¡Holaaaaa nenas! Ya les traigo otro capi de nuestra historia. Siento muchísimo la tardanza. Pero he estado muy liada con la universidad y no me ha dado tiempo para dedicarlo a nuestra historia

Espero que les guste.

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

CAPÍTULO 12.

Bella POV

Había pasado tantas cosas en tan poco tiempo que me encontraba algo aturdida por ello. El encuentro con Laurent me había dejado completamente aterrorizada por la cercana amenaza que era Victoria. Ella no se iba a olvidar de mí tan fácilmente; quería venganza, y el desenlace de ello sería mi muerte.

A ello tenía que sumarle todo lo ocurrido después. ¡Sam era un lobo! Dios… Y además me había salvado la vida, otra vez. Era tan hermoso, no de una forma suave y fina como lo era Edward, no, Sam era terrenal, fuerte, seguro y tan dominante que con una simple mirada puesta en mi me hacía sentir la mujer más deseada del mundo. Era todo tan extraño, necesitaba su toque, sus caricias y sus palabras todo el tiempo. Sentía como si mi cuerpo estuviera sincronizado con el de él; el mínimo movimiento que Sam hacía daba lugar a una respuesta en mí. ¿Cómo podría pasar eso? Todo era tan raro…

Y ya no solo eso, cuando era un hombre me parecía el más atractivo que jamás hubiera visto en mi vida pero cuando estaba en su forma de lobo… Era un animal extremadamente hermoso. Un lobo de pelaje negro, enorme y feroz; intimidaba bastante pero sabiendo que era Sam todo miedo era transformado en admiración. El viaje que hicimos por el bosque mientras él me cargaba en su lomo fue algo inolvidable. Ojalá pueda repetirse de nuevo.

Ahora estábamos en su casa, y yo estaba muy nerviosa. ¿Cómo debería actuar? ¿Qué debería decir? Dios, malditos sean los nervios y mi voluntad por dejarme dominar por ellos… Además Sam quería hablar conmigo sobre algo, ¿querrá abandonarme? No lo creo, todos sus gestos, sus palabras y su manera de tratarme me dicen lo opuesto. Quizás necesite explicar todo lo de los lobos.

¿Por qué me sentía tan descontrolada? Desde que los Cullen se fueron había mantenido sobre mí un control tan extremo que había anulado casi por completo cualquier emoción en mí. Era un témpano de hielo hasta que Sam apareció ante mí. Tan excitante y a la vez peligroso… Dios, creo que mis hormonas están demasiado revolucionadas por la presencia de Sam.

El salón de su hogar era fantástico: amplio, luminoso, con las paredes pintadas de color crema de la mitad superior y la mitad inferior de madera, la misma de la que se componía el suelo. A un lado de la habitación había un gran ventanal, el cual dejaba ver el hermoso paisaje que formaban los árboles del bosque; bajo la ventana había un pequeño diván de color azul oscuro a juego con las cortinas. Uhm, me encantaría ver a Sam tumbado en ese sofá solo con unos pantalones, o porque no, sin nada de ropa… Uff, mi mente pervertida vuelve a la carga.

En la pared de la derecha había una chimenea en la que delante de ella se encontraba una alfombra de color azul, tenía pinta de ser mullida, perfecta para tumbarse a leer junto al fuego una tarde. Y en el centro un enorme sofá de color beige con mantas de distintas tonalidades de azul. Además había una mesita a un lado del sofá y dos estanterías con distintos libros y fotos. En ellas aparecían varios chicos de la reserva que conocía por Jacob y en otras fotos a Sam junto a una mujer mayor, quizás fuese su madre…

Me encantaba su hogar, reflejaba una parte de la personalidad de Sam: hogareño y acogedor. Y yo como intrusa, aquí en medio esperando impaciente a la charla que él y yo tenemos que tener. ¡Dios! ¡Estoy tan nerviosa!

De pronto sentí una especie de tirón dentro de mí, como un hilo que me tiraba en dirección hacia la puerta del pasillo por el cual había desaparecido Sam… Al girarme pude ver que él estaba de pie observándome; su mirada era de ¿amor, quizás? Y también con un toque de peligro… Tal como si un cazador mirase a su presa antes del desenlace. Necesitaba decir algo, aunque solo fuera una décima parte de todo lo que deseaba decirle.

-Sam… Es hermosa, me gusta.- Le sonreí para que supiera que era verdad mi comentario y también porque los nervios estaban a flor de piel. Me percaté que se había vestido por completo, incluso se puso una camiseta… Un terrible atentado para la vista en mi opinión. Sam me pilló la mueca de disgusto y él me recompensó con esa sonrisa pirata suya tan característica que poseía.

-Lo mío es tuyo Bella; eres bienvenida a ella siempre que lo desees. Y ahora preciosa, tú y yo tenemos asuntos pendientes.

-Está bien, ¿d-de qué de-deseas hablar?- ¡Y de nuevo mi tartamudeo! ¡Ogh! Lo odiaba.

-No estés nerviosa nena, no te voy a comer… Aun.

¿Qué? ¿Había oído bien? Oh, dios. Eso sería algo… Extremadamente excitante a la vez que vergonzoso. ¿Sam quería hacerme eso? Uff, creo que voy a sufrir una combustión espontánea.

-Bella, ven; vamos a sentarnos en el sofá para estar más cómodos.

Ambos nos dirigimos al sofá y nos sentamos mirándonos frente a frente. Dios mío, Sam era intimidante cuando está tan cerca de mí pero su calor y su olor me reconfortaban de una manera sin igual. Él tenía el brazo izquierdo apoyado en el respaldo del sofá y su mano derecha tomó la mía. Éramos tan distintos… Él grande yo pequeña, él moreno yo blanca como la nieve….

-Bien Bella, es hora de que me expliques todo el jaleo ese del puto chupasangre del claro y quiero toda la jodida historia; desde el principio. No omitas detalle alguno.

-Yo… Está bien.- Era hora de revelar ante otra persona el secreto de los Cullen, ya no sería mi carga solo- Laurent, que así se llamaba el vampiro del claro era el amigo de Victoria y James. Dos vampiros que conocí el año pasado mientras los Cullen jugaban un partido de baseball. James, se dio cuenta que era humana y decidió darme caza para beber mi sangre, Victoria le echó una mano. Tuve que alejarme de Charlie para que no le hicieran daño y huimos hacia Phoenix. Allí, James consiguió engañarme para que me encontrara con él a solas. Me atacó y me mordió.- mientras le contaba esto, yo subí la manga de mi brazo para enseñarle la mordedura en forma de media luna que tenía en mi muñeca- antes de que todo llegara a más, aparecieron los Cullen. Ellos se encargaron de matar a James y Edward consiguió extraer el veneno que había en mi sangre. Después de todo esto, se volvió a la normalidad. Pero, con la visita de Laurent veo que no. Victoria quiere su venganza, y no parará hasta matarme.

En estos momentos la cara de Sam era todo un poema. Reflejaba furia, enfado y sus ojos se habían tornado de un amarillo parecido al que tenía en su forma de lobo… Dios, espero que no esté enfadado o defraudado conmigo, no podría soportarlo. Sentía una conexión especial con Sam y no deseaba perderla tan pronto.

-Bella… Dime algo para calmarme.

-¿Qué?

-Hazme algo para que me calme, lo que sea; tócame, bésame, acaríciame lo que sea. Pero cálmame Bella porque estoy a punto de ir en busca de esos gilipollas de los Cullen por ponerte en un peligro así y descuartizarlos una y otra vez hasta quedarme completamente satisfecho lo cual será nunca. ¿Cómo pudieron? ¿Cómo mierda fueron capaces de hacerte eso? Ellos nos tenían derecho alguno a poner a mi mujer en ese peligro ¡Ninguno! ¡Ni ellos ni nadie! ¡Joder!

Espera, ¿qué? ¿Acaba de decir que yo soy su mujer? O mi oído no está bien o mi cerebro está perdiendo facultades… ¿Soy su mujer? ¿Y está enfadado porque yo pude morir? Oh, adoro a mi lobo…

No pude soportarlo más, me puse de rodillas sobre el sofá y me lancé a sus brazos. Rodeé su cuello con mis brazos y escondí mi cara en su cuello. Aspiré su aroma, y olía tan delicioso que no pude resistirme a besarlo. La respiración de Sam se aceleró un poco más ante mi gesto lo cual hizo que mi satisfacción aumentara y mi curiosidad también. Decidí atreverme un poco más y le di un pequeño mordisco en su yugular lo que dio lugar a que Sam me rodera con sus brazos y me acercar más a él. Yo decidí continuar con mis atenciones y seguí repartiendo besos por su cuello hasta llegar detrás de su oreja. Le mordí el lóbulo y como recompensa me gané un abrazo mucho más fuerte por parte de Sam.

-¿Mejor lobito?- Le susurré al oído.

-No sabes cuánto muñeca. Pero sigo con un cabreo de los mil demonios por culpa de los estúpidos chupasangres asquerosos esos. De verdad Bella, no quiero que te pase nada; eres lo más importante que tengo y moriría si te ocurriera algo.

Decir que estaba impresionada era poco. ¿Tan importante para él era? ¿Pero cómo? Si yo solo era una chica más y nos conocíamos de hace nada…

-Sé lo que estás pensando nena y también debemos hablar de eso y este es el mejor momento.- Y de pronto me vi sentada en sus piernas mientras sus brazos me rodeaban y me daban calor. Nuestros rostros quedaron a la misma altura y sonrisa tonta se dibujó en nuestras caras.- Así está mucho mejor ¿no crees?

Yo solo pude asentir, era algo tan íntimo estar cobijada entre sus brazos… ¿Qué era de lo otro que había que hablar? A sí claro, los lobos.

-Verás Bella, como viste en el claro yo soy un lobo, el alfa de la manada la cual se encarga de proteger a la tribu de los quilehutes y Forks. Somos un buen grupo, a muchos ya los conoces de antes y los demás integrantes de mi manada te los presentaré algún día. Nosotros no matamos a personas, solo a los vampiros de mierda que derraman sangre de gente inocente. Los Cullen son intocables por un pacto que hicieron mis antepasados con ellos y supuestamente no son peligrosos para los humanos pero sé que un simple descuido haría ver a los verdaderos monstruos que se esconden tras esa fachada de perfección putrefacta que poseen. Por culpa de ellos se produjo mi transformación y la de mi manada. Los odio Bella y los odio más aún porque te tuvieron antes que yo.

-Sam yo no soy un objeto para tener.

-Lo sé nena, créeme que lo sé. Es solo que no puedo soportar que estuvieras junto a ellos y pasases por todo eso. Tú… Esto es difícil de decir, Bella pero tú… Tú eres…

-Sam, sea lo que sea, estoy aquí contigo, no me iré. Lo prometo.- Era tan lindo ver a Sam con un poco de inseguridad mientras hablaba… Él siempre se mostraba seguro de sí mismo e incluso arrogante pero conmigo dejaba ver un poco su lado vulnerable…. Ains.

-¿Lo prometes? Porque Bella aun si te negaras yo lo aceptaría pero créeme que no te dejaría marchar tan fácilmente.

Yo solo pude lograr ponerme colorada y eso fue sin mi consentimiento… Era tan distinto a él. Desde afuera Sam podría parecer un egoísta pero para mí el amor lo es. El amor es querer tener a la persona amada junto a ti por encima de todas las cosas y Sam al contrario que Edward no me dejaría ir tan fácil.

-Bella, tú eres mi compañera de vida. Verás, los lobos tienen lo que se conoce como la imprimación, ésta es la unión del lobo con su pareja. El lobo tiene destinada como una especie de alma gemela para toda su existencia. Él podrá ser para su compañera todo lo que esta desee tanto si solo sea su amigo como su hermano o como su pareja. Es un lazo irrompible, una vez ocurre no hay marcha atrás; mi lobo te reconoce al igual que yo como nuestra mujer, nuestra loba y nuestra compañera. Yo seré todo para ti al igual que tú lo eres para mí. Por eso sientes esta atracción tan inusual entre nosotros. ¿No sientes como si necesitaras que te toque todo el tiempo?

-Sí, es algo extraño. Es como si mi piel necesitase de ti, como si todo mi ser tuviese sed de ti.

-Pues eso que tú sientes es la respuesta a mi imprimación. Eres mía Bella y yo soy tuyo hasta el fin de mi existencia. Por siempre.

Yo estaba en estado de shok, ¿yo su pareja de vida? ¿Para siempre? ¿No había marcha atrás? ¿De verdad? Oh, mi cabeza era un completo remolino de pensamientos, mi corazón latía desbocadamente y yo no sabía qué hacer o decir. ¿Estaba preparada para tal relación? ¿Estaba lista para una unión tan necesitada? Una única palabra resurgía una y otra vez en mi interior: Sí. Solo sí. Porque aunque hubiese miles de preguntas y respuesta yo tenía claro que Sam era para mí y que yo merecía esta oportunidad para ser feliz junto a un hombre excepcional.

Él me miraba con ojos expectantes ante mi respuesta pero no había nada que decir, solo sentir; ya que a veces las palabras sobran. Acaricié su rostro con mi mano provocando que Sam cerrase los ojos ante mi toque, yo no pude resistirme más y fui acercando mi cara poco a poco a la suya, solo un poco más y volvería a sentir la felicidad extrema, la inmortalidad fugaz de un beso con la persona hecha para ti…

En esos momentos Sam decidió volver a abrir los ojos y mirarme con esos pozos negros que me hacían perderme. Él ascendió por mi brazo dándome pequeños toques de mariposa hasta que tomó mi nuca con su mano lo cual provocó que nuestros alientos se entremezclaran.

El momento era perfecto, solo un instante más y Sam sellaría mi existencia junto a él. Ambos nos mirábamos, tratando de evaluar si alguno se arrepentía pero eso estaba fuera de lugar. Yo no pienso echarme atrás, Sam será mío y yo de él. Él será mi lobo y yo su compañera.

-Bella, esto es para siempre ¿lo entiendes? Si me aceptas ahora ya no habrá marcha atrás, nunca te dejaré ir de mi lado ¿lo aceptas?

Él era perfecto, siempre dejándome una opción a parte de la que él deseaba.

-Sam, será ahora y siempre. Tú y yo.

Y con esto, Sam terminó de acercarnos y nos fundimos en un tierno beso, lo cual duró más bien poco ya que cuando Sam rozó mis labios con su lengua pidiéndome permiso para entrar todo se descontroló. Mi respiración aumentó pareciendo que todo el oxígeno de la habitación hubiese desaparecido en ese justo momento. Nos besábamos con ansía, con desesperación. Mi lengua luchaba contra la suya para conseguir llevar el control pero era en vano; Sam era muy dominante en su vida diaria y estaba claro que en este aspecto también lo sería.

Yo me separé primero en busca de aire algo que provocó un gruñido por parte de Sam. Yo en respuesta a ello le di un mordisco en su labio inferior haciendo que Sam volviera a atacar mis labios de nuevo.

El beso se hacía cada vez más intenso y la temperatura de la habitación aumentaba también de forma exponencial ¿o quizás era la de mi cuerpo? De un momento a otro me vi tomada de la cintura por las manos de Sam y me tumbó en el sofá quedando él encima de mí como ocurrió en el claro. Él me miraba con deseo y con pasión y yo sabía perfectamente que mi miraba mostraba lo mismo.

Sam hundió su rostro en mi cuello, el cual comenzó a besar y a lamer. De un momento a otro sentí un pequeño mordisco que provocó un leve gemido por mi parte. ¡Qué vergüenza!

-No sabes nena, no que me gusta escucharte gemir. Nunca me cansaré de oír ese fantástico sonido procedente de ti.

No pude resistirme, agarré a Sam de su pelo y lo atraje de nuevo a mí para besarlo. Esta vez comencé yo a llevar el mando pero cuando mordí su lengua todo volvió a descontrolarse y haciendo que yo volviera a perder la voz cantante. No iba a negar que no me gustase, es más me encantaba que Sam fuera así pero yo no soy fácil y no me dejo domesticar tan rápido.

Moví mis caderas en contra las suyas pudiendo sentir la erección que tenía Sam. Me moví haciendo un pequeño círculo creando una fricción terriblemente placentera. Esto dio lugar a un ronroneo de respuesta por parte de Sam y en mí una sonrisa triunfante.

-No sabes lo que me gusta escucharte ronronear lobito…. No creo que me canse de oírlo nunca.

-Eres una señorita muy traviesa nena, sí señor. Y eso me encanta. Eres tan sabrosa…

Y de vuelta a la lucha del beso. Cada beso, cada mordida y cada lamida era un sello de unión que iba fundiéndose entre nosotros poco a poco. Las manos de Sam viajaban por mi cintura y mis costados de manera descendente y ascendente hasta que llegó a mis pechos. El beso continuó y las caricias que me proporcionaba me hacían gemir en su boca.

-Bella, no puedo más. Necesito sentir tu piel con mi piel. ¿Me dejarás tocarte?

Yo solo pude asentir abrumada por todas las sensaciones que mi cuerpo sentía en estos momentos. Estoy segura que estaba a punto de sufrir una combustión espontánea de un momento a otro.

Sam volvió a atacar mis labios mientras que sus manos se metieron por debajo de mi camiseta tocando la piel de mi barriga y yendo hacia más arriba. Cuando tocó el borde de mi sujetador lo echó para un lado y sus manos me tocaron directamente. Era un poco extraño sentir las manos de otra persona a parte de mi tocarme. Todo era nuevo para mí y el calor y el tacto de Sam en mí era una completa locura. Necesitaba más, algo más que solo él podría darme ya que yo, Bella Swan, solo tenía necesidad de un hombre y ese era Samuel Uley.

-Sam… Más.

-¿Más? Nena ¿quieres más? ¿Segura?

-Sí.

Y en este justo momento, me di cuenta de que el paso que iba a dar sería el mejor que diese en mi vida….

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

¿Qué tal? ¿Qué les pareció? ¿Os gustó? Siento dejaros con la intriga de lo que va a pasar… xD

Soy un poco mala lo sé.

Pido que me disculpen si encuentran alguna falta de ortografía, a veces se me escapan -.-"

Siento muchísimo la tardanza de verdad. Les pido disculpas de nuevo.

Muchísimas gracias por todos los comentarios dejados. ¡Hemos llegado a los 43 reviews! ^^

Toda una sorpresa para mí.

Mil gracias a todas por sus comentarios, a las que le han dado a seguir y a favorito a la historia y a las que me agregaron a su lista de autores preferidos. Muchas gracias por ello. Es todo un orgullo. Bienvenidas las chicas nuevas =)

De nuevo gracias por todo. Estoy tremendamente agradecida. A cada una gracias por su tiempo. Es todo un halago.