Hannah Summers con cara de pocos amigos y sin ganas de hacer nuevos amigos, se había ganado un chico molestoso, bromista y con talla de mujeriego innato... Agh
Su primer año y la casa donde el sombrero le había puesto, no era de su agrado prefiera mil veces la tranquilidad de la sala común de ravenclaw que el bullicio de los leones. Y al que mas aborrecía era James Siruis Potter, por sus bromas cada día de la semana que no la dejaban estudiar, por su sonrisa coqueta y arrogante que enamoraba a cualquier chica, y por ultimo y no menos importante, que aunque nunca se hablaban, él siempre parecía un poco interesado en ella
Cada vez que veía sus ojos color marrón divertidos, sentía que él tenía algo entre manos. Cierto viernes por la noche, bajaba por las escalaras en pijama con un libro entre sus brazos, para darle una ultima leída antes de dormir y sin darse la menor cuenta, chocó contra ese chico
—Niña cuidado—murmuró horrorizado
Lo menor que le debía importar, era como el brazo del tal Potter, se fijó fuertemente alrededor de su Abdomen y como este la aferró con fuerza a su cuerpo
Ah, por supuesto. Casi rodaba escalera abajo
El silencio incomodo se terminó cuando por su puesto, Hannah le dio gracias y siguió su camino
—De nada— dijo él ñ
Hizo caso onmiso a esto y prefiero leer el libro
Para Hannah fue algo interesante conocer a Albus, cuando este se sentó en la mesa de griffindor para poder estar cerca de Rose. Lo que no le gustó fue cuando James se sentó a su lado
—Hannah, soy Albus— se presentó el Hufflepuff
James abrió los ojos como platos y escupió medio jugo de calabaza, haciendo que todos pusieran cara de asco y lo riñeran
—¿Tu nombre es Hannah?
—Mucho gusto Albus— se giró y miró directamente a James—. Y si, mi nombre es Hannah... ¿Por qué te causa tanta sorpresa Potter?
