Hola a todas. Feliz año nuevo. Nueva actualización. Espero que les guste.

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.


CAPÍTULO 34.

Bella POV.

La noción del tiempo la había perdido mientras estaba junto a Samuel, los minutos y las horas pasaban y aún no había pasado nada, solamente podía escuchar de él su suave respiración y lento latido de su corazón. Estaba terriblemente preocupada, ¿y si perdía a Sam para siempre? ¿Y si él no conseguía recuperarse del todo? No. No. Ni hablar. Samuel era un lobo, él era el alfa, el más fuerte de la manada; él sería capaz de recuperarse sin duda alguna. Los lobos teníamos la capacidad de sanar más rápido que un humano normal, eso nos daba ventaja a la hora de recuperarnos de graves heridas. No perdería la esperanza, jamás. Sam nunca me dejaría.

Mi loba paseaba angustiada en mi mente, completamente aterrorizada ante el estado en el que se encontraba su compañero. Aullaba y gimoteaba por el desconsuelo que se presentaba ante sus ojos.

Mi lobo no se puede ir, no me puede dejar. Él se recuperará. Es mío, volverá a mí.

Ojalá estuviera en lo cierto.

Tener que esperar a poder volver a ver esos hermosos ojos negros me estaba desquiciando, mis manos no dejaban de vagar por el cuerpo de Sam, acariciando su suave piel morena, alimentando mis dedos del calor de su cuerpo. Los minutos pasaban y la espera me estaba matando. Yo solo quería que despertara, nada más, luego todo sería más fácil porque yo cuidaría de él hasta que se recuperase del todo. Mi lobo era mío para cuidar y proteger.

-Vamos Sam, por favor despierta. No me hagas esperar más para verte. Me estoy poniendo de los nervios viéndote aquí tumbado en la cama sin que me mires ni me sonrías. ¿Quién me va a abrazar y tocar si tú no lo haces? ¿Quién correrá junto a mí por el bosque? Solo tú, Samuel, por favor. Despierta. Por favor amor…

Las lágrimas invadieron mis ojos y no pude hacer nada por controlarlas. Comenzaron a caer por mis mejillas sin ningún control, mi respiración se volvió entrecortada y mi pecho subía y bajaba ansiosamente. Me acurruqué sobre el pecho de Samuel, y me dejé llevar por toda la tensión que gobernaba en mi cuerpo, trataba de llorar silenciosamente para no alertar a ninguna de las otras personas que estaban en la casa de Jacob. Era tan frustrante no poder hacer nada ante la situación, no poder tomar las riendas de todo y tirar hacia delante para terminar con esta locura de una vez por todas.

Lloraba y lloraba sin ningún dominio en mis emociones, llenando de lágrimas la piel caliente del pecho de Sam, mis brazos envueltos alrededor del torso de mi lobo con mis manos en puños ante la impotencia de no poder hacer nada por Sam. Ojalá pudiera intercambiarme por él, daría lo que fuera por estar en su lugar mientras él estuviera a salvo.

-¿Por qué tanto llanto nena?- Esa voz… Esa voz ronca y grave de mi lobo…

Inmediatamente levante mi rostro de su pecho y todo el aire de mis pulmones desapareció. Mi Sam estaba despierto, mirándome con esos hermosos ojos suyos y con una ligera mueca de dolor bailando en sus labios. Levantó su mano para pasar sus largos dedos por mi mejilla, apartando a un lado las dichosas lágrimas y llevándoselas luego hacia sus labios y así humedecerlos.

-¿Sam?

-¿Por qué lloras lobita? ¿Acaso lloras por mí?

-¡Despertaste!- Por fin pude salir del shock inicial y fui capaz de decir algo.- ¿Por quién más lloraría si no?- Le dije mientras fruncía el ceño.

-No te enojes nena, acabo de despertar y no tengo fuerzas suficientes para domar tu lindo genio. Ven aquí y dame un beso.

Era tan arrogante. Pero era mío y no iba a dejar pasar la oportunidad de besar sus labios de nuevo. ¡Estaba consciente! ¡Mi lobo había despertado por fin! Me erguí un poco más para poder adelantar mi cuerpo ligeramente hacia él y así tener mi cara a la misma altura que su rostro. Volvió a alzar su mano para agarrar con fuerza mi nuca y así acercarme a él para fundir nuestros labios en un cálido beso de reencuentro, fue lento y dulce. Sabía que Sam trataba de reconfortarme y tranquilizarme con este beso pero había estado a punto de perderlo y eso era como un fuerte nudo dentro de mi ser. Las lágrimas volvieron a caer por mi cara mientras nuestro beso continuaba. Sam se dio cuenta y me apartó un poco, rompiendo el beso, algo que a mi loba no le hizo nada de gracia. Y a mí tampoco si vamos al caso.

-Deja de llorar Bella. Estoy vivo y estoy bien. Vamos cariño, regálame una sonrisa de esas que me gustan a mí. Vamos.

Sonreí. No pude negarme a su petición.

-Casi te pierdo.- Mi voz se quebró ligeramente.- Por favor, no vuelvas a ponerte en un peligro así.

-Lo siento Bella. No quería preocuparte. Estoy bien, en serio.

Lo miré con escepticismo, le habían clavado un cuchillo en el cuello hacia no sé cuántas horas y había perdido mucha sangre… Odiaba que difuminara la realidad para hacerme sentir bien.

-No me mires así nena.- Yo simplemente continué mirándolo con incredulidad.- Joder, vale de acuerdo. Me siento como la mierda pero en unas pocas horas a lo mucho un día me sentiré mejor. Me duele y no es nada agradable reconocerlo. ¿Contenta con mi confesión?

Me reí. Sam era muy testarudo a lo referente con su salud. En su dura cabeza se albergaba la idea de que al ser un hombre, él no debía mostrar debilidad alguna… ¡Maldito tonto!

-Muy contenta.-Sin embargo al ver la venda en su cuello mi sonrisa se esfumó.- Por poco te pierdo Samuel. Cuando Kim me llamó para decirme lo de papá y Billy toda la sangre se me fue a los pies pero cuando le pregunté si alguno de los lobos había resultado herido y me dijo que habías sido tú y que estabas muy grave quise morirme en ese momento. Te amo tanto Sam, que la sola idea de perderte me hace querer ir detrás de ti.- Dije mientras bajaba mi cara por la angustia.

Sus fuertes manos tomaron mi rostro entre ellas para obligarme a mirarlo. Sus ojos eran de la noche más negra, aquella te tomaba para hacerte perder.

-No me vas a perder cariño. Nunca te dejaré. Jamás en la vida querré apartarme de ti. Te prometo que trataré de no volver a ponerme en una situación peligrosa. Te amo lobita y siempre volveré a ti.- Sus nariz rozó la mía suavemente para después besar mis labios de manera dulce.

El sonido de una pequeña tos nos hizo separarnos abruptamente para ver quien había interrumpido en la habitación. Al girarme vi al doctor Collin sonriéndonos.

-Vaya Sam, veo que despertaste y parece ser que estás de buen humor. Todo lo que hacía falta para que despertaras era Bella.

-Por supuesto, ella es como un caramelo dulce.

Sentí como el calor inundaba mis mejillas. Esta situación era muy vergonzosa, hablando de mí como si no estuviera delante.

-Bueno, voy a revisarte Sam. Sí no encuentro ninguna anomalía podré mandarte a casa, pero nada de actividad, solo reposo ¿entendido?

-Adelante. Quiero irme a mi casa con Bella.

Yo me levanté de la cama para dejar trabajar al doctor. Sam no dejaba de mirarme y de vez en cuando sonreía al ver mis manos retorcerse por el nerviosismo.

-¿Cómo se encuentran Billy y mi padre doctor Collin?

-Ellos están bien, despertaron y les dimos algo de comer, ahora se encuentran descansando un poco.- Me respondió mientras seguía entretenido con Samuel.

-¿Se recuperarán del todo?

-Físicamente sí, a lo mejor les quedará alguna cicatriz pero no mucho más. Sin embargo lo que me preocupan es psicológicamente. Tras la situación traumática que han sufrido espero que no padezcan secuelas.

Esperaba que no. No soportaría ver a Charlie sufriendo en un futuro por culpa de un monstruo.

-Bueno Samuel, todo está en orden pero te lo vuelvo a repetir nada de actividad física, no podrás patrullar durante varios días; hasta que no tengas cicatrizada completamente la herida no podrás ir. Absoluto reposo.- Se giró hacia a mí- En serio bella, no dejes que se mueva mucho. Tiene que descansar y recuperarse.

-De acuerdo, lo vigilaré.- Le respondí mientras miraba a Sam de manera determinada. Él simplemente se rio.

-Bien, pues cuando queráis podéis marcharos mi trabajo aquí está hecho. Por cierto Bella, hemos decidido que Charlie se vaya a vivir con Sue, solo el tiempo que tarde en recuperarse. Así cada uno de mis pacientes estará plenamente supervisado por una persona. ¿Te parece bien?

Me reí. Al menos algo bueno de esto habíamos conseguido sacar, por fin había una pequeña situación conveniente para Charlie y Sue.

-Me parece bien.

El doctor Collin se despidió de Sam y se marchó, dejándonos de nuevo solos en la habitación.

-Ven aquí nena, quiero abrazarte.

Este hombre hace que me derrita. Di los pocos pasos necesarios para llegar a la cama en la que Sam me estaba esperando con los brazos abiertos, yo simplemente me dejé caer en ellos y Sam me abrazó fuertemente contra su pecho.

-Gracias Samuel.

-¿Por qué lobita?

-Por salvar a mi padre. Casi lo pierdo, como a ti.

-Eres mi compañera, es mi derecho velar por tu felicidad y tener a tu padre contigo te hace feliz.

-¿Quieres que nos vayamos? ¿Te apetece volver a casa?

-Sí, me muero por tirarme en nuestra cama y que me hagas de enfermera particular. ¿Te comprarás un traje de enfermera sexy? Podríamos jugar a los médicos.-Dijo con clara picardía en su voz.

-¡Por supuesto que no! El medico ha dicho que nada de actividad física, que tienes que descansar.

-Me quitas la diversión nena.- En su voz se denotaba pesar y yo solo pude reírme por ello.

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Después de ver y hablar con mi padre y con Billy nos fuimos a casa. Billy nos dijo que quería hablar con nosotros cuando Samuel se encontrase recuperado. Así que tres días después del fatídico accidente Sam estaba totalmente curado, sin siquiera una cicatriz en su cuello y ambos nos dirigíamos en su camioneta hacia la casa de Jacob. Sabía que fuera lo que fuera que Billy tuviera que contarnos iba a cambiarlo todo. Mi lobo estaba serio, toda la mañana de hoy había estado más bien callado y apenas había hablado.

-Todo saldrá bien Sam, atraparemos al tipejo y yo me encargaré de despellejarlo por atreverse a tocar a mi chico.

Sam sonrió ante mi comentario y tomó mi mano para llevársela a sus labios y besar mis nudillos.- Adoro tu vena protectora conmigo.

-Eres mío para cuidar.

-Es una calle de doble dirección nena.

Aparcamos frente a la casa y Jacob nos estaba esperando sonriente en la puerta.

-Hola Bella, ¿cómo te encuentras alfa?

-Mejor, ya estoy recuperado del todo. ¿Cómo es el estado de tu padre Jake?

-Bien, le duelen los cortes pero van sanando despacio. Os está esperando dentro con Embry y Jared.

Los tres entramos en la casa y fuimos hacia el salón. Billy se encontraba echado ligeramente sobre el sofá mientras los chicos estaban sentados en los dos sillones. Jacob y Sam cogieron sillas y nos sentamos en frente de los otros y Sam tomó mi mano entre las suyas.

-Hola chicos, me agrada veros.

-Hola Billy, ¿cómo estás?

-Bien Bella, me duelen los cortes pero me curaré. Sam, me dijo Embry que tanto él como tú visteis al intruso ¿te suena de algo?

El silencio era demasiado agudo en la habitación, todos estábamos callados ante la conversación que iba a tener lugar y cada uno de nosotros luchábamos por calmar la curiosidad de nuestros lobos.

-No, nada. Aunque… Había algo familiar en él.

-¿Familiar?- Preguntó Billy intrigado.

-Sí, tengo la sensación de que lo conocía de antes pero no logro ubicar de dónde. ¿Por qué Billy? ¿Acaso tú sí lo conoces?- La tensión en la voz de mi Sam era palpable.

Billy suspiró con pesar y restregó su frente con su mano de manera nerviosa. Su rostro tenía un semblante serio y yo no sabía qué pensar.

-Quería que vinieras porque era de eso de lo que quería hablarte. El hombre que llevó a cabo el ataque del otro día se llama Josh. Josh Uley.-

La sorpresa se evidenció en el rostro de todos nosotros ante la mención de ese apellido.

- Ese hombre es tu padre, Samuel.

-¿Qué…?- Sam tuvo que pararse para tragar el nudo que tenía en su garganta. Por el enlace de pareja podía sentir todo el desconcierto, la duda, el dolor y la rabia que le había provocado la noticia de Billy. Yo solo pude apretar su mano e infundirle calma por el enlace de pareja.- ¿Qué es lo que quieres decir? ¿Qué ese monstruo de mierda es el hijo de puta de mi padre? ¿El maldito cabrón que se fue hace años?

La furia había provocado que sus ojos cambiasen al dorado del lobo y las aletas de su nariz se habían ensanchado con cada respiración.

-Por favor Sam cálmate.- Le dije suavemente, todos los demás se encontraban callados y en shock por la noticia.

-Creíamos que ese hombre estaría ya muerto, le perdimos el rastro el día que lo expulsamos de la manada y de la tribu. Pero al parecer aún continúa vivo y lleno de venganza por lo que pasó en el pasado.

-¿Por qué lo echasteis de la tribu papá?- Preguntó Jacob con recelo.

-El maldito cabrón le pegaba a mi madre día sí y día también.- La afirmación de Sam me dejó sin respiración.

-Josh era mi mejor amigo y éramos compañeros en la manada. Cuando la madre de Jacob volvió de visitar a su tía ella trajo a una amiga suya: Emma, la madre de Samuel. Ambos se enamoraron y ella se vino a vivir aquí a la Push. Sabía por Josh que ambos tenían muchas peleas y que discutían muy seguido pero no pensaba que fuera grave. A los ocho años de relación, Emma quedó embarazada de Sam y eso desestabilizó por completo a Josh, él no quería al niño. Desde el primer instante que supo la noticia lo odió y en el momento en el que nació comenzaron los problemas. Durante casi tres años estuvo maltratando a Emma y a Sam, ella nunca dijo nada, siempre ocultaba los moratones que le hacía pero un día todo estalló.

-El cabrón después de pegarme a mí le dio una paliza a mi madre que casi la mata delante de mí, yo estaba escondido debajo de la mesa, solo recuerdos los gritos y cuando dejé de escucharlos salí de ahí para encontrarme a mi madre tirada en el suelo inconsciente.

-¿Recuerdas lo que pasó luego?-Preguntó Billy a Sam.

-No.- Las sombras del pasado de Sam estaban tirando de él a la oscuridad.

- Fuiste en busca de Harry y Sue, les pediste ayuda para salvar a tu madre. Y los lobos fuimos tras Josh, éramos los protectores de la tribu y nuestro cometido era aplicar la justicia a todos los miembros de la Push, tu madre merecía justicia y nosotros dimos caza a Josh. Yo estaba furioso con él por sus actos durante esos años, los cuales habían sido completamente desconocidos para mí y quería hacerle pagar por lo que le hizo a nuestra querida Emma. La pelea fue la más brutal de que jamás viví. Y la más dura. Nunca se me pasó por la cabeza que pelearía alguna vez contra mi mejor amigo a muerte, el resultado fue que él malherido terminó expulsado de por vida de la tribu y la manada y yo sentenciado a vivir en una silla de ruedas.

Todo esto era demasiado. Que un hombre fuese capaz de ponerles una mano encima a su mujer y a su hijo no tenía perdón. El muy maldito osó pegarle a mi Samuel cuando era pequeño y hace unos días casi me lo arrebata para siempre.

Lo mataría.

Nadie se atrevía a decir nada y la tensión en el aire cada vez era más pesada. Samuel se levantó y salió de la casa sin mirar atrás.

Y supe que a partir de ahora, todo sería distinto.


Nuevo capítulo… Las cosas comienzan a saberse. ¿Qué opinan de lo que acabamos de saber? ¿Se lo esperaban? Espero que me digáis que opináis al respecto. Comentad todo lo que queráis ya sea bueno o malo o lo que deseais. me gustaría saberlo.

Muchas gracias por los comentarios recibidos. Hemos llegado a los 176 reviews!

Gracias a:marieisahale, Bella Salvatore, helenagonzalez26-athos, vane, FenixFATA23, Juulii.

Gracias por vuestros comentarios.

Agradecer a todas las lectoras fantasmas, a las que le han dado a favorito y a seguir a la historia. Me encantaría saber la opinión de todas vosotras. Cuídense chicas.

Gracias por todo el apoyo.

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