Hola a todas. Siento mucho el retraso, el fin de semana pasado no pude actualizar por varias cosas pero eso ya no tiene importancia. Como compensación subo un capítulo bastante más largo de lo normal.
Este capítulo es decisivo, comenzamos con el principio del final chicas. Quizás encuentren alguna falta de ortografía que se me haya escapado pero con las ansias de subir no me habré fijado. Espero equivocarme.
Espero que les guste.
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.
Gracias por todo.
CAPÍTULO 37.
Leah POV.
Algún tiempo atrás.
Billy nos acababa de contar otra de las leyendas de los Quileutes y me parecía una completa gilipollez saber que esa chica insulsa podría transformarse en una loba solo por ser la pareja de Sam. ¿En qué demonios estaba pensando cuando se fijó en esa mujer? No tenía ningún sentido, él podía tenerme a mí de nuevo; yo no tendría ningún problema en mandar a tomar viento a Jacob. Tampoco era tan bueno en la cama como Sammy.
-Entonces, ¿mi mujer va a ser una loba?- Preguntó Sam haciéndome salir de mis pensamientos.
-Si ella quiere, puede serlo Sam. Pero únicamente ocurrirá cuando tú y ella estéis completamente unidos y la imprimación esté aceptada al cien por cien por ambas partes. Además, ella será la que tenga la última palabra en ello.
¡Qué cosa más absurda! ¿Cómo podría siquiera Sam verse feliz con la mera idea de que esa niñata fuera también una loba? ¿Es que no veía que la mejor opción era elegirme a mí? Yo ya era una loba y cuando estuvimos juntos la cosa no fue tan mal.
-Esto es una jodida mierda. Samuel, ¿por qué no vuelves conmigo y dejas a un lado toda esta porquería? Además, ¿quién es esa estúpida mujer?- Me cabreaba muchísimo no saber quién era la causante de todo este revuelo, me encantaría hincarle el diente para tener el camino libre.
-Leah, no volveré en la vida contigo; entérate de una puta vez. Estoy enamorado de Bella y es imposible que me fije en otra mujer el resto de mi vida.
-¿Queeeeeee? ¿Te has imprimado de esa jodida zorra de Swan? ¿La niñita buena del policía? ¿La estúpida mojigata esa?
¡Jodida mierda! ¿Con la mocosa Swan? ¡Imposible! Esa niña no era nada en comparación conmigo; era tonta, una patosa empedernida y encima era una amante de los chupasangres. Antes de darme tiempo a reaccionar, Sam se abalanzó sobre mí. Tomando mi cuello con una de sus fuertes manos y alzándome por los aires impidiendo que mis pies tocaran el suelo. El aire comenzó a escasear en mis pulmones y respirar se me estaba convirtiendo en una acción terriblemente difícil.
-¡Sam! ¡Sam! ¡Déjala! ¡Vas a conseguir matarla! ¡Tú eres un buen hombre, no lo hagas!- En la lejanía de mi precario estado de inconsciencia escuché gritar a alguien para que Sam me soltara pero él no lo hacía.
Estaba aterrada, nunca había visto esa mirada de odio en los ojos de Sam. Ni siquiera cuando nos pilló a Jake y a mí en su cama. Solo podía ver rabia, asco y odio. Muchísimo odio hacia a mí. Y solo por decir que esa mojigata de Isabella Swan no era nadie.
Mi visión comenzó a verse borrosa, la falta de aire me estaba comenzando a pasar factura. Solo podía captar que nadie se atrevía a acercarse a nosotros, nadie era capaz de apartar a Sam de mí. Todos estaban aterrorizados, eran unos cobardes de mierda. ¡Deberían hacer algo por ayudarme!
-¿Ahora qué Leah? ¿Ahora qué debería hacer yo después de todo lo que has dicho de mi compañera? No tienes ningún derecho a decir nada sobre ella, ninguno ¿me oyes, estúpida perra? He estado soportando por todo este tiempo todas las mierdas que han pasado por tu cabeza, tu actitud de femme fatale dolida porque lo nuestro terminó cuando ¡tú fuiste la única culpable!
Las palabras de Sam me taladraban el cerebro ante lo injustas que eran. Era su culpa que me liara con Jake, él era el único culpable por no ponerme por encima de todas las cosas y hacer todo lo que yo quería. Apretó con un poco más de fuerza mi cuello y mi garganta ardía por ello. En sus oscuros ojos dorados debido a que el lobo mandaba en él pude ver el deseo de mi muerte. Él en realidad estaba barajando la posibilidad de matarme para hacer su vida más fácil y la de toda la manada. ¡Todos eran unos hijos de puta!
-Óyeme bien, porque sólo te lo repetiré una vez, Leah. Nunca más, en toda tu jodida existencia vuelvas a dirigirte de la forma en que lo has hecho a mi mujer ¿entendido? Es una orden que te doy como tu alfa y como el jefe de la tribu, tú sabes perfectamente las consecuencias que ocasionaría que infringieses una orden directa de tu superior en la manada: destierro de por vida. Así tenlo en cuenta para la próxima vez, porque perderás lo poco que te queda en tu vida.
Y así sin más, me soltó. Haciendo que cayese de rodillas contra el suelo del círculo. Yo tosía y respiraba fuertemente tratando de recuperar el aire perdido en mis pulmones. Los demás observaban la escena que ocurría en frente de sus ojos sin atreverse a decir una sola palabra. Cabrones… Ni un solo dedo movieron por hacer algo por mí. Eran todos unos cobardes incapaces de enfrentar a su adorado alfa.
-Jacob, llévate a Leah y cuídala, ella es responsabilidad tuya. Paul y Jared encargaros de que las cosas se mantengan en orden en la tribu, necesito a mi lobo en estos momentos. No os transforméis ninguno, yo me encargaré de patrullar. Se acabó la reunión.
Sam salió corriendo quien sabe a dónde. Ni siquiera me importaba, en estos momentos lo único que me encantaría hacer sería partirle el cuello a la condenada de Isabella. Pero no podía; mi loba se negaba a llevar a cabo mis deseos debido a la mierda de orden que el condenado de Sam Uley me acababa de dar. ¡Maldición! ¡La odio!
Jacob se acercó a mí y se arrodilló para alzarme. Yo simplemente lo aparté de un empujón mientras me levantada de forma apresurada. Y miraba a todos los que estábamos allí reunidos con la más rabia que jamás he podido sentir.
-¡Sois todos unos inútiles! ¿Cómo podéis ser capaces de apoyar a Sam en esto de la jodida imprimación con una cara pálida? Ella no es de los nuestros y yo debería ser la que estuviera con Sam y convertirme en la hembra alfa de la manada.
-Tú eres un guardián solamente Leah.-Dijo Billy mientras se acercaba lentamente hacia mí en la silla de ruedas.- La imprimación es algo que nadie puede evitar, Samuel no puede elegir de quien imprimarse. Su lobo ha hecho la elección adecuada tanto para él como para el hombre. Tú y todos los demás integrantes de la manada debéis aceptarlo, Bella será la hembra del alfa y así será hasta siempre. Asúmelo cuanto antes y no hagas pasar a los demás tus rabietas absurdas. Tú te buscaste la ira de Samuel.
Estúpido Billy. Era un completo imbécil. Salí con paso acelerado del círculo de reunión y cuando la espesura del bosque me envolvió dejé salir a mi loba.
Ellos no nos entienden, ellos no lo valen. Ninguno lo hace. Ninguno merece nuestro cariño. Corre lejos, corre lejos de aquí. Este no es nuestro lugar.
Y sin más le hice caso a mi loba y comencé a correr como si mi vida me fuera en ello. No quería permanecer por más tiempo en un lugar donde todos me veían mal por el simple hecho de hacer lo que me diera la gana. ¿Qué más les daba? Sammy era mío y él nunca tendría que haberme dejado, lo de Jacob no tenía ninguna importancia, solo era diversión ¿por qué Sam no lo veía así?
Ni siquiera sé cuántas horas estuve corriendo sin un rumbo fijo. Galopé, troté y corrí sin detenerme a descansar. Yo solo quería alejarme cuanto antes y despejarme de toda esta locura. De pronto hubo algo que captó mi atención: el aroma de otro lobo. Y estaba segura al máximo que no era un lobo salvaje, era alguien como yo y resultaba que no poseía el aroma de ninguno de mis compañeros de manada. ¿Sería posible que existieran otros guardianes de aldeas cercanas? ¿Ellos también albergaban esta maldición?
Mis sentidos se agudizaron cuando sentí silenciarse el bosque. Algo no andaba bien si eso pasaba. El sonido de unas fuertes pisadas llegó a mis orejas e hicieron que mi loba erizara el lomo ante el peligro inminente que se aproximaba hacia nosotras. Nos estaba dando caza. Algo nos seguía en la retaguardia y no me gustaba para nada la sensación de ser perseguida. Paré en seco mi avance y me giré para enfrentarme a lo que sea que me estaba siguiendo el rastro. De la nada, salió un lobo enorme, casi el doble de mi tamaño. Era terriblemente imponente y aterrador. Su olor coincidía con el aroma que hacía rato capté. Era el territorio de este enorme lobo y yo era una intrusa. Estaba en todo su derecho de atacarme y hacer conmigo lo que quisiera.
Inmediatamente tomé una posición pasiva. El fiero macho me miraba amenazadoramente mientras gruñía y me enseñaba los dientes. Me tendí sobre mis cuatro patas y bajé mi cabeza para dejar claro que no lo estaba desafiando. Ni en broma perdería mi vida por un absurdo juego de voluntades. Él era sin duda el dominante y yo una hembra pequeña además de ser una intrusa. El lobo desconocido pareció entender mi sumisión y dejó de gruñir, aunque sus ojos todavía mostraban cautela y enfado.
La única solución que se me ocurría era volver a mi forma humana pero eso me dejaría en una horrible desventaja frente a este lobo soberbio. Pero era mi única opción. Así que en un simple segundo, me transformé para quedar completamente desnuda y arrodillada, con las manos sobre mis muslos y mi cabeza agachada. Mi vista estaba clavada en el suelo del bosque, no me atrevía a alzar la barbilla para ver el siguiente paso del lobo, sería un completo descuido por mi parte mostrar algún tipo de desafío.
El ruido de unas seguras pisadas hicieron eco en mis oídos, el macho se acercaba a mí y cuando estuvo lo suficientemente cerca de mí comenzó a caminar en círculos a mi alrededor. Su cola acarició mi espalda en la primera vuelta que dio y cuando comenzó a realizar la segunda se posicionó detrás de mí. Su hocico comenzó a olfatear mi cuello y mi hombro provocando que su respiración me erizara la piel. Por una extraña razón este lobo atraía a mi loba, a ella parecía excitarle un lobo tan dominante y grande.
Me gusta. Quiero probarlo.
¡Condenada loba! Justo en este momento se ponía a pensar en aparearse con el maldito lobo que nos estaba imponiendo su persona. Aunque… Quizás puede que le dé la razón.
Como no podía verlo porque estaba a mi espalda lo único que pude hacer fue sentir su transformación en humano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando unos fuertes brazos de piel morena me envolvieron. El hombre pegó su duro torso a mi espalda y su boca se acercó a mi oreja.
-Hueles muy bien preciosa, tanto a mi lobo como a mí nos gustas.- Su voz grave cautivó todas mis terminaciones, mi loba aullaba de deseo. Una de sus manos tomó de forma descarada mi seno, apretándolo ligeramente provocando un gemido ronco en mí.- Y eres muy suave.- Su mano izquierda agarró mi barbilla para girar mi rostro hacia un lado y así logrando que nuestras miradas se encontrasen. Tenía los ojos negros llenos de deseo.-Quiero probar y lamer.- Su afirmación provocó un delicioso ronroneo en mi loba y mi excitación se hizo más fuerte causando que mi aroma bañase el aire.
Las aletas de su recta nariz se dilataron al captar mi olor y en un rápido movimiento me tumbó sobre mi espalda, agarrando mis muñecas en el proceso y poniéndolas por encima de mi cabeza. Me dejó completamente inmovilizada debido al peso de su cuerpo. Era un hombre muy atractivo: alto, pelo negro con algunas canas desperdigadas a la altura de las sienes, musculoso, una boca carnosa y poseía una mirada que gritaba peligro y dolor en abundancia. Lo quería tener para mí.
-Tan joven y tan suculenta. Voy a hacer de ti todo lo que quiera.-Su cabeza descendió hasta mi cuello para comenzar a lamerlo y morderlo. Los gemidos escapaban de mi boca sin ningún control. Este lobo sería mi perdición sin ninguna duda. Y yo no me negaría a nada.
Antes de que me diera cuenta, su miembro de penetró sin ninguna delicada. Fuerte y duro. Y me gustaba. El dolor y el placer se mezclaban en una danza de lujuria haciéndome perder la cabeza mientras nuestras bocas se devoraban como si no hubiera un mañana escrito. Estuvimos follando durante horas. Me tomó en todas las posiciones habidas y por haber y yo gustosa acepté todas sus demandas. El placer que sentí con este macho era incomparable. Tras pasar todo el caos de la pasión, estábamos tumbados en el suelo frondoso del bosque, conmigo tumbada sobre su pecho, completamente desnudos ante la vista de cualquier espectador.
-¿Cómo te llamas preciosa?
-Leah, ¿y tú?
-Josh Uley.-No podía ser, ¿Uley? ¿Cómo el apellido de Sam?
-¿Uley? ¿Tienes acaso algo que ver con Samuel Uley de la tribu de los Quileutes?
El brazo del lob me apretó fuertemente la cintura y me giró para quedar él sobre mi cuerpo, con sus rodillas a cada lado de mis caderas inmovilizándome de nuevo.
-¿De qué coño conocer tú a ese desgraciado? ¿Acaso perteneces a esa tribu de mierda? ¿De allí provienes?- Furia y rabia bailaban en los ojos dorados de Josh.- ¡Respóndeme maldita seas!-Gritó.
-Sí, soy de allí. Soy un guardián de la tribu pero hoy tuve un encontronazo contra ese estúpido de Sam y me fui. Lo odio, eligió a una insulsa mocosa sobre mí. Y todo porque se imprimó de ella. ¡Es un hijo de puta!- El resentimiento y la rabia hablaron por mí.
-Lo es, de verdad que es un hijo de puta. El maldito crio no tendría que haber nacido nunca, por culpa de él yo fui expulsado de la tribu. ¡Estúpido niño! Yo era su padre y tenía todo el derecho del mundo a hacer lo que me diera la gana con él y con la zorra de su madre.-Exclamó Josh.
Así que era eso. Este hombre era el padre de Sammy. ¿Sería por él que la madre de Sam, Emma, se fue también de la tribu? ¿Por culpa de este hombre la odia tanto? Tampoco es que me importase, esa tipa nunca me cayó bien, solo la soporté las pocas veces que la vi porque Sam me obligaba.
-Me encantaría poder hacerles pagar a todos esos idiotas por lo que han hecho.-Murmuré más para mí que para él, aunque sabía que él me oiría perfectamente debido a nuestro oído desarrollado.- Por culpa de mi padre me puedo convertir en este horrible chucho, por culpa de Jacob perdí a Sam, por culpa de éste solo soy un guardián más. Yo me merezco mucho más. Yo soy más.
La mirada de Josh pareció dulcificarse al escucharme hablar. Parecía como si le complaciese oír que deseaba todo el mal posible a nuestros conocidos. Una de sus manos tomó entre sus dedos un mechón de mi pelo, jugando con él de forma inconsciente.
-¿Qué me dirías si te ayudo a hacerles pagar a todos ellos?- Una sonrisa macabra se formó en sus carnosos labios.
-¿A cambio de qué?- En esta vida nada era gratis.
-A cambio de que seas mis ojos y mis oídos dentro de la esa jodida manada que lidera nuestro querido Sammy. ¿Qué me dices? Yo también quiero destruir a todos los que me hicieron daño en el pasado. Sobre todo a ese jodido alfa tuyo. ¿Por qué Sam es el nuevo alfa cierto?- Yo asentí con mi cabeza.- Maldito cabrón. Encima toma un lugar que me pertenece.
-Yo te ayudaré.-Dije sin ningún rastro de duda en mi voz. Había llegado la oportunidad de poder librarme de todo aquello que me jodía la vida.
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En la actualidad.
-Tengo noticias para ti, Josh.
-Cómo me alegra escuchar tu voz de nuevo mi querida Leah.
-¿Ah sí? ¿Y por qué no vienes a hacerme una visita y te sigo hablando sin nada de ropa entre nosotros?- Sabía que eso haría que se excitara. Yo ya lo estaba. El recuerdo del sexo entre los dos era fabuloso.
Un fuerte gruñido retumbó a través del teléfono, síntoma de que al lobo de Josh no gustó mi osadía.- No me tientes preciosa, sabes que siempre logro que grites por mí. ¿Qué noticias tienes para mí?- Por lo visto la hora de jugar se había acabado.
-La estúpida de Emma ha venido a la tribu. Sam la llamó con la excusa de que le hiciera una visita y conociera la rostro pálido de mocosa. Él quiere protegerla de nosotros.
-Imbécil. Ahora será más fácil para nosotros terminar con ellos de una vez por todas. ¿Qué opinas si al final voy a hacerte una visita? Podíamos divertirnos un poco con los Quileutes haciéndoles ver cómo han mueren su querido alfa y su familia. Esta vez no pienso cometer ningún fallo. Mataré a Samuel.
-Y yo te ayudaré. ¿Cuándo vienes? A Sam le toca patrullar esta noche, así que dejará indefensas a su querida mamá y a su tierna compañera.
-Eso suena fantástico. Yo me encargaré del jodido lobo alfa y para ti será la dulce Bella.- La risa estridente de placer de Josh hizo eco en el móvil.
-¿Y qué pasa con Emma?- Ella otra pieza importante en este juego de ajedrez.
-A ella déjala para el final. Cuando haya matado a Sammy iré a por ella y como regalo le llevaré la cabeza de su preciado hijo.
-Está bien.-El silencio inundó la línea durante unos instantes mientras pensaba sobre los pequeños detalles del plan; el cual era muy simple: entrar en la casa de Sam y matar a Bella. Fin del cuento.- ¿Habrá algún problema con esos amigos chupasangres tuyos y matamos a la mocosa antes que ellos?- Me preocupaba que las jodidas sanguijuelas fueran en nuestra caza después.
-Olvídate de ellos. Son unos inútiles. Ya estoy harto de esperar y hacer lo que dicen. Quiero actuar ya, el tiempo corre. Es la hora.
-Bien. Te veré a media noche.
-Allí estaré preciosa.
Por fin. Había llegado el momento de acabar con ellos. Era la hora de jugar.
A divertirse.
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Sam POV.
Odiaba tener que ir a patrullar y dejar solas a Bella y a mi madre, pero mis lobos estaban agotados y se merecían descansar. Así que esta noche me tocaba a mí vigilar el perímetro exterior mientras que a Jacob y a Paul hacían el límite de la tribu.
-Bella por ninguna circunstancia vayas a salir de la casa, ¿me oyes?- Le dije a mi mujer mientras avanzaba por el pasillo que daba al salón donde ella estaba sentada leyendo un libro. Mi chica letras, adoraba leer.
-A sus órdenes mi capitán.- Me respondió con un ligero matiz de burla en su voz. Eso me cabreó mucho. ¿Es que acaso no veía que teníamos a un infiltrado en nuestra manada y a mi padre detrás de nosotros?
Caminé hasta el diván en el cual estaba sentada y la acorralé entre mis brazos. Ella dejó de leer para fijar sus hermosos ojos marrones en mí.
Hermosa y mía.
-No estoy para juegos nena, tu seguridad y la de mi madre es lo más importante en estos momentos. Así que por favor, hazme caso.
Dejó el libro a un lado y alzó sus pequeñas manos a mi rostro, tiró levemente de mi cara para quedar a la misma altura que la suya y depositó un suave beso en mis labios.- Las dos tendremos mucho cuidado, no saldremos para nada. Estaremos bien. El que debe tener cuidado eres tú, lobito. Por favor. Vuelvo sano y salvo a casa.
-Lo tendré nena, lo tendré.- Ella era la única que sabía cómo tranquilizarme, solo ella.- Volveré antes de que te des cuenta.
Y tras una breve despedida a mi madre y otro beso robado a mi Bella partí a hacer mi guardia. El bosque hoy estaba tranquilo, el ambiente no mostraba nada extraño a lo que estar atento pero las apariencias siempre engañan y no pensaba confiarme en la jodida naturaleza. Yo soy el alfa y mi deber es protegerlos a todos.
Mi lobo había tomado el control de la situación y él corría en sus patas a toda velocidad, percatándose durante todo el camino de todo lo que le rodeaba. Yo moraba en su interior centrado en la búsqueda de cualquier indicio de alguna visita no deseada por parte de mi padre o de la chupasangre pelirroja. Nada. Absolutamente nada. Pero, sin embargo, algo me decía que eso cambiaría muy pronto.
Las horas de la oscuridad de la noche se prolongaron, y el aroma de mi padre llegó a mi hocico. Él estaba aquí, él había vuelto a mi territorio de nuevo. Maldito fuera él. Esta vez sería la última ocasión que lo hiciera, este momento sería el decisivo entre nosotros.
Él o yo.
Sabía que era una trampa, que mi padre había dejado queriendo una estela de su aroma para que yo lo siguiera. Él quería un encuentro conmigo y yo, gustoso, se lo iba a dar. Corrí a toda velocidad a través de las ramas y raíces intrincadas de los árboles, nada importaba ya salvo la lucha que estaba por llegar. La adrenalina se disparó por mi cuerpo y la euforia por una buena pelea navegaba por mis venas.
Y ahí, en medio de un claro del bosque, se hallaba la figura imponente del lobo de mi padre. Reduje la velocidad de mis zancadas hasta hacerlas un ligero paso y así entré al claro. No había nadie más. Solo estábamos él y yo. Frente a frente y cuerpo a cuerpo.
Había llegado el momento.
Sin que ninguno lo decidiera comenzamos a correr hacia el otro al mismo tiempo, justo a menos de un segundo de que nuestros enormes cuerpos chocasen nuestras fauces se abrieron para dar el mordiscos más fuerte en la yugular del otro. Y así la lucha comenzó. Bocados, arañazos y empujones se daban entre nosotros con el mayor deseo de hacer el máximo daño posible.
La garras de mi padre de mi padre me arañaron un lado de mi cabeza, justo donde estaría mi mejilla si estuviera en forma humana, haciéndome retroceder. Jodido cabrón. Me abalancé sobre él con mucha más fuerza que antes. Todo el odio que había estado acumulando durante años por el recuerdo de la mierda de infancia que tuve junto a él. En un rápido movimiento lo tumbé sobre su lomo y mis fauces se abalanzaron sobre su cuello. Mordí fuerte. Muy fuerte. Y la sangre rápidamente bañó mi boca.
Josh inmediatamente dejó de forcejear con sus patas y cuando fui a separarme para verlo arrastré conmigo parte de su piel y pelaje. Sabía que la herida que le había propiciado era mortal. Este era su final, había llegado la hora de cobrar todo el dolor que causó a mi madre y a mí. La palea había sido muy dura e inagotable. No estoy seguro de cuánto tiempo estuvimos luchando. Solo me importaba el resultado final y la victoria se había decantado a mi favor.
Cuando me hube separado de él, mi padre se transformó y yo procedí a hacer lo mismo. Sentía todo mi cuerpo lleno de mordeduras, arañazos y duros golpes pero eso no Significaba para nada. Lo importante era ver como la sangre brotaba del cuello de Josh sin ningún descanso y cómo la vida se iba apagando en sus ojos. No sentía nada de lástima por él. Se merecía esto, él había matado y tratado de asesinar a personas muy queridas para mí.
-Al final lo conseguiste hijo.- Un golpe de tos le dio provocando que su sangre también saliera por su boca. Cuando hubo conseguido calmarse volvió a hablar.- Conseguiste sobrevivir a mí.
Yo no tenía nada que decirle, todo estaba hecho ya pero por lo visto para él aún no estaba dicho todo.
-Es una pena que no pueda ir a visitar a tu querida madre llevando tu cabeza entre mis manos, pero ¿sabes? Me moriré feliz sabiendo que tu querida compañera me acompañará al otro mundo si no lo ha hecho ya.
¿Qué demonios?
-¿Acaso creías que todo esto giraba en torno a ti? Tu querida princesita también es o era el objetivo, a estas alturas mi Leah se estará lavando los dientes su sangre.- El jodido cabrón se rio ante sus propias palabras.
La dicha que se había estado formando por mi victoria había desaparecido completamente para ser sustituida por un miedo atroz ante la posible muerte de mi mujer.
Ve por ella. Este engendro ya está a punto de morir. No dejes que nuestra hembra muera. Ella no. Corre.
Me levanté de donde me encontraba de rodillas al lado de Josh y comencé a caminar rápidamente hasta el borde del claro. Antes de irme, mi padre exhaló su último aliento con estas palabras:
-Espero que mueras pronto Samuel. Nunca mereciste vivir.- Y su corazón latió por última vez dejando un gusto amargo en todo mi ser.
Se había acabado una de mis peores pesadillas. Volví a transformarme y comencé a correr con todas mis fuerzas, la vida de mi mujer estaba pendiente de un hilo y yo no pensaba dejar que se rompiera.
Nuevo capítulo…Madre mía. Nuestro lobo acabó con su padre. ¿Qué os pareció la historia de Leah y Josh? ¿Creéis que se querían? Yo no estoy muy segura al respecto.
¿Qué pasará con Bella? ¿Llegará Sam a tiempo? ¿Sí? ¿No? ¡Aaaagh! No puedo esperar para el próximo capítulo.
Muchas gracias por los comentarios recibidos. Hemos llegado a los 205 reviews!
Gracias a:Cullen-21-gladys, marieisahale, jekaurucullen, Guest, Settgel, helenagonzalez26-athos, Guest, Juulii, coni, oliveronica cullen massen, Emina2.
Cullen-21-gladys: ¿qué tal este capi? Espero que te haya gustado ^^ marieisahale: nuestros protas son muy monos jejej.Jekaurucullen: ¿Qué te parecio Leah? En este no vimos lo que pasó con ella y con Bella pero esperemos que en el próximo si. Gracias por comentar. , Guest1: me alegra que te guste! , Settgel: me encanta que ames la historia me animas mucho a seguir con ella, ya falta poco para acabar, y nuestro Sam es el mejor. helenagonzalez26-athos: me pillaste con Leah, es muy mala. ¿Te gustó el capi cariño? Gracias por apoyarme y arroparme cuando hablamos. , Guest2: espero que siga igual de interesante y te haya gustado. , Juulii: jajajajaja no quiero matarte! Eres un sol! Como sería capaz de cometer tal sacrilegio? Ni loca! Espero que te haya gustado el capi, ya me dices. Coni: no tienes que dar las gracias guapi, con mucho gusto escribo para todas vosotras. ¿Un lobito como Sam? Creo que hay varias que quieren uno igual… vais a tener que poneros de acuerdo xD Espero que te guste el capi y siento haber tardado en actualizar, gracias por esperar y pasarte a hacerme una visita ^^. oliveronica cullen massen: me hace mucha ilusión que te guste! Ya me dices que te pareció el capítulo. Emina2: ¿Y que decirte a ti pequeña? Gracias por todo tu apoyo, me alegra mucho que comiences la universidad, es una nueva etapa en tu vida y espero que te guste mucho. Mil gracias por tus halagos, son muy dulces ¡eres estupenda! No tienes nada que agradecer por tu cumpleaños, fue todo un gustazo hacerlo y me encantó.
Muchas gracias a todas las que le dieron a favoritos y a seguir a la historia. También muchas gracias por darme a mí como autora favorita. Es muy gratificante.
Gracias por el apoyo y les animo a que se pasen por mi otra historia: Samhain. Nuestra Bella y Jas tienen su historia de amor particular.
Cuídense mucho. ¡Un beso!
