Hola a todas. Siento mucho el retraso, pero apenas he tenido tiempo y este capítulo me ha costado mucho escribirlo.

Capítulo importante, por fin veremos lo que ocurrirá con Bella.

Espero que les guste.

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.


CAPÍTULO 38.

Bella POV.

Después de una cena rápida con mi lobo y su madre Emma, me disponía a apartar mi mente de todo el jaleo del padre de Sam y Victoria, así que tomé de la estantería, donde había colocado todos mis libros, Romeo y Julieta. Sí, ya sé; es una historia demasiado trágica por la muerte de los dos protagonistas pero echaba de menos leer esta historia. La última vez que la leí solo me hizo asociarla con la ruptura de mi corazón a manos de Edward. Era hora de que le diera una nueva oportunidad a este libro.

Sin embargo, esta noche no podría relajarme completamente porque a mi lobito le tocaba patrullar el perímetro exterior del pueblo. El solo hecho de que pudiera ocurrirle algo me aterraba. La última vez terminó herido y estuve a punto de perderlo, no quiero que vuelva a pasar por eso. Sé que sonará egoísta pero no quiero que vaya, no deseo que se aparte de mí o de su madre; pero sé que siendo el alfa debe cumplir con sus obligaciones y tiene que hacerse cargo de sus deberes, aun por encima de todas mis ansias.

Me siento a leer en el sofá, abriendo el libro por la mitad y llevándomelo a mi nariz. Adoro el olor que desprenden sus páginas. Comienzo a leer las primeras páginas de la historia cuando oigo por el pasillo las pisadas de Sam y su atrayente voz grave.

-Bella por ninguna circunstancia vayas a salir de la casa, ¿me oyes?- Este hombre no podía vivir más de cinco minutos sin ser capaz de emitir una orden.

-A sus órdenes mi capitán.- Le respondí con un ligero matiz de burla en mi voz mientras continué con mi vista fija en el libro. Sabía que eso lo afectaría de alguna manera, y era exactamente lo que estaba buscando.

Caminó hasta el diván en el cual estaba sentada y me acorraló entre sus brazos; obviamente, me era imposible continuar centrada en la lectura teniendo la presencia de mi chico tan cerca, era una distracción terriblemente tentadora. Dejé de leer para fijar mis ojos en su hermoso rostro.

Él es mío.

-No estoy para juegos nena, tu seguridad y la de mi madre es lo más importante en estos momentos. Así que por favor, hazme caso.- Tan protector…

Dejé el libro a un lado y alcé mis manos a su rostro para poder tirar levemente de su cara y así quedar a la misma altura. No pude resistirme a la tentación de tener sus labios tan cerca de los míos y no besarle así que deposité un suave beso en sus carnosos labios para calmar tanto al hombre como al lobo.- Las dos tendremos mucho cuidado, no saldremos para nada. Estaremos bien. El que debe tener cuidado eres tú, lobito. Por favor. Vuelvo sano y salvo a casa.

-Lo tendré nena, lo tendré.- Tanto él como yo tratábamos de tranquilizarnos mutuamente, yo no quería que él se fuera preocupado y él no quería preocuparme a mí. ¿Cuán absurdo es eso?- Volveré antes de que te des cuenta.

Y tras una breve despedida a su madre y otro beso que me dio, partió para llevar a cabo su guardia.

()

Llevábamos más de una hora Emma y yo haciéndonos compañía mutuamente en el salón. Ninguna quería quedarse sola, ninguna quería perder la compañía de la otra debido a la constante tensión en la que nos encontrábamos ante la espera agonizante por Samuel. Emma estaba tejiendo algo con lana de color azul cielo, parecía ser como una especie de jersey para un bebé y solo con verlo te daban ganas de acariciarlo por la suavidad que aparentaba. La madre de Sam se encontraba sentada en el sillón azul bajo la lámpara larga que había al lado de este, tarareaba una suave melodía que hacía que mis nervios se adormecieran con cada nota que se escapaba de sus labios. Era un ambiente acogedor y hogareño, algo que nunca había tenido en casa por las locuras de Renné.

Volví a bajar mi cabeza al libro, el cual tenía apoyada sobre mis piernas flexionadas ligeramente hacia arriba mientras mi espalda estaba apoyada sobre el apoyabrazos del sofá. Mis ojos volvieron a rebuscar la frase en la que me había parado para comprobar que Emma se encontraba a gusto y bien. ¿Cuál era?

"El gozo violento tiene un fin violento y muere en su éxtasis como fuego y pólvora que, al unirse, estallan."

Un insólito escalofrío me recorrió todo el cuerpo al terminar de leer eso. Algo no andaba bien. ¿Por qué tenía la sensación de que era como una frase premonitoria? Cómo si todo estuviera preparado al igual que una obra de teatro. Dos golpes secos sonaron en la puerta de madera de la casa. Inmediatamente, Emma dejó de cantar y sus ojos volaron llenos de angustia entre la puerta y yo. Yo solo la miré durante unos breves segundos para luego fijar mi vista en la puerta. Sabía que nada bueno iba a pasar si iba hacia ella y la abría. Mi loba tenía el lomo erizado y mostraba sus colmillos.

Hay que estar lista para atacar. Hay que luchar.

Mierda. Los golpes volvieron a retumbar en la puerta y mi loba gruñó en mi mente como respuesta.

-¿Qué hacemos Bella? ¿Abrimos a ver quién es? Quizás sea uno de los chicos de la manada.- Emma me dijo de una forma no muy convencida mientras tenía el ceño fruncido y seguía mirando a la puerta.

-No estoy segura. Sam no quería que nos pasara nada pero… Será mejor que abra. Lo mismo es uno de los chicos como tú dices.

Me levanté del sofá y me dirigí hacia la puerta. Los nervios hacían que mis piernas temblaran y mi garganta estuviera cerrada. Tomé con mi mano el pomo de la puerta y la entreabrí un poco, lo suficiente para poder ver quien era nuestro visitante nocturno y seguir manteniendo la seguridad de nuestra casa. Aunque si metía la lógica en todos mis pensamientos caóticos una mísera puerta de madera no iba a parar a ningún lobo ni a ningún vampiro. Cuál fue mi sorpresa cuando delante de mí se encontraba nada más ni nada menos que Leah. Ella me miraba fijamente y con una sonrisa en sus labios, pero dicho gesto no tenía nada de amigable.

-¿Leah?

-Hola Bella, ¿podría pasar un momento? He oído que la madre de Sam ha venido de visita y me gustaría saludarla.- Se balanceó sobre sus talones mientras metía sus manos en los bolsillos de los pantalones.

-¿Quién es Bella? ¿Es uno de los chicos?- Preguntó Emma a mi espalda.

Yo giré mi cabeza un momento desviando mi atención de Leah hacia Emma, ella seguía con una expresión preocupada en su moreno rostro y sus manos retorcían las agujas de tejer.- Sí, es Leah. Dice que quiere pasar a saludarte.- En mi voz se podía denotar la inseguridad por esta visita a unas horas tan inusuales. ¿Por qué no se pasa mejor mañana?

-¡Oh Leah! Hace mucho que no la veo, si te parece bien Bella puedes dejarla pasar.

Yo a regañadientes me eché hacia atrás y abrí la puerta lo suficiente para que pasara Leah al interior de la casa. Su fría sonrisa se hizo más evidente pero al instante siguiente la ocultó para que ninguna nos percatásemos, grave error, yo sí me había dado cuenta y mi loba mucho más.

Ella planea algo, no la pierdas de vista. Hay que estar lista para atacar. Hay que luchar.

Otra vez esas dos últimas frases. ¿Mi loba cree que Leah sería capaz de atacarnos a Emma y a mí en la casa de su alfa? ¿Tan estúpida era como para verse capaz de salir airosa de semejante error?

-Adelante Leah.- Le dije por mero formalismo. A mí no me simpatizaba en absoluto, le había hecho mucho daño a mi Samuel en el pasado y nadie sale perdonado si daña a lo que más quiero.

-Vaya, hacía tiempo que no entraba en esta casa. Ha cambiado un poco desde la última vez que estuve aquí.- Dijo sonriendo mientras me miraba con burla. Zorra. La última vez que estuvo aquí fue mientras se estuvo tirando a Jacob cuando Sam estaba patrullando. ¿Cómo se atrevía siquiera a hacer alusión a ese momento?

-Sí, ahora está mucho mejor desde que Sam está conmigo.-Jódete, yo también sé decir comentarios ofensivos, ya no soy la estúpida mojigata que crees que soy Leah Clearwater. Mi recompensa ante tal comentario fue la muerte de su seca sonrisa.- Emma, ¿recuerdas a Leah?

-Sí. Hola Leah, cuanto tiempo.- La aunque agradable y amigable expresión de Emma denotaba que no se estaba dando cuenta de la tirante tensión que había entre Leah y yo, ella dejaba traslucir que no se encontraba cómoda del todo con la presencia de su antigua nuera. Emma se levantó del sillón y fue a aproximarse a Leah para saludarla pero ésta fue más rápida y se acercó apresuradamente hacia Emma en dos simples zancadas.

Leah tomó la mano que le ofrecía Emma en alto y tras un breve apretón de manos Emma trató de librarse del agarre pero Leah tenía otros planes. Ella mantuvo de manera firme y asegurada su mano a la suya y acercó su rostro al de la madre de Sam con la clara intención de susurrarle al oído algo. Tonta. Yo era una loba, podía oír perfectamente lo que le fuera a decir.

-Cómo me alegro de verte querida Emma.- Un rápido beso dado en la mejilla de mi suegra.- Y cómo voy a disfrutar ver lo que sufrirás con la visita de Josh.

Y nada más terminar de decir eso, le propinó un puñetazo en la boca del estómago que provocó que Emma se doblase sobre sí misma y luego de esto descargó otro puñetazo con increíble fuerza en su mejilla antes de que yo pudiera darme tiempo a alcanzarlas.

-¡Leah!- Grité mientras me abalanzaba sobre ella y al mismo tiempo Emma salía disparada hacia atrás por la fuerza del impacto que había recibido en su rostro. Chocó contra la mesa baja que había enfrente del sofá, rompiendo en mil pedazos la superficie pulida de cristal. Entretanto, Leah se había girado hacia a mí, lista para recibir mi ataque.

¡Lucha! ¡Lucha!

Mi loba gritaba con todas sus fuerzas en mi mente y yo estaba más que de acuerdo con ella. Todas las piezas del puzle encajaban por fin, Leah era la infiltrada en la manada; ella era la que le daba toda la información al padre de Sam, la que nos había traicionado a todos, aquella que había sido capaz de orquestar el asesinato de su propio padre. ¡Maldita!

Colisioné contra ella en un duro golpe. Ambas caímos al suelo y rodamos en un frenético momento por la lucha de la dominación, nuestros brazos y piernas se enrollaban entre sí y nuestras lobas gruñían desde lo más profundo de nosotras.

Ella es una loba menor, no la dejes ganar. Debes demostrarle quien es la hembra alfa. Tú tienes el control. Tú tienes el dominio. ¡Lucha!

En un giro rápido que Leah no se esperaba, la tumbé sobre su espalda mientras me colocaba yo encima de ella. Dejándola inmóvil por su cintura debido a mi peso. Trató de alzar los puños contra mi rostro pero yo fui más audaz y agarré sus muñecas, posicionándolas a cada lado de su cabeza. La balanza del dominio había caído a mi favor y no lo iba a desaprovechar, tenía que saber toda la información que ella tuviese para así poder ayudar a Samuel y poder terminar con toda esta pesadilla. Por su culpa yo había perdido a mi madre, por su culpa mi padre casi muere también y por su maldita culpa mi lobo fue herido y estuvo a punto de morir también. ¡Hija de puta!

-¿Por qué demonios hiciste esto Leah? ¿Por qué nos traicionaste? ¿Cómo pudiste hacernos esto a todos nosotros?- Mi voz destilaba el más profundo de los odios y sus ojos reflejaban lo mismo. Por lo visto la antipatía era mutua. Bien, mejor así. No habría piedad para ella.

-¡Porque todos os lo merecíais! ¡Sam nunca tenía que haberme dejado! ¡Tú tienes toda la culpa de que él no decidiera volver conmigo! Yo hubiera sido capaz de volverlo a traer junto a mí. Así me hubiera convertido en la hembra alfa y todos tendrían que estar bajo mi mando. Nadie me daría órdenes. ¡Tú eres la culpable de mi desgracia!- Forcejeó con fuerza contra mi firme agarre, pero fue en vano porque mi loba gobernaba mi cuerpo en estos momentos.

-¿Incluso tu hermano y tu padre tienen la culpa de esto? ¿Incluso ellos y tu propia madre tienen que sufrir?- Su actitud era lo más egoísta y ególatra que jamás haya podido ver. ¿Cómo siquiera se le pasaba por la cabeza herir a su propia familia?

-¡Mi padre era un cabrón! ¡Él es el origen de mi maldición! Si él no hubiera tenido el estúpido ADN de los chuchos guardianes yo no me hubiera tenido que transformar en este engendro. ¿Y cómo siquiera mi madre había sido capaz de aceptar casarse con tal tipejo? A ella no le importaba, al igual que a Seth. ¡Maldito mocoso! Él adora ser un jodido lobo.

Ahí estaba el origen de todo, su negación a sus raíces, su negación a su ser espiritual, su no aceptación del compromiso con su tierra. Sus celos, su ira, su odio… Todo tenía su origen en ella misma.

-¡Él es tu hermano por Dios!- Le grité de vuelta. Era increíble que odiara a su propia sangre.- Y tu madre te adora, siempre ha dado la vida por ti y tu hermano, ¿cómo puedes ser tan desagradecida?

-Porque yo no me merezco esto. ¡Yo me merezco mucho más!- Me chilló de regreso.- Si tú no hubieras aparecido todo hubiera sido mucho mejor, Samuel sería mío y toda la manada acataría mis mandatos.

-¡Samuel nunca será tuyo! ¡Él es mi compañero y es algo que jamás podrás cambiar! Tú lo rechazaste, lo sustituiste por Jacob en su propia cama. ¿Crees que Sam sería capaz de compartir a su mujer? Él nunca te tomará de regreso Leah Clearwater. Samuel me pertenece ahora y siempre a mí.

Mis últimas palabras crearon un terrible efecto en ella, su loba tomó el control y en un mísero instante se había transformado estando yo encima de ella. Sus garras fueron directas hacia mi rostro, pero mis reflejos actuaron de manera rápida y solo logró alcanzar mi hombro derecho. La sangre comenzó a emerger por la herida de manera apresurada y eso dio luz verde a mi loba para tomar todo el control absoluto.

Mis ropas se desgarraron y mi cuerpo se convirtió en mi loba con el pelaje color chocolate. Había llegado el momento de la verdadera lucha. De ella solo saldría una vencedora: Leah o yo. Tenía que proteger a Emma, la cual se encontraba inconsciente sobre los cristales de la mesa, a mi Samuel y todos los lobos de la manada. Había llegado la hora de demostrar que era digna de ser la compañera del alfa, que era merecedora de ser llamada alfa.

Leah se alzó contra mí, provocando que perdiera el equilibrio sobre ella. Sus fauces iban dirigidas directamente hacia mi yugular pero si pensaba que esto sería tan fácil la llevaba clara. Giré mi cabeza y embestí en contra de ella. Su lomo volvió a estar apoyado contra el suelo y volví a recuperar por breves instantes el dominio de la situación. Sin embargo, esto le dio una ventaja a ella y usó sus patas traseras contra a mí, para así alzarme, lanzarme y lograr alejarme de ella. Caí no muy lejos de ella mientras Leah conseguía ponerse de pie sobre sus cuatro patas. Ambas comenzamos a caminar de forma acechante en un círculo, sin apartar la vista de nosotras, a la espera del más pequeño gesto que diera a conocer a la otra cuando comenzaría el ataque de su enemiga. Leah me gruñó forma amenazante y yo se lo devolví, ahora no éramos personas, en estos momentos éramos dos lobas luchando en busca de la derrota de la otra. Nuestras lobas habían tomado el control de toda la situación y nada sería más tonto que hacer salir la parte racional y humana de nosotras mismas.

Leah fue la primera en atacar, se abalanzó sobre mí con su boca abierta dejando ver sus filosos colmillos; listos para morderme y hacerme un daño atroz. Yo conseguí esquivar su ataque y le arañé con mi zarpa la parte izquierda de su cabeza, arañando desde su oreja hasta su ojo. Ella emitió un alarido de dolor en cuanto hube terminado de rasguñarla, provocándole que la sangre brotase de su párpado; dificultándole un poco la visión. Ella volvió a embestirme con más rabia que la primera vez y yo le respondí.

Los mordiscos, los zarpazos, y los golpes se fueron sucediendo entre nosotras, cuando una atacaba la otra respondía con más fuerza. Yo nunca me había peleado con nadie en mi vida, ni siquiera había entrenado en mi forma de loba; Sam no quiso practicar nunca conmigo y tampoco dejó que los chicos lo hicieran, se lo prohibió. Así que yo estaba actuando únicamente por mi instinto, dejando que mi loba me guiase y marcase la forma de luchar pero fue evidente que Leah si había luchado más y tenía mucha más experiencia a la hora de los enfrentamientos. En un movimiento en falso que yo no me esperaba, consiguió derribarme y caer sobre mi espalda sus fauces se fueron directas a mi yugular y un dolor punzante me recorrió. De mi garganta emergió un alarido de dolor, Leah estaba apretando cada vez con más fuerza y la respiración se me estaba dificultando al mismo tiempo que notaba que la sangre comenzaba a salir. Parecía como si quisiera darme una muerte lenta, como si ella deseara robarme paulatinamente mi último soplo de vida.

Había fracasado, había fallado a Samuel, no había sido capaz de luchar lo suficientemente bien como para lograr proteger a nuestra manada. Iba a morir, lo sabía, había sido derrotada y solo una de nosotras podía salir vencedora y esa sería Leah. Aunque supiera que estaba a punto de morir no iba a rendirme y aceptar mi destino, forcejeé contra Leah; tratando de romper su dominio sobre mí. Un movimiento brillante captó mi atención, no sabía con exactitud si era mi imaginación o lo que estaban viendo mis ojos era lo que realmente estaba pasando. Emma había recobrado el sentido y llevaba en su mano un trozo roto del cristal de la mesa baja, lo clavó en la espalda de Leah provocando que esta consiguiera soltarme y yo pudiera abalanzarme contra ella. Emma se apartó rápidamente de la zona en donde estaba la trifulca y yo ataqué el cuello de Leah. La única diferencia que hubo entre su ataque y el mío fue que yo no me vanaglorié en infligirle dolor, no busqué placer en su calvario. Mi mordida fue precisa e implacable. Todo terminó en un abrir y cerrar de ojos. En mis manos estaría por el resto de mi existencia la sangre de una persona.

El cuerpo de Leah se derrumbó en el suelo y volvió a su forma humana, mi loba al sentir cualquier amenaza de peligro desaparecida dejó que recuperara también mi forma humana. El agotamiento y todos los hechos sucedidos cayeron sobre mis hombros haciéndome desplomarme. Tenía el cuerpo lleno de magulladuras, arañazos y mordiscos. Todo me dolía y mis fuerzas iban desapareciendo poco a poco, la herida de mi cuello quemaba y de ella no paraba de salir sangre. Tenía frío, mucho frío. Emma se acercó rápidamente hacia a mí, llevando en sus manos la manta azul que siempre estaba colocada en el respaldo del sofá; Emma se arrodilló junto a mí y con la manta cubrió mi desnudez y apartó varios mechones de mi pelo de mi rostro. Ella pasó de la forma más delicada posible su mano sobre mi mejilla, su mirada estaba llena de temor y en su frente se podía ver un pequeño corte con algo de sangre, seguramente causado cuando se cayó sobre la mesa de cristal.

-Bella, pequeña, te vas a poner bien. Por favor, no te duermas, Sam vendrá enseguida y voy a llamar al doctor para que venga a curarte. Todo va a estar bien.- No sabía si lo decía para tratar de tranquilizarme a mí o a ella misma, pero yo sabía que quizás ya era demasiado tarde para mí.

Emma se levantó de mi lado y fue a tomar el teléfono móvil que había en la mesita cercana al sofá, la cual milagrosamente se había salvado de romperse en la batalla. Comenzó a marcar los botones cuando la puerta de la casa se abrió de par en par. Yo solo pude girar un poco mi cuello y alcé los ojos para poder ver bien del todo quien era nuestro nuevo visitante. Allí, justo enfrente de nosotras, se encontraba mi lobo completamente desnudo y lleno también de magulladuras y sangre como yo. Sus ojos viajaron desde el cuerpo inerte de Leah, la persona de su madre y mi cuerpo desfallecido. Nada más verme se lanzó hacia a mí con el rostro completamente desencajado y una expresión terriblemente dolorosa ante lo que sus ojos veían.

-Bella, mi Bella. Por favor, no me dejes.- Sus manos rozaron la piel de mi rostro y mis hombros. Agachó su cabeza para darme un beso en la frente y las lágrimas de mi chico mojaron mi cara, nunca lo había visto llorar y ver al hombre del cual estaba enamorada completamente destrozado me partía el corazón.

De fondo escuché a Emma hablando por teléfono mientras toda mi atención seguía concentrada en Samuel. Me encantaría poder hablar y alzar mi mano para poder devolverle las caricias pero estaba tan cansada, tan agotada que solo era capaz de parpadear y luchar por no dormirme.

-Mi Bella, por favor. Por favor, por favor.- Mi Samuel susurraba con desconsuelo.

Mío, él es mío. Hemos ganado y no podemos dejarlo.

Mi loba llevaba toda la razón, no podíamos abandonar ahora a Samuel, él era nuestro y nunca sería una opción que lo dejáramos. Pero sabía que mis heridas eran graves y sería un milagro que lograse recuperarme. Me dolía el corazón de sentir todo lo que Sam estaba sufriendo por el enlace de pareja. Era incluso más doloroso que las heridas de en mi cuerpo.

Estaba tan cansada, tenía tanto sueño que la lucha contra no cerrar mis ojos la estaba perdiendo a pasos agigantados. Ya no podía luchar más contra ello, se sentía tan bien poder quedarme dormida mientras recibía las caricias de mi lobo… Que me rendí.

Yo solo me rendí.


¡Joder! Vaya capítulo. ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? A mí me ha costado mucho escribir correctamente todo lo que tenía en mente, ha sido un poco duro escribir, la inspiración me había abandonado. ¬¬

Ya me diréis que tal ha ido el capítulo. Nuestra Bella ha demostrado ser toda una alfa, en el próximo capítulo veremos que ocurrirá.

Muchas gracias por los comentarios recibidos. Hemos llegado a los 214 reviews!

Gracias a: ValeWhitlockGrey, EMILCE CULLEN-VU, helenagonzalez26-athos, marieisahale, oliveronica cullen massen, coni, jekaurucullen, Juulii, Cels3201.

ValeWhitlockGrey: muchísimas gracias por comentar! Me alegra mucho que te guste la historia^^ ya falta poco para terminarla así que lo que queda es disfrutar. EMILCE CULLEN-VU: gracias por el piropo! Espero que te haya gustado el capítulo. helenagonzalez26-athos: que decirte a ti cariño? Gracias por comentar y por tu apoyo inmenso, eres un sol! Marieisahale: gracias por comentar y haber que te parece este… Es muy triste! oliveronica cullen massen: gracias! Espero que este también te guste^^ coni: eres un encnato! Me alegra que te gustara el capitulo. Respecto a Edward y Victoria… uff muy pronto sabremos noticias de ellos y los Cullen. Ya lo veremos. Jekaurucullen: siento mucho la tardanza en actualizar, deseo que la espera haya valido la pena. Te ha gustado? , Juulii: gracias por quererla! Y gracias por comentar y seguirla con ilusión. Me anima mucho ver vuestro apoyo^^ adoro que me escribas. Cels3201: gracias por comentar! Y me alegra que te guste! Pues la verdad que muy pocos como tres o 4, creo. No muchos más, la historia tiene que acabar y no la puedo alargar tanto -.- Quizas haya unos outtake finales, pero esos serán apartes :)