Claim: Sorano Aguria.
Advertencias:
Ninguna.
Words
: 376, sin nada; sin título, sin notas de autor. Solo texto.
Notas de autor:
Aquí tengo el segundo drabble, recién salido del horno, este corresponde al rated T Será todo amor y toda paz. Claro, mostrando los trastornos mentales míos XDD Gracias a LittleDreamer por leer, comentar y añadir a sus favoritos. Este drabble va para ti. Review, crítica y sugerencia bienvenidos.
Disclaimer:
"Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este Conjunto de Drabbles participa en el reto: Mes de apreciación: Agosto 2015 - Sorano Aguria del foro: Grandes Juegos Mágicos"


When the sky fell
CAP II: Nubes


Cuando Sorano era una niña pequeña, gustaba de tirarse en la verde hierba, colocar los brazos tras la nuca, cruzar la pierna derecha y mandar la vista hacia el cielo.

Esa posición era su favorita —y la repetía a diario— porque de esa forma se tranquilizaba. «Nunca fue una niña normal, siempre fue de esas que se dan cuenta de todo y de las que preguntan para tener respuestas».

Pero con ver las nubes flotar por encima de todo, ella podía olvidar los problemas de su casa —de la vida y de su propia existencia— para interrogar por cosas simples y tontas.

A veces se cuestionaba, si las nubes eran de algodón y si podía acostarse en ellas para flotar por el mundo. En otras ocasiones se preguntaba a qué sabían; quizás eran dulces y azucaradas por su esponjosa forma.

«Y, ¿si las tocaba? ¿Podía su manita, alguna vez alcanzar una nube y atraparla para meterla en un frasco?»

Por ello, estiraba su pequeño brazo y cerraba un ojo; porque de esa forma todo parecía más alcanzable y real. Creía que sus dedos eran una red y las nubes eran mariposas que podía atrapar.

Cada nube era única en forma y tamaño; se le antojaba amoldarlas. Aunque no le disgustaba encontrarle figura cada una de ellas —animales, cosas, personas, flores—. Lo que sea, en el cielo siempre había algo nuevo y bonito por ver.

Otras ocasiones, deseó que las nubes cayeran —como la nieve, los rayos o la lluvia—, para poder montarse en una «si Sorano no puede ir a las nubes, que las nubes vengan a Sorano».

Pero cada día, las nubes se hicieron más y más inalcanzables, solo las podría tocar el día en que cielo se cayera. Quizás los únicos que podían darle forma eran los ángeles, y ese fue su castigo: osar en querer hacer algo que no puede, por ser una simple mortal —una expulsada del cielo—.

Ahora que está grande lo ve: las nubes son de gas —no de algodón—. Si las toca, se deshacen. Tampoco se amoldan y ni tienen sabor. Las nubes están ahí para adornar el cielo y, también, están para recordarle algo; que una vez fue niña y soñó.


Dejaré esto por aquí y me iré. Que mi intento de suspenso es hacer "enfermizo" el afán que Sorano tiene por ser un ángel, más información en los otros dos capítulos.

Nos leemos.