ento

5538574849 Por el camino de Piedras

El rostro del digielegido le hizo dudar desde un principio que todo era real, después de todo el había ayudado a los otros en su búsqueda, sin ningún resultado.

Luego de varios años, los digielegidos le habían dado por muerto, Matt incluso había permanecido un mes buscándolo por todas partes.

-T.K. estás vivo?-dijo Leomon casi sin aliento, estudiando el rostro cambiado del joven, ahora era más alto y su cabello un poco más largo. Aún podía recordar la primera vez que se vieron y T.K era un pequeño niño acompañado de su Patamon.

-Patamon?, donde está Patamon?-preguntó Leomon observando al extraño digimon ángel a su lado.

De pronto, como para contestar su pregunta, la digimon volvió a su forma in-training; Patamon.

Esta vez Leomon no podía creer lo que veía, Patamon era esa digimon, eso era desde un principio algo físicamente imposible. Patamon subió a la cabeza de T.K como en los viejos tiempos, y Leomon tuvo una bizarra noción del paso del tiempo.

Años atrás habría visto a los dos amigos sonrientes y jugueteando, ahora lo que veía era un muchacho inexpresivo con un digimon no tan feliz, que además tenía una especie de evolución rara. De la pareja alegre solo quedaban restos.

-Donde has estado todo este tiempo?-dijo Leomon sin poder aguantar la curiosidad, hacia tres años, habían desaparecido misteriosamente y nadie les había podido encontrar.

-En el Digimundo-dijo T. K secamente mirándolo con dureza.

-Los Elegidos han estado buscándote, por que no los has visto

-Por que no quería que me encontraran.

-Que hay de tus padres no has regresado en 3 años al Mundo Humano-dijo a modo de reproche.

T.K no contestó, parecía incomodo sin embargo seguía mirándolo sin moverse ni un centímetro.

-T.K. no ha dejado a sus padres sin saber nada, él también se ha preocupado-defendió Patamon a su amigo.

-Se ha preocupado?, tres años y no ha dicho nada a sus amigos, que ya lo daban por muerto.-ahora era Leomon el que miraba con dureza y enojo a la pareja.

-T.K…. –comenzó Patamon, pero él hizo un gesto para que guardara silencio.

-Te diré que ha pasado, sólo si tú me ayudas-dijo el joven seriamente

-Por qué piensas que te voy a ayudar?-dijo el digimon molesto.

-Por que yo salvé tu vida, y tú como guardián del Digimundo, sabes lo que necesito saber.-dijo T.K agachando la cabeza en señal de humildad.

Leomon no tenía intenciones de ayudarlo, pero los recuerdos del viejo T. K le hacían sentir pena por el muchacho. Se veía que había pasado por mucho y tal vez si tendría una buena razón para estar en el Digimundo.

Los tres comenzaron a caminar, adentrándose en las praderas , nadie decía nada hasta que T. K ordenó un descanso.

Encontrando algunas setas en los pastos, Leomon no pudo aguantar más , y habiendo prometido ayudarle a cambio de respuestas exigió su pago en ese instante.

El muchacho se sentó a orillas de un pequeño lago, sabiendo que era inevitable la discusión , y que sólo así encontraría lo que tanto deseaba.

Patamon se acercó a él como para darle apoyo, el joven tomó aire y al final dijo:

-Que quieres al fin?

-La verdad, que has hecho estos tres años.

Las nubes pasaban lentamente, algo que seguía igual era el cielo azul, y T.K se dispuso a decir lo que tanto había callado.

-Después del incidente, Patamon y yo regresamos al Digimundo, sabíamos que una vez que cruzamos la Puerta, nunca regresaríamos a nuestro hogar, la culpa me perseguía y yo era incapaz de permanecer en casa.

Al principio Matt y los demás hicieron guardias para evitar que yo regresara al Digimundo, incluso se habrían atrevido a quitarme el Digivice si no fuese por Patamon.

Pero no pasó mucho tiempo para que bajaran la guardia y aproveché para volver, al principio Patamon y yo no sabíamos a donde ir. Llegamos a un antiguo y descuidado templo donde nos encontramos con Pharaonmon, él dijo que conocía mis deseos, y que conocía el lugar al cual debía llegar, pero antes debía hacer un par de cosas.

Desde entonces pasamos meses al servicio de Pharaonmon, con la esperanza de que nos revelara con exactitud lo que debíamos buscar.

Hace dos años lo dejamos y decidimos buscarlo por nuestra cuenta sin embargo, las pistas que deja son casi nulas.

Leomon escuchaba como el cambio en T. K se había producido, pero aún tenía preguntas…

-Y la digievolución de Patamon?-

Patamon parecía perturbado, y no pudo evitar taparse los ojos con las orejas, su compañero sonrió ligeramente.

-Usar el digiegg de la Esperanza hubiese sido evidenciarnos, así que decidimos no usarlo, sin embargo, al trabajar al lado de Pharaonmon , aprendimos de las diferentes digievoluciones de Patamon , y así logro evolucionar en algo distinto a Angemon. La digievolución que tú viste, no fue consecuencia de ello.

Sucedió mucho después, cuando viajábamos por la tierra del Lucero, en la lejanía avistamos una biblioteca, no pasó mucho para que llegáramos a ella.-T.K sonrió tristemente y miró tiernamente a Patamon.

-Pensábamos que ahí encontraríamos lo que tanto buscábamos! Nuestra alegría era demasiado grande. Por días revisamos escritos y libros, nadie nunca nos molestó , pues la biblioteca estaba completamente vacía.

Y un día Patamon lo encontró, la respuesta, frente a nosotros, tan sencilla y accesible, pero el mismo escrito mencionaba que se encontraba en un lugar de esa biblioteca llamado "Valhad".

-Y quisieron ir a por ello, supongo..-dijo Leomon sintiendo como el nerviosismo crecía entre ellos.

Patamon asintió levemente.

-Naturalmente, recorrimos la biblioteca hasta encontrar las puertas doradas de Valhad, entramos sin siquiera preocuparnos por lo que había dentro.

-Me imagino que un digimon poderoso o…

-Estaba vacío.. era un cuarto totalmente de oro, que no tenía más que imágenes de digimon que jamás habíamos visto. Buscamos por toda la habitación y no encontramos nada, cuando nos dimos cuenta todo era diferente.-ese recuerdo más que nada era difícil para Patamon, no había sido la mejor experiencia de su vida

Patamon y T.K buscaban en el cuarto dorado, por todas partes había figuras de extraños digimon.

-Aquí no hay nada, T.K-dijo Patamon viendo alrededor

-Pero el rollo lo decía, aquí debe estar, yo sé que aquí debe estar.

Siguieron buscando sin encontrar nada y Patamon comenzó a sentirse cansado.

-T.K vámonos ya aquí no está.

T.K se veía cada vez más desesperado y para sorpresa de Patamon se dejó caer y comenzó a golpear el suelo.

-Vamos funciona!

Patamon nunca había visto a T. K así , se sintió un poco asustado, y sus pequeños ojos se llenaron de lágrimas.

-Déjalo, T. K-

-Esa es mi UNICA esperanza, lo necesito!-y golpeó con ,más fuerza el suelo.

De pronto una esfera de luz roja descendió del techo, el digielegido y su compañero se quedaron mudos observándola.

-Eres tu el elegido?-preguntó una voz

-Soy yo-contestó T.K sin titubear

-Has sido testigo del Enemigo?-preguntó de nuevo

-Si-

-Estás listo?

-Lo estoy.-

Patamon miraba extrañado la luz, de alguna manera le parecía familiar.

-Veo que eres valiente, pero no estas listo joven elegido-

T.K se sintió frustrado y apretó los puños con fuerza, clavándose las uñas en la piel, Patamon se sintió muy triste, jamás había sentido a T. K así.

-Haré lo que sea, sólo dámela, lo haré, por favor-

-No puedo acceder a tu petición, el enemigo es poderoso y tú eres aún muy joven.

-No importa!, aún dé mi vida lo haré, dime como hacerlo!, no sabes como me siento, no sabes lo que he pasado, no sabes como es estar junto a mi, ahora solo soy una marginado.

Patamon deseó ayudar a T.K con todas sus fuerzas, pues el podía sentir como sufría, por un momento la voz no dijo nada y el digimon sintió como si tuviera una conversación con alguien de su pasado.

-Te ayudaré….

La Luz se hizo pequeña y se acercó a Patamon, en un segundo se abrió una columna y Patamon desapareció en la luz.

-Patamon!

El piso comenzó a girar y miles de signos comenzaron a girar en torno a la habitación, T.K intentó acercarse a la luz, pero sintió una fuerza que lo obligaba a mantenerse atrás.

La luz desapareció y apareció una digimon

-Quien eres tú?- TK ahora miraba aterrorizado el lugar donde antes estaba Patamon

-No temas , Elegido, he venido ha ayudarlos, nuestro enemigo es común.-

-Donde esta Patamon?- dijo el chico más que preocupado mirando a un digimon que no había visto jamás.

-Mi nombre es D'Arcmon, soy una de las guardias del Digimundo , y he venido a auxiliarles, sin embargo no cuento con otra forma de prestarles mi ayuda que tomando el cuerpo de Patamon y tu poder.-dijo D'Arcmon irradiando luz a su alrededor.

-Cuando volverá Patamon?-dijo TK temeroso de escuchar algo que podría acabar definitivamente con él.

-Deseas encontrar a tu enemigo?-preguntó la digimon ignorándolo

-Lo deseo, pero no puedo dejar a Patamon!-

-Si es así , tendrás que compartir con Patamon , este destino..-

Un fuerte viento se levantó haciendo que TK cerrara los ojos, de pronto sintió un calor intenso en la mano, cuando abrió los ojos ante el estaba Tokomon.

-Buscar al enemigo.. encontrar nuestro destino..-

-Ahora debemos encontrar lo que cuentan los escritos, no es tanto por la culpa que yo haya sentido, sino por Patamon, y por encontrar aquello que perdí-concluyó T.K mirando a Patamon con tristeza, a pesar de lo que le había dicho a Leomon, no podía evitar sentirse culpable.

-Por eso te pido nos guíes a un lugar llamado El Lucero de la Rosa, quizás ahí encontremos lo que buscamos-pidió el joven mirando con auténtica sinceridad a Leomon.

El digimon , que había estado escuchando todo, en cualquier otra ocasión hubiese creído que se trataba de un cuento para bebés digimon, pero no era así, la turbia mirada de TK y la evidente angustia de Patamon, lo convencían de su historia.

-Esta bien muchacho, al Lucero de la Rosa!