¡Holaa! ¿Cómo están? Les traigo un nuevo capi, espero que les guste. Nos toca ver desde la perspectiva del Alfa.
Ya me dirán que les parece nuestro lobito. Ténganle un poco de paciencia xD
Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.
…
CAPÍTULO 5.
Sam POV
Me levanté al medio día después de descansar en mi cama tras toda la noche patrullando. Mi cuerpo estaba agotado, mi lobo me pedía a gritos dormir…
Desperté algo desorientado y decidí dar una vuelta por la playa. Hacia buen día para pasear por allí. Me puse unos vaqueros, unas zapatillas deportivas y una camiseta de manga corta. Total, no es que fuera a pasar frío…
Empecé a dar una vuelta por la zona de las rocas. Ese sitio me encantaba parecía un laberinto con muchos escondrijos y era entretenido estar perdido por allí. Pero de pronto escuché un grito con un pequeño sollozo.
Me acerqué hacia el sitio de donde procedía todo aquel jaleo y lo que vi no pude creérmelo: un chico rubio estaba intentando forzar a una pequeña chica de pelo castaño contra una de las rocas. Le pegó un tortazo y la muchacha sollozó más fuerte.
Lo vi todo rojo. Me abalancé sobre él gilipollas de mierda ese y comencé a darle puñetazos en esa cara asquerosa.
-¡Cabronazo de mierda! Vas a pagar por intentar forzarla, mamón.
Seguí golpeándolo con toda mi rabia. El lobo rasguñaba mi piel por intentar salir pero no quería perder el control frente a esa chiquilla. No quería asustarla más de lo que ya estaba. Lo golpeé, golpeé y golpeé hasta que oí una voz que me sacaba del trance de violencia en el que me encontraba.
-¡Sam! ¡Sam por favor para! Te vas a hacer daño. Déjalo ya. Por favor.
Dejé a ese hijo de puta inconsciente en la arena y me fui levantando despacio, luego me giré poco a poco hacia la joven que por algún casual sabía mi nombre… Sonaba tan bien en sus labios. Cuando me giré por completo miré hacia su cara…
Y todo cambió…
Me ahogué en esa piscina de chocolate que esa muchacha tenía por ojos. Ella me atraía una forma tan descomunal que por poco no caigo de rodillas en el suelo. La gravedad de la tierra dejó de afectarme, mi centro ya no se encontraba en mí sino que ahora todo giraba en torno a ella. Se había convertido en mi anclaje a este mundo, en el aire que respiraba y en la luz que me iluminaba. Había imprimado con Ella, con Bella Swan…
Creo que ella sintió lo mismo, ya que abrió los ojos muy sorprendida. Para mí ella lo era todo, la necesitaba ahora y siempre la necesitaría junto a mí. Mi lobo aullaba de alegría por haber encontrado a su compañera. Quería marcarla, hacerla suya, convertirla en su mujer y hacer que todos los demás lo supieran.
Era algo enfermizo y obsesivo.
Estaba desesperado por tocarla, por sentir su piel bajo mi tacto, por saber cómo de suave era su cuerpo. Tan pequeña, tan inocente y hermosa. Moría por sentirla… Poco a poco me fui acercando a ella, cogí sus manos con mucho cuidado y me sentí el hombre más feliz de la tierra. No se alejaba asustada de mí. Pero aun así debía seguir siendo precavido.
Decidí seguir tocándola para darle calor y consuelo. Fui ascendiendo por sus brazos muy lentamente hasta llegar a sus hombros. Ella me miraba embelesada y yo a ella igual. No podía resistirlo más, necesitaba estrecharla entre mis brazos y eso fue justamente lo que hice.
La acerqué a mí y la abracé contra mi cuerpo. Ella temblaba como una hoja. Se quedó un poco quieta al principio pero después rodeó mi cintura con sus bracitos. Parecíamos un gigante abrazando a una dulce muñeca… escondió su cara en mi pecho e inspiró mi olor… Dios, creí tocar el cielo en esos momentos. Ella parecía responder a mí igual que yo a ella.
Quería verle su rostro de porcelana así que la alejé un poco de mí sin dejar de abrazarla cerca mía. Pero olía tan bien que hundí mi cara en su pelo, olía a primavera, a melocotón y a dulces.
-¿te encuentras bien?- le susurré al oído haciéndola estremecer.
Bella solo movió su cabeza de forma afirmativa, y la miré a la cara. Me fijé que su labio tenía un pequeño corte. Seguramente el cabrón se lo había hecho cuando le pegó. Inmediatamente me enfurecí hasta los hueso y me volví hacia el hijo de puta ese para darle de nuevo su merecido.
-¡Cabrón!
-¡No! ¡Por favor Sam!- y de pronto sentí sus brazos rodearme de nuevo y la paz volvió a mí. Me apretó fuertemente contra ella, yo tomé sus manos y las intenté acercar más a mí. Me volví a girar hacia ella perdiéndome en esos ojos que desde ahora sería para siempre mi perdición.
-Lo siento, no quería asustarte. Ya pasó todo Bella.- dije. Tratando de tranquilizarla.
-Y-yo…yo… T-tú, ¿cómo sabes mi nombre?
Y me reí. ¿Cómo no acordarme de su nombre? La salvé en el bosque cuando se perdió y se grabó en mi cerebro desde entonces.
-Bella, soy amigo de Jacob y ayude en tu rescate en el bosque. ¿Cómo no iba a saber de ti?
-Oh, es verdad. G-gracias por s-salvarme. Las d-dos veces.- era tan linda cuando se ponía nerviosa.
-Creo que deberías comer y beber algo, pero no pienso dejarte sola. Así que, ¿te apetecería ir conmigo a comer algo?- vi que dudó por un segundo de mis palabras. Pero yo me cortaría la mano antes que hacerle algún daño.- Si quieres nos acercamos a ver a tus amigos y le avisamos.- Dije para tranquilizarla. Además, ni loco la dejaba marcharse ahora que la había encontrado.
La pequeña Bella asintió y se rodeó con sus propios brazos. Ella quizás estaría un poco en shock por lo ocurrido y tendría el cuerpo algo cortado. Así que la acerqué a mí rodeando sus hombros con mi brazo para dirigirnos hacia donde sus amigos habían montado el campamento.
-Pero espera… Yo, uhm, yo… es decir, ¿qué pasa con Mike?- Espera ¿qué? ¿Le preocupaba ese mierda? Ni de coña, ella era mía de nadie más. No miraría a otro, solo debe centrarse en mí.
-¿Te preocupas por ese gilipollas? ¿De verdad?
-¡No! ¡De verdad que no! Pero quizás deberíamos decirles a los otros que está aquí o algo.
Menos mal. Ella solo quería hacer las cosas bien; incluso si ese imbécil de mierda le había hecho daño mi Bella no era cruel con nadie.
-Está bien, vamos entonces.
Caminamos por la playa tranquilamente; yo estaba de lo más feliz. Quería gritar de alegría por encontrarla, ella era mía solo mía. La acercaba a mí lo más que podía. Además ella parecía tener algo de frío por culpa del aire.
Cuando estábamos muy cerca de la fogata, una chica delgada con el pelo recogido en una cola se acercó a nosotros corriendo. Parecía preocupada por Bella.
-¡Dios mío Bella! ¡Me tenías asustada! Pensé que te había pasado algo; oye pero ¿qué te ha pasado en el labio?
-Ang, tranquila. Solo es un rasguño.
-Pero, pero ¿cómo te lo hiciste? ¿No sería el idiota de Mike verdad? Porque lo vi siguiéndote al poco tiempo de irte.
-Eh…b-bueno s-sí, f-fue él pero Sam me salvó.- Que bien sonaba mi nombre dicho por ella. Dios, acababa de encontrarla y ya me había convertido en un calzonazos… bah, me importa un carajo.
-¿Ese asqueroso te hizo eso? ¿Dónde está?- su amiga parecía enfada. Era bueno ver que tenía buenas amigas.
-Ángela tranquila, Sam se encargó de él. De verdad estoy bien- Y yo en estos momentos sacaba pecho y me sentía de lo más orgulloso de mí mismo. Algo chistoso la verdad. Era mi deber y mi derecho como su compañero de cuidarla en todos los aspectos.
Decidí intervenir en la conversación. Su amiga parecía algo preocupada, pero ya no era necesario. Todo había terminado y no pensaba perder de vista a mi chica.
-Ángela, créeme que lo he dejado K.O, no creo que se atreva a volver a acercarse a Bella. Está en la zona de las rocas; dile a tus amigos que vayan a por él. Yo me voy a llevar a Bella a tomar algo.
-Oh! ¡Vale! ¿Por qué no os quedáis con nosotros? Hay bocadillos y Coca-Cola.
Y Bella tomó el control. Me agarró del brazo y me arrastró a la zona de la comida. Oh sí, por favor, que siga tomando la iniciativa de tocarme… Cogí dos latas y un par de bocatas. La llevé a que se sentara cerca del fuego para que entrara en calor mientras comía. No quería ser tan agobiante y obligarla a comer en mis brazos. Aunque me encantaría darle de comer, ummm…
-Siéntate bella. Y toma, come algo.
-O.K. – tomó el bocata que le ofrecía y me quedé admirando su inusual belleza. Era tan hermosa… Ella miraba hacia las chispas que saltaban de la hoguera, parecía nerviosa. Espero que fuese por mi presencia y que fuera de forma buena; no quería que se sintiera incómoda conmigo.
La gente de alrededor nos miraba de forma cotilla pero a mí me importaba un bledo. Sobre todo las chicas que me devoraban con la mirada y me ponían ojitos. ¡Puag!
-Bella, ¿te apetece hacer algo ahora?- Sam me miraba con ojos dulces.
-Eeeh, sí bueno… ¿Qué tienes en mente?
-Sinceramente me gustaría irme de aquí… No me apetece encontrarme con ese hijo de puta… Ya sabes.- si lo volvía a ver le rajaba la puta garganta al mamonazo ese.
-Ya, yo tampoco. Pero no he traído mi camioneta así que…
-No importa, podemos ir a por mi coche, si quieres claro.- gracias, gracias, gracias. Iba a pasar tiempo con mi nena. Y encima yo me iba a encargar de llevarla. El hombre estaba feliz pero el lobo ronroneaba de dicha-Además tengo que curarte el labio. No quiero que vuelvas a casa con él hinchado.- su bienestar está por encima de todo.
-Vale, ¿me lo curas y luego podemos ir a ver a Jacob? Hace mucho que no sé nada de él…
¿Qué? ¿Jacob? Lo prefiere a él antes que estar conmigo… Mierda, él es su amigo yo no. Joder. Pero no pensaba compartir este tiempo que tenía con ella con nadie más. Ni en broma. Además ella debía confiar en mí. No quiero asustarla.
-Preferiría que estuviéramos solos. No voy a hacerte daño, en serio.
-Está bien, pero ¿sabes algo de él?-Urgh, me cabreaba oírla hablar de otros hombres, yo solo quería escucharla hablar de mí y decir solo mi nombre. Todo lo de ella era mío. Además era Jacob, el chico que me había quitado a Leah.
-Él está bien, como siempre.- Sé que Jacob estaba arrepentido por lo que pasó, pero era algo incómodo ver como tu imprimada hablaba de otros chicos cuando recién la habías descubierto. El lobo tenía el pelo erizado por ello.
Decidí que era hora irse de allí así que tiré las cosas y le ofrecí mi mano. Nena no la rechaces por favor, acéptame.
Y Bella lo hizo, tomó mi mano y la guie por el sendero del bosque. Decidí llevarla por el más largo, para así pasar más tiempo con mi chica, ni de broma la dejaba ahora.
Quería abrazarla, besarla y perderme con ella en el bosque. El lobo ansiaba llevarla hacia nuestro territorio para poder tomarla de todas las formas posibles. Joder, estaba empalmado y solo iban cogidos de la mano… no quería pensar si la besase, esperaba no correrse como un adolescente.
El silencio con ella era agradable, me gustaba y Bella parecía sentirse igual. Aunque me moría por saber todos sus secretos decidí no excederme en mi primer tiempo a solas con ella. No quería ahuyentarla. Aún no.
-Y dime Sam, ¿cuántos años tienes?- ¡Sí! Ella quería conocerlo. Eso me hizo sonreír ante esa alegría insignificante pero todo al lado de ella era extremo.
-Veinticuatro ¿y tú? ¿Diecisiete quizás? ¿O más pequeña?- Le encantaría ver si su gatita sacaba las uñas.
-¡Oye! Tengo 17 y este año cumpliré 18. No soy tan pequeña.- Oh sí, uñas y genio. Como a él le gustaba.
-Ui, la pequeña se enfada…
-Eeeeh! Si yo soy considerada pequeña tú eres un viejito señor Uley.- ¿Con que quería jugar eh? Pues a jugar preciosa. Soy el rey.
-¿Viejo? ¿Yo? No lo creo, es más cuando quieras te demuestro la gran vitalidad que poseo…- mi erección dio un pequeño tirón cuando vi ese leve sonrojo en sus mejillas. Tan pequeña.
-¿A sí? Pues cuando quieras te demuestro que no soy una nenita.- Claro que sí, ella era mi nena y mi mujer. Todo en ese cuerpo tan apetitoso.
-Estaré esperando con ansias ese día.- Le respondí con voz ronca.
Caminamos un rato más hasta que la llevé a mi camioneta. Esperaba que le gustase. Leah siempre la odió. Y la opinión de Bella era importante para mí.
-¿Esa es tu camioneta?- ella parecía como un poco fascinada o ¿extrañada? Ni idea…
-Sí, ¿por qué? ¿No te gusta?
-Me gusta mucho, tiene un corte bonito- ¿Qué? ella era un enigma en toda regla. Nunca decía lo que esperaba que dijera.
-¿Bonito? ¿Estás diciendo que mi camioneta es bonita? Mi camioneta no es bonita Bella, mi camioneta es potente. No puedes decir eso del coche de un hombre, o más bien de mi coche, del resto no hace falta que opines.- sonreí de forma ladeada consiguiendo que ella se pusiera más nerviosa todavía. Tan linda y yo tan posesivo, bah, da igual ella tenía que saber desde el principio que yo era así.
La senté en el asiento copiloto y le curé su labio. Estaba tan cerca de ella que solo un poco más y le devoraría esos labios tan jugosos que tenía. Pero me debí de controlar de nuevo y solo le di un beso en la mejilla lo que gané un sonrojo de su parte.
-ya está, como nuevo. Y ya te llevas el beso de sana sanita.
Dejé el botiquín en su sitio y me monté en mi lado. Me gustaba encargarme de mi Bella. Era algo natural en mi instinto.
-Bueno señorita Swan, ¿dónde desea que la lleve?
-¿Sabes dónde está la tienda de Newton´s? Ahí tengo aparcado mi coche.- ¿Tan pronto quería dejarme? Mierda…
-Sí, sé dónde está.
-Sam, no te pongas así. Es solo que es tarde y tengo que volver a casa. Lo comprendes ¿verdad?
-Claro enana, es tarde pero te llevaré a cambio de una cosa.
-Claro dime.
-¿Me darías tu número de teléfono?-
-Claro que sí.- Sí, era un tipo con suerte.
El camino se hizo cortísimo por la atmósfera de alegría que creamos mi nena y yo. Todo era tan fácil. Llegamos al sitio y nos apeamos del auto.
-Bueno princesa llegamos al destino.
-Muchas gracias Sam. Ha sido un detalle.
- No tienes por qué darlas. Además aún no me voy a ir. Te voy a seguir hasta llegar a tu casa para saber que has llegado bien.
-¡Pero no hace falta! No quiero quitarte más tiempo, de verdad no es necesario.
-No te estoy pidiendo permiso, solo te estoy avisando de mi propósito.
-¿Sabes que eres un poco arrogante?
-Oh, sí. Pero solo un poco. Además reconoce que te gusto así. Vamos es hora de volver.
Nos montamos en nuestros coches y fuimos hasta su casa. No quería dejarla ir todavía.
-Bella… Yo… Verás me gustaría verte de nuevo, ¿te parece bien?-
-¡Oh! ¿El chico más valiente que conozco se ha puesto nervioso quizás?- no quería que viese mi nerviosismo así que metí mis manos en los bolsillos y ella sonrió más aún.
-¿Nervioso? ¿Yo? Eso son imaginaciones tuyas nena. Además, como tú has dicho soy valiente. ¿Quieres verme de nuevo o vas a darme calabazas señorita Swan?- dije de broma y rezando para que dijera que sí.
-Sabe señor Uley quizás quiera verlo de nuevo, porque yo también soy valiente.
-Ya lo creo pequeña.
No podía apartar la vista de ella. Era algo imposible. Me acerqué a ella más aún y sus ojos viajaban desde los míos hasta mi boca. Ummm, su mirada era exquisita. Deseaba besarla, comerle la boca, degustarla hasta el límite pero debía darle la opción de elegir porque una vez que todo empezase me convertiría en el cazador y ella en la presa.
-Quiero besarte Bella. No sabes cuánto…- Dije rozando sus labios contra los míos.
-Y yo quiero que lo hagas- y eso fue todo…
Me lancé hacia ella despacio, siendo dulce y gentil aunque moría por absorberla por completo. Le di pequeños besos que la tentaban a abrir su pecaminosa boca para mí, dejando que su fresco aliento chocase contra mi boca.
No podía soportarlo, necesitaba darle un bocado, aunque fuese pequeñito para marcar mi propio paraíso personal. Luego le lamí esos labios tan deseables y follables que me volvían loco.
Ella suspiró de una manera tan imperceptible que si no llega ser por mi lobo no hubiera podido darme cuenta. Y ahí no pude más. Entré en su boca como un saqueador, deseoso de fundirme por completo con ella. Sabía tan bien, era puro néctar.
Quería marcarla como mía, dejar mi huella en cada centímetro de ese cuerpo tan enloquecedor, pero no había tiempo así desbordé todas mis ansias en este beso, volviéndolo algo puramente sexual. Deseaba follarle la boca con mi lengua y así lo hice. Me correspondió a mi asalto y eso me hizo enloquecer más aun pero no quería dejarla sin aire. Me separé a regañadientes de sus labios ahora rojos gracias a mí.
-Bella, Bella, Bella…- repetí su nombre como una plegaría y la estreché más cerca de mi cuerpo para que notara como me tenía. Con una erección que buscaba cualquier tipo de alivio en ella. Bella se percató de ello y se restregó contra mi polla con unos movimientos tan dulces que me hizo volverme más desquiciado aún. Pero para lo que no estaba preparado fue para lo que ella dijo a continuación.
-Sam bésame de nuevo.
Y pum… perdí el control. Volví a besar sus labios de manera furiosa y con una necesidad extrema. Moría por hundirme en ella hasta lo más profundo. Quería probar su cuello y ver qué tan sensible era. Y oh maravilla, Bella se estremecía contra mí ante cualquier pequeño roce que yo le ofrecía.
Estaba a punto de volverla a meter en mi camioneta para irnos a mi casa cuando me di cuenta que estábamos en frente de su hogar… como no entrara ahora mismo la iba a hacer mía al instante.
-Nena, creo que deberías entrar ya a casa…Porque si no te voy a raptar y llevarte a mi casa para tenerte bajo de mí.
-Sí, quizás sea lo mejor. Sam, y-yo… T-tú…
-Nena, quiero que pienses esta noche en lo que acabamos de hacer y que sueñes conmigo. Y no quiero un no por respuesta, porque como no lo hagas mañana te castigaré.
-Sueña conmigo entonces tú también. Porque quizás sea yo la que deba castigarte.- Oh sí, por ti muñeca me dejaba encadenar y que me hicieras todo lo que quisieras, eres mi dueña y yo tu puto esclavo.
-No dudes por un segundo que lo haré y si no estaré esperando con ansias tu castigo. Venga, entra ya en casa.
-Adiós Sam, ten cuidado.- se despidió besándome en la mejilla.
-Que duermas bien muñeca.
…..
¡Ooooooh! ¡Nuestro lobito se imprimió! ¿Qué les pareció? Es un poco mal hablado, pero ¿qué le vamos a hacer? Él es así y espero les encante como a mí.
Gracias a todas por vuestro apoyo: kidaraka, Tanya Masen Cullen, CaroBereCullen, Coriina, constanzalmy, Mareliz Luna, monipasst y Danny Ordaz.
Graicas por esos comentarios Mereliz y Danny.
A todas gracias por apoyarme en este proyecto. Me alegráis mucho ^^
