti ^^ Y si acertaste en que Hermione encontraría la manera de salvar a Blaise y Pansy, pero no a Goyle... no todo es perfecto oyee! xD JAJAJAJA Sii en mi mente ese beso en la cámara de los secretos nunca existió, así puedo hacer que Ron me caiga medio bien ^^ Espero que en esta historia consiga hacer que por lo menos lo le odies ;) JAJAJAJJA Si yo fuera Hermione me induciría a un coma profundo para no despertar y poder culminar aunque sea una vez! Ya veremos si se cumplen o no sus pesadillas ;) Bueno el proyecto de Hermione si que es algo así como de integracion, pero podría llegar a convertirse en algo que se haga como habitual, para todos los que vayan cursando el séptimo año ;) ¿puedes ver por donde van los tiros? En el siguiente cap lo explicaré con más detalle ^^ Besazos princesaaa y muchas muchas gracias por tu constante apoyo, te amooo (L) Espero que te haya gustado el cap ;) Nos vemos el lunes en Parentig Class (lo siento por esooo, soy un desastre :S)
wisper dggory: ¡Wolas Wisp! me gusta tu nombre ^^ Pues es un honor que si no sueles dejar reviews lo hayas hecho en mi historia, graciass! Me alegra que me digas lo de la canción, temía que hubiera quedado un tanto raro, pero yo me imagino a un Draco atormentado que no suele dejar ver su verdadero yo, por ciertoo me gustaría leer ese fic que dices que has escrito sobre la canción! Pues espero que el cap te haya gustado tambien, la verdad es que la conversación de ellos dos me ha costado bastante, no se si se habrá entendido... a veces me pasa... xD Buenooo, muchsiisismas gracias por el review y espero verte por aquí! Besos!
