¡Holaaaa mis chicas! ¿Qué tal están? Yo he vuelto con la Universidad así que no tendré tanto tiempo para escribir, sean un poco pacientes porfis. Trataré de escribir los fin de semanas =)

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.

CAPÍTULO 8

Bella POV

-No, por favor… No lo hagas. No te vayas… No me dejes. No, no, ¡no!

Me desperté sobresaltada en mi cama. Las sábanas y la colcha estaban completamente liadas a los pies de mi cama. Mi pijama estaba totalmente empapado con mi sudor. Y mi cabeza daba vueltas sin parar o quizás fuera la habitación. En definitiva estaba mareada.

Desde que me besé con Sam no había vuelto a tener esa pesadilla en estos días. Tan solo podía soñar con la sonrisa de Sam, sus brazos rodeándome y dándome calor…

Pero esta pesadilla, o más bien, este recuerdo se ha convertido en una cárcel cuando caigo en los brazos de Morfeo; es un completo desastre para mi paz mental. Cada vez que me despierto tras haber tenido este sueño mi corazón late despavoridamente, incluso dándome la sensación de que desea salirse de mi pecho e irse junto a él.

Odiaba recordar ese momento, odiaba que a mi mente volviera ese recuerdo que tengo junto a él. Quizás si todo eso no hubiera pasado, yo no habría perdido tantos meses intentando recuperarme del duro golpe que obtuve por quererlo a él.

El mareo ya se iba pasando poco a poco, pero seguía igual de sudada y necesitaba urgentemente una ducha. Así que decidí tomar mi toalla, el champú y crema de fresas y mi gel de baño de chocolate. Lo sé, era una combinación un tanto extraña de olores, pero me encantaban como olían.

Me dirigí al cuarto de baño para mi ducha. De debajo de la cocina no procedía ningún ruido, así que seguramente Charlie ya se habría ido a pescar con Billy y Harry, total era sábado.

Me quité las braguitas y la camiseta de policía que usaba para dormir, me quedaba gigante pero era súper cómoda para meterse en la cama y estar leyendo hasta caer rendida. Así soy yo: sencilla y comodona. Aunque claro, si estuviera un guapísimo moreno que yo me sé, quizás usase el pijama que mi madre me regaló por un cumpleaños de Victoria Secret.

Mientras el agua caliente caía sobre mi cuerpo, recordé el fabuloso tiempo que pasé junto a Sam. Lo echaba de menos y ni siquiera nos conocíamos bien del todo. No había sido capaz de llamarle, me daba algo de vergüenza telefonearlo. No quería parecer ni ansiosa ni desesperada. Pero ¿y si él al final había decidido pasar de mí? ¿Y si yo había sido para Sam una más con la que se había morreado? No, no lo creo. Sam me dio la sensación de que no era así; me trató tan bien y fue tan gentil conmigo en la playa… Quizás quiso darme espacio o estuvo liado. Espero que fuera esto último. No quería ni pensar que no quería volver a verme más. Pensar en eso hacía que mi corazón se encogiera.

El agua seguía cayendo mientras yo me iba arrugando más y más como una pasa; sin embargo decidí quedarme bajo el chorro de agua caliente. Tenía la necesidad de hacerlo, necesitaba quitarme de encima el malestar que había creado ese estúpido sueño…. Sin embargo, no era suficiente, necesitaba más.

Decidí salir de la ducha con extremo cuidado, ya me había pasado más de una vez que me había caído por mi gran torpeza y el extra del agua. Tomé la toalla y me sequé el cuerpo, desenredé mi pelo con el cepillo que había por allí y me dirigí a mi cuarto para vestirme.

Cogí un par de vaqueros desgastados y un jersey azul grueso. Según el hombre de tiempo del telediario de anoche, hoy haría sol, así que una simple chaqueta encima del jersey sería suficiente para no pasar frío. Me hice una trenza en el pelo, aunque éste estuviese mojado. Total, ya se secaría al aire.

Bajé a la cocina para tomar un cuenco de cereales con leche, mi tradicional desayuno. No tenía nada que hacer, los ejercicios los llevaba al día y estudiar tampoco me hacía falta porque esta semana estuve quedándome a estudiar por la noche para no tener la cabeza en las nubes pensando en Sam… Dios, ese hombre iba a ser mi perdición.

Mientras fregaba los platos del desayuno de Charlie y mío, recordé el interrogatorio que me hizo Angie, fue algo muy chistoso ver a Ángela haciendo de poli bueno y de poli malo a la vez para intentar sonsacarme información.

Flash Back

Llegué el lunes al instituto, tras pasar todo el domingo haciendo las tareas de la casa y sin dejar de pensar en Sam. Cuando iba llegando a mi taquilla fui interceptada por Ang y que me miraba con un brillo especial en los ojos.

-Bueno señorita rescatada por un hombre de infarto, ¿qué fue lo que pasó con él?- Yo no pude evitar mi sonrojo en las mejillas y eso fue lo que me delató por completo.

-¡Oh! O sea que pasó algo… Ya sabía yo que esa sonrisa escondida que traías cuando bajabas del coche era por algo. Bella, cuéntame porfa, no te hagas de rogar.

-Angie, tenemos que ir a clase, vamos a llegar tarde y sabes que al profesor Summers no le hace ninguna gracia.

-Bella, prométeme que me vas a contar- Le sonreí. Ángela era muy tímida con la gente pero cuando algo se le metía en la cabeza no lo dejaba a un lado, aunque pareciera una chismosa.

-Está bien, pero no quiero que nadie lo sepa ¿vale?

-¡Claro Bella! ¡Sabes que yo no digo nada!

Ambas caminamos hacia la clase de Matemáticas y nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Me fijé que Mike no estaba. Eso era un gran alivio, no quería encontrármelo por ningún, no sabía si iba a tener repercusiones por lo del sábado en la playa; pero es que él se lo buscó.

Notaba a Angie ansiosa y sabía perfectamente por lo que era. Al parecer, ella tampoco se había podido olvidar de mi chico… Espera un momento, ¿mi chico? ¿Desde cuándo a Sam lo veía como algo mío? Definitivamente mi subconsciente me jugaba malas pasadas.

Las siguientes clases fueron pasando una tras otra sin ningún interés en especial para mí. Hasta que llegó la hora del almuerzo y Ángela tiró de mí hacía el comedor haciendo que casi pierda mi brazo en el camino por la fuerza en que tiraba ella de mí. Nos colocamos en la fila para coger la comida y nos sentamos en una mesa cercana a la ventana, las dos solas. No queríamos compañía de ningún tipo, sobre todo de Jessica y su séquito.

Yo empecé a comer mis espaguetis absorta por completo en el tiempo tan estupendo que pasé con Sam y sin darme cuenta de la mirada inquisitiva que me daba Angie sentada en frente mía.

-Bella o me dices por las buenas todo lo que pasó con el guapo moreno o será por las malas… Tú eliges, porque los nervios por saber me están matando. ¡Dime algo!

Me reí de la cara que puso Ang, parecía una niña pequeña esperando que le comprasen un juguete que había visto en algún escaparate.

-Bueno está bien, ¿qué quieres saber?

-¿Cómo que qué quiero saber? ¡Pues todo! Desde que te salvó del desalmado ese de Mike hasta que te dejó en tu casa. ¡Todo! ¡Vamos! ¡Estás tardando!

Así que procedí a contarle todo, claro que no le dije lo que me produjo mirarlo a los ojos por primera vez ni tampoco todo lo que sentí cuando nos besamos. Los detalles morbosos se quedarían para mí y para Sam, única y exclusivamente para nosotros dos y mi mente pervertida.

-Bella, sé que no me estás contando todo pero al menos te he sonsacado la mayor parte y con eso me conformo. Sinceramente me alegro mucho por ti, por fin has decidido dar otro paso a delante y has dejado a un lado al tonto de Cullen. Me alegro por ti amiga.

Yo no pude que hacer otra cosa más que sonreír, Ángela llevaba razón en eso. Había conseguido dar otro paso en mi camino para alejarme de él por completo y creo, que mis progresos estaban siendo muy buenos.

Fin del flash back.

En general, esta semana fue algo contradictoria, por un lado estaba con una ansiedad insoportable por ir a la Push a buscar a Sam y por otro tenía la necesidad de salir corriendo en la dirección contraria a todo este asunto del beso. Además, hay que añadir que Jessica y Lauren no dejaron de soltar algún que otro comentario estúpido sobre lo que ocurrió con Mike. Me echaban la culpa de que Mike luciera tan mal el día que regresó a las clases, ellas en definitiva dejaron de hablarme al igual que los amigos de Mike. Pero a decir verdad, a mí no me importaba, porque ellos no eran mis amigos; eran simples conocidos del instituto. Solo Angie y Ben eran mis amigos de verdad dentro de esas paredes de aprendizaje.

Una vez que acabé de fregar, decidí barrer y pasar la fregona por el salón, el recibidor y la cocina. Intentaba hacer tiempo para no tener que llegar al momento de tomar la decisión de qué hacer después. Sin embargo, estas simples tareas no me mantuvieron la mente ocupada ya que eran lo más mecánico del mundo. A mí volvían, las imágenes de mi descabellado sueño y no sabía qué hacer con todo estas emociones.

Pero mi fuero interno me gritaba a voces lo que mi alma necesitaba para conseguir paz: era hora de decir adiós completamente. Era hora de cerrar la puerta a esa etapa de mi vida y seguir adelante con mi futuro sin que mi pasado estuviese de por medio.

Sabía dónde tenía que ir, conocía el sitio donde todo comenzó y en ese lugar era el adecuado para finalizarlo. Me coloqué las botas, me puse la chaqueta y tome llaves de mi camioneta.

Me dirigí hacia las afueras del pueblo y tomé la autopista; hice el desvío correspondiente y conduje por el camino de albero. Cuando mi coche no pudo avanzar más, decidí que era momento de hacer la caminata correspondiente.

Cuando venía con él al claro tardábamos apenas 5 minutos corriendo; claro que con su supervelocidad vampírica era una ventaja en estos casos. Sin embargo, ahora yo no tenía a ningún vampiro de esa familia a mi alrededor y tenía que caminar todos esos kilómetros como una simple mortal más.

Estar en el bosque era algo reconfortante y tranquilizador. Y justamente eso era lo que necesitaba. Poco a poco iba envolviéndome en la espesura verdosa que me acogía sin ningún prejuicio; permitiéndome avanzar lentamente hacia mi lugar de destino.

La mañana se me fue muy rápido, pero prefería no tener que caer en mi eterno romance con el suelo. Al llegar al claro me llevé una completa sorpresa con su estado, estaba completamente descuidado. Todo lleno de malas hierbas que llegaban hasta mi rodilla. Era tan triste de ver eso. Era como un claro reflejo de la relación que tuve con él, con Edward.

Por fin podía decir su nombre sin recibir en mi corazón daño alguno. Era algo esperanzador, saber que su nombre y el de toda su familia ya no producían la sensación de miles de puñaladas clavándose en mi frágil espíritu.

Estaba situada en el centro del claro, girando sobre mí misma y mirando a mi alrededor. Cerré mis ojos y me dejé llevar por mis sentimientos

-Esme, Carlise, Rosalie, Emmet, Jasper, Alice… Edward… Todo terminó.

Mis ojos derramaron varias lágrimas traicioneras pero no me importaba, estaba sola y yo necesitaba desahogarme.

-¿Me oíste Edward? ¡Ya todo acabó! ¡Sólo eres un recuerdo más en mi mente! ¡Un recuerdo que también conseguiré borrar del todo dentro de mí!

-¿Me escuchaste estúpido? Yo, Isabella Swan te digo adiós, ya no más. Ya no más…

Y rompí a llorar, no pude soportarlo más. Me derrumbé por completo y caí de rodillas en el césped llevándome mis manos a la cara para conseguir apartar esas estúpidas lágrimas que derramaba por él, por ellos y por mí, sobre todo por mí y todo lo que sufrí por su culpa. Me quedé un rato en esa posición intentando controlarme y tranquilizarme. Conseguí dejar de llorar y mi respiración se hizo más regular. Sin embargo, un sonido me cercano a mí me hizo levantar la mirada y toparme con lo que menos esperaba ver.

-Vaya, vaya, vaya. ¿Pero qué tenemos aquí? Si es la mascota de los Cullen. Y además, está solita. Toda una suerte.

Mis ojos se abrieron de par en par al ver a ese vampiro en frente de mí. Brindándome una sonrisa macabra y falsa. Decidí levantarme del suelo y plantarle cara, porque yo no le tenía miedo o al menos eso era lo que quería que él creyese.

-Laurent…

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¡Ooooooh! ¿Qué pasará? ¿Qué le hará Laurent a nuestra Bella?

¿Qué les pareció el capi? ¿Les gustó ver a Nuestra Bella decir adiós al pasado y Mirar a delante?

Mil gracias por sus comentarios, me alegran por completo el día y me animan a seguir escribiendo esta historia que se la dedico a todas las que la leen. De verdad, gracias por su apoyo.

Para las que les encantan nuestros lobitos, ellos harán su aparición en el próximo capítulo, no se lo pierdan ;)

Por fis, dejen sus comentarios, me harán muy feliz y me encanta saber lo que piensan. ¡Un beso!