Hola, hola xiquis!

Si, no esperabais este capítulo y a decir verdad yo tampoco... xD Hay que agradecérselo a Luaa YAY que me a chantajeado e instigado para que escribiera este capítulo para hoy, así que espero que esté bien escrito y sin demasiadas incoherencias... me ha costado acabarlo en tan poco tiempo... Espero que lo disfrutéis ;)

Especial dedicatoria a: Luaa YAY (por chantajearme hasta conseguir lo que quiere) A mi aquelarre de pavos albinos (¡Arriba pavos!) A mi querida Nixie (me encanta tenerte tan cerquita nena ;)) a Aleksast (por ser mi amor platónico) a SALESIA (porque adoro tus reviews jodidamente kilométricos) y a todo el foro de "Las cuatro casas" (Me habéis sacado muchas sonrisas estos días)

Disclaimer: TODO lo que reconozcáis pertenece a JK Rowling.


Capítulo 5

Un espeso vaho invadía todo el baño, de los cientos de grifos que tenía la inmensa bañera había decidido sólo dos, esencia de vainilla y almendra que inundaba completamente mis fosas nasales. Todo eso, más la calidez del agua y las burbujas que rozaban mi piel desnuda, estaban embotando todos mis sentidos, dejándome en una especie de limbo, flotando a la deriva en esa inmensa bañera, esperándole a él.

Sentía un nudo en el estómago, no me movía, sólo se oía el sonido de mi errática respiración y los chorros de agua cayendo en esa piscina. Sin pensármelo dos veces, me sumergí en el agua recordando como habíamos llegado hasta esto.

Ese año en Hogwarts había empezado muy diferente a cualquier otro… un encuentro en el expreso, un sutil roce en la cadera con sus dedos. Varias colisiones de cuerpos entre los pasillos, hasta que me había abordado detrás de alguna columna pérdida entre los oscuros pasillos del Castillo. Un beso robado, prohibido y exquisito. Todo se convirtió en un círculo vicioso del que ninguno de los dos podía escapar, incluso en clases a veces era inevitable rozar nuestras manos al movernos entre los estrechos pasillos que se creaban entre las mesas, miradas furtivas y sonrisas cómplices.

Se había convertido en mi droga, de la cual no podía saciarme… necesitaba más de él, cómo el aire para vivir, cmo el agua para los peces o el sol para las plantas. Desde ese primer encuentro en el expreso habían pasado cuatro meses. El último día antes de partir a casa para las vacaciones de Navidad, había llegado una majestuosa lechuza de ojos naranjas a la ventana de mi habitación en la Torre de Gryffindor, era suya, decía que no podríamos vernos antes de marcharse, que le esperara en el baño de Prefectos el primer día que volviéramos al finalizar el banquete de bienvenida.

Y después de dos semanas de agónico síndrome de abstinencia, allí estaba, a punto de morir ahogada en la bañera de los Prefectos. Saqué la cabeza del agua intentando conseguir una gran bocanada de aire y al abrir los ojos, allí estaba.

El vaho del baño me dificultaba la visión, pero podía entrever su intensa mirada, sus dos pozos plateados estaban fijos en los míos, no había dicho ni una palabra, pero no hacía falta. Lentamente, sus ojos bajaron hasta mis pómulos, deslizando la mirada por mi nariz, mi barbilla, recorrió mi cuello, mis hombros desnudos, hasta llegar al comienzo del valle de mis senos, cubiertos por las miles de burbujas que inundaban la gigantesca bañera.

Le vi tragar saliva y me mordí el labio con nerviosismo. Seguía sin decir ni una palabra y de un momento a otro, desapareció detrás de uno de los cubículos del baño, dejando en el ambiente una gran sensación de vacío. Miré en la dirección por donde se había marchado, hundiéndome lentamente hasta los hombros. Estaba nerviosa… esa no era la primera vez que estábamos en una situación parecida, ya habíamos llegado hasta el final, pero nunca había sido un encuentro planeado, todos habían sido fortuitos y espontáneos. La primera vez, mi primera vez…

Había sido un encuentro tan fortuito y espontaneo como todos los anteriores. Me había abordado en un pasillo, aplastándome como siempre detrás de una de las muchas columnas, había empezado como un beso violento cargado de una pasión dolorosa, rabia e impotencia mezcladas, el saber que lo que hacíamos estaba prohibido, pero a la vez nos necesitábamos, bebíamos él uno del otro, como dos sedientos en medio del más seco de los desiertos. Sin saber cómo, astutamente como la serpiente que era, nos había guiado entre las sombras del castillo, hasta el séptimo piso justo frente al tapiz de Bárnabas el Chiflado y la puerta ya se estaba materializando ante nuestros oscurecidos ojos. Dentro, sólo había una cama de gigantescas dimensiones, ahí fue donde descubrí el verdadero placer por primera vez, al principio había dolido, tenía la idea de que eso pasaría ya que había leído algún que otro libro erótico donde describían, con gran calidad de detalle, esa dolorosa y especial primera vez. Él, había sido tan suave y delicado, como si mi cuerpo fuera la más exquisita y valiosa pieza de su colección de arte. Había sido mágico, habíamos abierto la Caja de Pandora.

Un débil carraspeo me devolvió al presente y volví la cabeza en su dirección, abriendo los ojos con exageración. Ahí delante de mis incrédula mirada, estaba la visión más perfecta y excitante que había tenido el gusto de ver en mi corta vida.

Draco Malfoy, con el pelo revuelto cayéndole sobre la frente, estaba observándome con ojos cautelosos y con deleite recorrí su deliciosa figura. Sus fibrosos hombros estaban tensos, el vaho del ambiente se adhería a su piel creando diminutas gotas de agua que hacían que su cuerpo brillara de manera etérea, como si de una ilusión óptica se tratara. Esas malditas gotas de agua habían empezado a deslizarse por su cuerpo creando surcos que mis dedos picaban por recorrer, llegando hasta sus bien formados abdominales, perdiéndose en la cavidad de su ombligo y resbalando hasta más allá de la toalla negra que tenía atada a la cintura, donde una fina capa de vello rubio me indicaba el camino hacía el jardín de las delicias.

Un bajo gruñido se escapó de mis labios al sentir envidia de esas gotas de agua que invadían en mi territorio. Sin pensar en mi desnudez, me levanté de la bañera, notando la sensación de las burbujas serpenteando por mi cuerpo creando una sensación de hormigueo que sólo aumentaba mi excitación.

Su mirada viajó desde mis ojos hasta mis pechos cubiertos de espuma, donde estaba segura se apreciaban dos excitadas y sobresalientes puntas. Continuó su viaje bajando por mi abdomen, las curvas de mis caderas y finalmente se detuvieron en mi Monte de Venus, donde podía notar que mi pegajosa humedad iba en aumento. Seguía avanzando paso a paso hacía él, era mi presa y por Merlín, como estaba disfrutándolo.

Cuando llegué a su altura noté como se estremecía, nunca habíamos estado así y parecía que le ponía nervioso, sonreí de medio lado – un hábito que había adquirido de él en esos meses – y extendí mi brazo para alcanzar con mis dedos un gota de sudor que se deslizaba por su sien, me llevé el dedo a los labios y mirándole fijamente a los ojos lamí la gota de sudor con toda la intención que pude reunir.

Con un gruñido digno de un león me agarró de la resbaladiza cintura acoplándome a su cuerpo, haciendo que soltara una risita contenida. Rodeé su cuello con mis brazos, acercándome a su oído.

- Draco… - le susurré, mordiéndole el lóbulo de su oreja. Sabía cuánto le gustaba que le llamara por su nombre y empujó sus caderas con las mías, soltando un gemido al tiempo que empezaba a guiarnos hacia la cálida bañera que desprendía olor a vainilla y almendra.

En cuanto noté que mis pies tocaban el bordillo, de un tirón a su cintura me desprendí de la molesta tela que impedía que nuestros cuerpos enteros se rozaran. Apretándome contra él, noté la forma exacta de su poderosa excitación presionando mi bajo vientre, estaba caliente, dura y palpitante. Sin poder reprimirme me apreté a él y le mordí con fuerza el hombro izquierdo, provocando que volviera a embestirme con sus caderas y haciendo que perdiera el equilibrio y cayéramos aferrados a las profundidades de la piscina del baño de los Prefectos.

Bajo el agua nos unimos en un tórrido y húmedo beso, mientras nuestras manos vagaban libremente por el cuerpo del otro, explorándonos, reconociéndonos, sofocando esa angustiosa necesidad que había ido creciendo durante esas dos semanas de ausencia.

Emergiendo del agua buscando desesperadamente un poco de aire, nos quedamos mirándonos a los ojos con una torpe sonrisa en nuestra expresión. Sin esperar un segundo volvió a atacar mis labios, introduciendo su lengua en mi boca y entrelazándola con la mía. Noté como chocaba contra el borde de la piscina y premeditadamente le mordí el labio inferior al tiempo que envolvía mis piernas en sus caderas, apretándome contra su excitado miembro. Le solté el labio, echando mi cabeza hacia atrás cuando nuestros sexos se rozaron, tocando es punto sensible de la anatomía femenina que te abría las puertas del placer más absoluto.

Gemí, mientras Draco se apoderaba de mi mandíbula, dibujando un camino de besos por mi cuello y mis hombros hasta llegar a mi pecho izquierdo, levantando un poco la cabeza y sonriendo traviesamente, atrapó mi pezón con el filo de sus dientes, apretando ligeramente mientras su mirada de plata fundida estaba fija en mis ojos. Dejé escapar un gemido mucho más gutural que el anterior.

Estaba temblando, ya no podía aguantar más, lo necesitaba dentro desesperadamente, quería llenarme de él hasta perder los cinco sentidos. Agarrándole la cara suavemente y acercándome hasta sus labios, le susurré encima de estos:

- Draco… te necesito… ahora. – empujé levemente mis caderas contra las suyas.

Sacó la lengua, lamiéndome la boca, al tiempo que sus manos viajaban a mis caderas para alinearse en mi entrada y mirándome fijamente con la mirada más limpia y clara que le había visto en todo ese tiempo, me dijo dejándome momentáneamente paralizada:

- Hermione… te quiero.

Y de una violenta estocada se hundió en mi interior, haciendo que soltará el gemido más gutural, profundo y excitado de todos los que había emitido estando a junto a él.


Me desperté sobresaltada al escuchar el mismo profundo gemido escapar de mis labios y empecé a respirar entrecortadamente, con los ojos exageradamente abiertos observando una pequeña luz verde que salía de un pequeño anillo de plata que tenía en el dedo índice.

"Hermione… te quiero" – recordé, enviando un escalofrío por toda mi espina dorsal.

Estaba perlada en sudor, la nítida sensación de placer que había sentido nada más despertar, todavía sintiendo como Malfoy se hundía profundamente en mi interior, había desaparecido completamente al recordar esas palabras salir con claridad de esos finos, pero apetitosos labios.

Se suponía que estos sueños eran una manifestación de algún perturbado deseo que se escondía en las profundidades de mi mente, pero hasta ese día nunca habían pasado de ser meros encuentros sexuales, intensos y excitantes, pero nunca con ninguna connotación sentimental o romántica.

¿Qué significaba? Hacía tiempo que sabía que Malfoy estaba, según él, enamorado de mí, pero entonces ¿por qué se manifestaba en mis sueños justo ahora?, dejándome esa sensación de mariposas revoloteando por mi estómago. Volví a estremecerme, esta vez dejando escapar un siseó de entre mis labios. No podía llegar a comprenderme…

Volví a mirar ese anillo que había dejado de emitir esa débil luz verde, recordando como lo había conseguido. El día que Harry, Ron y yo nos mudamos a Grimmauld Place después de la guerra y cada uno buscó una habitación en la cual instalarse, lo encontré en uno de los cajones de la mesita de noche y al verlo no pude evitar ponérmelo, tenía algo mágico, que había tirado de mí con un fuerte magnetismo hasta que me lo había puesto en el dedo índice. Todo eso había pasado antes de los juicios, antes de la primera Pesadilla. Desde entonces, no me lo había quitado ni una vez, prácticamente ni me acordaba de él, pero ese verde resplandor había despertado mi inagotable curiosidad y pensando en ir directa a la biblioteca de la Mansión Black, me puse en pie de un salto empezando a dirigirme hacia la puerta, pero unos toquecitos en la ventana me detuvieron.

Una lechuza, con un gran sobre sellado con el escudo de Hogwarts. Abrí los ojos sorprendida, ¿ya era veintidós de Agosto? ¿Tan sólo quedaban diez días para volver a verlo? Me apresuré hacía la ventana, abriéndola con un violento movimiento, la lechuza entró reticente debido a mi arrebato y con cuidado de no espantarla le arrebaté la carta de las manos con nerviosismo, ¿McGonagall habría aprobado el proyecto?

Intentando no romper el sobre al quitarle el sello de lacre con el magnífico escudo de Hogwarts, saqué los dos pergaminos doblados que había, sentándome en el escritorio me puse a leer el primero de ellos:

Estimada señorita Granger:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, para cursar nuevamente el Séptimo curso. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios, este año hay novedades para todos al hacer Estudios Muggles una asignatura obligatoria, pero en especial para los alumnos de Séptimo. Las clases comienzan el 2 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 30 de agosto.

Muy cordialmente la Directora, Minerva McGonagall.

Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:

El Libro Reglamentario de HechizosMiranda Goshawk.

- Una Historia de la Magia, Bathilda Bagshot.

- Teoría Mágica, Adalbert Waffling.

- Guía de Transformaciones para principiantes, Emeric Switch.

- Mil Hierbas y hongos mágicos, Phyllida Spore.

- Filtros y Pociones Mágicas, Arsenius Jigger.

- Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, Newt Scamander.

- Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentim Trimble.

- Vida doméstica y costumbres sociales de los muggles, Wilhelm Wigworthy y Mi vida como muggle, Daisy Hookum.

Este debe ser el equipo extra que deben llevar los alumnos de Séptimo:

- Ropa Muggle de todas las temporadas.

- Calzado Muggle de todas las temporadas.

- Todo lo demás se os proporcionará en el colegio.

Acabé de leer el primer pergamino con una estúpida sonrisa en la cara y apresuradamente alcancé el segundo que estaba abierto encima de la mesa y con la misma cara de hacía un segundo comencé a leer:

Estimados alumnos de Séptimo curso,

Me complace informarles que este año vuestro plan de estudios será completamente diferente, hemos añadido Estudios Muggles como asignatura obligatoria para todos los cursos, pero el vuestro es el del gran proyecto.

"La Vuelta al Mundo Muggle"

Un proyecto que nos llevará por todos los rincones del mundo muggle, nos adentraremos en su historia, en sus diferentes culturas y costumbres, descubriremos quienes son y cómo viven.

El proyecto abarcará todo el curso, y viajaremos por todo el planeta, así que deberéis buscar información sobre como visten en cada época del año y encontrad el equipamiento que necesitéis. El día dos de septiembre a la hora del desayuno se os repartirá vuestro nuevo horario, con todo el proyecto detallado, paso a paso.

En la primera semana tendréis una clase teórica para explicaros el proyecto y exponer vuestras dudas. La primera salida se realizará la segunda semana. Cada salida tendrá un coste en galeones que deberéis sacar de vuestras bóvedas de Gringotts que os devolveremos en el dinero muggle del país al que vayamos. Además en el colegio se os proporcionaran todos los documentos pertinentes para poder movernos por todo el mundo muggle.

¡Espero que estéis tan ansiosos cómo yo por este nuevo proyecto!

Con sus mejores deseos, Catherine Walls.

Profesora de Estudios Muggles.

¡Habían aceptado el proyecto! No me lo podía creer, estábamos a tan sólo dos semanas de empezar a vivir el mejor curso de Hogwarts de todos los tiempos. Tenía que hablar con los chicos, ahora. Dejando apresuradamente la carta sobre la mesa, me lancé vertiginosamente hacía la puerta de salida, pero justo en ese momento la puerta se abrió, dándome de bruces contra ella.

- ¿Hermione? – esa era la voz de Ginny – Ups, lo siento.

Frotándome la frente con la mano, le sonreí de manera idiota y me lancé a sus brazos.

- ¡Ginny, han aprobado el proyecto!

- A eso venía Hermione, acabo de recibir la carta de Hogwarts y lo he visto. – dijo Ginny, dando saltitos emocionados - ¡Quiero ir a las Vegas! Por favor, dime que iremos a las Vegas, Hermione. – juntó las manos delante de mi cara como si me estuviera rogando.

- Ehh… sí, Ginny, iremos a las Vegas, pero si McGonagall sigue mi idea, será al final del curso. – le dije con una sonrisa de medio lado muy parecida a la que había empleado en el sueño con Malfoy y me paralicé recordándolo. Ginny notó mi cambio de humor al instante y encaró una ceja.

- Huy, vaya cara, ¿qué te ha pasado está noche? – me dijo con una sonrisita entre dientes.

- No tiene gracia Ginny, esto se me está yendo de las manos y ya no sé cómo controlarlo. – le dije, sentándome en la cama y abrazando mis rodillas.

- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? – me preguntó, está vez sin rastro de humor, sentándose a mi lado.

- Me… en el sueño, me ha dicho que me quería. – le dije escondiendo la cabeza entre las rodillas.

- ¿Y? ¿Eso ya lo sabías no? ¿Cuál es la novedad? – me preguntó sin comprender mi punto.

- Si, Ginny, ya lo sabía, pero la diferencia es que está vez ha sido mi cabeza la que ha evocado esos sentimientos. – le dije, presumiblemente completamente ruborizada – Cuando le escuché decir eso, sentí una inmensa felicidad embargándome Ginny y ahora estoy asustada, ¿y si estoy empezando a sentir cosas por un Malfoy que mi enfermiza mente se ha inventado?

- Hermione, no te tortures. – me dijo apoyando una mano en mi rodilla – Realmente no conocemos a Malfoy y con lo que contaste el otro día es más que obvio que hay mucho más bajo todas esas capas de imbecilidad. – finalizó con una sonrisa, contagiándomela – Limítate a disfrutar de este último año en Hogwarts. ¿Nos vamos a comparar todo lo que necesitamos?

Se levantó apresuradamente, dirigiéndose a toda prisa hasta la puerta, pero la detuve.

- Ginny… - le dije, de manera firme – El otro día lo hablamos, tienes que…

- Sí, lo sé. – gruñó – Iré a hablar con él, ¡pero después nos vamos de compras!

Y salió de la habitación en busca de Harry. Debían hablarlo, no podían dejarlo pendiente toda la vida, acabarían por enfriar la posible relación de amistad que pudiera quedar si es que Harry entendía todo lo que le había pasado. Esperaba que sí, siendo sincera diría que Harry ya tenía pensado no seguir con Ginny desde antes de que pasará todo esto o esa fue mi impresión durante el tiempo que estuvimos vagando por ahí en busca de los Horrocruxes, preguntaba igual por Ginny que por cualquier otro miembro de la familia Weasley y se le veía especialmente pensativo en algunas ocasiones.

Dirigiéndome hacia el escritorio me puse a pensar en lo que había dicho Ginny. Tenía toda la razón, con todo lo que habíamos vivido ya, lo único que debíamos hacer este año era limitarnos a disfrutar. Iba a ser especial, quería que fuera especial y agarrando un trozo de pergamino, sin darle muchas vueltas al asunto, escribí:

¿Estás preparado Malfoy?

HG

Salí un momento de la habitación para llegar hasta la de Harry y coger a Hedwig, al volver a la mía dejé un momento en pausa para reconsiderar si mandar ese escueto y parco mensaje. Pero sacudiendo la cabeza decidí que no había nada que perder y realmente quería saber cuál había sido su reacción ante la carta de Hogwarts, así que atándole la nota en la patita a Hedwig y susurrándole el destinatario, dejé que saliera volando junto a la lechuza de Hogwarts con mi respuesta confirmando mi asistencia en el colegio.

Me senté en la cama con un libro, a la espera de que llegara Hedwig con una respuesta o sin ella, pero no tuve que esperar mucho para escuchar un repiqueteo en la ventana y al dirigir mi mirada hacía allí me sorprendí enormemente de ver un trocito de pergamino enrollado en la patita de la lechuza, saliendo de un salto de la cama y con una sonrisa en el rostro fui corriendo a abrirle la ventana, arrebatándole la nota con ansiedad.

Suponía que había sido idea tuya. No sé qué pretendes Granger, pero no te va a funcionar. ¡Esto es de locos!

DM

Dejé escapar una gran carcajada, no me había esperado esa respuesta, más bien un "Cierra el pico Sangre Sucia" o algún dibujo ofensivo, pero esa respuesta tan ¿amigable?, nunca y me había gustado, había despertado un hormigueo en mi estómago y no podía desprenderme de la sonrisa que plasmaban mis labios. Cogí otro trozo de pergamino y escribí un último mensaje.

No pienses, Malfoy. Limítate a disfrutar, nos vemos en Hogwarts.

HG

Sin querer pensarlo dos veces, até la nota a la pata de Hedwig y la dejé volver a emprender el vuelo y esta vez sí que estaba segura que Malfoy no emitiría ninguna respuesta. Había sido demasiado atrevida, pero ya no había marcha atrás, Malfoy se extrañaría de mi respuesta, eso le dejaría aunque fuera un poco trastocado hasta que volviéramos a vernos en Hogwarts y eso aunque débil, era un consuelo.

Decidí salir a ver si Ginny y Harry habían acabado de hablar y justo cuando estuve frente a la puerta de mi habitación, por segunda vez en el día me dio de lleno en la frente, pero parecía que esta vez Ginny no se había dado cuenta porque seguía hablando, presumía que con Harry.

- Gracias de nuevo Harry, eres un gran amigo y siempre formaras parte de mi vida. – escuché que decía Ginny y asomándome por detrás de la puerta vi como esos dos estaban fundidos en un tierno abrazo.

- De nada, Ginny, sabes que siempre estaré si me necesitas. – le dijo Harry plantándole un beso en la frente y captando mi persona por el rabillo del ojo – Hola, Hermione.

- Hola, veo que todo bien por aquí. – les dije con una sonrisa enorme mientras ellos asentían - ¿Harry, os venís tú y Ron a comprar lo necesario para Hogwarts?

- Claro, os esperamos en diez minutos frente a la chimenea. – dijo soltando a Ginny con una sonrisa, empezando a bajar por las escaleras.

Ginny y yo entramos en mi habitación y cerré la puerta detrás de nosotras. Mirando a mi amiga con curiosidad le espeté:.

- ¿Qué? ¿Qué ha pasado?

- Nada. – dijo parecía que estaba un poco resentida – Ha dicho que lo entendía y que hacía tiempo que había dejado de verme como al amor de su vida para pasar a verme como una de sus grandes amigas. Le dolió lo de Blaise por encontrárselo de frente sin que se lo contara, pero ya está… ¿tú crees que hay alguien más, Hermione?

- ¿Te molestaría? – le dije con una ceja alzada.

- No, realmente no. Simplemente me gustaría que esa chica supiera cuidar de él y que no le hiciera daño, no se lo merece. – me contestó con una triste sonrisa y acercándome a ella la envolví en un reconfortante abrazo.

- ¿Vamos a buscar a Luna para salir de compras? – dije para cambiar de tema y Ginny soltó una estruendosa carcajada - ¿Qué he dicho?

- ¿No sabes que ha estado haciendo nuestra Lunita durante estas semanas? – me preguntó recuperando su humor y mirándome con una sonrisa maliciosa. Sacudí la cabeza no sabiendo a que se refería – Ha estado velando el sueño de otra serpiente…

Y las palabras de Luna el día del encuentro con Malfoy en el Caldero Chorreante vinieron a mi mente: "tengo que despertar a mi bello durmiente". En ese momento no le había dado mayor importancia, pero ahora… ¿Theodore Nott? ¿Qué nos estaba pasando a todas? Sólo faltaba que Harry y Ron acabaran con las hermanas Greengrass. Inmediatamente después de ese pensamiento, yo también solté una estruendosa carcajada y las dos sonriendo nos empezamos a dirigir hacia la puerta del dormitorio para reunirnos con los chicos en el salón de la Mansión Black y partir a buscar toda la ropa que necesitáramos para adaptarnos a todos los climas que había en el mundo.

- Este va a ser un año de lo más interesante. – le dije a Ginny dándole un codazo cómplice en las costillas, viendo como asentía y su mirada se alejaba de allí seguramente imaginando todos los escenarios posibles que nos esperaban.


Bueno... *se prepara para recibir tomatazos* ¿Qué tal? La verdad es que yo no he quedado muy satisfecha, pero ya no doy más de mí hoy... los siento. En el siguiente veremos un encuentro en el expreso de Hogwarts y los primeros días de clase en este nuevo curso ;)

La carta de Hogwarts la he sacado de "Harry Potter Wiki" mi biblia ;)

Besazos!

Contestación a los reviews sin cuenta:

SALESIA: Wolass cieloo! Gracias por tus Kilométricos reviews de verdad es una pedazo de alegría escuchar una notificación y ver que es un review tuya... me lo tomo como un ritual, me relajo, me alejo de la molesta gente y te dedico todo el tiempo suficiente :D Me encantas que lo sepas ;) Ya hemos visto que Ginny está más que recuperada y que ha hablado con Harry con muy buenos resultados, ¿será por algo? ya lo averiguaremos.. ;P No quiero decir con quien voy a emparejar a los chicos, pero ya tienen candidatas ahh y tienes que recordar el nombre de la profesora de estudios Muggles, también aparecerá de vez en cuando, es un personaje de mi invención y quiero que tenga su granito de arena en esta historia así que ya le he buscado candidato también, ¿apuestas? xDDD en el siguiente cap sabremos si Theo se ha recuperado, por cierto todas las escenas que Hermione no es capaz de captar ya que no es omnipotente, al acabar está historia sacaré una serie de One-shots con las escenas importantes de las otras parejas que no pueda narrar con Hermione, pero será al finalizar está historia ahora no me veo con alma para eso... xD No voy a nombrar Premios Anuales ya que no me parecería justo, pero haré algo muy especial con las cuatro casas porque según mi visión habrá muy pocos estudiantes en ese curso ;) Espero que el cap de hoy te haya gustado, yo no he quedado especialmente satisfecha con él, pero bueno espero ansiosa tu opinión :D Besos cielo!

Angel: Hola! Muchisismas gracias por el review, es la primera historia que subo de mi propia mano y me hace mucha ilusión ver reviews como el tuyo :D A mí tambien me fascina el Blaise/Ginny me parecen tan ardientes juntos... ;) En fin en el siguiente cap veremos un encuentro en el expreso de Hogwarts, a ver que pasa. Espero que te haya gustado este cap. Besos!