Nuevo capítulo, espero que les guste. Acontecimientos nuevos van a comenzar a suceder, espero que estén preparadas.
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.
Gracias por todo.
CAPÍTULO 22
Sam POV
El sol de la mañana se filtraba por la ventana de mi cuarto; anoche con el agotamiento que llevaba encima se me pasó correr las cortinas… ¡Maldita claridad! Giré mi cabeza hacia el otro lado, apretando la almohada contra mi cabeza, odiaba levantarme temprano si no tenía a mi lado a mi chica para poder embelesarme con su cuerpo. Bella… ¿qué estaría haciendo? Seguramente dormir, vaya pregunta más estúpida que hago; como se nota que necesito dormir un poco más. Los brazos de Morfeo me vuelven a agarrar y yo caigo rendido a sus insinuaciones.
Vuelvo a despertarme pero esta vez no es por culpa de la claridad de la mañana, si no por unos suaves besos que están siendo depositados en mi espalda, la fragancia que llega a mi nariz no es otra que la de mi mujer… Tan rica y adictiva. Sus labios van dejando una increíble sensación de placer a lo largo de mi espalda hasta que llega a mi nuca, donde me da un último beso antes de dirigirse hacia mi oído derecho.
-Es hora de despertar, lobo.- Me susurra mi chica provocándome un escalofrío de éxtasis por todo mi cuerpo.-Vamos nene, hay que levantarse.
-No quiero.- Ya sé que sueno como un niño pequeño pero todo sea por poder disfrutar del despertar tan dulce que mi mujer me ofrece.
-Mi Sam, vamos, no seas holgazán. Te he preparado un desayuno fantástico.
Antes de que se dé cuenta y se aparte, me giro y la agarro por la cintura para colocarla debajo de mi cuerpo. Los ojos de mi chica me miran sorprendidos pero pronto la sorpresa cesa para dejar paso a una mirada llena de ternura; sus manos se enredan en mi pelo y sus labios se posan en los míos dejando un casto beso. Mi lobo ronronea en mi interior, feliz por tener a su compañera en su territorio y junto a él.
Mía.
-Vaya Isabella, no esperaba que te ofrecieras de desayuno. Mi lobo está complacido por tu gran idea.-Dije dándole un bocado en su cuello. Umm, fresas.
-¡Sam! ¡Compórtate!
-¿Cómo quieres que me comporte si te tengo para mí solo y en mi cama? Oh no nena, no me pidas que mantenga mis manos fuera de ti.-Terminé de decir para seguir repartiendo besos húmedos por todo su cuello para ir descendiendo después hacia el canalillo entre sus pechos. Aspiré su aroma como si fuera la esencia más sabrosa de todo el jodido mundo. Y, sin dudas, lo era.
-Samuel tengo preparado el desayuno para los dos, no quiero que se enfríe. Me muero de hambre. ¿Tú no?
Maldición, mi Bella sabe qué decir para detenerme. Yo necesito que todas sus necesidades estén cubiertas y el saber que aún no se ha alimentado provoca que mi lobo me arañe la piel por el interior para satisfacer esa falta de alimento.
-Esta me la debes Bella, no te vas a librar.
-Esta y todas las que quieras lobito, pero ¡vamos! ¡A levantarse!
A regañadientes me separo de ella y me levanto de la cama. Solo llevo puesto unos bóxer y siento el peso de la mirada de mi mujer en mi cuerpo… Me giro para verla y lo que encuentro sube mi ego masculino: mi chica devora mi cuerpo con sus ojos, sus blancos dientes muerden suavemente su labio inferior y un tierno rubor se exhibe en sus mejillas.
-O dejas de comerme con los ojos lobita o voy a continuar con lo que tenía en mente.
-Desayuno, desayuno.
Termino de vestirme y tomo de la mano a Bella. Un delicioso aroma invade mi olfato, todo procedente del apetitoso desayuno que mi chica ha preparado y colocado en la mesa de la cocina. Tostadas, huevos revueltos, macedonia de frutas, salchichas, bacón, café y zumo de naranja. Soy un puto afortunado.
-Bien Samuel, siéntate.-Me ordena mi mujer mientras ella se dirige hacia la encimera para coger la leche caliente.
-A sus órdenes compañera.-Le respondo sonriendo. Me encanta recordarle que es mía. Puto posesivo. ¡Bah, no me importa!
-¿Qué deseas tomar? ¿Café solo o con leche? ¿O prefieres zumo?-Está nerviosa, algo le está rondando por su cabeza.
-Café solo, Bella. ¿Qué te ocurre? Cariño dime lo que te preocupa.
Mi chica deja la leche sobre la mesa y se sienta en la silla de al lado mía. Suelta un suspiro mirando hacia la mesa, sus manos se retuercen sobre su regazo y evita fijar sus ojos con los míos. ¿Qué demonios?
-Isabella, dime ahora mismo lo que te pasa. Me estás poniendo nervioso a mí.-Le digo con voz dura mientras tomo su rostro entre mis manos suavemente para que deje de mirar a todo menos a mí. Odio que no sea el centro de toda su atención. Mierda.
-Lo siento Sam, no quiero preocuparte. Es solo que no sé cómo sacar el tema. ¿Por qué no desayunamos y luego lo hablamos?
-A no, eso sí que no. Ahora lo dices, porque luego seguro que me vas a despistar con algo para que olvide el tema. Bella dímelo.
-No quiero amargarte la mañana Samuel, pero Charlie está muy preocupado y no quiero verlo así ni a ti tampoco. ¿Qué ha pasado con Harry? ¿Se sabe algo más?
Mi chica estaba angustiada por la desaparición de Harry Clearwater. Hace más de una semana que había desaparecido sin decir nada a nadie. Estábamos todos preocupados pensando que podría haberle pasado algo grave. Sue estaba muy inestable y desesperada por encontrar a su marido. Lógico.
-No hemos encontrado nada, nena. Hacemos turnos dobles patrullando para que la seguridad sea mayor y también por si encontramos alguna pista nueva. Hace dos noches encontramos un ligero rastro de un aroma a lobo completamente desconocido mezclado con el olor de Harry. No es de ninguno de los lobos de la manada.
-¿Seguisteis esa pista?
-Sí, pero lo único que pudimos sacar de ella fue que el tipo de mierda se subía a un barco que había anclado en la playa llevando con él a Harry. ¡Joder!
-Ya mi lobo, calma. Shhh.- Dijo mi Bella mientras se sentaba sobre mis piernas y me daba pequeñas caricias tratando de apaciguar mi genio. Y consiguiéndolo en el acto. Su tacto era un bálsamo de tranquilidad y calma para el lobo y el hombre.-Pronto encontraréis una nueva pista para saber el paradero de Harry. Es un buen hombre.
-Sí, lo es. Espero que sepamos algo pronto. No quiero ponerme en lo peor pero debo hacer que todos mis lobos estén preparados para lo peor; espero equivocarme pero es mi deber.
-Lo sé. Eres un gran alfa. Y un gran hombre Samuel.
-Todo por ti nena.
Tras esta pequeña conversación, mi Bella y yo nos dimos de desayunar mutuamente. Calmándonos el uno al otro, tranquilizando nuestros nervios para ser fuertes a lo que se nos avecinaba con esta desaparición. Apreciaba mucho a Harry, se comportó muy bien conmigo cuando era joven y luego fue un buen suegro en el tiempo que estuve saliendo con su hija. Nunca me recriminó que terminase con Leah, es más, aunque no dijese nada mi intuición me dijo que se posicionó, en cierta manera, a mi favor. Y eso, provocó en cierto modo que su hija se distanciara de él. Leah suele ser una persona rencorosa.
Otra cosa que no me cuadraba era la preocupación exagerada de Leah por la desaparición de su padre. Grita y nos reprocha a todos los demás lobos que el trabajo que hacemos es el suficiente pero ella en cambio apenas hace un turno seguido. Raro, muy raro. Quizás no sabe cómo llevar el tema y es esta la manera que tiene de canalizar la impotencia de no encontrar a su padre. Espero que sea eso. El único que parecía entenderla es Jacob. Por lo que sabía era el que más velaba por ella. Le tendría que agradecer que se estuviera haciendo cargo del arropo a una compañera de manada.
Por otro lado está Seth, el pobre chico se encuentra destrozado por no poder hallar a su padre. Más de una vez he tenido que ordenarle de manera impositiva que se retire a su casa a descansar ya que mi lobo notaba al suyo exhausto. Su lobo estaba llegando al límite de sus fuerzas y no puedo consentir que se agote y deje un franco abierto en la manada.
Los demás chicos lo estaban haciendo genial. Tanto Paul como Embry patrullaban y visitaban constantemente a Sue; Embry y Quil no dejaban nunca solo a Seth. Mientras que yo no paraba de patrullar para poder encontrar otra pista y al mismo tiempo proteger a mi mujer de la amenaza del a chupasangre pelirroja; la cual no había dado señales de vida desde hacía tres meses, cuando mandó a esas dos sanguijuelas para encargarse de mi chica. La furia me invade cada vez que lo recuerdo. ¡Maldita arpía!
-oOo-
Bella y yo terminamos de desayunar y recogimos todos los platos. Ella los enjuagaba y yo los secaba con un paño. Éramos un buen equipo.
-¿Qué te apetecería hacer hoy nena? ¿Algún plan en especial?
-¿No tienes que ir a patrullar con Paul?
-La mañana de hoy es de descanso para mí. Así que… ¿Qué deseas hacer hoy cariño?- Dije con voz ronca debido a la necesidad de reclamarla. Esperando que su idea fuera estar conmigo en la cama sin nada de ropa. Mi lobo quería marcar la piel de su compañera con caricias para asegurarse que ella estaba bien. Al hombre no le desagradaba para nada la idea. Era fantástica.
-¿Qué tal si nos quedamos en casa? No me apetece nada salir. Solo quiero estar contigo.
Oh sí, mi chica sabía cómo mejorar mi estado de ánimo y tenerme rendido a su pies con unas pocas palabras.
-Suena muy bien. ¿Pero sabes que sonaría mucho mejor?- Dije mientras la tomaba entre mis brazos y la acercaba a mi cuerpo. Era tan pequeña. Mi muñeca de porcelana.
-¿El qué?- Respondió acariciando mis brazos hasta rodear mi cuello con sus suaves manos mientras sus pupilas se dilataban por el incipiente deseo que se formaba en su bajo vientre. El olor de su excitación era una adicción que hacía ronronear al lobo como un puñetero gatito. Grrr.
-Tú. Yo. Sin ropa. En nuestra cama. Ya.
-Estás tardando lobito.
Antes de que pudiera tomar en volandas a mi mujer para llevarla a mi habitación, mi teléfono móvil comenzó a sonar. Extrañado, solté a Bella y agarré el móvil.
-Alfa, tenemos algo.-Dijo Jared nada más descolgar el teléfono.
-¿Qué habéis encontrado?
-Es algo raro de explicar; creo que sería mejor que vinieras y lo vieses por ti mismo.
-De acuerdo, voy para allá.
-Aquí te esperamos.
Dejé el móvil y me giré para mirar a Bella; su mirada reflejaba preocupación y angustia. No quería que se sintiera así. Es mi deber y mi honor protegerla de todo.
-Era Jared. Han encontrado una pista nueva sobre el paradero de Harry. Tengo que ir Bella.
-Está bien, solo ten cuidado.
-Cariño siento esto, quería pasar un poco de tiempo contigo sin nada que nos interrumpiera.
-No pasa nada Samuel.-Me interrumpió mi chica antes de que pudiera decir nada más.- Es tu deber como alfa, no le des más vueltas. Nosotros tenemos todo el tiempo del mundo para estar juntos y Harry es ahora lo más prioritario, lobo. Estoy orgullosa de ti.-Concluyó con una dulce sonrisa que caló en lo más hondo de mí. Me estoy volviendo una puñetera nenita, pero por mi chica no me importa.
Tomé sus labios en un dulce beso para luego juntar nuestras frentes y perderme en esas piscinas de chocolate que eran sus ojos.- Eres lo mejor que me ha pasado Bella. Tendré cuidado.
-Vuelve a mí.
-Siempre.
-oOo-
Tras ver a Bella alejarse en su destartalada camioneta me deshice de mi ropa y me transformé en lobo y seguí el rastro más reciente de Jared y Paul. Inmediatamente su produjo la unión telepática de los que nos encontrábamos transformados, los cuales eran Paul y Embry.
"¿Qué habéis encontrados chicos?"
"Alfa, es algo un poco raro, no sé qué coño es"-Respondió primero Paul.
"Es como una especie de becerro de metal, y huele a Harry"-Dijo Embry.
"¿Becerro? ¿Qué coño es eso? ¿Sabéis algo más?"
"No, nada más. Te queríamos esperar."
"Está bien. Ya estoy llegando"
Al llegar al sitio indicado me volví a transformar para poder manejar mejor el extraño objeto que habían encontrado mis lobos. Allí, en medio del claro se hallaba un toro de bronce, lo suficientemente grande como para que cupiese una persona. En el costado derecho del animal de bronce había como una especie de puerta rectangular. Esto no me daba buena espina. Todo el toro tenía impregnado el olor de Harry y por lo que había leído en algún libro de la universidad esto era lo que se conocía como un "Toro de Falaris".
-¿Alfa? ¿Sabes qué es esto?-La voz de Jared me sacó de mis cavilaciones.
-Sí. Y creo que no os vaya a gustar nada como me ocurre a mí.
-¿Por qué huele a Harry?
-Esta efigie o figura es un instrumento de tortura usado en la Edad Media. Se conoce como el toro de bronce o de Falaris, un tirano de Sicilia famoso por usar este tipo de tortura para matar a los ajusticiados. La figura se colocaba sobre una hoguera, en la cual previamente se había introducido a la persona condenada a muerte a través de esa puerta lateral que veis ahí. Una vez hecho todo eso, se cerraba la abertura y se prendía fuego a la hoguera. El inculpado se quemaba vivo. El humo y los alaridos de dolor salían por el hocico del animal.
-¡Eso es horrible! ¿Crees que eso se lo han hecho al pobre Harry?
-No lo sabremos hasta que no abramos la figura y saquemos lo que sea que haya dentro. Quizás solo estén sus ropas.- Traté de calmar a Embry. Todos mis lobos estaban pálidos ante mi breve explicación sobre lo que era este artefacto. Sin duda es algo desagradable de imaginar que alguna persona pueda morir así.
Me dirigí hacia la puerta lateral y procedí a abrirla. No quería que ninguno de mis compañeros tuvieran que pasar por este mal trago. Yo soy el alfa, yo tengo que cuidar de ellos. Tras deshacer el cierre, la puerta se abrió mostrándome sin lugar a dudas lo que eran los restos de un cuerpo humano y por el olor, muy a nuestro pesar, eran de Harry.
-¿Qué hay dentro alfa? ¿Es Harry?-Preguntó Paul.
-Lo siento chicos pero sí, hemos encontrado el cuerpo de Harry.
Los gruñidos de todos nosotros se sucedieron durante unos minutos ante la impotencia de no haber podido proteger a uno de los integrantes de nuestra tribu. Puta mierda.
-¿Cómo coño le vamos a decir esto a Seth y a Leah? Joder, Sue va a estar destrozada.- Dijo entre gruñidos Embry.
-Seth y Leah terminarán por enterarse cuando todos estemos en forma de lobo y Sue… No sé si sería conveniente decírselo, ¿qué opinas Sam?-preguntó Jared.
-Lo único que sé es que el que haya llevado a cabo este jodido asesinato es un verdadero animal. Y creo que ha sido, sin lugar a dudas, ese lobo, del que captamos su olor hace dos días. Joder, en cuanto demos con él lo voy a despedazar con la misma sangre fría con la que él ha hecho esto.
-Y nosotros contigo Sam. Juntos.-Dijo Paul.
Asentí mirando a Paul. Él y todos los demás, al igual que yo, necesitábamos venganza por la muerte de este hombre que siempre nos trató con cariño y nos ayudó en el inicio de nuestras transformaciones a lobo junto con Billy Black.
Me agaché para poder ver mejor el interior del instrumento de tortura y para mi sorpresa en la pared frontal había una pequeña nota adherida con celo. Metí la mano teniendo cuidado de no profanar los restos de Harry.
Abrí la nota en la cual había un mensaje escrito con letras recortadas de los titulares de periódicos. Extraño, pero evidenciaba que el asesino no deseaba que conociéramos su caligrafía. ¿Temería que alguno de nosotros la reconociera? Entonces, ¿el agresor era alguien conocido por uno de los lobos o por mí?
¡Puta mierda!
El mensaje de la nota fue de lo más desconcertante, ¿qué demonios?:
"El juego ha comenzado. ¿Quién será el siguiente?"
¡Voilá! ¿Qué tal fue el capítulo? ¿Les gustó? Pudimos ver un momento en la vida cotidiana de nuestros protagonistas ^^
Me da pena que Harry muerto, ha sido una gran pérdida para nuestros queridos lobos.
Gracias por los comentarios: marieisahale, CaroBereCullen, Dreams Love Troubles, Juulii, helenagonzalez26-athos, Rossy04.
Gracias a todas que me apoyan en este proyecto.
