Hola a todas. Siento mucho el retraso pero he tenido mil cosas que hacer que me han mantenido muy ocupada. Como compensación subo un capítulo un poco más largo de lo normal.
Quería dedicar este capítulo a todas vosotras pero en especial a Jessica Alejandra, que esta semana ha sido su cumpleaños. Feliz cumpleaños linda.^^
Espero que les guste.
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.
Gracias por todo.
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CAPÍTULO 36.
Sam POV
Bella y yo regresamos a nuestra casa tras una carrera en forma de lobo por el bosque. Después de ducharnos y ponernos algo de ropa decidí que era momento de llamar a mi madre. Tenía que hablar con ella largo y tendido y sabía que la charla con ella no sería agradable. Habían pasado demasiadas cosas desde la última vez que hablé con ella y sabía perfectamente que no haberle contado mi transformación en lobo no le agradaría para en absoluto; le traería malos recuerdos y todo por la mierda de padre que tengo.
-¿Vas a llamar ahora a tu madre Samuel? Tranquilo, todo saldrá bien. Ella entenderá todo lo que le tienes que explicar. Ten calma lobo.-Dijo Bella mientras se sentaba de forma cómoda en el sofá del salón, abrazando sus piernas con sus brazos para darse a ella misma calor. Sería mejor que encendiera la chimenea.
-Es un poco difícil estar calmado cuando sabes la reacción que tendrá esa persona. Bella, a mi madre no le gustará saber que su hijo se ha transformado en lo mismo en lo que se convertía su marido.- Le dije mientras me agachaba para meter unos pocos de troncos en la chimenea y les prendía fuego. Rápidamente las llamas comenzaron a danzar en un sinuoso baile de calor.
-Tú no te has convertido en lo que ese hombre era, tu eres el lobo alfa de la manada de la tribu, un hombre maravilloso que defiende a los suyos y pelea por ellos. No tienes ni un ápice de él en tu interior Samuel. Y no quiero volver a escucharte decir esa estupidez que acabas de decir. Yo te amo tal cual eres; ¿crees que si fueras como tu padre tanta gente te respaldaría y te seguiría? La respuesta es simple: no. Así que métete eso de una vez en esa cabeza dura que tienes lobito.
Mi mujer era tierna y suave, como una dulce gatita pero cuando se enojaba se convertía en una loba con las uñas listas para atacar a cualquiera. Imponía bastante verla con las mejillas sonrosadas por la furia, sus ojos cambiados al color ámbar de su loba y una expresión de enfado decidido en su rostro. Pero evidentemente si me dejara intimidar por todo eso yo no merecería ser su compañero. Con paso decidido anduve la poca distancia que me separaba de ella y me agaché hasta quedar a la altura de su rostro, con mis brazos apoyados a cada lado de su cuerpo, acorralándola para que no tuviera ninguna escapatoria posible mi linda lobita.
-Isabella, eres la mujer más hermosa que jamás ha existido.- Le dije mientras bajaba mi cabeza hasta su cuello para comenzar a marcar un camino con mis labios, su piel era…ummm… Una delicia.- Doy gracias porque seas mi compañera y hay veces que no te merezco pero ni por nada del mundo te dejaría marchar de mi lado. Eres mía y si tú dices eso de mí, llevarás la razón. Soy el esclavo de tus deseos.-Susurré en su oído provocándole un escalofrío por todo su curvilíneo cuerpo. Y no era debido al frío.
-Eres un tramposo.-Dijo Bella al mismo tiempo que alzaba sus manos para pasearlas por mi pecho por encima de la camiseta blanca que llevaba.
-¿Tramposo? ¿Yo? ¿Por qué nena? No he hecho absolutamente nada, simplemente estoy degustando a mi mujer.- Bella me tenía calado como nadie más lo hacía. Ella sabía que había intentado apaciguarla y amansarla con mis caricias, y obviamente había logrado mi cometido.
-Pues por eso mismo. Y como sigas así vas a volver a terminar sin ropa sobre la alfombra.- Tras decir esto me dio un ligero bocado en la base de mi cuello para hacerme gruñir de placer. Mi mujer se había vuelto mucho más lanzada desde que comenzamos a salir y ya no era tan tímida conmigo como al principio. Y sinceramente, adoraba eso.
-No me importaría para nada, pero tú también tendrías que estar desnuda y encima de mí como hace poco lo estabas en el bosque.-Enredé mi mano es su melena para alzar su rostro al mío y fijar nuestra mirada en la del otro. Los dos teníamos los ojos dorados del lobo debido a la lujuria que nos envolvía y otra vez nuestros cuerpos volvían a estar hambrientos del otro.
-Deberías llamar a tu madre Samuel. No debemos retrasarlo más. Llámala. Luego tendremos tiempo para los dos.- Ella sabía tanto como yo que una vez que empezáramos no habría nada más a nuestro alrededor. Chica astuta.
-Está bien. Pero luego no te escaparás nena.
Me separé de ella a mala gana y fui a coger el teléfono inalámbrico. Nada más sentarme, Bella se acercó a mí y posó su mano sobre mi muslo, infundiéndome arropo y calor. Marqué el número de la casa de mi madre y comenzó a hacer la llamada, cada pitido me estaba poniendo cada vez más nervioso.
-¿Diga?- La voz cantarina de mi madre sonó desde el otro lado haciéndome recordar que la echaba mucho de menos.
-Hola mamá.
-¡Oh cariño! ¡Cuánto tiempo bebé! ¿Qué tal estás? ¿Cómo va todo por allí?
-Estoy bien. Te llamaba para saber cómo estabas y para comentarte un par de cosas.
-¿Ha pasado algo Sam? ¿Tú estás bien? ¿Y las cosas con Leah? La última vez que hablamos me dijiste que las cosas con ella no iban del todo bien.
-Sí, bueno, eso es una de las cosas que tengo que contarte. Leah y yo lo dejamos hace varios meses atrás y yo… Tengo de nuevo pareja mamá. Se llama Bella y es lo mejor que ha podido pasarme en la vida.-Dije mientras miraba a mi nena fijamente, consiguiendo que sus mejillas se pusieran sonrojadas.
-¡Oh Samuel! ¡Cuánto me alegro bebé! Podríais venir a hacerme una visita dentro de poco. Quiero conocer a mi nuera, Sam. Tiene que ser muy linda para que mi niño hable de ella de esta manera tan hermosa.
-Lo es, ella lo es. Pero ahora mismo no sería un buen momento para irnos de la tribu mamá. Creo que como están las cosas lo más conveniente es que vinieras tú a hacernos una visita y te quedaras una temporada con nosotros.
-¿Samuel? ¿Qué es lo que está pasando y no me estás contando? Sabes que la idea de volver a la Push no es del todo mi agrado pero dime que ha ocurrido Samuel, me estás preocupando.- La voz angustiada de mi madre hizo temblar a mi lobo por el deseo de ponerla a ella a salvo de todo peligro.
-Sinceramente, han pasado varias cosas importantes que sería mejor que te las contara en persona. De verdad mamá, sabes que si no fuera por algo de tal envergadura no te lo pediría. Necesito saber que estás a salvo y segura y si estás allí no podré protegerte como es debido. Por favor mamá, ven a la Push. En cuanto llegues te lo contaré todo.
-Samuel en serio no entiendo nada y me estás poniendo nerviosa. ¿Mi seguridad? ¿Qué es lo que me estás ocultando bebé? Por dios, en cuanto cuelgue voy a la estación y tomó un autobús para Forks pero por lo menos dime algo Sam.
-Mamá… Soy el jefe de la tribu y el alfa de la manada.- Yo sabía que con esta simple frase ella entendería todo lo referente a mi transformación. Sabía que a ella le dolería el conocer que su hijo había heredado los genes lupinos de su padre.
El silencio se prolongó más de lo debido y mis manos comenzaron a sudar por los nervios, mierda; que nenita estoy hecho. Escuché por el teléfono un fuerte suspiro y la voz de mi madre tratando de aclararse para poder decir algo.- Samuel eso es… Oh mi pobre bebé, siento mucho que pases por eso. ¿Todo lo que tienes que contarme tiene que ver con esto? No te preocupes Sam, yo no te rechazo por ello, yo lo entiendo; no es tu culpa.
-¿De verdad?- Joder, escuchar esa aceptación por parte de mi madre había sido como quitarme un gran peso de encima.
-Pues claro que sí cariño. Voy a hacerme la maleta con varias mudas y parto para allá en el primer autobús que haya, ¿de acuerdo?- Mi madre tratando de calmarme a mí cuando tendría que ser al revés, menudo alfa estoy hecho… - Todo se arreglará Samuel. Además, estoy ansiosa por conocer a tu chica.
Sonreí ante eso, mi madre siempre sabía cómo sacarme una sonrisa.-Estupendo, ella está igual de nerviosa por la idea. Mándame un mensaje cuando estés llegando para ir a recogerte a la estación. Date prisa mamá, quiero tenerte aquí pronto.
-No te preocupes hijo, allí estaré.
Colgué el teléfono y me giré para mirar a mi Bella. Ella se mantenía callada a la espera de saber todo lo que había dicho mi madre. Una pequeña arruguita se había formado en su rostro debido a su ceño fruncido. Sus ojos parecían un escáner tratando de ver en mí mucho más de lo que yo dejaba ver… Loba astuta.
-¿Y bien lobito? ¿Qué te ha dicho?
-Ella va a venir. Quiere conocer a mi mujer.- Le respondí para alejar su atención del tema de mi padre. Y lo conseguí. Su rostro volvió a ponerse colorado y una pequeña sonrisa se formó en sus carnosos labios.
-Estoy nerviosa Samuel. Quiero caerle bien a tu madre y gustarle mucho para que sepa que voy a cuidar de su niño siempre.- Dijo mientras se subía a mi regazo y envolvía sus finos brazos a mi cuello. Ella era tan pequeña, tan delicada, era como una muñeca de porcelana.
Y es mía.
Sí, el jodido lobo llevaba toda la razón en esa afirmación.
-Le encantarás cariño. Y ya no soy un niño. Soy todo un hombre hecho y derecho, ¿o acaso es que no lo notas?- Le dije al mismo tiempo que mecía mis caderas en contra de las de ella. El olor de mi mujer era el mejor afrodisiaco del mundo y nada más olerlo hacía que mi cuerpo respondiera al suyo al instante.
-¿Y qué estás esperando para demostrármelo en nuestra habitación?-Susurró contra mis labios al tiempo que rozaba su pequeña nariz en contra de la mía.
Como respuesta solo obtuvo un fuerte gruñido procedente de mi lobo y de mi parte tomarla en brazos para llevarla a nuestra cama y hacerle saber a quién pertenecía.
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El teléfono sonó haciendo saber que un mensaje acababa de entrar al móvil. Era de mi madre diciéndome que el autobús estaba a punto de entrar a Forks. Miré a Bella, que estaba dormida junto a mí abrazando la almohada como si fuera una niña pequeña con su peluche. Decidí que era mejor despertarla porque como la dejara dormida y desnuda sin hacerle saber que mi madre llegaba me esperaba un buen rapapolvo de cabreo por su parte… Mi nena era muy dulce pero cuando se enfadaba…
-Nena, vamos nena, hay que levantarse.- Susurré sobre la piel de su espalda mientras repartía pequeños besos por ella.
-Hmmm, solo un poco más.-Refunfuñó medio dormida al mismo tiempo que giraba su rostro hacia el otro lado.
Mi pequeña loba…
-Está bien, pero cuando mi madre llegue y te encuentre así no quiero tener nada que ver.- Inmediatamente mi mujer se espabiló y saltó de la cama como su madre la trajo al mundo buscando su ropa en el armario.
-¡Samuel! ¡Tenías que habérmelo dicho antes! ¡Dios! ¿Qué me pongo para conocer a tu madre? ¡Argh! ¿Quizás un vestido? No, no, no. Mejor unos pantalones arreglados y una blusa. No, hace frío. ¡Dios Samuel! ¿Qué me pongo?- Bella movía las perchas dentro del armario de un lado a otro buscando sin mirar bien, se veía tan suculenta sin nada de ropa, moviéndose de un lado a otro haciendo que su lindo trasero me hipnotizase y me entraran ganas de agarrarlo con mis manos.
Me reí de la imagen ante mí, mi Bella solía ser muy distinta al resto de las chicas que he conocido pero había veces que sacaba su lado presumido y no se la podía parar. Me gustaba verla acicalarse delante del espejo del baño o echarse crema hidratante en sus largas piernas antes de dormir… Una completa tentación permanente.
-Nena, con que lleves puesto unos vaqueros y un chaleco irás bien. No vamos a ningún lado especial y a mi madre le encantará verte tal y como vistes a diario.- Le dije al tiempo que me acercaba hasta ella y la envolvía con mis brazos por su cintura y la apegaba a mí cuerpo desnudo. Mi mujer al instante se puso recta al notar mi erección pujando en su baja espalda.
-Samuel…-Su voz era ronca y su piel se había erizado con mi toque.
-Esto es por ti- Dije mientras me balanceaba contra su cuerpo.- Es lo que provocas cuando mueves tu cuerpo desnudo sin ningún pudor frente a mí.- Bajé mi cabeza para poder susurrar contra su oído.- Le gustarás a mi madre nena, ya sea vistiendo como una señorita marisabidilla o como mi dulce chica que lleva vaqueros y una blusa. Te adorará casi tanto como lo hago yo. ¿Por qué no te pones esos vaqueros oscuros que tanto me gustan y la camisa celeste? Te sientan genial.- Le mordí el lóbulo de su oreja haciendo que se estremeciera de gozo.
-Sam… Yo…- La piel de mi Bella ardía bajo mis dedos, los cuales se deslizaban por la piel de su abdomen sin ningún rumbo fijo. Sabía que estaba excitada, el delicioso aroma otoñal de su excitación llegó a mi nariz haciendo que ronroneara de placer.
Es mía. Mi loba.
Jodido cabrón era mi lobo si no llevaba razón.
-Lo sé nena, lo sé. Luego a la noche seguiremos por donde lo vamos a dejar. Será mejor que nos vistamos.
Tras vestirnos sin más demora tomamos mi camioneta y fuimos hasta la estación. En ese justo momento llegaba un autobús con pocos pasajeros a bordo. Las puertas se abrieron, mi madre bajó por las escalerillas y una enorme sonrisa se instaló en sus labios en cuanto me vio. Salió caminando rápido hacia a mí y nos fundimos en un fuerte abrazo, mi madre era más o menos de la misma estatura que Bella así que la envolví en un enorme abrazo de oso.
-Mi bebé que grande estás. Y estás muy caliente. ¡Dios! Mi niño es un lobo.
-Hola mamá, me alegra verte a ti también.
Se separó un poco de mí aun manteniéndonos abrazados para vernos los rostros y la cálida sonrisa que recordaba siempre de mi madre estaba ahí presente. Giró para ver a mi Bella, la cual se había quedado un poco más atrás para darnos un tiempo a solas. Mi loba tonta, ella siempre va a estar presente, no tiene por qué pensar que va a molestar.
-¿Y esta hermosa señorita quién es Samuel?-El rubor hizo su aparición en las mejillas de mi mujer.
-Mamá quiero presentarte a mi Bella. Bella esta es mi madre, Emma. Voy a ir un momento a por tu maleta al autobús mamá, enseguida vuelvo.
Dejé a mis dos mujeres para ir rápidamente a por el equipaje; desde lo lejos vi como mi madre se abalanzaba a Bella, dándole dos besos en sus mejillas y acariciándole el rostro con su mano de la manera dulce con que me lo hace a mí. Ese simple gesto me hizo saber que a mi madre le había gustado mucho Bella y que la iba a aceptar como a una hija. Sabía que sería así.
-Bella de verdad, gracias por estar con él todo este tiempo, no sé qué decir salvo que doy gracias a Dios porque mi Samuel te encontrara y te uniera a él. – Escuché a mi madre decir mientras me volvía a acercar a ellas dos.
-No es necesario Emma, amo a Sam tal y como es. Nunca me apartaré de su lado.-Los ojos de mi mujer se toparon con los míos y le dediqué mi sonrisa daleada, la cual era su favorita.
-¿Qué están cuchicheando mis dos mujeres favoritas?
-¡Oh! ¡Nada, bebé! Cosas de chicas, ¿Verdad Bella? Vamos, que quiero ver cómo tenéis decorada la casa, además me muero de frío. Ya no recordaba este clima.
Tras un breve paseo en el coche hasta mi casa, dos tazas de café caliente y las cientos de preguntas por parte mi madre la casa se sumió en un completo silencio. Ella estaba sentada en el sillón azul mientras que mi nena y yo estábamos juntos en el sofá. Ella nos miraba alternativamente a Bella y a mí, con la cara pálida por todo lo que le habíamos contado; no quería que mi madre supiera la historia a medias. Le conté todo salvo la parte del apareamiento de mi mujer y yo, eso era algo muy privado que solo nos pertenecía a los dos. A nadie más.
-Entonces… ¿Todo lo que ha pasado aquí ha sido culpa de ese horrible hombre? ¿Todo ha sido por venganza a lo que pasó tanto tiempo atrás? Dios Samuel, esto es horrible. Horrible. Y mi pobre niña, todo lo que has tenido que pasar…-Mi madre estiró su brazo para tocar con cariño la rodilla de mi Bella, ésta posó su mano sobre la suya y le dio un apretón en agradecimiento.-No te preocupes cielo, todo se solucionará. Sam y los otros lobos atraparán a ese monstruo y se acabará todo esto de una vez.
-Es lo que haremos mamá, no pienso dejar que ese hombre os ponga en peligro a ninguna de las dos de nuevo. No lo consentiré.
-Samuel, hijo, no deberías cargar con tantas cosas. Mira lo que pasó la última vez, por poco te mata esa bestia, si pudiera lo mataba yo con mis propias manos. Pero hay algo que no me cuadra. Dices que él ha estado atacando a la tribu y que de vez en cuando ha venido a las tierras esa sanguijuela pelirroja… ¿Quizás no tienen nada que ver entre ellos? ¿Y si estuvieran aliados? Digo yo, solo es una suposición de una mujer medio vieja pero ¿crees que sería posible?
Y de pronto todo encajó. El maldito de mi padre estaba asociado a la maldita chupasangre y ellos dos tenían un contacto con uno de los lobos de mi manada… Mierda, esto era una puta locura. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Joder.
-Mamá, eres la mejor.- Le dije levantándome para darle un beso en la frente.-Bella, Victoria y Josh son aliados como dice mi madre; ellos se han ido turnando para entrar en nuestras tierras para así jugar al despiste con nosotros.
Bien, esto era perfecto. Ahora solo faltaba acorralar el infiltrado y hacerle hablar para saber cuál sería el próximo golpe del monstruo que era mi padre.
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Desconocido POV
Esto era una jodida mierda. Saber que la vieja esa volvería a estas tierras era una completa ruina para mis planes. Ella no debería haber vuelto, ahora por su culpa Josh desviará su atención a ella. Podría haberse quedado pudriéndose en ese pueblucho asqueroso al que se mudó hace tiempo. No la soporto.
Encima me tocaba patrullar el perímetro grande que abarcaba todo Forks. Odiaba esta vida y odiaba con todas mis fuerzas al alfa de mi estúpida manada, por culpa de él todo esto comenzó; por su culpa yo me transformé en este asqueroso animal.
Mi ronda por fin dio a su fin y yo pude volver a mi casa, estaba harta de todo esto y quería largarme de aquí nada más termináramos con nuestros planes. Tras un baño rápido y una cena me fui para mi habitación para tirarme en la cama. No era mala hora, además si llamara ahora a Josh podría contestarme y así yo le contaría todo los cambios que había habido por aquí. Tomé mi móvil y le di a marcación rápida, tres tonos después Josh descolgó.
-Tengo noticias para ti, Josh.
-Cómo me alegra escuchar tu voz de nuevo mi querida Leah.
…..
Nuevo capítulo…Madre mí… Leah es la infiltrada ¡Argh! ¿Qué pasará en el próximo capítulo?
Vaya, vaya, vaya nuestra parejita, qué mimosa está últimamente… Demasiado amor acumulado xD
Muchas gracias por los comentarios recibidos. Hemos llegado a los 193 reviews!
Gracias a: Emina2, marieisahale, , Cullen-21-gladys, Juulii, helenagonzalez26-athos, coni y a las dos personitas que han comentado y son desconocidas ^^
Emina2: ¡No quise hacerte llorar! No era mi intención, jopetas. Solo quería mostrarte a nuestro lobo favorito en su dura infancia pero ahí esta Bella para cuidarlo, espero que este capi de guste. Marieisahale: me alegra que cada vez de vaya gustando más. : muchas gracias por decirme esas cosas tan lindas, mi esfuerzo se ve recompensado cada vez que me comentáis que os está pareciendo las cosas que ocurren. Cullen-21-gladys: El bosque suele tener muchos secretos… Gracias por comentar. Juulii: no te preocupes, no pasa nada que se te olvidara, a veces pasa. Adoro que te guste y me encanta que comente tan a menudo! helenagonzalez26-athos: poquito a poco, no te enfades por dejar así la historia como en la otra :P sabes que soy un poco mala. Coni: gracias por preocuparte por mi^^perdona el retraso, estaba de exámenes en la universidad… No es nada divertido. Edward… Es algo complicado, dentro de poco sabremos qué fue lo que pasó con él. Trataré de actualizar pronto ahora que tendré un poco más de tiempo libre. Guest1: Me alegra que te guste! Guest2: gracias por el halago, espero que te gustase el capi, el próximo no tardaré tanto en subirlo.
Agradecer a todas las lectoras fantasmas, a las que le han dado a favorito y a seguir a la historia. Me encantaría saber la opinión de todas vosotras. Cuídense chicas.
Me gustaría recomendarles que se pasasen por mi otra historia "Samhain", Quizás no les guste pero me haría ilusión que le echasen un vistazo y me dijeran que les parece. Me haría mucha ilusión que la comentaran.
Gracias por todo el apoyo.
