¡Hoolaa chicas! ¡Nuevo capítulo! ¿Pronto verdad? ^^ Os tenía que compensar el no haber escrito por tanto tiempo. =)
Espero que les guste el capi y me den sus opiniones.
Advierto: el capítulo de hoy es muy subido de tono. Así que tengan un poco de agua cerca. Toca lemmon!
Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.
Gracias por todo.
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CAPÍTULO 13.
Voz narrador.
Todo era demasiado, cada vez la necesidad que sentían el uno del otro iba aumentando de una manera tan demencial que pronto provocaría que ambos sufrieran una combustión espontánea. Sam no podía dejar de sentirse fascinado con la suavidad de la piel de su Bella; la manera en la que ella reaccionaba ante sus caricias y los suaves gemidos que surgían de su boca con cada toque que él le ofrecía. Se estaba volviendo loco de placer. Necesitaba hacerla suya de un momento a otro; deseaba marcarla con todo lo que él era para nunca más dejarla ir de su lado.
Cada minuto que pasaban besándose, tenían claro que la ropa se estaba volviendo un tremendo estorbo para ambos. Bella deseaba tocar ese cuerpo que la hacía desfallecer de anhelo y Sam ansiaba recrearse en la belleza del cuerpo de su mujer sin ninguna prenda molesta de por medio.
Sin poderse contener más; Sam tomó el dobladillo de la camiseta de Bella y la fue subiendo poco a poco. Nunca apartó la mirada de los ojos de su chica; era algo imposible, esas piedras marrones lo tenían tan hipnotizado. Bella se quedó un poco avergonzada por su semidesnudez pero no quiso quedarse atrás; quería jugar y seguir los pasos de Sam; tomó la camiseta de éste y se la quitó ayudada por Sam.
Él volvió a atacar los labios de Bella mientras que sus manos se degustaban con la suavidad de la piel de ella; tan frágil e irresistible como la más absoluta de las adicciones. Se volvería un completo adicto al cuerpo de ella, ya lo era y todavía no la había degustado por completo. Sus manos fueron tocando toda la piel expuesta de sus brazos, sus hombros y su estómago; descendiendo poco a poco hasta llegar al filo de los pantalones vaqueros. Desabrochó el botón y deshizo la insufrible cremallera.
Bella en estos momentos se encontraba completamente perdida en sentir las suaves caricias de Sam, aunque era lista para reconocer que bajo esa delicadeza y ternura se escondía la más oscura de las verdades: poseer. Sam la estaba reclamando, marcaba en su piel su nombre y su ser.
Sam se separó de Bella y fue bajando los pantalones de ésta por las hermosas piernas de ella. Le encantaría perderse entre ellas durante horas, y no cabía duda de que lo haría. Ansiaba degustarla, lamer el sexo de su mujer sería como degustar la ambrosía de los dioses. Lo deseaba y lo iba a hacer, le entregaría a Bella ese placer.
Bella se sentía algo cohibida, nunca había estado en ropa interior en frente de un hombre y que Sam la viese de esa forma la intimidaba; ¿y si su cuerpo no le gustaba? ¿Y si sus curvas le parecían excesivas a él?
Se miraron a los ojos, y Sam percibió las inseguridades de Bella, eran puras gilipolleces. En toda su vida se había encontrado con una mujer tan hermosa y deseable con lo era Bella para él. Tenía un cuerpo espectacular; unas piernas largas, unas curvas tan suculentas que no podía esperar para perderse en ellas. Cadera ancha, cintura estrecha y unos pechos ni pequeños ni muy grandes simplemente perfectos para tenerlos en sus manos.
-Bella, eres lo más hermoso que he visto en toda mi jodida vida. No puedo encontrar nada que se compare a ti. Estás por encima de todo.
Y volvió a lanzarse a sus labios. El beso era pasional, exigente y caótico. Follaba la boca de su mujer con su lengua y ella le respondía con la misma ferocidad que él actuaba. Su lobita no se doblegaba tan fácilmente, le plantaba cara sin ningún temor, siguiéndole el ritmo en cada reto que él le proponía. Era perfecta.
Sus manos fueron hacia el broche del sujetador, era una mierda la ropa interior, es más le tenía envidia en cierta manera, ya que acariciaban a su mujer durante todo el tiempo en el que él debería hacerlo. Desabrochó el sujetador, bajó poco a poco las tirantas por los brazos de Bella hasta que lo echó a algún lado de la habitación. Le importaba tres pimientos donde terminase, no quería verlo más en la piel de su mujer.
Volvió a separarse de Bella y contempló una de las imágenes más hermosas que jamás había visto.
-Bella tienes las tetas más fabulosas del mundo, creo que moriré de placer el día en que las folle para mi propio placer.
-¿D-de v-verdad? ¿Me dejarás darte placer de esa forma?
¡Joder! Su mujer no se achantaba ni se horrorizaba por sus exigencias. Era perfecta para él, solo para él.
-Puedes hacer conmigo todo lo que desees Bella, soy tuyo, completamente tuyo para todo el placer que desees.
Y sin más se lanzó a sus pechos, estaban llenos, excitados, duros y su pezones estaban erectos apuntándole a él, solo él. Comenzó por el pecho izquierdo, dando besos y lamiendo toda la piel evitando rozar la areola y el pezón rosado de su mujer mientras que con su mano masajeaba el otro seno. Bella gemía de placer, las caricias Sam la estaban volviendo loca y cada vez iba perdiendo más y más el control sin poderlo evitar. Se sentía rara, como eufórica y frustrada al mismo tiempo, no sabía que le pasaba pero quería más y más.
-Me pregunto si te puedo hacer llegar simplemente tocando tus tetas, cariño. Eres tan sensible a mí.
-Sam por favor, no pares. Sigue. Más, más.
Y Sam continuó. Lamió, besó, mordió y succionó sin ninguna contemplación los pechos de Bella. Era insaciable, no podía parar y controlarse, ansiaba verla culminar por el simple hecho de sus caricias en sus tetas. Tan hermosas y suculentas. Joder. Mientras masajeaba el pecho izquierdo, comenzó a succionar el pezón derecho, Bella tiraba con fuerza de su cabello y lo atraía con todas sus fuerzas hacia ella como deseando fundirlo en su piel.
Bella parecía desfallecer, su interior se encontraba completamente ardiendo, necesitaba liberarse, desahogarse y sucumbir a lo que su cuerpo le pedía, su vulva palpitaba de placer, sus bragas se encontraban completamente empapadas por los jugos que su coño liberaban por las caricias que Sam le ofrecía en su pechos. No podía más, era una tortura demasiado placentera de soportar. Sam estaba al límite, sin poderse contener, mordió el pezón, y sin más Bella sintió que todo su interior se deshacía por completo y se corrió por primera vez con una fuerza atroz.
-Siiiiii, ¡Sam!
-Eso es nena. Dámelo, dame tu placer. Tan hermosa mientras te corres.
Bella lo atrajo hacia sus labios y se fundieron en un beso devorador y terriblemente exquisito. Se devoraban como animales, tan necesitados el uno del otro que era sorprendente que no murieran en esos momentos de pura necesidad.
Ambos se movieron al mismo tiempo, tratando de hallar la postura que los hacía estar más cerca aún si era posible. Sam movió las piernas de ella provocando que cada una estuviera alrededor de su cadera. Ella estaba completamente mojada y su excitación impregnó el aire de la habitación provocando que tanto Sam como el lobo se volvieran muchísimo más desesperados de lo que ya estaban.
Bella acariciaba el pecho y la espalda de Sam, necesitaba sentirlo; saber que era real y no una mera alucinación de su mente. Tan fuerte y seguro, además podía sentir su erección frotándose contra su mojado coño haciendo una insufrible pero increíblemente placentera fricción. Deseaba poder tenerlo en su interior de una vez por todas.
Sam tomó los brazos de Bella y los posicionó de nuevo por encima de su cabeza como hizo en el claro. Con una de sus manos le agarró ambas muñecas y con la otra descendió por su cuello hasta llegar a uno de sus pechos. Necesitando marcarla, dirigió sus labios hacia el cuello de su mujer para lamer, morder, succionar y poder degustarse con el sabor de ella. La mano que tenía en su seno izquierdo descendió hacia su estómago, entreteniéndose, haciendo círculos alrededor del ombligo de Bella, deseando desesperarla y hacerla desearlo aun más.
-Sam, por favor, no seas cruel.
-¿Cruel? Solo estoy disfrutando de toda tú. La paciencia es una virtud nena…
-Juhnm…-Fue lo único que se atrevió a responder Bella, ya que la mano de Sam se encontraba siguiendo el borde de sus bragas y no lograba hilar más de un pensamiento seguido.
Bella sintió como Sam metía su mano entre la tela de las braguitas y su piel, acariciando fugazmente los rizos de su vello púbico, presionando su monte de venus levemente, volviéndola más anhelante aún. Los dedos de su lobo descendieron un poco para rozar sus labios vaginales. En estos momentos ambos se miraban fijamente a los ojos sin poderse apartar un milímetro la mirada. Era algo tan hipnótico y desquiciante.
La mano de Sam rozó con un leve toque el clítoris de Bella y volvió a alejarse del nudo de nervios provocando un sonoro bufido de frustración en la chica.
-Cariño, ¿qué es lo que deseas?-Sabía que estaba llevándola al límite y que su mujer ansiaba su toque para poder volver a correrse, pero quería jugar con ella, ver hasta qué punto era capaz de aguantar.
-Lo sabes muy bien lobito, no juegues más conmigo, dámelo.-Y le besó como si el mundo fuera a acabarse en el próximo minuto. Ambos se separaron jadeantes.
-Pequeña manipuladora….
Sam comenzó a masajear de nuevo el clítoris de su mujer pero esta vez de una manera más intensa provocando que Bella gimiese su nombre y su pecho comenzará a subir y bajar desacompasadamente por su respiración acelerada. Ella se mojaba más aún si eso era posible y él decidido a hacerla venirse en sus dedos descendió hacia la entrada de su vagina. Hizo pequeños círculos hasta que introdujo uno de sus dedos dentro. Joder… era tan estrecha.
Comenzó a sacar y a meter el dedo una y otra vez haciendo que Bella se sintiera desfallecer. Volvió a acariciar su clítoris con el dedo pulgar, decidió añadir un segundo dedo y aumentó la fuerza de sus embestidas sin excederse mucho, ya que no deseaba hacerle daño a su nena, solo placer y placer.
Bella no podía quedarse quieta, el placer que sentía era demasiado, necesitaba moverse de alguna forma. Movió sus caderas al ritmo de las embestidas que los dedos de Sam le hacían y buscó los labios de su chico para comenzar otra pelea de lenguas. Las embestidas aumentaban en fuerza sin parar; dentro y fuera, dentro y fuera. Rápidamente, con fuerza; curvando los nudillos en cada embestida. El aire no llegaba a sus pulmones, tuvo que separarse de los labios de Sam para intentar coger aire, su sangre le ardía en sus venas.
Los dedos de Sam destrozaban los nervios de su vulva, haciendo que todo su cuerpo recibiera los ramalazos de placer sin igual que estaba sintiendo y llevándola de nuevo a la cumbre del placer.
-Sam… Yo… Oh dios, Sam, no… Esto es, esto…
-Vamos nena, dámelo. Córrete para mí de nuevo, vamos, hazlo. Córrete.
Y con esa simple orden Bella se corrió en sus dedos, gritando de placer, temblando y cayendo en el abismo más profundo.
Tuvo que cerrar los ojos ante la avalancha que sintió, fue tan fuerte que sentía su piel hipersensibilizada. Sintió como Sam deslizaba de su interior sus dedos anegados por sus jugos y dejándola con un vacío molesto, ya que no lo tenía a él dentro de ella de ninguna de las formas.
-Mantén los ojos cerrados cariño y respira suave. Eso es, con calma.
Sam besó los párpados de su chica y se quedó contemplando la hermosura de su cara. El cuerpo de Bella tenía una leve capa de sudor que hacía que su propia esencia se intensificara provocando que su lobo aullase de alegría por el olor de su compañera. Se llevó los dedos hacia su boca y los chupó. ¡Joder! Era puro deleite el sabor de su mujer. Estaba deseando poder lamer su dulce coñito con su lengua. Y lo haría de un momento a otro.
Sin embargo, el destino tenía otros planes en mente. Sam escuchó que alguien se aproximaba hasta su hogar y eso lo hizo cabrearse de una manera instantánea. Nadie tenía derecho a interrumpir su unión con su compañera. Nadie. ¿Quién cojones se osaba a ello? Fuera quien fuera lo iba a pagar muy caro.
Bella Todavía trataba de recuperarse de todo lo sucedido en su cuerpo y estaba deseosa de poder devolverle el placer recibido a Sam. Pero sintió que éste se tensaba encima de ella y eso no auguraba nada bueno. Abrió los ojos y lo que vio no le gustó nada. Sam tenía una cara de enfado como la que tuvo en el prado cuando la vio con Laurent. Inmediatamente se sintió mal. Quizás era culpa de ella. ¿Qué hizo mal?
-Sam… ¿Qué pasa? ¿He hecho algo mal?
-¿Qué? ¡No! ¡Por supuesto que no! ¿Cómo puedes pensar eso muñeca? No has hecho nada malo, al contrario me has dado una de las experiencias más placenteras de toda mi jodida vida.
-Pero si tu no… es decir, que no te he tocado ni nada.
-Pero tu placer es mi placer nena. Y verte correrte por mí es algo inigualable. Créeme. Es solo que estoy oyendo a alguien acercándose a la casa y no quiero que nadie te vea así.
Y antes de que pudiera decir nada, Sam tomó a Bella en sus brazos y la acunó con él sentado en el sofá.
-Odio tener que pedirte esto Bella, pero será mejor que nos vistamos antes de que llegué el visitante este tan inoportuno. Se va a cagar.
Sam recogió el sujetador de Bella y se lo colocó con la mayor delicadeza del mundo. Era una muñeca y debía cuidarla al máximo. Luego de colocarle los pantalones y la camiseta se puso él la suya. La atrajo hacia él y Bella le envolvió la cintura con sus bracitos.
-Sea quien sea lo voy a despellejar, ¿cómo se atreve a venir en el momento en el que estoy degustándote? ¡Vaya mierda!
-¡Ese lenguaje lobito! Será algo importante Sam, si no, no vendría ¿verdad?
-Tienes razón preciosa, di la orden de que no me molestaran hasta que yo dijera lo contrario. A saber que ha pasado en la manada.
Nada más terminar de decir esto, sonó el timbre de la puerta. Bella decidió sentarse en el sofá en el cual hace unos minutos es encontraba gritando de placer por las caricias de Sam… Ufff, sus hormonas estaban demasiado revolucionadas.
Sam, tratando de disminuir su enfado y de controlar su erección se dirigió a abrir la puerta para encontrarse con Quil.
-Alfa, hemos encontrado el rastro de dos chupasangres en nuestros territorios. Paul y otros tres están tras la caza de uno. El resto está siguiendo el rastro del otro. Éste último iba para el claro del territorio de los vegetarianos.- Eso no se lo esperaba Sam. Le impactó que otro chupasangre anduviera por aquí.
-De ese me he encargado yo ya Quil. Has hecho bien en venir a avisarme. Ve avisar a los otros y diles que se unan a la caza de Paul. Yo iré ahora.
Tras esto, Sam cerró la puerta en las narices de Quil y se dirigió hacia donde se encontraba su chica. Tan hermosa.
-Nena yo… Perdóname pero debo ir con la manda. Hay que encargarnos de la sanguijuela esa.
-Está bien Sam, no hay ningún problema. Me iré a casa de Billy y le pediré que me lleve o algo.
-Será lo mejor. De tu camioneta me encargaré yo de llevártela a tu casa después de la caza.
-Sam, por favor ten cuidado. No quiero que te suceda nada.-dijo Bella mirando con preocupación a su lobo.
-Nena, soy el alfa. No me pasará nada. Cuando yo llegue seguramente los chicos se habrán encargado ya del chupasangre.
-De todas formas, ten cuidado.
-Siempre.
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Mil gracias por los comentarios dejados, fueron poquitos pero al menos me escribieron^^ gracias a marieisahale, Cullen-21-gladys, lobalunallena y dsl-cullen por sus comentarios. Sois muy lindas.
También quiero agradecer a las nuevas chicas que le dieron a favorito y a seguir tanto a la historia como a mí =)
Y en general gracias a Alejandra-Whitlock98, Belle Swan, CaroBereCullen, Coriina, Cullen-21-gladys, Dreams Love Troubles, FemaleDark, Gaby Rivera, LCullenSwan, LisbesthCullen1993, LuVelitta, Mareliz Luna, Marina Cullen 87, Mia Heartnet, Nandita21unexplained, Natuchi23, Tanya Masen Cullen, ValeWhitlockGrey, , danii Cullen-Tsukino, lobalunallena, marieisahale, miadharu28, moniswan, nelithaa-bella, powercat. ALnewmoon, Alexandra-STHP, Andromeda-170, Danny Ordaz, Gattu18, Haruna1998, Kidaraka, Laramm94, Miki03, PrincesLynx, Somela, constanzalmv, darky1995, dsl-cullen, pasch. Maite, zeroyuki, Namikaze yuki, Coral Delgado.
Creo que no me olvido a nadie xD si es así lo siento mucho! Es que cada vez vamos siendo más =)
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