¡Hola! Siento muchísimo la tardanza pero he estado liada con muchas cosas y apenas tenía tiempo libre para nada.

Espero que les guste el nuevo capítulo. Ya me dirán.

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.

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CAPÍTULO 16

Bella POV

¡Sam estaba aquí! ¡En la habitación junto a mí! Nunca se me hubiera pasado por la mente que mi lobito fuese capaz de colarse por la ventana… No es que me queje, sinceramente.

Llevaba toda la tarde echándolo de menos, necesitaba tenerlo junto a mí a cada instante y que él tuviese que estar afuera en el bosque en busca de un vampiro… Se me helaba la sangre pensando en que algo malo le ocurriese, no sería lo suficientemente fuerte como para soportar el golpe.

Sam apenas llevaba puesto unos vaqueros rotos sujetos a su cadera, dejándome observar su pecho y provocándome unas ganas incontrolables de tocarle y acariciarle. Era como un sueño hecho realidad, sacado de mis sueños y anhelos más oscuros.

Se había acercado hasta a mí y arrodillado al lado de mi cama, nuestras caras quedaron a la misma altura y pude ver esos hermosos ojos negros que mi lobo posee. Samuel es demasiado atractivo para su propia seguridad, no puedo controlarme cuando lo tengo tan cerca.

-Bella, yo…

No le dejé terminar su frase. No puedo evitarlo, necesitaba volver a besarlo como lo hice en la mañana, me estaba volviendo una adicta a su sabor en tan poco tiempo. Me separé de él, sonrojada por mi comportamiento, le dediqué una sonrisa a mi lobo, estaba tan contenta de tenerlo conmigo.

-Bienvenido, lobo.

Me senté en la cama y le indiqué a Sam que se sentara junto a mí. Pero nada más sentarse, me tomo por la cintura y me sentó sobre él, rodeándome con su brazos y dándome su calor. Me siento tan adorada por él.

-Hola nena, ¿No podías dormir?

-No mucho. Estaba preocupada por ti.

-¿Por mí? ¿Por qué?

-Por lo del vampiro, ¿salisteis alguno herido? ¿Estáis todos bien?

-Todo salió bien, nada que no pudiéramos controlar.

-Estaba tan preocupada, no quería que te pasara nada…

-Así que, no podía de dejar de pensar en mí, eh nena. Normal, soy irresistible.

-¡Eres un creído! Creo que nosotros dos y tu ego no vamos a caber en mi habitación.- Le contesté dándole un golpe en el hombro. Sé que eso no le iba a hacer nada, seguramente terminaría yo con la mano escayolada antes que él con algún moratón a causa mía.

-Auch, eso duele enana. Pero de todas formas así te gusto, preciosa.

-No te duele y lo sabes, no dramatices lobito. ¿Qué haces aquí Sam?

-Necesitaba verte, no puedo estar mucho tiempo alejado de ti. Tanto yo como el lobo te echábamos de menos.

Ver a un hombre como Sam con una expresión tan desolada y diciendo esas cosas harían a cualquier mujer sentirse la más afortunada del mundo, no tenía ni la menor duda ya que yo me sentía así en estos momentos. Era tan duro y a la vez tan dulce. Aunque no lo conozco de mucho tiempo, sé que con los demás no se comporta así, él no baja la guardia con nadie más que conmigo y eso, sinceramente, provocaba que mi autoestima subiese hasta las nubes.

-Yo también te echaba de menos, lobo.- Le respondí besando sus labios e inhalando el delicioso aroma de su piel: menta, lluvia y bosque.

-Bella, sé que todo esto de la imprimación es muy raro y, a veces, es difícil de entender y aceptar; pero no quiero que te sientas presionada ni nada por el estilo. ¿Entiendes? Todo lo haremos a su debido tiempo y al ritmo que tú quieras. Lo de esta mañana ha sido genial, pero no hay porqué repetirlo hasta que tú lo decidas.

Espera, espera ¿qué? ¿Sam no quería volver a repetir lo de esta mañana? ¿No quería volver a estar conmigo de esa forma? Cálmate Bella, estás dramatizándolo todo. Él no ha dicho eso, estás tergiversando sus palabras por completo. Sam simplemente te está dando tu tiempo para que asimiles todo lo que está pasando ¡tonta! ¡Solo está mirando por ti!

-Ei pequeña, ¿qué te pasa? ¿Por qué has puesto esa cara? ¿Te ha molestado algo que he dicho?

¡Idiota! Ahora voy y consigo preocupar a Sam por algo totalmente innecesario, ugh. Odio mi poca confianza en mí misma. Tengo que mejorar en eso.

-No pasa nada Sam, es que no me esperaba hablar de este tema.

-Cariño, tú y yo podemos hablar de todo lo que queramos y el sexo es un tema más a tratar. Yo quiero que te sientas segura y cómoda conmigo al respecto. No quiero exigirte nada que tú no me quieras dar ¿lo entiendes?

-Lo sé Sam, pero yo quiero hacerte feliz y apenas tengo experiencia. Tú habrás estado con muchas chicas antes que yo y seguramente ellas han tenido más práctica que yo… Yo apenas he besado a una persona más aparte de ti y ni siquiera eso se le podría considerar beso como los que he tenido contigo…

Decir que mi cara era un completo tomate sería poco; me siento tan nerviosa por confesarle esto a Sam… Quizás él lo vea como un defecto o puede que no; oh Dios ya estoy desvariando otra vez y él me está mirando como si me hubiera salido otra cabeza más. ¿Y ahora se puede saber por qué ha empezado a reírse?

-¿Se puede saber de qué te ríes Samuel?- Lo miré con el ceño fruncido y todo rastro de vergüenza desaparecido.

-Nada, nena. Es solo que me hace gracia que creas que porque no tienes nada de experiencia voy a considerarlo como un defecto. Al contrario, me encanta que no la tengas; así seré yo el que te enseñe todo lo que necesitas saber. Y seré el único que te poseerá por siempre.

-¿De verdad no te importa?

Oh, oh. La cara de Sam cambió por completo. Su rostro reflejaba una seriedad desmedida y me acercó aún más a él. Provocando que nuestros alientos se mezclasen. Sus ojos negros se clavaban en los míos impidiendo que apartase la mirada de él.

-Bella, por lo que veo no me has entendido. Me encanta que seas virgen. Llámame troglodita u hombre de las cavernas si quieres, pero saber que nadie más aparte de mí va a tenerte desnuda, sudorosa y pidiendo más placer me llena de una satisfacción descomunal. Yo seré tu primero y tu último, ahora y siempre. Y no hay nada que me disguste de esa afirmación. ¿Te queda claro ahora, muñeca testaruda?

Decir que la afirmación de Sam me había encendido un poco sería quedarse corto. Seguramente el grupo de feministas se echaría encima de mí por encantarme tener junto a mí un hombre tan dominante y posesivo pero sinceramente me daba absolutamente igual. Me gusta sentirme fuerte y no tener que depender de un tío, pero que un hombre como Sam me valore y me considere lo más importante de su vida es hacer que me sienta la chica más feliz del universo y quien diga lo contario miente. El amor nos vuelve así…

-Neanderthal.

-Así te gusto.

Sam decidió que era hora de tumbarnos para dormir, pero yo no tenía nada de sueño. Era la primera vez que pasaría la noche con él y no quiero perder ningún momento durmiendo.

Narrador POV

La cabeza de Bella descansaba sobre el hombro de Sam y su mano se movía haciendo dibujos indefinidos en el pecho de éste. El sueño la estaba venciendo poco a poco y acariciar el suave bello del torso del lobo la relajaba. Una de sus uñas chocó con el pezón izquierdo de Sam y éste se tensó. Intrigada por esa reacción, volvió a repetir el movimiento y el pezón se endureció un poco más.

Miró hacia arriba, a la cara de Sam y pudo observar que éste mantenía los ojos cerrados, la boca entreabierta y respiraba agitado. Su mirada descendió por todo el cuerpo del hombre hasta que se dio cuenta que cierta parte del cuerpo de éste se encontraba erguida y apretando la cremallera del pantalón.

Bella no pudo aguantar su curiosidad, así que se acercó a la tetilla y la probó con la lengua. Sam gimió y arqueó un poco la espalda; Bella no podía apartar su mirada de él, era tan interesante las reacciones que estaba consiguiendo crear que decidió volver a probar a lamerlo consiguiendo un nuevo gemido por parte del lobo…

-¡Esto te gusta!- Exclamó asombrada.

-Joder Bella, sí.

-Genial, nunca se me habría pasado por la cabeza.

-¿Qué?- Preguntó Sam mientras se erguía en la cama.

-Oh vamos Sam, vuélvete a tumbar como antes lobito, por favor.

Samuel no pudo negarse, cuando vio ese brillo en los ojos de su chica por el afán de querer tocarlo y conocer su cuerpo decidió dejarla hacer con él todo lo que quisiera.

-Soy completamente tuyo, nena.

-Estupendo, pues túmbate.

Bella no sabía por dónde empezar. Se mordió el labio ante la imagen de ese cuerpo tan apetecible que tenía en frente de ella. ¿Por dónde seguir? Se acordó de las caricias que Sam le había dado esta mañana y decidió empezar por ahí. Luego ya su imaginación continuaría con el trabajo.

Dejó la mano posada en su pecho y se inclinó sobre su oído derecho, lamio y mordisqueó tímidamente el lóbulo hasta que lo escuchó gemir de nuevo. Contenta por el logro que había conseguido, decidió apretar un poco más los dientes a la vez que movía su lengua consiguiendo que Sam jadeara.

-Esto es muy, muy interesante.- Susurró en el oído del hombre.

-Fantástico muñeca. Sigue, no pares.

Bella deslizó su lengua por el cuello de su lobo, buscando cada vena y besándola para luego mordisquearlas y lamerla. Pero se le fue un poco la mano en una succión y le dejó un pequeño chupetón en el cuello, pudiéndose ver muy fácilmente. ¡Ups!

-Lo siento, Samuel.

Sam estaba un poco aturdido por la bruma de placer en la que se encontraba sumergido. No entendía la disculpa de Bella; abrió los ojos y se encontró con la mirada de pesar de su chica.

-¿Qué? ¿Por qué cariño?

-Te he hecho un pequeño chupetón, y todos de lo van a ver. Vas a tener que ponerte algo en el cuello.

-¿Me has marcado?

-Sí- Respondió Bella bajando la cabeza.

-Perfecto. Sigue así. Vamos continúa el experimento, nena.

¿Enserio? ¡Genial! Sam no se mosqueaba y ella podría seguir con lo que tenía en mente. Bella prestó toda su atención a la clavícula sin olvidarse de acariciar los pezones y el abdomen de su hombre.

Sam comenzó a jadear. Pero, de pronto, Bella paró de golpe y se quedó observándolo.

-¿Qué ocurre Bella?

-Tengo muchos frentes abiertos y quiero tocarte más. ¿Me dejas?

No era posible, ¿Bella quería masturbarlo? Joder, sí. Se iba a correr con solo pensarlo y aún ni lo había tocado ahí.

-Bella, claro que puedes. Pero no quiero que te sientas intimidaba por mi cuerpo.

-Sam, ¿recuerdas que ya te he visto desnudo?

-Joder, es verdad. Pero aunque ya me hayas visto, va a ser la primera vez que me toques y no quiero que te supere la situación. El cuerpo de las mujeres es dulce y blando, en cambio, el cuerpo de los hombres es duro e intimidante. Así que haremos una cosa: me tocarás y no apartarás la vista de mí en ningún momento ¿entendido?

-Sam, soy yo la que tiene el control esta vez, ¿por qué quieres quitármelo?

-No nena, tú tienes el control ahora y siempre. Y yo te lo doy encantado, es solo que yo necesito que no apartes los ojos de los míos para que el lobo no tome el mando de mí. ¿Me lo concedes Bella?

Bella no había caído en ello, Sam era un lobo y sus instintos animales podían adueñarse de él en cualquier momento. Él necesitaba un anclaje en su parte humana y le estaba pidiendo que fuera ella. Sin duda se lo concedería.

-Sí, Sam.

Bella se sentó a horcajadas sobre los muslos de Sam y fundieron sus labios en un beso que los dejó sin respiración. Las manos de Bella viajaban por todo el pecho de Sam, subiendo a veces por su cuello hasta enredar sus dedos en el cabello del lobo. Sam en cambio, mantenía sus manos en las caderas de su mujer, tratando de controlar el instinto del lobo que le gritaba que pusiera a Bella a cuatro patas y la hiciera suya ya. Pero su compañera necesitaba conocerlo físicamente y no pensaba tomarla por primera vez en la casa de su suegro, al menos, no aún.

Bella rompió el beso y se quedó observando los ojos de su lobo mientras descendía sus manos hasta el botón del pantalón. Sus manos le temblaban por la expectación y el anhelo de tocar por primera vez lo desconocido. Bajó la cremallera poco a poco, haciendo que ambos suspirarán por lo que estaba a punto de suceder. Sam removió un poco los pantalones, para poder liberarse de ellos y estar más cómodos.

Bella bajó su mirada hacia la entrepierna de Sam y soltó un jadeó. El miembro endurecido de Sam se movió buscando la atención de ella y Bella sin poderlo evitar cayó en la tentación. Alargó su mano y lo rodeó con sus dedos.

-Bella, mírame.

Bella obedeció la orden de su chico y se perdió en las profundidades de esos pozos negros. Sam rodeó con su propia mano la de su mujer y las empezó a mover hacia arriba y hacia abajo, enseñándole el movimiento y la fuerza con la que tenía que apretarlo. Sam jadeó ante el inmenso placer que sintió por el tacto de su chica y sin poderse contener comenzó a besarla.

Bella no podía parar de tocarlo y besarlo. Sam se había vuelto su droga favorita y nunca lograría desengancharse de él. Se movió un poco, ya que la postura en la que se encontraba le incomodaba un poco, así que quitó una de sus piernas y la puso entre las de Sam, luego hizo lo mismo con la otra. Decidió atreverse a más y bajó la mano izquierda que tenía enredada en el pelo de su lobo hasta sus abdominales consiguiendo que Sam contuviera la respiración. Bajó más la mano y comenzó a amasar con ella los testículos del hombre.

Sam no podía contener los gemidos y gruñidos que escapaban de su garganta; la manera en que su chica lo tocaba lo tenía completamente descontrolado. Menos mal que esas dos piscinas de chocolate fundido que su mujer tenía por ojos lo mantenían anclados a ella dejándole ver el deseo y la autosatisfacción que sentía la propia Bella por darle placer a él. Ella continuaba el vaivén sin descanso, impidiéndole a él poder sosegarse ni siquiera un poco.

Bella incrementó el ritmo de sus caricias, provocando que Sam jadeara más fuerte y que le apretara más sus nalgas.

-Bella, cariño estoy a punto. No pares.

-Córrete, Sam. Hazlo por mí.

-Sí, sí, sí. ¡Joder Bella!- Sam no pudo contenerse más y el detonante de todo lo tuvo la lengua de Bella en su cuello, dando un pequeño lametón a la marca que le había hecho anteriormente.

Ambos trataron de serenar su respiración poco a poco. Bella redujo los movimientos terminando en suaves caricias para calmar a su chico. Sam buscó alrededor algo para limpiar su simiente de la mano de su mujer, tomó un pañuelo de papel de la mesilla y quitó todo rastro.

-Sam, me gusta tu cara de satisfacción.-Habló Bella de forma coqueta. Sam le respondió con una sonrisa y se la llevó junto a él para tumbarse y acurrucarse en la cama.

-Bella, eso ha sido… No tengo palabras. Eres increíble, amor.

Bella tenía calor, no podía dejar de pensar en los ocurrido y tenía sed, mucha sed pero solo de Sam. Todo había sido mil veces mejor de lo que había esperado y estaba deseosa de volver a darle placer a Sam cuando él quisiera.

Poco a poco la respiración de Sam volvió a la normalidad y cuando pudo serenarse un poco pudo percatarse que toda la habitación olía a sexo, a la excitación de Bella y la esencia de él. Su lobo se removió inquieto por todo lo sucedido, estaba feliz por poder tener ese contacto tan íntimo con su compañera. Quería sentirla a ella; deseaba volver a ver la cara de satisfacción de su hembra y volver a escuchar su nombre entre gemidos.

Sin aviso alguno, se posicionó sobre Bella, llevando los brazos de ésta al cabecero de la cama y dándole una gran sorpresa a ella.

-¿Sam qué…

-¿Acaso creías que iba a ser tan egoísta de no complacerte, cariño?

-Pero, pero ¿no estás cansado?

-Soy un lobo encanto. Y eso tienes sus ventajas.

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¡Voilá! ¿Qué os pareció el capítulo? ¿Les gustó? Espero que me dejen muchos reviews y pasamos de los 70 comentarios xD

Siento si hay faltas de ortografías, a veces se me escapan y además, la hora que es no me deja estar en mis plenas facultades xD

Gracias por todos los cometarios sois super lindas. Gracias a las que le ha dado a seguir y favoritos a la historia y a mí. Gracias también a las lectoras fantasmas.

Un beso.