Hola a todas. ¡Sorpresa! Nueva actualización.

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.


CAPÍTULO 30.

Bella POV.

Parecía que la calma había vuelto a gobernar nuestras vidas. Desde la muerte de Raneé, no había vuelto a ocurrir ningún suceso extraño ni ninguna visita de vampiros a la Push. A mí, esta tranquilidad no me gustaba nada, porque tenía la sensación de que era la paz que precedía a la tormenta. Y eso, me aterraba. No quería que ninguna persona de mi alrededor volviese a salir herida por mi culpa; además odiaba ver a Sam preocupado y tenso por estar detrás de la pista de un completo fantasma.

Llevaba dos meses viviendo junto a mi lobo y era feliz. Había tenido el temor de que no fuéramos capaces de acoplarnos el uno al otro pero Sam me demostró que no tenía nada por lo que preocuparme. Obviamente habíamos tenido alguna que otra peleílla sobre las cosas de la casa pero era lo normal ¿no? A todas las parejas les pasa. Samuel era terriblemente mandón y apenas quería que yo hiciese algo… ¡Lobo obstinado! Al final logré convencerlo y pudimos dividirnos las cosas aunque yo tenía menos tarea que él… Es demasiado acaparador.

Nuestra rutina consistía básicamente en mí yendo al instituto por las mañanas mientras Samuel trabajaba controlando un proyecto de construcción para varias casas nuevas en la aldea. Él se había encargado de hacer todos los planos al gusto de los compradores, además de ocuparse de todo lo que tenía que ver con el material de la obra. Me sentía muy orgullosa de él, porque sabía que estaba trabajando en algo que a él realmente le gustaba ya que antes de que ocurriese todo lo referente a la transformación estudiaba ingeniería de la Edificación. Mi hombre inteligente…

Hoy era sábado y a Sam le había tocado el turno de patrullaje por la mañana; mi loba andaba algo inquieta al pensar en su compañero libre en el bosque… ¡Ella también quería ir! La sentía tan ansiosa y exaltada por ir en busca de Sam que ¡me estaba volviendo loca! Yo trataba de calmarme para que todas estas cosas no le llegasen a Samuel por el enlace de pareja, él estaba velando por la seguridad de todos y no estaba bien tenerlo distraído por culpa de mis emociones.

Yo quiero ir, ¡déjame jugar un ratito!

Argh, odiaba negarme a mi instinto pero no era el momento de salir a divertirse como si fuera una lobezna. Así que sacudí mi cabeza de un lado a otro y volví a fijar mi concentración en cortar bien las zanahorias. Quería sorprender a Sam, por lo que decidí preparar tallarines al estilo japonés como a él tanto le gustaban. El pastel de chocolate se estaba terminando de hacer en el horno ¡y olía de maravilla! Cortar todas las verduras y hacer el refrito con la salsa especial me llevo un buen rato así como cocer los tallarines. Cuando todo estuvo terminado me quité el delantal rojo que llevaba y cogí mi libro de Cumbres borrascosas para leer un rato en el porche trasero de la casa. Adoraba ese sitio y el banco tipo columpio que Samuel había puesto para mí allí había sido un hermoso detalle de su parte; hizo que mi corazón diera un vuelco el día que me lo mostró.

Flash back.

Samuel llevaba dos o tres días un poco raro, se la pasaba todo el tiempo en el garaje haciendo quien sabe qué, ya que me tenía terminantemente prohibido la entrada allí. Yo me moría de la curiosidad y más de una vez había intentado colarme pero mi lobo siempre me pillaba cuando iba a poner las manos sobre el pomo de la puerta. Siempre.

Yo estaba comenzando a perder la paciencia y pensar mal, no quería crearme ningún teatro en la cabeza pero que Samuel no quisiera compartir conmigo una parte de él me molestaba. Me hacía sentirme mal. Mi loba se acurrucaba en una bola escondiendo su cabeza entre sus patas delanteras en señal de tristeza. Pobrecita, le pasaba lo mismo que a mí.

Me encontraba haciendo un trabajo de historia sobre la revolución industrial, tenía todos los libros y los apuntes desparramados por la mesa del salón, con el pelo recogido en un moño flojo y vistiendo una vieja camiseta de Charlie. Estaba sentada sobre un cojín en el suelo, con las piernas encogidas y una taza de té a medio acabar junto a mí. Estaba tan concentrada en lo que andaba escribiendo que no me percaté de la presencia de Samuel detrás de mí, sentado en el sofá.

-¿Qué haces lobita?-Dijo mientras ponía sus manos sobre mis hombros y comenzaba a masajearlos suavemente.

-¡Samuel! ¡Me asustaste!- Mi corazón latía desaforadamente en mi pecho por el susto. ¡Maldito sea por ser tan sigiloso!

-Tranquila nena. Solo soy yo. ¿Estás muy liada? Me gustaría mostrarte algo.

Inmediatamente mi chico acaparó toda mi atención. ¿Quizás quería mostrarme lo que estaba haciendo en el garaje? ¡Espero que sí!

-Claro, ¿qué es Sam?-Le pregunté al mismo tiempo que me giraba para mirarle la expresión divertida de su cara. Algo tramaba mi compañero.

-Es una sorpresa, si te la digo ya pierde su gracia.

-Sabes que no me gustan las sorpresas.-Dije haciendo morritos con mis labios.

-Esta sí que te va a gustar. ¡Vamos! ¡Ponte de pie!

A regañadientes tomé sus manos para levantarme del suelo y me llevó hasta la puerta de atrás. ¿Y eso?

-Quiero que cierres los ojos Bella.

-¿Por qué? ¿Qué hay ahí afuera?

-Enseguida lo sabrás. Vamos cierra los ojos, no puedes abrirlos hasta que yo te diga ¿sí?

-De acuerdo.

Confiando en él cerré, mis ojos volviéndose todo mi alrededor oscuro. Sentí como Samuel se colocaba detrás de mí después de abrir la puerta y como posaba una de sus manos en mi cadera y otra encima de mis ojos.

-¡Oye! ¡He dicho que no iba a abrir los ojos! ¿Por qué me los tapas?

-Porque sé que ibas a hacer trampas y los ibas a abrir antes de tiempo, lobita.- me respondió susurrando las palabras en mi oído y dándome un pequeño mordisco en él como castigo. Me conocía demasiado bien, porque no puedo resistirme a no saber, soy demasiado curiosa.

Arrimó su cuerpo al mío instándome a caminar lentamente hacia afuera de la casa. Dios, estaba nerviosa por saber qué habría ahí afuera. Avanzamos unos pocos pasos hacia delante y luego Sam me hizo girar mi cuerpo hacia la derecha. Nos quedamos quietos en esa posición por unos breves instantes.

-¿Lista cariño?- Preguntó Sam con voz ronca.

-Sí-Dije a la vez que asentía con mi cabeza.

Samuel apartó su mano lentamente de mí, sin embargo yo continué manteniendo los ojos cerrados; quería alargar el momento lo mayormente posible. Me encantaba tener a Sam tan cerca.

-Abre los ojos nena.

Poco a poco fui elevando mis párpados y… ¡No lo podía creer! Un banco de madera tipo columpio se encontraba justo en frente de mí. Solté un pequeño jadeo por la sorpresa y anduve los pocos pasos que me separaban del asiento de forma apresurada.

-¡Oh Samuel! ¡Es tan bonito!-Dije mientras pasaba mis manos por encima del cojín azul y la madera del banco. Adoraría pasarme las horas leyendo aquí.

-¿De verdad te gusta?-En su voz escuché un pequeño deje de nerviosismo. Mi lindo y fuerte lobo, ¿cómo se le pasaba por la cabeza que no me iba a gustar?

-¡Por supuesto que sí Sam! ¡Me encanta! ¡No puedo esperar para sentarme a leer en él! ¿Puedo probarlo?

-Es tuyo cariño, puedes hacer con él lo que quieras.-Afirmó con una sonrisa jugando en sus labios.

-¡Sí!- Chillé de emoción cuando me senté o mejor dicho me arrojé en el columpio. ¡Era comodísimo! Y en cuanto me hube sentado en él, el banco comenzó a balancearse hacia atrás y adelante. ¡Era genial!

-¿Divertido nena?

-¡Sí! ¡Me gusta muchísimo Sam! ¿No quieres probarlo?-entretanto que daba unos pequeños golpecitos con mi mano en el asiento del banco-¡Vamos lobito!

Mi Samuel solo pudo reír ante mi actitud infantil, pero no lo podía evitar ¡estaba tan feliz con mi regalo! Sam caminó lentamente para luego dejarse caer con suavidad sobre el columpio. Sin embargo, el banco dejó de balancearse nada más él se sentó ya que tiene las piernas mucho más largas que las mías y sus pies no colgaban graciosamente por el filo como mis piernas.

-¡Samuel balancéalo si no, no es divertido!

Ambos soltamos una carcajada mientras él comenzó a balancear suavemente el columpio, controlando el ritmo. Yo me acerqué a mi chico acurrucándome en su costado derecho al mismo tiempo que él pasaba su brazo por mis hombros para arrimarme más a él. La calma nos fue poco a poco envolviendo y relajándonos en los brazos del otro. Era un momento perfecto, nunca podría olvidarse de mi mente por muchos años que vayan a pasar.

-Gracias Sam, es un regalo fantástico. Me gusta mucho.

-Me alegro, quería hacer algo especial para ti y como la otra tarde mencionaste que de pequeña siempre te había gustado los bancos en los porches quise hacerte uno.

-¿Es por eso que te has pasado estos días encerrado en el garaje?

-Sí, ¿acaso creías que era porque no quería estar contigo? Mujer loca, yo siempre voy a querer pasar tiempo contigo aunque no hagamos nada en especial. Siento haber estado distante con todo esto pero quería que quedara perfecto y también me ha servido para relajar un poco la presión sobre el tema del asesino.

Alcé mi rostro para depositar un beso en su barbilla la cual picaba por el incipiente nacimiento de su barba. Mi Sam era el hombre más maravilloso en el mundo.

-Gracias lobo, es perfecto. Pasaré horas leyendo aquí.

Fin flash back.

Recordar todo eso me hacía suspirar, cuando pensaba que no podría ser capaz de querer más a Sam iba él y me demostraba totalmente lo contrario. Así que aquí estaba yo, sentada en estos momentos en el banco hecho por mi chico leyendo mi libro favorito.

La mañana pasó muy rápido y sin darme cuenta era cerca del mediodía; Sam me dijo que llegaría sobre más o menos la hora del almuerzo así que dentro de unas dos horitas me iría a calentar el refrito de verduras y echar los tallarines.

De pronto, unos arbustos cercanos a la casa se mecieron y eso alertó a mi loba.

Hay alguien.

Dejé el libro a un lado y tomé una posición más tensa, lista para un posible ataque. Pero de repente apareció ante mis ojos un lobo gigantesco y fijándome bien en él reconocí que era uno de los chicos.

-¿Embry?- Como respuesta solo recibí un cabeceo de asentimiento.

-Espera aquí, te traeré algo de ropa para que te puedas transformar.

Rápidamente fui hacia dentro de la casa en busca de una muda para Embry y volví para avisarle.

-Te he puesto la ropa sobre el sofá del salón, entra y te cambias. Luego sales y hablamos.

El gran lobo pasó por delante de mí rozando su pelaje en mis piernas a modo de agradecimiento. Yo volví a sentarme en el banco a la espera de que regresara en forma humana. En menos de un minuto Embry estaba saliendo de nuevo con unos vaqueros y una camiseta. Me miraba de forma tímida y cohibida, Embry era de un chico muy risueño pero un poco tímido.

-Adelante Embry, puedes sentarte aquí conmigo.

-Gracias Bella. ¿Qué tal estás?

-Bien, esperando que vuelva Samuel.

-Yo… Bella me gustaría hablar contigo sobre un tema muy importante. No sabía a quién recurrir, los chicos a veces se toman a broma todo y no creo estar preparado para hacer ningún chiste sobre esto.-Sus manos se refregaban entre sí nerviosamente la una con la otra.

-¿Qué es lo que te preocupa Embry? Si puedo servirte de ayuda.

-Es que… Verás, me da mucha vergüenza pero… Bella yo he imprimado.

-¿Qué? ¿En serio? ¡Eso es maravilloso Embry! ¿Cómo es la chica?

-¿Maravilloso?

-¡Pues claro! ¿Tú no estás contento al respecto?-Dije con una pequeña mueca en mis labios acordándome de Paul, el cual odia hasta la muerte la idea de la imprimación.

-Yo… Sí, sí. Pero no estoy preocupado por mí. Sino por ella. ¿Y si ella odia todo esto? ¿Y si yo no le gusto lo suficiente para que se enamore de mí? No quiero que pase eso, odiaría esa situación.

-Calma Embry, no te preocupes. Vayamos poco a poco. ¿Ella es de la tribu?

-Sí, está conmigo en el instituto. En la clase de Kim y Jared. Se llama Dakota.

-¿Dakota? ¿Te refieres a Dakota Smith?

-Sí, ¿por qué? ¿La conoces?-Me miró esperanzado.

-Un poco, suele ir a comprar a la tienda de deportes donde yo trabajo. Tu compañera es muy guapa Embry.- Dije con una sonrisa.

-Sí, lo es. Es realmente hermosa.- Me respondió con una sonrisa boba en sus labios.

-Además, ella es la mejor amiga de Kim y no vas a tener ningún problema en que se enamore de ti.

-¿No?

-No. Kim y yo estuvimos hablando de la ilusión que le haría que su amiga más cercana también terminase imprimada de uno de los lobos, sobre todo del chico que le gustaba.-Dije con un poco de misterio para captar más el interés de Embry. Se veía adorable cuando escuchaba hablar sobre su compañera.

-¿Me estás diciendo que le gusta uno de los lobos? ¿Quién?-Su tono de voz cambió rápidamente al de enfado al igual que su expresión. Mierda. No debería haber dicho eso.

-Cálmate lobo, no te enfades sin escuchar el resto de la historia.

De respuesta solo recibí un cabeceo de cabeza y sus ojos negros fijos en los míos.

-Kim no quería decirme quien le gustaba pero después de dos cervecitas lo soltó.-Sonreí al recordar lo linda que se veía Kim achispada por solo dos cerveza, tanto ella como yo no estábamos acostumbradas a tomar.-Dakota lleva varios años enamorada de ti, Embry.

Lo solté, dije la feliz noticia.

-¡Sí! ¡Le gusto a mi chica Bella! Eso es genial. ¿Crees que debería ir ahora a verla?

-No estaría nada mal, pero ve despacio. Que se vaya acostumbrando a ti. ¿Por qué mejor no la llamas y le propones una cita para esta tarde? Sería un poco más casual que presentarte así como así en su casa.

-Tienes razón. Muchas gracias Bella. ¡Eres la mejor alfa que puede haber!-Dijo con toda la efusividad del mundo mientras me abrazaba fuertemente haciendo que todo el aire de mis pulmones se esfumase en un instante y me levantaba por los aires.- ¡Gracias, gracias, gracias!

Y antes de que pudiera decir nada el lobo se había ido corriendo por el bosque dejando como único rastro el movimiento de las ramas a su paso.

Sacudiendo la cabeza me fui a girar para recoger el libro e irme para dentro pero no llegué a alcanzar el libro porque unos fuertes brazos me habían rodeado y acercado al cuerpo duro de su dueño.

-¿Se puede saber qué es lo que estaba haciendo aquí Embry? ¿Y el por qué te estaba abrazando de esa forma Isabella?- Las palabras de Samuel dichas en mi oído provocaron un escalofrío en todo mi cuerpo. Creo que mi chico estaba algo celoso… Su lobo se podía escuchar en su voz.

-Él solo ha venido porque quería hablar acerca de un tema, nada más.

-¿A sí? ¿Y qué tema tan importante es ese como para que ponga sus manos sobre mi mujer? No tiene ningún derecho.

Intenté darme la vuelta para encararlo y si no llega a ser porque él aflojó sus brazos un poco hubiese sido del todo imposible. Su mandíbula estaba tensa y sus labios formaban una línea recta. Sus ojos eran dos pozos negros entrecerrados que me miraban con furia.

Lobo posesivo.

-Calma Sam, no te pongas así. Embry vino porque ha imprimado de una compañera del instituto. Yo solo le he hablado con él sobre Dakota y le he dado un consejo para que se vaya acercando poco a poco a ella. No me ha tocado con segundas intenciones, cálmate. Solo ha sido con agradecimiento.- Mis brazos rodeaban su cuello y mis ojos no se apartaban de los suyos, quería que viese en ellos que todo lo que le estaba diciendo era verdad y que no tenía nada por lo que preocuparse.

-Lo siento nena, es que no puedo soportar que otro hombre ponga sus manos sobre ti, aunque sea uno de los compañeros de manada. Solo quiero ser yo el que te toque.

-Y lo eres lobo, lo eres.

-Te quiero nena. ¿Cómo fue tu día? ¿Ya vamos a comer? Tengo un hambre que me muero.-Me dijo sonriendo.

-Eres un glotón lobito. Siempre tienes hambre.

-¿Sabes de lo que estoy realmente hambriento?

-¿De qué?

-¡De mi loba!-Dijo mientras me alzaba y me echaba sobre su hombro- ¡Aliméntame compañera!


¡Voliá! Nuevo capítulo, espero que les haya gustado. Ya me dirán que opinan.

Muchas gracias por los comentarios recibidos. Hemos llegado a los 150 reviews! Gracias a:marieisahale, Cullen-21-gladys, vieraj000, helenagonzalez26-athos.Gracias por vuestros comentarios.

¿Me dirán qué opinan sobre el capi? Espero que sí. Me animan a seguir y a intentar escribir con más ganas.

Gracias por todo el apoyo

NOTA IMPORTANTE: quería haceros una pregunta chicas ¿os gustaría una historia de Halloween? El caso es que he empezado a escribir una historia para celebrar esa fiesta y me preguntaba si os apetecería leer algo que tuviera que ver con Halloween. Los protagonistas serían Bella y… ¡Tachan tachan! ¡Será sorpresa! Os dejo con la duda de quién será el protagonista masculino ^^ Si me decís que sí, la publicación será en breve.

¡Déjenme su opinión del capi! ¡Gracias por todo!