Hola a todas. Nueva actualización, quería compensaros por estar varias semanas sin publicar, así dos capítulos en una semana de margen. ^^

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.


CAPÍTULO 28.

Bella POV.

Mi brillante o alocada madre había sido asesinada por un monstruo, por una bestia que disfrutaba con hacer daño a los demás, que incluso se vanagloriaba de ello mostrando a la gente la tortura que ejercía… Hijo de puta. Sí, eso es exactamente lo que es, no hay otra definición para ese jodido monstruo.

Ese engendro no se merece vivir, ni siquiera seguir respirando un día más. Ojalá lo tuviera en estos momentos justo en frente de mí, le haría padecer el dolor más insufrible que existiese en este mundo para hacerle pagar por todas las atrocidades que le ha hecho a mi madre y nos ha hecho padecer a mi padre y a mí. Dios mío, Charlie… Me da un pánico atroz ver cómo se encuentra. Perder a mi madre es lo más duro por lo que he pasado en toda mi vida pero pensar que Charlie me mire con odio y me culpe por lo ocurrido me aterra y me hace desear que el monstruo me hubiese venido a por mí, solo a por mí para que así nadie sufriese más por culpa de mi relación con los vampiros. Porque sí, sé que todo esto tiene que ver con los chupasangres, con el afán de venganza de Victoria y por mi deseo insano de indagar más allá de una vida normal. Si no hubiese tenido ninguna relación con los Cullen ninguna de las personas que hay a mi alrededor estarían en la situación en la que se encuentran: los lobos no se hubiesen transformado y seguirían siendo felices solo como humanos, Harry no habría sido asesinado y mi mamá seguiría viva… Son tantas las cosas que me encantarían cambiar en mi pasado que hacen que me olvide de la cosa más importante que he llegado a tener en toda mi vida: Samuel. Sin todas estas cosas que acabo de decir no lo habría conocido y nunca hubiésemos sido una pareja.

Solo con pensarlo se me rompe más aun el corazón.

Él es ahora mismo el apoyo más importante que tengo y sé que va a estar junto a mí en todos los buenos y malos momentos. Es mi pareja, mi compañero, el hombre y el lobo que me ama por encima de todo. Debo ser fuerte por Sam y por Charlie, no quiero que se sientan mal por mi culpa. No lo quiero. Ellos son míos para cuidar y proteger, es mi derecho y lo tomaré con todas mis fuerzas. No puedo rendirme; por ellos dos, lucharé hasta el final para atrapar a los culpables y conseguir algo de paz para mí.

Sam no ha querido dejarme sola en ningún momento. Me siguió por todo el bosque hasta encontrarme y se quedó conmigo mientras ambos estábamos transformados. El nuevo instinto que había en mí estaba feliz por tener a su compañero en forma de lobo junto a nosotras pero al mismo tiempo, ese instinto que hasta ahora no sabía que era mi pequeña loba, lloraba y aullaba de dolor por la pérdida sufrida. Estar con la piel de la loba era reconfortante, apabullaba en cierta manera todo el sufrimiento y me hacía ver las cosas más claramente: blanco o negro, nada de matices grises.

Con el paso de las horas conseguí relajarme un poco y ganar una pequeña batalla al pánico, así pudimos Sam y yo llegar hasta casa y conseguir transformarme de nuevo en humana. En estos momentos iba sentada en la camioneta de Samuel con una camisa suya y unos pantalones de chándal también suyos. Llevar todo su olor impregnado en sus ropas me tranquilizaba y sosegaba, permitiéndome prepararme para lo que estaba por venir: el reencuentro con Charlie después de la tragedia.

Samuel manejaba de forma relajada y mantenía mi mano agarrada con su mano derecha. Sin duda, el contacto que me ofrecía se estaba convirtiendo en algo vital para mi supervivencia en estos momentos; ahora comprendía porque Sam buscaba casi todo el tiempo mi toque. El lobo dentro de nosotros nos arañaba la piel en busca de él. El tacto es vital para la unión entre todos los lobos de la manada, sin él los lazos que forman el cariño y la lealtad no serían posibles. Ahora somos mitad animales y ello conlleva ciertos instintos.

-¿Nena?-Dijo Sam interrumpiendo mis divagaciones.

-¿Sí?

-¿Sigues nerviosa por lo de Charlie?-Dios, que bien me conocía Samuel.

-No puedo dejar de darle vueltas, no sé qué le voy a decir ni siquiera sé cómo comenzar con todo esto.

-Tranquila cariño, hay veces que las palabras sobran. No te mortifiques más con ello. Charlie entenderá todo.

Yo solo pude asentir con su afirmación. No quería preocuparlo más de lo que ya estaba. Estacionamos la camioneta en frente de la casa de Billy y Sam se bajó del coche dándole rápidamente la vuelta para tomarme en sus brazos, ya que iba descalza y él no quería que pisase el suelo y me hiciese daño.

Lobo sobreprotector.

La puerta se abrió antes de que llamásemos siquiera, encontrándonos a Jacob con cara de preocupado y de tristeza.

-Hola Bells. Hola Sam. Os escuché llegar. Pasad por favor.

-Gracias Jake.

Entramos al hogar de Jacob y fuimos hasta el salón donde se encontraba Billy con rostro serio. Cuando nos escuchó entrar levantó la cabeza y se acercó a nosotros, tomando mi mano entre las suyas.

-Siento mucho por lo que acabas de pasar Bella. Nadie se merece algo así. He hablado con Charlie sobre todo: los lobos y lo otro. Está en el jardín esperándote. Ve con él, eres lo que le hace más falta en estos momentos.

Le di un ligero asentimiento de cabeza y fui a buscar a Charlie. Estaba sentado bajo un árbol, mirando a la nada y dejando ver cuán perdido se encontraba en estos momentos. Mi pobre papá. Todo ha sido demasiado difícil en esta vida para él. Trataré que nunca más lo sea por mi culpa.

-Papá…-Dije de forma suave para que se percatase de que estaba aquí con él. Rápidamente levantó la cabeza y se lanzó hacia a mí, envolviéndome entre sus brazos fuertemente.

-Mi niña, mi Bella. Estás bien, estás a salvo.- Y en cuanto lo oí hablar rompí a llorar. La humedad de las lágrimas de mi padre se filtró en mi cabello dándome a saber que él también había roto en llanto.

René había sido una parte vital en la vida de ambos y tener que dejarla ir para siempre iba a ser demasiado duro para nosotros. No sé cuánto tiempo pasó, ninguno tuvo la necesidad de decir nada; como dijo Sam hay veces que las palabras sobran.

Sentados bajo un árbol y con los brazos envolviendo al otro el dolor fue mínimamente mitigado. Mi padre acariciaba con suma suavidad mi espalda y el ritmo constante de su corazón bajo mi oído calmaban tanto a la loba como a mí.

-La primera vez que vi a tu madre me quedé sin respiración. Destacaba como una luz centelleante en la oscuridad, tan distinta a todas las demás chicas que había que simplemente terminé de rodillas a sus pies. Ella era rebelde y risueña, indomable y orgullosa; con una sonrisa que podía hacerme sonreír durante todo el día como un niño tonto. Por aquel entonces lo era, me di cuenta de que René era el susurro del viento que vuela libre sin un destino fijo y yo, como muchacho loco y enamorado, quise atrapar esa brisa entre mis manos. Pero como es evidente, eso es algo inútil. La vida tranquila y apacible no estaba hecha para mi chica rubia y alocada; yo deseaba un hogar dulce y acogedor, con una familia que pudiese llamar mía. Pero René… Fue el viento que se quedó demasiado tiempo meciendo las hojas de un mismo lugar. Y se fue. La única mujer que amé dejó atrás ese hogar tranquilo y acogedor, llevándose con ella al tesoro más importante de mi vida: mi pequeña Isabella. En ese tiempo me enojé con ella, volqué en su persona todo mi rencor y enfado por haber deshecho mi re confortable vida; pero la verdadera realidad era que con quien estaba enfadado era conmigo mismo por no haber sabido ofrecerle a ella esa libertad que formaba tan parte de ella como lo era el respirar. Éramos tan distintos pero a la vez tan iguales… Para ella, la libertad se encontraba en el viajar de ciudad en ciudad conociendo lugares nuevos y para mí la libertad residía en la rutina de mi día a día junto a mis seres queridos… El tiempo pasó lentamente Bella, todos los veranos esperaba ansioso ir a buscarte al aeropuerto para pasar unos pocos días juntos. Esos momentos contigo fueron lo más preciado para mí en todos estos años. Pero el día que me llamaste para decirme que vendrías a vivir conmigo indefinidamente fui de lo más feliz. Por fin tendría de nuevo a mi niña conmigo, bajo mi mismo techo, pudiendo cuidarla y mirarla brillar; porque sí Bella, tú quizás no seas la luz cegadora que era tu madre pero eres el fuego oculto y caliente que atrae con su suave balanceo a todo el que te rodea. No quemas ni hieres, pero encandilas el alma y abrasas el hielo doloroso que los demás tienen en su interior.

-Papá…- Nunca había escuchado a mi padre decir tantas palabras seguidas ni tan transcendentales. Era tan hermosa la forma en que describía a mi madre y a la vida…

Las lágrimas mojaban mis mejillas sin poder ser capaz de parar de llorar. El corazón de Charlie era uno de los tesoros más cerrados y ocultos que podían existir pero el saber que yo tenía una llave para poder abrirlo era de los regalos más hermosos que podría recibir en la vida.

-No llores mi Isabella, no es bonito ver lágrimas en tu cara. Sé que lo que ha ocurrido ha sido una monstruosidad y que ese desalmado solo desea hacerte daño a ti y a Samuel, sin importar llevarse por delante a todo lo que os rodea. Hoy he perdido una parte de mi corazón y no quiero arriesgarme a perder la otra mitad que me queda, por eso quiero que estés a salvo y el mejor lugar en el que estarás protegida será aquí.

-¿Qué quieres decir papá?-Levanté mi rostro de su pecho para poder mirarle a la cara. Mi mente se encontraba sobrecargada por todo lo que acababa de escuchar y no entendía a lo que quería llegar Charlie.

-Quiero que te quedes aquí, quiero que vivas con Samuel en la reserva. Si tú estás en su territorio él podrá protegerte mucho mejor que si te quedaras en nuestra casa. Deseo ponerte a salvo y esta es la mejor opción.-Dijo completamente serio y sin un atisbo de duda.

-¿Pero qué pasa contigo? ¿No pensarás quedarte en nuestra casa solo y en peligro? Si tú te quedas allí yo también. Tú también estás bajo la amenaza de ese monstruo y ya he perdido a mamá, no pienso perderte a ti también papá.

Charlie apretó sus brazos alrededor de mí y besó mi frente tiernamente.

-Lo sé. Sé que mi vida también corre peligro y no tengo pensamiento dejar que ese asesino me mate para poder llegar a ti. Hablaré con Billy o Sue para pasar una temporada con alguno de ellos. Sé que no les molestará y eso facilitará las cosas a los lobos. Además, Billy me lo sugirió hace unos cuantos días y creo que si estoy aquí podré cuidar un poco más a Sue.

-Sí, eso será una pequeña ventaja para ellos; así la vigilancia estará más centralizada y les será más fácil protegernos.-Sin querer indagar más sobre el tema de mi padre y Sue…

-Bien, iremos a hablar con Billy y Sam.

-Papá, ¿podemos quedarnos un poco más aquí?-No quería irme aún. Deseaba pasar un poco más de tiempo siendo arropada por los brazos de mi padre. En ellos, parecía que nada podría hacerme daño y esa sensación la necesitaba en estos momentos con toda mi alma.

-Todo el tiempo que haga falta pequeña.

Charlie y yo continuamos abrazados en el silencio reconfortante hasta que la figura de Samuel se divisó en la puerta del patio. De forma lenta, comenzó a caminar hacia nosotros; parecía que no quería asustarnos con su presencia pero ¿cómo iba siquiera a pasar eso? Mi lobo nunca podría asustarme. Cuando estuvo a menos de un metro de nosotros, se agachó en frente nuestra y estiró una manta sobre nosotros para protegernos del frío.

-Es tarde y comienza a hacer frío, no quiero que ninguno de los dos enferméis. Sue ha venido y ha preparado sopa para que todos entremos en calor. Si os apetece os podría traer un poco a cada uno.-Mi lobo hermoso, siempre cuidando de los demás.

Si me fijaba bien en él, su mandíbula estaba tensa al igual que su cuerpo agachado; sus ojos negros fijos en los míos tratando de buscar alguna señal para llevar a cabo lo que sea que se le estaba pasando por la mente. Por el enlace de pareja me percataba de que estaba ansioso y con necesidad de alguna cosa referente a mí. Lo conocía demasiado bien como para darme cuenta de que quería ser él el que me estuviera sosteniendo y que le estaba costando un gran esfuerzo no tomarme y llevarme a su territorio. El lobo entendía que tanto mi loba como yo necesitábamos este tiempo con Charlie para después poder afrontar lo que está por venir con valentía y con el dolor por la pérdida de René algo más mitigado.

-Eso estaría muy bien hijo.-Dijo Charlie sacándome de mis pensamientos.

-Ahora os lo traigo. Pero antes me gustaría hablar con vosotros sobre una cosa.-Expresó seriamente Sam.

-¿Qué pasa Samuel?

-Nada cariño, es solo que me gustaría comentaros a ambos una idea.

-Te escuchamos muchacho, di lo que tengas que decir.

-Creo que lo más conveniente es que me vaya con vosotros a vivir una temporada a vuestra casa hasta que acabemos con todo este problema, además de que intentéis pasar el mayor tiempo posible en la Push. Así podremos protegeros a ambos mucho mejor.

-Quería comentarte una idea parecida hijo. Pero creo que sería mucho más beneficiosa para los lobos.

-¿Qué idea es esa Charlie?

-Verás, sé que tu idea sobre venirte a vivir con nosotros es fantástica y sé que tratas de minimizar los cambios en la rutina tanto de Bella como en la mía pero considero que lo mejor sería hacer algo más drástico.

-Lo mejor sería que ambos viviesen aquí con todos nosotros pero no quería obligarte a nada Charlie. Ya tenéis sobre vosotros mucha carga y exigiros algo así sería egoísta.

-¡Pero Samuel! Tanto papá como yo estamos de acuerdo en eso. Queremos mudarnos aquí a la tribu; papá vivirá un tiempo con Billy o Sue y yo me mudaré a tu casa.-Interrumpí el diálogo entre mi padre y mi chico.-Claro si tú quieres, si es mucho problema para ti no.

La cara de Samuel era de sorpresa ante mi declaración, sin lugar a dudas lo había dejado pasmado por el plan ideado por mi padre. Samuel alzó la vista hacia el rostro de Charlie.

-¿De verdad queréis dar ese paso? ¿Charlie sabes que cuando Bella comience a vivir conmigo será para siempre verdad? Mi lobo no podrá soportar dejar ir a su compañera después de vivir junto a ella una temporada en su propio territorio. Será imposible que yo acepte eso.

-Lo sé muchacho, créeme que sé eso. Solo te pido que cuides de mi niña con tu propia vida.

-Eso nunca lo dudes Charlie.

-Bien, creo que es hora de entrar en la casa.-Dijo mi padre, dando por finalizada la conversación.

Sam volvió a recoger la manta doblándola y me ayudó a levantarme del suelo mientras Charlie hacía lo propio. Mi padre echó su brazo por mis hombros y yo envolví mi brazo derecho en su cintura mientras agarraba la mano de Samuel con mi izquierda. Los ojos de mi lobo brillaron por mi acto, ya que se sentía arropado y aceptado en esta pequeña familia que éramos Charlie y yo. Así, junto a los dos hombres más importantes de mi vida nos dirigimos hacia el interior de la casa de Billy para cenar algo y darle la noticia a los demás sobre nuestra decisión tomada.

No cabe decir que todos estuvieron de acuerdo con nuestra idea. Podía sentir a mi loba un poco feliz ante la idea de vivir con su compañero, esto terminaría por unirnos completamente el uno al otro.

Ya estaba ansiosa porque ocurriese.

Y por la mirada que mi lobo me estaba dando, a él le ocurría lo mismo.


¡Voliá! Nuevo capítulo, espero que les haya gustado. A mí me encantó escribir todo lo que pensaba Charlie. ¿Alguien se esperaba que ese hombre tan callado fuera de palabras tan hermosas? Ya me dirán que opinan.

Muchas gracias por los comentarios recibidos. ¡Pasamos de los 140 reviews! A ver cuantos comentarios recibo en esta ocasión.

Gracias a: marieisahale, chochidenalicullen, Cullen-21-gladys, helenagonzalez26-athos.Gracias por vuestros comentarios y por haberme respondido en el juego que propuse.

¿Me dirán qué opinan sobre el capi y el giro que está dando? Espero que sí.

Gracias por todo el apoyo.