Hola a todas. Capítulo difícil allá por de los haya. Hoy aclararemos varias cosas y veremos como el lobo es el compañero que todas queremos.
Espero que les guste.
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.
Gracias por todo.
CAPÍTULO 39.
Sam POV.
El tiempo corría en mi contra, todo estaba a favor de mi padre y Leah pero no puedo darme por vencido. No puedo dejar que me arrebaten a mi Bella. Joder, ella no merece que le hagan más daño, ella no tiene la culpa de nada. Mi lobo corre desesperado a través de la oscuridad del bosque, nada lo detiene, nada lo frena. Las patas me arden por el esfuerzo y las heridas causadas por mi padre me escuecen, pero nada se compara con el dolor que mi lobo siente ante la terrible idea de perder a nuestra compañera.
Ella no, por favor, ella no.
El enlace de pareja me arrastra hasta mi casa, tira de mí como si un garfio se hubiera anclado en lo más profundo de mi ser y arrastra de mí para poder llegar hasta mi mujer. Ella me necesita, ella está sufriendo. Su dolor es mi dolor, su angustia es mi angustia, su rabia, su ira y toda ella son mías. Tengo que correr más, tengo que llegar aún más rápido de lo que mis fuerzas pueden. A unos cuantos kilómetros puedo divisar las luces provenientes de mi hogar, allí están mi mujer y mi madre. Ellas son la prioridad máxima en estos momentos. El aroma de Leah se entrecruza por mi camino, el cual sigue completamente el mismo recorrido que yo estoy llevando a cabo. La muy maldita se ha atrevido a acercarse a mi territorio para atacar a mi mujer. Lo pagará. Lo juro que lo hará.
Ella morirá sufriendo, la haré suplicar por su muerte.
Unos murmullos llegan a mis oídos, puedo distinguir que es la voz de mi madre; suena como si tratase de arrullar a alguien, darles ánimos y consuelo. Espero que ella esté bien y que Bella no se encuentre mal. No soportaría que estuvieran malheridas por mi inaptitud e incompetencia. Debía haber sido más precavido y haber dejado alguno de mis lobos vigilándolas. ¡Mierda! A solo unos metros de distancia me transformo mientras salto por encima de un árbol. Me da igual mi desnudez, me importa una mierda que alguien me vea, lo único que realmente tiene valor es que mis dos mujeres se encuentren bien.
Abro la puerta de mi casa de par en par, rompiendo las bisagras en el proceso. Y la imagen que hay ante mis ojos es la peor que podría imaginarme: mi madre malherida con un corte en la frente, el cuerpo inerte y sin vida de Leah. Tanto mejor. Y la escena más horrible de todas, la más terrorífica y subyugante: mi mujer ensangrentada y con múltiples heridas por todo su cuerpo. Me lanzo en picado hacia donde se encuentra tumbada mi compañera, sus hermosos ojos chocolates tienen un brillo de tristeza, un halo de derrota y sé que ella cree que va a morir. Me rompe el corazón como un jodido terremoto cuando resquebraja la tierra en una raja feroz. Corro los pocos pasos que me separan de ella y me arrodillo junto a mi mujer. Su cuerpo se encuentra desnudo bajo la manta azul, tumbada en un ángulo complejo y su magnífico pelo lleno de su propia sangre.
-Bella, mi Bella. Por favor, no me dejes.- No me atrevo a tocarla en ningún lado por el inmenso temor de hacerle más daño del que tiene. Su rostro se ve magullado pero no tan lastimado como para que una caricia mía sea depositada en ella. Con mis manos rozo la piel de sus mejillas y sus finos hombros.
Agacho mi cabeza para darle un beso en la frente porque no puedo evitar el deseo de sentir su suave piel de mariposa en mis labios y no me importa que tenga restos de sangre. Es sangre de batalla, de lucha y combate por la vida de mi madre y la suya. Las lágrimas irrumpen en mis ojos sin poder ser capaz de controlarlas por mucho más tiempo; se derraman por mis mejillas y caen en el rostro de mi mujer. El enlace de pareja tiembla debido al choque de sentimientos que se produce por ambos extremos: yo por mi dolor al verla tan malherida y ella por verme flaquear en fuerzas y derrumbarme por primera vez ante sus ojos.
De fondo puedo escuchar a mi madre hablando por teléfono con el doctor Collins, pidiéndole que viniera a mi casa cuanto antes. Mi madre explicaba con palabras concisas y frases cortas lo que había ocurrido y cómo era el estado de mi compañera. Sin embargo, para mí en estos momentos era secundario. Lo realmente trascendental en estos eternos valiosos segundos era la presencia y la vida vaporosa de mi Bella. El agotamiento estaba haciendo mella en ella, su deseo de poder tocarme para intentar consolarme eran evidentes en sus reveladores ojos. Incluso estando tan gravemente herida, ella siempre anteponía mi bienestar y mi alegría por encima de todas las cosas. Hermosa mujer terca. Ella era demasiado perfecta para mí, ¿cómo sería capaz de seguir con esta horrible existencia si no la tengo junto a mí? ¿Cómo dejarla ir al más allá si no es conmigo? ¿Cómo tratar de hacer vivir un alma sin su corazón? Era imposible. Yo no la dejaría ir, mi mujer no se iría. No puedo.
No puedo.
-Mi Bella, por favor. Por favor, por favor.- Mi voz era un susurro desconsolado y roto.
Ella es mía. Mi hembra no puede morir. No lo permitiré. Tampoco lo permitas tú.
¿Qué mierdas le pasaba a mi lobo? ¡Claro que no iba a permitir que por nada del mundo mi mujer se fuera sin yo haber peleado y haber hecho todo lo que estuviera en mi jodido alcance! ¡Estúpido!
¡Maldita sea! No tengo que alterarme, el enlace de pareja le haría llegar a Bella mi desquiciado estado y sabía perfectamente que eso le podría provocar dolor en este estado tan delicado en el que se encontraba. Sus dulces labios se contrajeron en un casi imperceptible gesto de dolor, sabía que ella estaba muy débil pero aun así mi compañera trataba de quitarme peso de mis espaldas. Así que inhalé profundamente y traté por todos los medios relajarme para calmarme a mí y al lobo. El gesto tenso de sus carnosos labios se relajó visiblemente. Lo menos que deseaba es que por mi culpa Bella perdiera aún más fuerzas.
Noté como sus parpados tenían un continua lucha por no cerrarse. Ella estaba agotada, lo sabía pero no podía dejarla que se perdiera en la oscuridad de la inconsciencia porque quizás mi Bella no fuera capaz de volver hacia a mí. Y eso no era una opción válida. Pero la terrible fuerza del destino estaba esta noche en contra de mi jodida persona y el dolor y el cansancio vencieron a la voluntad de mi mujer por mantener su mirada conectada con mis ojos. Bella cayó en el desfallecimiento.
Ella solo se rindió.
-¡Bella! ¡Bella! ¡No, no, no!- El tranquilo compás de su corazón se detuvo y la soledad absoluta se adueñó de todo mi ser.- ¡No Bella por favor! ¡No me dejes! – Mi garganta desgarrada por gritar de dolor, mis ojos empañados por las crueles lágrimas de desasosiego; mi corazón convertido en una dura piedra ante lo que estaba sintiendo. Mi mujer sin vida estaba entre mis brazos sin ser yo capaz de hacer absolutamente nada. Mi compañera, mi Bella, mi amor.
-Samuel, por favor cálmate. El doctor Collins llegará enseguida. Él la curará. Él sabrá que hacer. Nuestra niña no nos dejará.-La voz dulce y tranquila de mi madre atravesaba la neblina de congoja en la que estaba rodeado. Mi cuerpo estaba completamente helado y el tacto de su mano caliente provocó una fuerte sacudida de dolor. Todo era abrasador, todo me aterraba. El universo se había abalanzado sin ningún pudor sobre mí y la nada me atacaba con sus crueles garras para tratar de apartarme de mi Isabella. ¡No! ¡Jamás! Antes moriré que alejarla de mis brazos, me la tendrán que arrebatar de mis manos muertas.
La habitación no existía, el duro suelo de madera de mi casa apenas era palpable bajo mis rodillas, solo existían el calor que emanaba el cuerpo de mi mujer, su expresión de absoluta paz, su frágil cuerpo separado del mío por la fina manta; su boca de labios traviesos entreabiertos, invitándome a inclinarme para probar por una vez más su sabor a miel. La tentación era mayor que cualquier otra fuerza existente en la faz de la tierra y sucumbí a su canto de sirena cual marinero errante en alta mar. No poder sentir su respuesta a mi beso era terriblemente desgarrador, horrible sensación de tortura cruel flagelando mi alma con sonrisa macabra.
Mi Bella no estaba muerta, puede que su corazón no latiera pero el mío lo haría por los dos, ella no puede morir, no puede. Si tengo que ir y enfrentarme a la misma muerte por recuperarla lo haré. Ella es mía y de nadie más, nadie puede reclamar su alma salvo yo. Su corazón es mío y no pienso vivir una existencia sin poder escuchar el armonioso palpitar de él. Sonido hermoso allá por donde lo haya. El enlace de pareja arde en llamas de fuego helado por la falta de retroalimentación de ambos extremos.
Úsalo, agárralo, tira de él. Es parte de nuestra compañera. Úsalo, úsalo, úsalo sin más. Aduéñate de él. Tráela de vuelta con nosotros.
Apreté con más fuerza el cuerpo de mi mujer contra mí y busqué en mi interior con desesperación el extremo de nuestro enlace. Él me une a ella, él nos mantiene atados por siempre y él me hará poder buscarla y traerla de vuelta a la vida. Mi lobo se retorcía de dolor y desesperación, aullaba con furia e ira; anhelando con ansias el momento de poder recuperarla y vengar a su compañera. Tanto él como yo tomamos con todas nuestras fuerzas el enlace y dejamos ir toda la energía que nos quedaba; Bella era lo más importante, su vida era más prioritaria que la nuestra. Ella lo era todo.
Su espalda se dobló en un perfecto arco, sus pulmones aspiraron con fuerza el aire y su corazón volvió a tronar originando de nuevo aquel sonido tan magnífico que volvía a la vida al mío propio. Sus deslumbrantes ojos se abrieron de par en par, dos joyas chocolates terriblemente atrayentes. Su mirada se enfocó en mis ojos y su rostro mostraba una confusión y sorpresa difíciles de disimular.
-¿Samuel qué…?- No la dejé terminar. Su voz ronca y seca era el sonido de las campanas dulces. El dolor se reflejaba en sus facciones. ¡Maldita sea!
-No iba a dejarte ir, nena. Tu lugar es conmigo.- Sus ojos se agrandaron ante mi declaración e iba responderme cuando el doctor Collins entró a toda prisa seguido de Sue.
-Sam muchacho, puedes apartarte y dejarnos tratar a Bella. Ella necesita nuestra ayuda inmediatamente.- Mi lobo gruñó como respuesta mientras toda nuestra atención seguía concentrada en mi Bella. No quería dejarla ir, no quería que me la quitasen de mis brazos.- Vamos muchacho, tengo que curarla para que vuelva a estar bien. Su vida depende de ello.
Si ellos supieran los malditos últimos minutos que han transcurrido… Fui aflojando mi agarre en Bella lentamente, temiendo que cualquier gesto mío pudiera dañarla, y la dejé apoyada en el suelo de nuevo. El doctor no espero nada más y se colocó en frente de mí para empezar a revisar a Bella. El tiempo pasaba y mi paciencia se chamuscaba a cada segundo que pasaba. Jodida mierda. Necesitaba escuchar que mi mujer volvería a ponerse bien, que ella se recuperaría y que nada más volvería a dañarla el resto de su vida. Mi Bella seguía muy débil, apenas tenía voz para emitir solo algunos sonidos de dolor a cada toque que el médico le daba para saber cuántos huesos rotos tenía. Mierda, mi lobo quería saltar y atacarle por ello.
En una de las veces, el doctor Collins apretó con un poco más de fuerza el lado izquierdo del torso de mi Bella y ella gimió de dolor antes de desmayarse. Lo vi todo rojo y me lancé sobre el médico mientras le gruñía y tenía todo el cuidado posible para no dañar a mi compañera.
-¡No la toques!- grité. Mientras mi madre y Sue me agarraban de los brazos en un intento vano por separarme de Collins.
-¡Samuel por favor! ¡Él solo quiere curarla y ayudarte!-Gruñí más fuerte como única respuesta.- Él solo trata de hacer su trabajo.- Intentó razonar mi madre.
-Vamos Sam, déjalo trabajar. Bella estará bien en sus manos. Vamos cielo, suéltale y déjale hacer.-Dijo Sue.
A regañadientes y tratando de ser razonable, solté al médico y lo dejé volver junto a mi mujer para que siguiera atendiéndola. Mi madre fue mi habitación regresando con unos vaqueros, me los ofreció y cubrí mi desnudez. Mi Bella no recuperaba la consciencia y eso me estaba matando, ¿y si le volvía a pasar lo mismo que antes? No pienso volver a perderla, no de nuevo, no nunca. Mis heridas seguían sangrando y todo el esfuerzo hecho me estaba comenzando a pasar factura. Me senté en el suelo apoyando mi espalda en la pared, mi madre tomó el botiquín y comenzó a trabajar en mis heridas mientras yo no paraba de mirar a mi mujer. Su corazón seguía latiendo de manera pausada, rítmico y con vida. Y eso, era sin duda lo mejor.
-Ella fue toda una fiera Sam, peleó por ti, por mí y por todos nosotros. Ella es una verdadera alfa.- Mi madre hablaba con un orgullo evidente en su voz. Mi compañera había luchado con uñas y dientes por defender a mi madre y a ella, en cuanto volviera a estar recuperada le haría saber cuan jodidamente orgulloso estaba de ella.
-Lo sé. Ella siempre lo ha sido. Solo necesitaba tiempo para florecer.
-Ella se pondrá bien, cielo. Ella lo hará.
-Bella está muy mal, mamá. Su cuerpo está destrozado y apenas tiene fuerzas. Antes ella…-Un grueso nudo se formó en mi garganta impidiéndome hablar ante el recuerdo de hace tan solo unos instantes en el que mi compañera se había ido a la lejanía de la oscuridad mortal.- Ella antes se había ido mamá, ella se había marchado. Pero la traje de nuevo conmigo.
Ella no volverá a irse. Ella se quedará con nosotros.
El lobo hablaba con dureza.
Toda esta pesadilla quizás haya terminado por fin; la sombra pasada de mi padre había acabado. Él solo volvería a ser un triste recuerdo más en la memoria de aquel niño que fui, nunca más sería capaz de pegar a mi madre, nunca más capaz de amenazar la vida de mi mujer, nunca más él volvería a atacar a mi manada… Él se fue y murió por mí. No dolor. No desconsuelo por su pérdida. No tristeza por saber que ya no respira; simplemente libertad.
Solo libertad.
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Narrador POV.
Allá por las tierras frías de Alaska, una familia compuesta por seis integrantes trataba de seguir con su vida eterna evitando dañar a la especie humana. Una familia que había ido aumentando conforme las décadas del tiempo pasaban, un clan que había tratado de no perder su humanidad pero con los hechos de los últimos meses todo resquicio había desaparecido. La pérdida de uno de sus integrantes había sido un duro golpe para todos ellos, incluso para aquellos cuyo carácter era de lo más apático. Todos, ninguno se libró de la tristeza y la crueldad de cómo un familiar arremetió contra ellos y los abandonó a su suerte. El dolor sigue impreso en sus corazones helados.
Esme trataba de concentrar su atención en una revista de antigüedades acompaña de su hija Rosalie en el sofá, ésta limpiaba algunas pequeñas piezas de una moto, poniéndolas a punto para su buen uso. Su hijo Jasper trabajaba en algún proyecto en el portátil sentado en el sillón mientras que su compañera Alice arreglaba unos ramos de flores silvestres para colocarlos en los jarrones. Carlise y Emmett se encontraban fuera de caza, tratando de buscar un oso del que disfrutar.
La pequeña vampira de pelo negro se movía con la suave gracia de una bailarina de un lado para otro tratando de aportar alegría a una casa que aunque pareciera cómoda no era un hogar verdadero. Ella podía ver el futuro, su don le permitía conocer hechos futuros que ante una mínima decisión podían cambiar completamente y formarse otros nuevos. Las cosas siempre estaban en constante cambio, nada nunca permanecía igual, todo cambiaba. El futuro nunca está escrito. Alice era capaz de ver el futuro de su familia, de otros vampiros relacionados con ellos y de algunos seres humanos en concreto. Muy en concreto. Como lo era Bella. Recordar a su mejor amiga la hace sentir un escalofrío de nostalgia ante el recuerdo del adiós sin despedida que tuvo con ella, un adiós dicho con su marcha. Nada de palabras, nada de gestos ni explicaciones. Una ruptura limpia, como dijo su hermano Ed- No ese nombre no de nuevo. Ese era el nombre del ser querido que más daño la había podido hacer. Él no merecía que ella lo mencionara. Es más, él había desaparecido de sus vidas y de sus visiones, como si se hubiera escondido detrás de un velo de incertidumbre. Era esa opción o que él hubiera… Hubiera muerto. Era algo poco plausible.
Hacía varios meses de lo sucedido. Cientos de días en los que se preguntaba qué dominios había ocurrido para que su hermano favorito decidiera abandonar a su mejor amiga en pleno bosque y los repudiase como si fueran la más baja escoria del mundo. La fabulosa celebración que iba a ser el cumpleaños de Bella se convirtió en un completo desastre al no prever los defectos de envolver los regalos. Maldita sea, si ella hubiera podido darse cuenta de ello, nada terrible hubiera pasado.
Y todo por culpa de esa vampira pelirroja.
Su aparición y la de los otros dos vampiros fue el preludio de toda la catástrofe. James murió en el estudio de ballet, Lauren desapareció y ella… Esa mujer cruel regresó en busca de su hermano, su deseo por él fue mucho mayor que el odio por haber matado a su anterior compañero. Y todo ocurrió delante de sus narices. ¿Por qué ninguno se percató de su presencia? ¿Por qué ninguno fue capaz de ver las pistas que dejaba ella para atraer a Edward hacia ella? Y él, aun teniendo el don de poder leer las mentes no se dio cuenta de que lo engañaba; estaba obnubilado con la vampiresa. Impresionado. Cuando decidieron dejar Forks por orden de él y prohibiéndole mirar en el futuro de Bella, porque ninguno deseaba marcharse y dejar a Bella detrás pero por amor a su hermano e hijo todos aceptaron su decisión, ninguno fue lo suficientemente valiente como para dar un paso adelante y decir que se quedaba por Bella, por amor a ella. Ninguno. Todos la abandonaron, todos. Y eso recaerá en sus consciencias por el fin de sus días. ¿Cómo pudieron ser capaces de tal acto? Ella era como un sol en plena oscuridad, era la alegría y la dulzura encarnada, ella fue la única humana capaz de adentrarse en sus congelados corazones y darles todo el cariño que no merecían; incluso Rosalie, siendo ella la que más desprecio le causó. Ella también la echaba de menos aunque nunca lo expresara en voz alta.
Al llegar a Alaska todo se volvió un completo caos. Ninguno era capaz de levantar el ánimo y tratar de seguir con sus vidas, ni siquiera podían disimular en frente de los humanos cuando estaban mezclados entre ellos. ¿Para qué? ¿Qué importancia tenía aquello cuando habían perdido por su culpa a su hija y hermana? El que peor lo llevaba era Emmett, él había establecido una conexión muy fraternal con Bella, la adoraba. Era como la pequeña hermana que tenía cuando era humano; dulce, inocente y tímida. Sin un ápice de crueldad en su menudo cuerpo. Se consideraba un cobarde, un completo idiota por dejarla atrás en ese pueblo perdido de Forks como si fuera un objeto viejo. Todos trataban de ajustarse a su nueva vida, unos mejor y otros peor. Sin embargo Edward era la absoluta excepción. No hablaba con nadie, buscaba estar todo el tiempo solo, su piano se había convertido en un molesto mueble en medio del salón porque él ya no deseaba tocar más ningún tipo de música… Él no quería seguir adelante, era como si se encontrara en una encrucijada en la que tuviera que decidir si volver a ser el frío vampiro carente de sentimientos o aceptar dicho sentimientos y decidir abrazar su humanidad perdida. Cuan equivocados estaban todos al pensar que él tomaría esa segunda opción.
Su estancia en la casa que todos compartían comenzó a disminuir, pasaba largos días desaparecido, sin dar noticias de donde estaba o lo que hacía. Alice no era capaz de ver su futuro porque él no tenía ningún plan establecido, todo lo decidía al momento y ese el fallo de su don. Volvía con la ropa completamente destrozada, oliendo a sangre y a bosque, hasta que un día Carlise con horror vio como su hijo al levantar su rostro y fijar su mirada en él volvía a tener los ojos rojos. Mirada perdida, vacía, carente de cualquier emoción y llena de la sangre de sus víctimas. Ese fue el primer golpe hacia su creador, el primer indicio de que Edward estaba cambiando para transformarse en un monstruo sin escrúpulos.
Todos trataron de hablar con él, intentando de salvarlo de un futuro lúgubre y sin corazón, pero él nada escuchaba. Nada. Jasper no soportaba los sentimientos que danzaban por la casa, todos eran dolorosos y la actitud de Edward lo estaba volviendo loco; era como volver a encontrarse en el ejército del Sur en el que fue la segunda mano de su creadora María. Él odiaba esa época y ver a Edward de esa guisa lo hacía recordar aquellos tiempos en los que consideraba que no había una vida feliz en esta existencia eterna.
El culmen del desastre se presentó cuando una mañana Edward regresó oliendo a una vampira, ninguna conocía ese aroma y el ver como él regresaba cada pocos días para coger dinero y oliendo a ella sin siquiera hacerles ver que aceptaba la existencia de su familia estaba rompiendo con el amor de Esme. Carlise, dolido por el desprecio que su hijo les ofrecía y harto de ver a su compañera dañada por él, decidió que era hora de terminar con todo esto. Su mujer, y sus hijos Jasper y Rosalie habían salido a cazar, solo se encontraban él, Alice y Emmett, además de Edward. Cuando este iba a salir, Carlise decidió interceptarle.
-Edward hijo, tenemos que hablar.
-Yo no tengo nada de que hablar contigo Carlise, ni con ninguno de vosotros.- Su voz tosca y fría con una mirada de odio inatendible.
-Pero nosotros contigo sí. No puedes seguir así, te estás autodestruyendo. Y nos haces daño a los demás. Esto está siendo muy duro para todos nosotros, Edward.
-¡No tenéis ni puta idea de nada! ¿Creéis que no escucho lo que pensáis? ¿Creéis que no me doy cuenta de que me culpáis por el abandono de esa niña estúpida?
Carlise atónito ante sus palabras no sabía que contestar. Jamás se le hubiera ocurrido que su hijo mayor fuera capaz de hablar así y mucho menos de nombrar así a su amor.
-¡Es tu culpa!- Emmett vociferó entrando en el salón como alma que lleva el diablo.-Ella era nuestra hermana y por tu estúpido deseo la dejamos atrás. Nosotros la queríamos también, y por como hablas de ella parece que la queríamos incluso más que tú.
-¡Ella solo era una niña humana Emmett! Hay miles de ellas allá fuera, si quieres tener a una de mascota sal a buscar a alguna y tráela a casa para que puedas jugar con ella.- Edward se rio con crueldad ante la cara de dolor que su hermano pequeño tenía.
-¿Cómo te atreves a decir eso? Ella es Bella, ¡Por Dios! Tú la amabas.
-Ella solo fue una distracción. Ella solo me llenó la cabeza de mariposas y florecitas. Ella es una zorra humana más que cuando pase algún tiempo se olvidará por completo de nosotros. Será mejor que te vayas haciendo a la idea querido hermano.
Emmett no pudo soportarlo más y atacó a Edward, le dolía escuchar esas palabras de su pequeña hermana. La lucha comenzó en pleno salón, destrozando todos los muebles a su paso. Alice ante el ruido de las voces y los golpes bajó al salón para tratar de separarlos, Carlise la agarró de la cintura para que no se metiera.
-¡Déjame Carlise! ¡Ellos se van a hacer daño!- Trató de forcejear.
-Edward le ha hecho daño a Emmett, Alice. Déjalo que se defienda.
Emmett luchaba con todas sus fuerzas y con toda la experiencia que había ido recogiendo a lo largo de los años, pero Edward era mucho más rápido y al poder leerle la mente podía anticipar sus movimientos. Así que cuando Emmett lo tenía agarrado por la espalda, Edward tomó con fuerzas sus brazos y se los arrancó. El grito de dolor de Emmett fue desgarrador. Tanto Carlise como Alice estaban atemorizados ante tal vista y como Edward reía ante lo que acababa de hacer. Decidieron intervenir, pero Edward fue mucho más rápido y le arrancó la cabeza a su hermano menor por puro placer. El cuerpo de éste cayó como un peso muerto en el suelo y su cabeza fue lanzada a una esquina de la sala. Alice rota de dolor por lo que acababa de contemplar se abalanzó contra su hermano cobrizo pero este la agarró de los brazos y la mordió en el cuello duramente. Carlise agarró por la espalda a Edward, tratando en vano de separarlo de Alice. Edward se dejó llevar por Carlise, no sin antes agarrar el cabello de su hermana mientras colocaba un pie sobre su pecho y le arrancaba la cabeza en el proceso también. Todo era una imagen macabra. Carlise tenía los ojos empañados por las lágrimas que no eran capaces de salir, todo esto era demasiado. Su hijo había atacado a sus hermanos y los había decapitado como su fuera un simple juego. Y él sabía que el próximo en ser la víctima de la crueldad de Edward sería él mismo. Derrotado ante tal hecho, soltó a su hijo y dejó que el destino tomara la decisión de su existencia. Edward, complacido por la actitud sumisa de su creador, lo tomó de los brazos y tiró de ellos tal como hizo con Emmett. Carlise no gritó, no quiso darle ese placer. Tras tirarlos hacia ninguna parte, lo tiró al suelo y procedió a arrancarle sus piernas para dejar al final apoteósico la decapitación.
-Nunca vuelvas a quererme padre. Yo no soy el vampiro enclenque que crees que soy. No quieras buscarme, no te cruces en mi camino. Porque igual que ahora os dejaré vivir, ese día será el último de vuestras existencias.
Y él se marchó para no volver jamás.
Ninguno de ellos fue capaz de recuperarse de aquello. Cuando los otros tres vampiros regresaron y encontraron a sus compañeros en tal estado, la venganza se hizo presente en ellos. Su hermano los había traicionado, los había dañado sin ningún remordimiento y ellos no podían soportarlo. Rosalie juró acabar con la vida de Edward por haber sido capaz de herir a su compañero, Jasper anhelaba el día en que lo encontrase para hacerle pasar lo mismo que le hizo a su compañera y Esme rompía a llorar sin lágrimas ante la visión de su marido descuartizado a manos de su hijo; su perdón como madre nunca llegaría.
Desde aquel día ninguno de los seis nombraba el nombre de aquel vampiro. Él se fue y desapareció completamente de sus vidas y de las visiones de Alice. Como si él nunca hubiera existido.
Alice siempre trataba de hacer olvidar ese hecho a su mente pero como vampira nada puede borrarse de su mente, todo permanece grabado en ella. Sacudió su cabeza para alejar las imágenes de ese día para seguir arreglando las flores pero el destino tenía otros planes y una nueva visión se hizo presente en su mente, llevándola a un futuro no muy lejano en el que volvía a ver a su hermano favorito tomando la vida de su mejor amiga. ¡No! ¿Qué era eso? Cientos de imágenes comenzaron a reproducirse en su cabeza como si fuera una película, nada tenía sentido, nada concordaba; todo era un caos de ilustraciones que no presagiaban nada bueno. Su cuerpo tembló, sus rodillas cedieron a su propio peso y un grito ahogado emergió de su apretada garganta.
Inmediatamente, Esme se levantó del sofá para acercarse corriendo hacia ella. Se agachó a su altura y comenzó a pasar su mano por la espalda de su hija a modo de consuelo. Jasper procedió a hacer lo mismo, su compañera siempre lo tendría a él para cuidarla aunque en aquella horrible ocasión falló como compañero y como hombre. Los dos estaban con ella y esperaron pacientemente a que Alice se calamara un poco, eran muchos los años que llevaban juntos como para saber que lo que acababa de ocurrirle a Alice era que tuvo una visión desagradable y que ella misma necesitaba un poco de tiempo para poder procesar todo lo que acabase de ver.
-Alice, cielo ¿qué pasa? ¿Has tenido alguna visión?- La voz de Esme era de preocupación.
-Esme... Es Edward, lo he visto. He vuelto a verlo.-Su voz se quebró en la última palabra. Le dolía. Dolía volver a verlo.
-¿Él sigue vivo?- La voz enfurecida de Jasper no presagiaba nada bueno.
-Búscalo Alice, búscalo. Él se merece que lo hagamos.- Rosalie sentenció con la calma más mortífera. Para ella, ese monstruo no tenía perdón alguno. Había dañado a su compañero y él lo pagaría con su muerte.
Vaya capítulo… Ha sido realmente duro. ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado?
Ya me diréis que tal ha ido el capítulo. Al final no he sido tan cruel de dejar morir a nuestra Bella, ¿cómo ser capaz de hacer eso? Ni ella ni Sam se merecen eso.
Muchas gracias por los comentarios recibidos. Hemos llegado a los 226 reviews!
Gracias a: ValeWhitlockGrey, marieisahale, FenixFATA23, jekaurucullen, helenagonzalez26-athos, oliveronica cullen massen, Cullen-21-gladys, Alexa160691, coni, shironeko black, ElaSalvatoreCMG, Juulii. Muchas gracias por sus comentarios.
ValeWhitlockGrey: me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, la pelea fue muy buena. Espero que este también te guste. Ya me dirás. marieisahale: menos mal que está nuestro Sam. Gracias por comentar. FenixFATA23: espero no haber tardado mucho, he tenido mil cosas por hacer y no quería haceros esperar más. Espero que te guste, ya me dices que te pareció. Jekaurucullen: gracias por tus palabras, me alegra mucho que te guste mi forma de esciribir. ^^ y me emociona que esta historia sea de tus fics favoritos. Gracias. helenagonzalez26-athos: espero no haber tardado cariño. ¿te ha gustado? Ya me dirás. Siempre lo dejo en los mejor =). oliveronica cullen massen: ¿el capitulo corto? ¡Vaya! Lo siento, siempre suelo tratar de que los capítulos ocupen mas o menos lo mismo; esta vez este capítulo es bastante más largo que todos los demás. Espero que te guste. Cullen-21-gladys: ha llegado el medico y menos mal que Sam llegó y la salvó. ¿Te ha gustado? Alexa160691: muchas gracias! Espero que te siga gustando y el final también^^. coni: bella es fantástica como loba y alfa, ¿Qué decir de Emma? Una suegra muy linda, ya Leah por fin desapareció. Solo nos queda Victoria y Edward… Uff. Un beso y cuídate! shironeko black: gracias por tu comentario y muchas gracias por decir esas cosas de mi historia =) espero que te haya gustado el capítulo. ElaSalvatoreCMG: me alegra que te guste y que haya sido un descubrimiento para bien! Edward no engaño a Bella con Victoria, su historia comienza tiempo después de que él se vaya. Espero que esta capi te haya gustado. Juulii: No me vayas a ahorcar! Bella no ha muerto asi que… Estoy salvada xD Mil gracias por comentar siempre, es un detalle. Espero que este capi te guste y ni se te ocurra matarme si no no podré acabar la historia jajaj.
A todas muchas gracias por seguir esta historia y apoyarme. Mil gracias a las que le han dado a favorito y a seguir al fic, muchísimas gracias por agregarme a mi como autora favorita y seguirme en esta travesía de fanfiction. Gracias también a las lectoras fantasmas y muchas gracias por todo el apoyo en general, a mis chicas del Facebook y a todas.
Un saludo, nos leemos pronto.
